Te Deum: 9 de Julio

Este martes 9 tendrá lugar Te Deum. Será presidido por Monseñor Puiggari en la Parroquia San José Obrero.

Monseñor Juan Alberto Puiggari presidirá el Te Deum el próximo martes 9 de Julio, día de la Declaración de la Independencia, en la Parroquia San José Obrero a las 9.30. Tal como acontece en cada una de estas celebraciones, participarán autoridades civiles, religiosas y de las fuerzas de seguridad; además de la comunidad.

Sobre el Te Deum

El “Te Deum” (“A Ti, Oh Dios“) es un himno cristiano -muy antiguo- de alabanza y acción de gracias a Dios, atribuido a San Ambrosio y a San Agustín. Se trata de un cántico muy venerable, reservado a lo largo de la historia para agradecimientos especiales.

Agenda de  Monseñor Puiggari

Aquí compartimos las actividades de nuestro arzobispo en los próximos días. Fiestas patronales, ordenación y celebraciones.

. Viernes 28: 18:00. Santa Misa Patronal Escuela Pablo de Tarso.

. Sábado 29: 11:00. Ordenación presbiteral del Diácono Enzo Giménez.

17:00: Santa Misa 60° aniversario de la  Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

. Domingo 30: 10:00. Santa Misa 125 ° aniversario del Colegio “Santa María”, Diamante.

Comienza la segunda etapa del hogar sacerdotal «Jesús Buen Pastor»

En este tramo de la obra se avanzará con paredes, columnas y viga superior. Invitan a la comunidad a colaborar con un aporte económico. Este esfuerzo conjunto es fundamental para proporcionar un hogar digno a los sacerdotes.

En un importante avance, el Hogar Sacerdotal «Jesús Buen Pastor» ha iniciado la segunda etapa de su construcción, que ahora se centra en levantar las paredes. Con la colaboración de la comunidad y la dedicación de todos los involucrados, se espera seguir con éxito este proyecto vital para nuestros sacerdotes.

«Al momento se ha hecho todo lo relacionado con movimiento de suelo, pilotines, encadenado inferior y platea, cloacas. Ahora vamos a comenzar la segunda etapa que consiste en la mampostería, es decir, hacer las paredes, las columnas y la viga superior», afirmó el Padre Fabián Minigutti.   

Con esta segunda etapa, que representa el 16.4% del total de la obra, se alcanzaría un 34% del total.

Colaboración de la comunidad

La etapa abarca una superficie total de 1.700 metros cuadrados, por lo que cada aporte cuenta significativamente para alcanzar la meta. El Padre Minigutti hizo un llamado a la comunidad para continuar apoyando esta noble causa. «Realizá tu aporte del valor del metro cuadrado $10,000 al alias: HOGAR.SACERDOTAL», invitó. Este esfuerzo conjunto es fundamental para proporcionar un hogar digno a nuestros sacerdotes, quienes dedicaron su vida al servicio de Dios y de la comunidad.

El Hogar Sacerdotal «Jesús Buen Pastor» no solo es un proyecto de construcción, sino también un símbolo de unidad y caridad, reflejando la generosidad y el compromiso de todos con la Iglesia. Con cada ladrillo colocado, se construye también un futuro más seguro y confortable para nuestros sacerdotes, garantizando que reciban el cuidado y la dignidad que merecen en una nueva etapa de su ministerio.

Ordenación Presbiteral

El sábado 29, Mons. Juan Alberto Puiggari conferirá el orden Presbiteral al diácono Enzo Giménez. Será en el Seminario a las 11:00.

El próximo sábado 29, Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el arzobispo Mons. Juan Alberto Puiggari conferirá el orden Presbiteral al diácono Enzo Giménez.

La ordenación tendrá lugar a las 11:00 en la Capilla Mayor del Seminario Arquidiocesano «Nuestra Señora del Cenáculo»

Enzo Giménez es oriundo de la ciudad de Villaguay y actualmente está realizando su retiro en preparación a la ordenación en el Monasterio Abba Padre, bajo la predicación de los formadores del Seminario.

Además, recibió su formación en el Seminario Menor y luego ingreso al Seminario Mayor para la formación Presbiteral. Ejerce su ministerio diaconal en la comunidad de San Cipriano y San Francisco Javier de Diamante.

Declaración de la Delegación Arquidiocesana para la Pastoral de Adicciones

Jueves 20 de junio de 2024

Queridos hermanos:

Al aproximarse el miércoles 26 de junio, día designado por la Asamblea General de la ONU como el “Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas”, pedimos su atención cordial para, juntos como familia, dar respuesta a un grito que resuena en nuestros ámbitos cotidianos y deseamos ardientemente que abracemos esta realidad como comunidad e Iglesia paranense.

El pasado 13 de marzo del corriente año la Conferencia Episcopal Argentina se pronunció con dolor al respecto del creciente problema del narcotráfico en nuestro país, particularmente en Rosario, nuestra ciudad hermana de la Región Litoral. Comenzó la misiva de la siguiente manera:

“Como obispos de la Iglesia en la Argentina, sepan que, de corazón, estamos muy cerca de ustedes ante esta realidad del narcotráfico que golpea hoy a las puertas de sus casas de este modo tremendo, brutal, llenando de dolor e impotencia a sus familias y a todo nuestro pueblo.”

Ya en el año 2013 la CEA afirmaba en un comunicado de Prensa:

“La sociedad vive con dolor y preocupación el crecimiento del narcotráfico en nuestro país. Son muchos los que nos acercan su angustia ante este flagelo. Nos conmueve acompañar a las madres y los padres que ya no saben qué hacer con sus hijos adictos, a quienes ven cada vez más cerca de la muerte.  Nos quedamos sin palabras ante el dolor de quienes lloran la pérdida de un hijo por sobredosis o hechos de violencia vinculados al narcotráfico.”[1]

Pasaron más de 10 años y la realidad no sólo cambió; sino que se complejizó. Acuden a nuestras casas y dispositivos cada vez más personas con síntomas psicóticos, situación de calle, víctimas de la violencia, del abuso, de la marginación, casi sin posibilidades de inserción laboral, familias destruidas y cansadas, sin esperanzas.

Queremos contarles que en nuestra arquidiócesis se viene trabajando arduamente hace mucho tiempo, sin bajar los brazos, en el acompañamiento de adolescentes, jóvenes y familias enteras, todos atravesados por el amplio espectro problemático del consumo y la vulnerabilidad social. Pero cada vez es más desbordante la demanda. Y por ello volvemos a decir que es una responsabilidad común.

Por ello proponemos dos acciones concretas que podemos hacer todos: oración y prevención comunitaria.

Animamos a todos los miembros de nuestra querida Iglesia arquidiocesana, a cada uno desde su lugar, a tener presente en la Eucaristía del día, especialmente los sacerdotes, y elevar una oración por las víctimas de este flagelo silencioso, esclavitud que deteriora la familia y la convivencia social.  Recemos, además, respondiendo a la voluntad salvífica universal del Padre[2] (que todos se salven), por la conversión de los victimarios, los responsables del narcotráfico y narcomenudeo. Que cese el avance de este “estado que crece dentro del Estado Argentino”. Que Dios Padre Misericordioso, permita que, a través de la contemplación del rostro desfigurado de su Hijo en la cruz de la drogadependencia, por la acción inefable del Espíritu Santo, toque el corazón de quienes lucran provocando criminalmente el deterioro y la muerte de tantos adolescentes y jóvenes, con el consecuente daño irreparable a sus familias.

Animamos también a que, en los ámbitos pastorales y educativos, como en nuestros hogares, se plantee el valor de la vida como don precioso de Dios, libres de esclavitud; y lo problemático y degradante, para cada uno y la vida comunitaria, que es iniciarse y depender del consumo de sustancias psicoactivas.

Este día no podemos ser indiferentes a una problemática que nos necesita a todos. Por ello seamos creativos para sensibilizar y visibilizar el tema propiciando espacios de escucha, reflexión y pensamiento crítico sobre expresiones, ideas, hábitos y prácticas, así como también, estrategias de cuidado al prójimo, promoviendo estilos de vida llenos de sabor a Evangelio, de fraternidad, de vida digna para todos, poniendo a la persona (integralmente) en el centro.

Necesitamos involucrarnos más como comunidad organizada, prevenir el consumo problemático en todos los ámbitos, y no podemos mirar hacia otro lado o ser tibios pensando que “los otros se deben ocupar”, porque acá se juega el futuro de los que vendrán.

Nos encomendamos a su intercesión, porque necesitamos su apoyo y la ayuda de Dios. Además, nos unimos en oración por las familias afectadas, por nuestros hermanos que más sufren; en la súplica por la conversión de los narcotraficantes y quienes minimizan o parcializan el abordaje del problema; y en el compromiso cristiano por el prójimo, siendo instrumentos, camino que prevenga a otros tantos de caer en este flagelo.  

Como han dicho nuestros Obispos de la CEA: “No permitamos que nos maten la esperanza, que nos roben el sueño de una Argentina unida y en paz. Que la Virgen, nuestra Madre, que conoció lo que es perder al hijo, al Inocente, los consuele y fortalezca.”

Cordialmente:

Equipo de la Delegación Arquidiocesana para la Pastoral de Adicciones

Paraná, Entre Ríos.


[1] https://episcopado.org/ver/845

[2] Cf. 1 Tim. 2,4

Patronal de San Juan Bautista

El próximo lunes 24, la Parroquia San Juan Bautista celebra su fiesta patronal. Desde las 9:00 se compartirá una mañana de juegos en la parroquia y  a las 11:00, habrá misa.

En tanto, a partir de las 16:00 tendrá lugar la procesión, misa y finalmente la tradicional quema del muñeco.

Además durante la Novena, que comenzó el sábado 15,  se realizan las letanías de San Juan Bautista a las 16:45 y misa a las 17:00; el domingo, el horario de las letanías de San Juan Bautista es las 9:15 y la misa, a las 9:30.

Peregrinación Paraná-Nogoyá

Del 13 al 15 de julio se realiza una nueva edición de la Peregrinación Paraná – Nogoyá. Inscripciones abiertas hasta el 16 de junio.

Bajo el lema  “Madre del Carmen, danos un Corazón orante y Misionero”, se realizará la XVl° Peregrinación Paraná – Nogoyá. En esta ocasión la intención por la que Monseñor Juan Alberto Puiggari pide peregrinar es “Para que presente Año de la Oración y Año Misionero Arquidiocesano nos ayuda a crecer, como Iglesia de Paraná, en el discipulado y la misión”.      

La peregrinación será del sábado 13 al lunes 15 de julio.

La participación puede ser presencial (caminando o en bicicleta) o virtual.

Las inscripciones están abiertas hasta este  domingo 16 de junio.

Datos de Contacto:

Facebook: Peregrinación Paraná Nogoyá

Correo Electrónico: peregrinacionparananogoya@gmail.com
Whatsapp: 343 5027530

Encuentro interdiocesano de catequistas

Se realizará en Villaguay un encuentro de catequistas, que convocará a las diócesis de Paraná y Concordia. Será en agosto.

 El sábado 17 de agosto se realizará en Villaguay un encuentro interdiocesano de catequistas, que convocará a las diócesis de Paraná y Concordia. Esta propuesta, se enmarca en el camino de preparación para el encuentro regional que tendrá lugar en la ciudad de Santa Fe en el año 2025.

Las inscripciones para participar en la actividad en Villaguay ya están abiertas.

La Diócesis Paranaense cumple 165 años

El 13 de junio de 1859 el Papa Pio IX expidió la Bula “Vel a Primis”, de creación del Obispado Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal.

“Este 13 de junio, al cumplirse el 165  aniversario de la Diócesis Paranaense, no debemos olvidar que la iglesia y la fe estuvieron desde mucho antes. Ya a fines del siglo XVII encontramos en los mapas marcada la Capilla  en la Bajada y a comienzo del XVIII, se levanta la Capilla de la Inmaculada Concepción,  atendida por el Padre Miguel de Barcelona”, destaca el artículo de la Prof. Celia Godoy.

A continuación compartimos el escrito completo de la historiadora sobre una iglesia que avanza a los 300 años desde su institución en aquella parroquia. Aquí, el artículo completo.

Mucho para festejar

En este mes y en este año particular, donde se recuerda la elevación a la categoría de Villa de nuestra Paraná, y los 170 años de que fuimos Capital de la Confederación, tenemos también importantes fechas que recordar en nuestra iglesia particular.

Acabamos de cumplir los noventa años como Arquidiócesis de Paraná, el pasado 20 de abril, una fecha que nos pasó casi inadvertida pero no por eso, menos importante.

Por esta Bula Pontificia Nobilis Argentinae Nationis,  del 20 de abril de 1934, el Papa Pío XI había erigido en nuestra República 10 nuevas Diócesis: Jujuy, La Rioja, Mendoza, San Luis,  Río  Cuarto, Rosario, Mercedes, Azul, Bahía Blanca y Viedma, y seis Arquidiócesis Córdoba, La Plata, Paraná, Salta, Santa Fe y San Juan de Cuyo.

¿Qué significaba este cambio de nombre?  Que dado el aumento del número y fe de los católicos de la Iglesia Argentina, y floreciendo cada vez más la vida católica de suerte que las sedes episcopales como se hallaban actualmente, resultaban insuficientes para atender a las necesidades espirituales de la Grey del Señor, el Papa Pío XI juzgó de toda conveniencia establecer una nueva organización de las Diócesis y provincias eclesiásticas en toda la República Argentina, de común acuerdo con el Gobierno de la Nación.

Por lo tanto nuestra diócesis, ahora arquidiócesis, empezó a gozar de todos los derechos y privilegios que por derecho común  gozan las demás iglesias metropolitanas y sus Arzobispos. Los Cabildos de las iglesias erigidas en metropolitanas tienen a la dignidad y grado de Cabildo Metropolitano. Este decreto tuvo su ejecución en sus efectos íntegros y completos al día siguiente a la fecha en que se firmó en Buenos Aires, el 30 de julio de 1934 por el Nuncio apostólico Mons. Cortessi.

Fue Preconizado primer arzobispo y sexto diocesano de esta sede al Dr. Zenobio Guilland.

Pero esta historia no nació aquí. Con  este camino de los 170 años del gobierno confederado, se fue gestando el asiento de las autoridades nacionales pero también la necesidad de dotarla de rango episcopal.

En el territorio nacional solo había cuatro diócesis, la de Córdoba (1570), la de Buenos Aires, (1620), la de Salta, (1806) y San Juan de Cuyo.

La primera jurisdicción diocesana en el actual territorio argentino fue la del Tucumán, creada el 10 de mayo de 1570 con sede en Santiago del Estero que abarcó todo el noroeste y la zona central, menos las provincias de Cuyo qué dependieron hasta 1807 de la diócesis de Santiago de Chile.

Fuimos parte de  la diócesis de Buenos Aires que  comprendió, hasta bien entrado el siglo XIX, el territorio que pertenece hoy a la República Oriental del Uruguay, mientras que las provincias cuyanas pertenecieron a la diócesis de Santiago de Chile hasta inicios del siglo XIX. Y cuando se creó la arquidiócesis porteña, uno de los obispados sufragáneos que se le adjudicaron fue el de Asunción del Paraguay.

El 5 de abril de 1851 había fallecido el Obispo de Buenos Aires, Mons.  Mariano Medrano y Rosas prohibió que se trasmitiera a las provincias esta noticia. A causa de esto cesaban las facultades que había delegado a los Vicarios foráneos. El nuevo Vicario Capitular debía renovar estas facultades para el regular funcionamiento de la Diócesis, cosa que no sucedió.

¿Qué hacer entonces? todas las miradas se posaron en el General Urquiza que preparaba la campaña libertadora.  Y él se dio cuenta inmediatamente de la conveniencia de desmembrar  estas provincias del Obispado de Buenos Aires creando una nueva sede episcopal a la que estuvieran sujetos estos dilatados territorios, idea que le fue sugerida por algunos eclesiásticos de su tiempo.

El triunfo de Caseros y los sucesos que le siguieron retardaron la creación de este obispado. A pesar de todo, el congreso constituyente sancionó la Constitución Nacional y en el año 1854 Urquiza fue electo primer presidente de la Confederación. Apenas se hubo normalizado su gobierno, resolvió gestionar ante la Santa Sede la creación del Obispado.

El 30 de septiembre de 1855 se promulgó una ley del congreso federal, autorizando al Poder Ejecutivo para proceder por los trámites civiles y canónicos a la erección de una nueva diócesis denominada del Litoral.

Efectivamente, el 13 de junio de 1859 el Papa Pio IX expidió la Bula “Vel a Primis”, de creación del Obispado Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal. El 27 de diciembre, el delegado Apostólico Mons. Marini, dictó el decreto de ejecución de la Bula.

El Vicario Apostólico cesaba ipso facto, luego que fuera preconizado y tomara posesión el nuevo prelado. La Diócesis abarcaba, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. No se menciona Chaco y Formosa, territorios poblados por indios y pertenecientes al Obispado de Salta.

Se establecía la sede del Obispado en Paraná, Capital de la Confederación Argentina. Se recomendaba el cumplimiento de la promesa de construir un nuevo templo, en honor del Arcángel San Miguel, destinado a Catedral, e instituía en Catedral la Iglesia del Rosario, allí existente. Aceptaba la promesa del gobierno de adjudicar un edificio cerca de la Catedral para habitación del Obispo y su Curia y otro dotado de lo necesario para el seminario. El Gobierno Nacional prometía adjudicar un edificio cercano a la Catedral para casa habitación del Obispo y su curia. Hasta ese momento la casa destinada para residencia y el establecimiento de la curia era la perteneciente a Doña Isabel de La Torre de Carriegos y el gobierno había pagado el alquiler.

Por este decreto se erigía “en Catedral la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, pero como el Gobierno se propone edificar un nuevo templo para catedral, se trasladan los derechos inherentes a la catedralidad, desde ahora y hasta que la obra se termine al nuevo templo”, dice el texto de la Bula.

Al concluir el periodo presidencial de Urquiza, fueron electos Presidente Santiago Derqui y Vice Juan Esteban Pedernera que asumieron el 5 de marzo de 1860. El 18 de marzo de ese año, con la presencia del Presidente Derqui en la antigua y provisoria Catedral de Paraná se proclamó la Bula. Por circular del día 20, Vidal comunicó a las parroquias el haberse hecho la instalación definitiva de la nueva Diócesis y Catedral Paranaense.

El nuevo Obispo llegaba a Paraná el 23 de mayo de 1860, acompañado entre otros por Fray Mamerto Esquiú, quien ocuparía el cargo de secretario de Cámara y Gobierno. A su fallecimiento quedó a cargo de la Diócesis, Mons. Miguel Vidal hasta la llegada del segundo Obispo Mons. José María Gelabert.

Este 13 de junio, al cumplirse el 165  aniversario de la Diócesis Paranaense, no debemos olvidar que la iglesia y la fe estuvieron desde mucho antes. Ya a fines del siglo XVII encontramos en los mapas marcada la Capilla  en la Bajada y a comienzo del XVIII, se levanta la Capilla de la Inmaculada Concepción,  atendida por el Padre Miguel de Barcelona.

Una iglesia que avanza a los 300 años desde su institución en aquella parroquia, el primer acto administrativo que involucra al territorio entrerriano, marca el punto de partida de nuestra historia. Y ahora abocada a los siervos de Dios cuyas causas han sido iniciadas este año, ha tenido la presencia y testimonio de sacerdotes y consagrados que desde otro lugar guían nuestro caminar.

Fray Mamerto Esquiú, la Sierva de Dios, Catalina de María Rodríguez, fundadora  de las esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que acompañaron al Cura Brochero, que vivió en Paraná, en los años del gobierno Confederado siendo la esposa del Edecán Presidencial Manuel Antonio de Zavalia, los padres agustinos de la iglesia San Miguel y ahora los nuevos siervos de Dios, Carlos Rodolfo Yaryez, fiel laico, Víctor Manuel Schiavoni, alumno del Seminario, y María Cruz López, fiel laica.

Feliz 165 aniversario para nuestra querida Diócesis de Paraná y 90 como Arquidiócesis. Un largo, fructífero y bendecido camino recorrido.

                                                                                        Prof. Celia Godoy