Propuesta de formación para el servicio en Cáritas

Bajo el lema “Abrazar heridas y organizar la esperanza: Hacia una conversión de Cáritas en salida”, los días 9 y 10 de mayo se realizarán unas Jornadas de Formación para el servicio en Cáritas.
“Serán días de reflexión destinados a 70 fieles de nuestras comunidades que deseen acompañar este camino. Valorando la presencia fiel y fecunda de nuestras Cáritas parroquiales nos vemos, sin embargo, impulsados a buscar una renovación de su estilo de servicio”, se indicó desde la organización.

Como el cupo de esta primera Jornada es limitado, se invita a definir por decanato una o dos parroquias que estén interesadas en comenzar y cuenten con dos/tres personas (incluyendo al sacerdote, si lo desea) dispuestas a participar. La actividad tendrá lugar en el Centro El Salvador.

Celebración por los 25 años de la Residencia Sacerdotal

La Arquidiócesis de Paraná, celebró este lunes 13, los 25 años de la Residencia Sacerdotal “Jesús Buen Pastor”, con una Misa en Acción de Gracias en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad.
“La residencia es uno de los “sueños” del entonces arzobispo Mons. Karlic. Sueño que se pudo concretar en el año 2001. Fue de mucha providencia para ello la presencia de las hermanas religiosas de la Divina Providencia en Paraná”, expresó el P. Luis Anaya, responsable de la Casa Sacerdotal, en la homilía.
La Eucaristía estuvo presidida por el Arzobispo Mons. Raúl Martín, y también estuvieron presentes los sacerdotes de la casa así como también la comunidad que quiso agradecer tantos años de acompañamiento.

“Son muchos los sacerdotes que han vivido esta experiencia y lo continúan haciendo. Sacerdotes del presbiterio de Paraná y de otras diócesis, que nos enriquecen con su presencia e integración. De este modo podemos vivir sacerdotalmente, animados por el Espíritu, en el kairós que Dios nos regala.
El “permanecer” de la residencia a lo largo de veinticinco años y el esfuerzo de la arquidiócesis en su sostenimiento no solo ha sido una actitud de perseverancia. Se quiso ser fiel a un regalo de Dios. Es lo que agradecemos a Cristo Resucitado, que es el Dios de la misericordia y la fuente del don”, agregó.
La homilía completa del P. Anaya, puede leerse aquí.

Vida diocesana

El Arzobispo de Paraná, Mons. Raúl Martín, ha realizado los siguientes nombramientos:

Fr. Miguel Ángel Céspedes OP. administrador parroquial de San Agustín.

P. Javier Margheim, vicario parroquial de San Cayetano.

P. Cristian Scarpone, asesor diocesano de la Renovación Carismática.

Encomendamos a María del Rosario a estos hermanos nuestros.

Iniciativas para colaborar en el Sostenimiento de la Iglesia

La Arquidiócesis de Paraná desarrollará una nueva edición de la Campaña de Sostenimiento de la Iglesia, que tendrá lugar el fin de semana del 25 y 26 de abril.

En este sentido, como preparación a esta importante iniciativa y en consonancia con todo el país, el próximo 19 de abril, tendrá lugar “El Domingo del Compartir”. Se trata de una oportunidad para renovar la conciencia de que la Iglesia vive y se sostiene gracias al compromiso de todos sus miembros. Cada comunidad, cada parroquia y cada obra pastoral es posible por la generosidad de tantos fieles que ofrecen su tiempo, sus talentos y también sus bienes para anunciar el Evangelio.

En este marco, es importante recordar que el compromiso de todos sostiene la Iglesia presente: una Iglesia que celebra la Fe, que acompaña a las familias, que educa, que sirve a los más necesitados y que anuncia la esperanza de Cristo en cada rincón de nuestra patria.

El Domingo del Compartir ayudará a formar a la comunidad en el compromiso de sostener las distintas iniciativas pastorales de la Iglesia particular. La finalidad de la colecta 2026 es esa, sostener todas las iniciativas pastorales diocesanas.

Cómo colaborar

CBU 0720192520000005914968

Alias: colectabuenpastor26

Materiales de difusión/ VER MÁS

Aniversario de la visita de San Juan Pablo II a Paraná

Hoy, 9 de abril, se cumple un nuevo aniversario de la visita de Juan Pablo ll a la ciudad de Paraná. En su segundo viaje apostólico a la Argentina visitó las ciudades de Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario. En la tarde del 9 de abril de 1987, el Santo Padre Juan Pablo II llegaba a Paraná y fue recibido por el entonces arzobispo, monseñor Estanislao Esteban Karlic. Aquí, el encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes» debido a la gran cantidad de inmigrantes radicados en esta provincia.

La histórica visita culminó con la Jornada Mundial de la Juventud con una asistencia de un millón de personas.

 

Jornada Mundial por la Paz

El Papa León XIV convocó a una oración mundial por la paz para el sábado 11 de abril. Este llamado se realizó durante su bendición Urbi et Orbi del Domingo de Resurrección, con el objetivo de unir a fieles de todo el mundo en una vigilia especial ante el contexto de violencia y guerra.
De este modo, la Conferencia Episcopal Argentina, en consonancia con este llamado del Papa León, pidió -a través de un mensaje firmado por el presidente Mons. Marcelo Colombo-, se promuevan tanto en las acciones litúrgicas de ese día como en las comunidades y familias momentos de oración “en los que se suplique al Señor el fin de los conflictos y la gracia de un diálogo auténtico entre las naciones”.

MISA CRISMAL 2026: “Tomados por Él, ungidos y enviados”

Después de larga espera, las promesas de Dios toman un rostro en este carpintero, hijo de María y de José.

Resuena en aquella sinagoga, un “hoy se ha cumplido”, palabras que golpean sin dudar el corazón de los presentes, testigos inocentes de una gran revelación.

La mirada del Pueblo que busca a Dios, se posa ahora sobre el Señor, sin poder ver, sin descubrir, sin entender.

Aquel Anunciado y Esperado de los tiempos, hoy está presente, y ellos no lo descubren, como ocurría unos años antes en la gruta de Belén: “encontrarán un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Jesús se revela a sí mismo.

Es Él, en quien se da cumplimiento al sueño salvador del Padre Dios.

Es Él, el Ungido y el Enviado.

Es Él, la Palabra encarnada y cumplida, hasta la obediencia en la cruz.

Como aquel día, también nuestra mirada se vuelve a Jesús, sabiendo que Él es el Camino.

Mirar a Jesús, experimentar la misericordia para reconocer su rostro en la persona de los hombres, especialmente en los más pequeños, y reconocer su misericordia, que cubre nuestras miserias y perdona nuestros pecados.

Hoy, la mirada de los hombres, como aquel Sábado de Nazaret, sigue buscando dónde descansar al encontrar, y sigue buscando caminos que lleven al cielo. Sigue esa mirada y cada mirada, también las nuestras, buscando al Dios de la vida. Ese Dios, Padre de todos, y a su Hijo Jesucristo, nuestro hermano.

Ese Jesucristo, que nos invita a seguirlo y que nos dice que todo es poco a cambio del cielo, a cambio de la Vida que Él ofrece, y que llamándonos nos colma.

Es Jesucristo, que en cada Misa, vuelve a ofrecerse por amor a vos, a mí, a todos, a cada hombre.

Que vuelve a recordarnos que sigue en medio nuestro, haciéndose cargo de todos, queriendo necesitar de nosotros, y que su Espíritu sigue guiando a la Iglesia, buscando corazones que quieran ser consagrados por la unción para llevar la Buena Noticia a los pobres, liberar a los cautivos, para dar la vista a los ciegos y proclamar un año de gracia.

Nos recuerda el Papa León, en su exhortación (Dilexit te n.21), sobre el amor hacia los pobres, “Jesús, se presenta como Aquel que viene a manifestar en el hoy de la historia la cercanía amorosa de Dios, que es ante todo, obra de liberación para quienes son prisioneros del mal, para los débiles y los pobres. Los signos que acompañan la predicación de Jesús son manifestación del amor y de la compasión con la que Dios mira a los enfermos, a los pobres y a los pecadores que, en virtud de su condición, eran marginados por la sociedad, pero también por la religión. En efecto, Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aún en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado.

Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar donde los pobres tienen un sitio privilegiado.”

Llegamos a la Misa Crismal, signos de comunión en la Iglesia, a pocos días de la Pascua, para renovar nuestra vida consagrada, escuchar el mandato y el envío del Señor.

Queridos hermanos, somos pastores de su Pueblo. Por vocación, tenemos que hacer presente a Jesús sacerdote, asemejándonos al Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.

Hoy, renovamos aquel SI, con que respondimos al primer llamado de nuestra historia ministerial, para hacernos servidores del Pueblo, que es Pueblo de Dios.

Jesús “nos toma consigo”, como lo hizo con sus discípulos, Pedro, Santiago, Juan el día de la Transfiguración, o en cada llamada a seguirlo. Es Él, quien nos ha amado, nos ha elegido, nos ha llamado.

En el origen, está el misterio de su elección. Ante todo, no hemos sido nosotros quienes tomamos una decisión, sino que fue Él quien nos llamó, sin ningún mérito de nuestra parte.

“Descalzate Moisés, porque estás pisando tierra santa”, le dirá Dios a ese titubeante y frágil hombre, salvado de las aguas, cuidador de rebaños ajenos, que se dejaba sorprender por una zarza que no se apaga. Quiero contar con vos. Quiero necesitarte.

Y desde esa realidad y de la nuestra, vuelve a llamar una y mil veces. Nos enseña a escuchar el dolor de nuestra gente, nos enseña a descalzarnos, nos enseña a confiar, no en nuestras fuerzas, no en sueños propios, sino en su mandato y en la fuerza de su gracia.

¡Cuánto dolor en este tiempo, cuánto dolor en este mundo, cuántos Egiptos, cuánta desilusión, cuánta desilusión en tantas vidas. Desconciertos, enfermedades, guerras, violencias, indiferencias y tantas pobrezas!

La cruz, enseñaba san Juan Pablo II, “es la inclinación más profunda de Dios en Cristo hacia el hombre. Un toque divino de amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia humana”.  ¡Cuántas cruces Señor, en estos días y en cada día!!!

Y Dios se abaja a cada uno de nosotros, vuelve a regalarnos su gracia salvadora, su ternura de Padre, su fuerza para no claudicar en el camino al cielo.

Y en medio de tanto, es Dios quien en su querer salvador, quiere contar con nosotros, con todos sus hijos. Con todos.

Quiere hacer de nosotros, como aquel samaritano bueno, que se apiadó del golpeado y acercándose, lo vendó con ternura.

Hacer de nosotros, un padre misericordioso, que lejos de enojarse, espera a la puerta y corre al abrazo de su hijo amado, porque es su hijo. Y hace fiesta.

Hacer de nosotros, hombres capaces de detenernos frente al hermano necesitado, sin pedir o tener más razones que el amor.

Antes de ser aquellos, que han hecho de su vida una ofrenda, somos quienes hemos recibido un regalo, el regalo de la gratuidad de Dios en su llamado. Nos llamó por nuestro nombre, y nos tomó con Él.

Ahí, a su monte santo, nos lleva su gracia primera. Por eso, cuando experimentemos amargura, nos decía el Papa Francisco, cuando experimentemos decepción o nos sintamos menospreciados o incomprendidos, no caigamos en quejas ni nostalgias. Son tentaciones que paralizan el camino, senderos que no llevan a ninguna parte.

En cambio, a partir de la gracia de la llamada, tomemos nuestra vida en nuestras manos, acogiendo el regalo de vivir cada día, como un tramo del camino hacia la meta.

No nos cansemos de pedir fuerzas para construir y conservar la comunión, y ser fermento de fidelidad en la Iglesia.

Invitados así, a alegrarnos y renovar cada día, con mayor conciencia, el inmenso don de su llamada, la gracia enorme de sabernos “tomados por Jesús” y hechos capaces de lavar los pies de los hermanos, ungir sus corazones, sostenernos en el camino al cielo.

¡Qué gracia enorme, inmerecida, transformadora hemos recibido que nos hace servidores en su nombre, instrumentos de su gracia para todos!

Hacer de cada uno de nosotros, “otro Jesús”, que en medio de dolores y cruces, se deja robar el cielo por un ladrón arrepentido.”

En medio de nuestra fragilidad, limitación y pecado también, la gracia de Dios nos hace familia en esta iglesia de Paraná, de enorme grandeza, trabajo, entrega generosa.

Demos gracias a Dios por tanto, y renovemos el compromiso de la propia conversión, y de una mayor entrega cada día, con alegría y entusiasmo con que queremos gastar la vida, amando.

Le pido a Dios, que no nos guardemos nada de esa misericordia, con la que Él quiere llegar al corazón de todos.

Que no nos cansemos de hacer el bien. Que no nos cansemos de llevar el amor, el perdón y la gracia de Dios, acompañando las alegrías de los hombres, pero también de llegar a los dolores más profundos, para alcanzar Su ternura y compasión.

Que no nos cansemos de rezar y cuidar, ahora y siempre a los hijos que nos puso en el camino y nos confía.

María, Señora del Rosario, madre de Jesús y madre nuestra, sostenenos junto a tu corazón, aprendiendo a escuchar las riquezas que nos hablan de Dios.

+ Raúl Martín

La Residencia Sacerdotal cumple 25 años

Para celebrar los 25 años de la Residencia Sacerdotal “Jesús Buen Pastor”, el próximo lunes 13 tendrá lugar la Misa en Acción de Gracias en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad.
La Eucaristía será a las 19:00 y al finalizar se invita a compartir un ágape fraterno a la canasta. Quienes deseen participar, pueden confirmar asistencia al 343 4705557

La Residencia sacerdotal surge como respuesta a la necesidad de la arquidiócesis de disponer de un lugar organizado para el cuidado, contención y asistencia de los sacerdotes que necesitarán una atención y seguimiento tanto por la edad como por alguna patología que lo limitara a continuar en una parroquia. La residencia Sacerdotal sería entonces el lugar de residencia permanente o pasajera dependiendo el motivo del ingreso. Por el año 2000 se comenzó a gestar la idea. Monseñor Karlic impulsó la iniciativa y pidió la colaboración de las Hermanas Siervas de Divina Providencia, Congregación religiosa (fundador Don Pascual Uva) que también llega de Italia gracias a su intervención. Dicha congregación contempla en su carisma el cuidado y la asistencia a los enfermos razón por la cual aceptan comenzar con la Obra. En el 2001 se alquila una casa sobre calle Italia, a dos cuadras de la casa religiosa. Allí, el 19 de marzo, solemnidad de San José, se inaugura la Residencia Sacerdotal con la presencia de 4 sacerdotes (P. Pierre Reffay, P.Julio Schoeder, P.Juan Kemerer y P.Carlos Fugante).

Mientras tanto se comenzó con la construcción de la casa propia en el Paracao, dentro del predio donde las Religiosas tienen otras obras, contando con la colaboración tanto espiritual como económica de la Congregación religiosa como de muchas familias, fieles y amigos de los sacerdotes. Se Inagura en el año 2003. Los sacerdotes se trasladan al edificio nuevo. Con el tiempo las Hermanas deciden trasladar a los sacerdotes a calle Italia 450 donde funcionaba un hogar de ancianas ya que los sacerdotes seguían siendo pocos para una estructura tan grande y la demanda de los ingresos del hogar de ancianas crecía cada vez mas. Así fue que los sacerdotes en el año 2006 pasan a vivir en calle Italia y las ancianas a ocupar el edificio creado para los sacerdotes.

Con el correr de los años las hermanas Siervas de la Divina Providencia se vieron obligadas a cerrar la casa de Calle Italia y trasladase al Paracao por falta de religiosas para mantener dos comunidades. Durante el año 2019 las Hermanas expresan en varias oportunidades al obispo del momento, Mons. Puiggari, que ya no podían seguir con la misión del cuidado de los sacerdotes. Las hermanas ofrecen en comodato la casa y muebles de calle Italia, donde ya habían estado anteriormente y se pacta un término de 10 años en esas condiciones.

Los sacerdotes son trasladados finalmente el 23 de abril de 2020 en plena pandemia.  

La Residencia Sacerdotal fue creada sin fin de lucro, exclusiva para sacerdotes, en prioridad los de nuestra diócesis y en las condiciones de salud en las que se encontraran, sin criterio de inclusión y exclusión. Fue pensada como una institución abierta a diferentes necesidades, no es exclusivamente gerontológica. También contempla la modalidad de permanente o transitoria, inclusive casa de paso para los sacerdotes del interior que vienen por algún trámite o estudio médico y no tienen donde quedarse, deseando que sientan que es su casa.

Semana Santa: memoria viva del sacrificio de Cristo

Iniciamos el camino hacia la Pascua repasando los hitos fundamentales de nuestra redención. Compartimos una mirada detallada a las celebraciones que conforman el corazón de la vida de la Iglesia, explicando la importancia de la Misa Crismal y el sentido profundo de cada jornada del Triduo Pascual hasta el triunfo definitivo del Domingo de Resurrección.

Misa Crismal

La Misa Crismal, presidida por el obispo y concelebrada con los presbíteros de la diócesis, es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de Misa Crismal) y bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y los que se van a bautizar)

La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. El crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, entre otras funciones. El rito de esta misa, de la Misa Crismal, incluye la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la homilía, el obispo invita a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.      

Jueves Santo

El Jueves Santo Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua en una cena especial en la que lavó los pies a sus discípulos dándoles ejemplo de humildad y amor, instituyó el Sacerdocio con las palabras “Haced esto en memoria mía” al convertir el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre, momento en el que también instituye la Eucaristía para así quedarse con nosotros para siempre.

Llegada la noche, Jesús se retiró, junto con Pedro, Santiago y Juan a orar en el Huerto de Getsemaní.  Es ahí donde Jesús acepta cargar con los pecados de toda la humanidad antes de su pasión.  Fue inmensa su agonía, sufría a tal grado que sudó gotas de sangre.  Aun así, acepta seguir adelante: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Seguramente sabía que pronto le iban a apresar.  Y así sucedió.  Un gran número de hombres armados con espadas y garrotes, con Judas Iscariote a la cabeza, llegaron al lugar.  Judas, el apóstol que lo vendió por 30 monedas de plata, se acercó a Jesús y lo besó, así pudieron aprehender a Jesús.  

Viernes Santo

Volvemos a vivir con Jesús su Pasión: la aprehensión, interrogatorios, flagelación, coronación de espinas y la crucifixión. Este día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. En aquel entonces, la crucifixión era la ejecución más cruel y degradante que se conocía. Un ciudadano romano no podía ser crucificado. La muerte sobrevenía después de una larga agonía.

Jesús en la cruz, con un sufrimiento físico y moral muy grande, fue capaz de perdonar a los que lo ofendieron. Desde la cruz, Jesús nos termina de dar su mensaje de amor y salvación dejándonos a su Madre y enseñándonos a perseverar hasta el final. El sacrificio de la cruz se vuelve a vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo y permanece con nosotros.  

El Viernes Santo lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Celebración de la Pasión del Señor en la que se hace la adoración de la cruz.     Sábado Santo Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor meditando en su Pasión y Muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la Misa, por lo que conserva el altar totalmente desnudo, las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. No puede darse la Sagrada Comunión (más que a modo de viático), hasta la Vigilia Pascual (“al caer el sol”). Durante el día es importante recordar que Jesús compartió con nosotros a su madre para que acudamos a Ella en las alegrías y dificultades. Antes de morir y en presencia de María y Juan, Jesús expresó: “Madre, ahí tienes a tu hijo” “Ahí tienes a tu Madre” (Jn. 19, 26-27). Dar el pésame a la Virgen es unirnos en su dolor y sufrimiento por la Pasión y Muerte de Jesús. María es una mujer que acaba de perder a su hijo, todo su ser se ha sacudido por lo que ha visto en los días que acaban de pasar. Ver a su hijo en la Cruz. En el corazón de María había un gran dolor. Por la noche se celebra la Vigilia Pascual durante la cual, además de bendecir el fuego, se prepara el Cirio Pascual, se bendice el agua y se encienden velas en señal del paso de la oscuridad a la luz con la Resurrección del Señor, fundamento de nuestra fe. Después de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda la alegría pascual que inunda los cincuenta días subsiguientes.

Domingo de Pascua

La Semana Santa termina con la fiesta de Resurrección de Jesús, fundamento de nuestra fe, es también cuando inicia la Pascua que es la fiesta más importante para los cristianos. «Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya», con esta Antífona de Entrada inicia la Misa del día de esta importante festividad.

Regresa el Festival PascuaJoven a Paraná

La Comunidad PascuaJoven de Paraná anunció el regreso del Festival PascuaJoven, que celebrará su 17° edición los días 10 y 11 de abril, desde las 20:00, en el salón del Colegio Cristo Redentor de la ciudad de Paraná.
El evento, al que también invita la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Paraná, este año lleva el lema “Su Amor sin medida nos impulsa a la Vida” y retoma su misión de celebrar el Misterio Pascual a través del arte, reuniendo a músicos, artistas visuales y familias de toda la región.

La programación incluye presentaciones de Pablo Martínez, de Rosario, Daniel Poli, de Buenos Aires, Kerigma, de Concepción del Uruguay, y los solistas y grupos locales José Basgall, Luces y Sombras, Cristian Macchi, Lucas Basso, Dadadá! y Grupo Vive. También se anunciará en vivo al ganador del Certamen de la Canción Pascual 2026.

Las entradas anticipadas están disponibles en https://qrticket.app/e/Festival-PascuaJoven-2026 : $10.000 por noche o $15.000 ambas jornadas. Además, se invita al público a colaborar con elementos de higiene personal para el Refugio de Cáritas para personas en situación de calle.

También, se encuentran abiertas las inscripciones para el Certamen de la Canción Pascual y la Muestra de Artes Plásticas, con fecha límite el 7 de abril. Ese mismo día se realizará el taller virtual gratuito “Cómo componer canciones”, a cargo del musico Daniel Poli y con inscripción previa en el link https://forms.gle/NjiCvXX5NUWaBQCh8 . Mas información en el instagram y facebook de Pascuajoven paraná.

PascuaJoven, creado en 2002 y que estuvo en pausa desde 2018, es un espacio de encuentro y expresión artística que celebra la Resurrección de Jesucristo, inspirado en la Carta a los Artistas de San Juan Pablo II. Su regreso reafirma el compromiso de promover el arte como camino de esperanza y celebración comunitaria.

Contacto: comunidadpascuajoven@gmail.com