Comisión Episcopal de Pastoral Social

El lunes 2 de julio, la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, hizo llegar una invitación para participar el próximo miércoles, en una reunión a realizarse en el Ministerio que tiene a su cargo, a la cual ha convocado también a referentes de los Movimientos Sociales, quienes solicitaron la presencia de la Iglesia.
Monseñor Fernando Maletti, Obispo de la Diócesis de Merlo-Moreno, y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, será quien concurrirá a la reunión. Desde la Pastoral, agradecen la invitación y renuevan la disposición y compromiso para fortalecer el diálogo social.

Jornada Nacional de Oración por la Vida

Bajo el lema «María aurora del nuevo mundo. Madre de los vivientes, a ti confiamos la causa de la vida», el 8 de julio, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) invita a rezar por la Vida en todas sus formas en especial por los niños por nacer y sus madres. Ese día, en la víspera de la fecha patria, el presidente de la CEA, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidirá en Luján, la Misa por la Vida, en presencia de la Madre y Patrona de la Argentina.

 

La CEA invitó a participar a unirse a esta celebración para “pedir al Señor, por intercesión de Nuestra Virgen de Luján, la gracia de servir y cuidar de toda vida, en especial la del niño y niña por nacer, porque #ValeTodaVida”.

 

En Paraná

 

Monseñor Juan Alberto Puiggari presidirá la Misa en la parroquia Nuestra Señora de Lujan a las 19.00.

Francisco: “Confesar la fe es identificar los «secreteos» del maligno”

Homilía del Papa en la Santa Misa con la Bendición de los Palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos, en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Apóstoles.

 

“Sigue latiendo en millones de rostros la pregunta: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Confesemos con nuestros labios y con nuestro corazón: «Jesucristo es Señor». Este es nuestro cantus firmus que todos los días estamos invitados a entonar”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la celebración Eucarística con la Bendición de los Palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos, en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Apóstoles, el viernes 29 de junio.

 

« ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»

Las lecturas de esta fiesta litúrgica, señaló el Papa Francisco, nos permiten tomar contacto con la tradición apostólica más rica y nos ofrecen las llaves del Reino de los cielos. Tradición perenne y siempre nueva que reaviva y refresca la alegría del Evangelio, y nos permite así poder confesar con nuestros labios y con nuestro corazón: «Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre» (Flp 2,11). En este sentido, todo el Evangelio – afirmó el Santo Padre – busca responder a la pregunta que anidaba en el corazón del Pueblo de Israel y que tampoco hoy deja de estar en tantos rostros sedientos de vida: « ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» (Mt 11,3).

 

Pedro: «Tú eres el Mesías», el Ungido de Dios

Pedro – explicó el Papa Francisco – tomando la palabra en Cesarea de Filipo, le otorga a Jesús el título más grande con el que podía llamarlo: «Tú eres el Mesías», es decir, el Ungido de Dios. “Me gusta saber que fue el Padre quien inspiró esta respuesta a Pedro – precisó el Pontífice – que veía cómo Jesús ungía a su Pueblo. Jesús, el Ungido, que de poblado en poblado, camina con el único deseo de salvar y levantar lo que se consideraba perdido”.

FUENTE: VATICAN NEWS

 

En esa unción, subrayó el Papa, cada pecador, perdedor, enfermo, pagano —allí donde se encontraba— pudo sentirse miembro amado de la familia de Dios. “Con sus gestos, Jesús les decía de modo personal: tú me perteneces. Como Pedro, también nosotros podemos confesar con nuestros labios y con nuestro corazón no solo lo que hemos oído, sino también la realidad tangible de nuestras vidas: hemos sido resucitados, curados, reformados, esperanzados por la unción del Santo”. Por ello, afirmó el Pontífice, todo yugo de esclavitud es destruido a causa de su unción y no nos es lícito perder la alegría y la memoria de sabernos rescatados, esa alegría que nos lleva a confesar «tú eres el Hijo de Dios vivo».

 

El Ungido de Dios lleva el amor y la misericordia del Padre

Y es interesante, indicó el Obispo de Roma, prestar atención a la secuencia del pasaje del Evangelio de Mateo (16,21), en que Pedro confiesa la fe en Jesús. “El Ungido de Dios lleva el amor y la misericordia del Padre hasta sus últimas consecuencias. Tal amor misericordioso supone ir a todos los rincones de la vida para alcanzar a todos, aunque eso le costase el buen nombre, las comodidades, la posición… el martirio”.

 

Ante este anuncio tan inesperado – explicó el Papa Francisco – Pedro reacciona: « ¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte» (Mt 16,22), y se transforma inmediatamente en piedra de tropiezo en el camino del Mesías; y creyendo defender los derechos de Dios, sin darse cuenta se transforma en su enemigo. “Contemplar la vida de Pedro y su confesión, es también aprender a conocer las tentaciones que acompañarán la vida del discípulo. Como Pedro, como Iglesia – subrayó el Pontífice – estaremos siempre tentados por esos ‘secreteos’ del maligno que serán piedra de tropiezo para la misión. Y digo ‘secreteos’ porque el demonio seduce a escondidas, procurando que no se conozca su intención, «se comporta como vano enamorado en querer mantenerse en secreto y no ser descubierto»”.

 

Confesar la fe exige identificar los ‘secreteos’ del maligno

En cambio, participar de la unción de Cristo es participar de su gloria, que es su Cruz – afirmó el Papa Francisco – Gloria y cruz en Jesucristo van de la mano y no pueden separarse; porque cuando se abandona la cruz, aunque nos introduzcamos en el esplendor deslumbrante de la gloria, nos engañaremos, ya que eso no será la gloria de Dios, sino la mofa del “adversario”.

 

No son pocas las veces que sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor – señaló el Papa Francisco – ya que, Jesús toca la miseria humana, invitándonos a estar con él y a tocar la carne sufriente de los demás. “Confesar la fe con nuestros labios y con nuestro corazón exige – como le exigió a Pedro, afirmó el Pontífice – identificar los ‘secreteos’ del maligno. Aprender a discernir y descubrir esos cobertizos personales o comunitarios que nos mantienen a distancia del nudo de la tormenta humana; que nos impiden entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y nos privan, en definitiva, de conocer la fuerza revolucionaria de la ternura de Dios”.

 

Contemplar y seguir a Cristo exige abrir el corazón a los demás

Al no separar la gloria de la cruz – subrayó el Santo Padre – Jesús quiere rescatar a sus discípulos, a su Iglesia, de triunfalismos vacíos: vacíos de amor, vacíos de servicio, vacíos de compasión, vacíos de pueblo. “La quiere rescatar de una imaginación sin límites que no sabe poner raíces en la vida del Pueblo fiel o, lo que sería peor, cree que el servicio a su Señor le pide desembarazarse de los caminos polvorientos de la historia”.  Contemplar y seguir a Cristo exige dejar que el corazón se abra al Padre y a todos aquellos con los que él mismo se quiso identificar, y esto con la certeza de saber que no abandona a su pueblo.

 

Queridos hermanos, concluyó el Papa Francisco, sigue latiendo en millones de rostros la pregunta: « ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». Confesemos con nuestros labios y con nuestro corazón: «Jesucristo es Señor». “Este es nuestro cantos firmas que todos los días estamos invitados a entonar. Con la sencillez, la certeza y la alegría de saber que «la Iglesia resplandece no con luz propia, sino con la de Cristo”.

Declaración sobre el aborto

Desde la Comisión Episcopal de Laicos y Familia: Área de Niñez y Adolescencia  de la CEA, ofrecen una mirada y reflexión sobre el debate legislativo acerca de la despenalización del aborto.

 

“La media sanción de la ley, en la cámara de diputados, de la interrupción voluntaria del embarazo o la despenalización del aborto, nos ha dejado a todos un sabor amargo y una tristeza doliente. Nadie puede festejar por el aborto, y aquellos que lo hacen no toman verdadera conciencia de lo que esto produce en el cuerpo y en el alma de una mujer y en el corazón mismo de una sociedad.

 

La inmensa mayoría de nuestros jóvenes y adolescentes están a favor de la vida. La ideología de género y el feminismo tienen un capítulo sobre el aborto que se impone con toda crudeza y agresividad. Ojalá que muchos jóvenes, especialmente chicas adolescentes, reflexionen sobre los supuestos que defienden a rajatabla, con pañuelos verdes y argumentos que responden más a una ideología que a una serena reflexión sobre la vida, sobre toda vida. Ha sido un comentario de muchos asistentes a las marchas de estos últimos días la escasa o nula concurrencia de jóvenes pobres de nuestros asentamientos y barrios más humildes. Es que, conociendo el sentir de nuestros chicos y chicas más pobres, en ellos no se plantea el aborto como una lucha, sino como una desgracia. Hacerse un aborto ha sido, es y seguirá siendo una desgracia, un crimen.

 

Y este crimen ya está vigente en Argentina. Desde mediados de 2015, al final del gobierno anterior, se ha promulgado por el ministerio de salud, el protocolo ILE (interrupción legal del embarazo) que se viene aplicando paulatinamente en muchos centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y en otros hospitales del país. Acerca de este protocolo no hemos dicho nada, no hubo marchas ni debates. Creemos que debería ser dado de baja, ya que no tiene rango de ley en materia tan grave.

 

¿Aspectos semánticos o intención deliberada?

 

Pareciera que una cosa es estar a favor de la vida y en contra del aborto y otra muy distinta la despenalización del mismo, como diciendo: “yo estoy en contra del aborto, pero sí a favor de la despenalización del mismo”. Este sofisma se basa en que nadie quiere penalizar a una mujer por hacerse un aborto, especialmente si es una adolescente pobre. Por ser menores de edad ya tienen el amparo de la inimputabilidad. El engaño está en que, aparándose en la despenalización del mismo, lo que verdaderamente se quiere legalizar es el aborto, seguro y gratuito. Aquí está el meollo de la cuestión y el eje de la campaña que vemos en televisión, representada por muchos artistas y periodistas muy populares, que marcan tendencia en la opinión (muchos de ellos han manejado cifras que son, simplemente, un engaño). Sería muy bueno que digan: estoy a favor del aborto, tal cual está presentado por el proyecto de ley que tiene media sanción. “Legal o ilegal, el aborto mata igual”, dice un cartel inmenso en la Panamericana.

 

El argumento aducido entra en colisión con el derecho a la vida, el primer derecho humano. Y aquí es donde debe intervenir la ley. Una ley justa para ambas personas, protectora de ambas vidas, acompañando la fragilidad y desamparo de una mujer que decide abortar, proponiendo caminos alternativos de contención y ayuda, haciéndose cargo el estado o instituciones privadas para que esa mujer tome conciencia, se deje ayudar y no recurra a una acción que luego traerá consecuencias a su salud integral. Y, por otra parte, cuidar esa vida que se va gestando, ya que hay muchas familias que quieren hacerse cargo. El sistema de adopción se vería agilizado si padres tutores acompañaran a la mujer gestante, brindándole contención, afecto, ayuda. Se convertiría una historia trágica en una posible historia de esperanza y amor.

 

Lo propio de la mencionada ley.

 

La media sanción de la ley tiene en su primera parte las reformas al código penal (art. 85, 86 y 88 y la incorporación del art. 85 bis), allí se despenaliza el aborto en las primeras 14 semanas tanto para la mujer o persona gestante y se penaliza al establecimiento de salud o profesional de la salud que dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare a practicar un aborto en los casos legalmente autorizados. Después de la semana 15 se penaliza tanto a la mujer o persona gestante que realizara el aborto como el establecimiento o profesional de la salud. Con respecto a la edad, el proyecto de ley establece que basta el consentimiento de una adolescente, niña o persona gestante menor de 16 años, acompañada de sus padres, tutores, personas de confianza o un letrado.

 

¿Y el padre de la criatura? En la mencionada ley no aparece la figura del progenitor, es tan responsable de esa vida como la mujer o persona gestante, como llama la ley. Ese varón que pareciera inexistente, también es un sujeto de derecho, sufre ese embarazo no deseado, no es que todos desaparecen de la escena, hay detrás de esos progenitores dos familias, un bebé en camino, hay vidas complicadas, pero son vidas. ¿Qué les ofrece el sistema de salud? La interrupción voluntaria del embarazo, el aborto, como la salida más inmediata, no dejando ninguna “huella” de esa persona concebida.  Más cuestionable aún si esos progenitores son niños, adolescentes o menores de 16 años. El derecho de la mujer a decidir por su propio cuerpo entra en colisión, en el caso del embarazo, con el derecho de esa criatura que lleva adentro y el derecho del varón a tener su hijo, no está en su cuerpo, pero es parte de su cuerpo, de su ser, de su ADN.

 

Evidentemente que este proyecto de ley que tiene media sanción es legalizar el Protocolo ILE ya vigente. Deberían ser claros los legisladores e informar a la sociedad que el verdadero interés de estas maratónicas sesiones. No hablen de despenalizar, hablen de interrupción voluntaria del embarazo o aborto, que, en el proyecto, ambos términos están homologados (art 18).

 

Objeción de conciencia

 

Respecto a la objeción de conciencia del profesional de la salud el proyecto de ley dice textualmente:

 

“ARTÍCULO 15°- Objeción de conciencia. El/la profesional de la salud que deba intervenir de manera directa en la interrupción voluntaria del embarazo tiene la obligación de garantizar el acceso a la práctica y no puede negarse a su realización.

El/la profesional mencionado/a en el párrafo anterior sólo puede eximirse de esta obligación cuando manifestare su objeción previamente, de manera individual y por escrito, y la comunicare a la máxima autoridad del establecimiento de salud al que pertenece.

La objeción puede ser revocada en iguales términos, y debe mantenerse en todos los ámbitos, públicos o privados, en los que se desempeñe el/la profesional.

El/la profesional no puede objetar la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la vida o la salud de la mujer o persona gestante estén en peligro y requieran atención médica inmediata e impostergable.

Cada establecimiento de salud debe llevar un registro de los profesionales objetores, debiendo informar del mismo a la autoridad de salud de su jurisdicción.

Queda prohibida la objeción de conciencia institucional y/o de ideario”.

 

Saquemos las consecuencias. En ese registro de objetores quedarán los nombres de los médicos, vaya a saber uno qué les espera en su carrera profesional. ¿Será un estigma? ¿Una lista negra? Una clínica privada en cuyo ideario no considera una práctica de salud el aborto, está obligada a hacerlo. Esto parece un régimen totalitario y no un estado de derecho, que tanto nos cuesta conseguir. ¿Por qué no hacer una lista de profesionales abortistas? No es provocación, sólo igualdad de oportunidades. Qué sinsentido que a los médicos que poseen el arte de curar se los enfrente de esta forma. Sin duda que muchos profesionales de la salud, ante esta disyuntiva ética, tendrán que abandonar su profesión.

 

A favor, en contra.

 

De los bloques legislativos quienes siempre han apoyado el aborto ha sido la izquierda. De los dos bloques mayoritarios nunca hablaron en sus plataformas de este debate y no hicieron ninguna mención al respecto. La cámara de diputados ha mostrado su verdadero rostro, con nombre y apellido. Cada uno ha expresado su voto, que debería ser el voto de aquellos a quienes representan. En los argumentos aducidos coinciden en que dejan de lado sus convicciones personales, religiosas y filosóficas para atender un problema de salud pública, aunque el verdadero móvil que los ha reunido y los ha unido en la votación mayoritaria ha sido político y económico. Muchos de los legisladores se han olvidado, una vez más, que están allí porque los votamos. Se empoderan del cargo y hacen alianzas y componendas en una materia clave y fundacional de nuestro ser argentino: ¡sí a la vida!

 

De salir aprobada esta ley en la cámara de senadores, estaríamos ante un hecho de graves consecuencias para nuestra nación. “Queremos ser como las naciones progresistas, a las que le va bien” aducen unos. “No es tan grave, en otros países ha descendido la tasa de mortalidad materna”, dicen otros. ¿En esos países no ha descendido también la tasa de nacimientos? ¿No han descendido, también, los chicos con síndrome de Down? ¿Acaso esas naciones no se han dado cuenta de las consecuencias gravísimas que ha producido el aborto en el ser femenino y en la sociedad? ¿Acaso no se ha convertido el aborto en un método anticonceptivo, el más cruel de todos? ¿No podríamos acceder a una ley superadora del aborto en cuanto tal? ¿Podemos gestar como argentinos, hijos de pobres e inmigrantes una ley ejemplificadora y que salve las dos vidas?

 

Iglesia y Estado.

 

Otro aspecto fundamental de este debate es el rol de la Iglesia. Convengamos que todos los que creemos en Cristo Jesús estamos a favor de la vida. En las pancartas y carteles que han poblado la ciudad de Buenos Aires se lee: “Aborto legal, seguro y gratuito. Separación de la Iglesia y Estado”. Es una lástima que estos reclamos provengan de una institución que está luchando contra la violencia de la mujer. Estamos totalmente de acuerdo que cesen los hechos violentos contra la mujer. También hay violencia de género contra el varón. De hecho, hay violencia de todo tipo, producida por la marginalidad, la droga, el desempleo, la falta de escolaridad, de trabajo y de otras muchas causas que atentan contra la vida extrauterina y la paz social, provocando nuevos abortos sociales: 5 millones y medio de nuestra niñez es pobre y de 10 alumnos de secundaria, 4 no terminarán sus estudios.

 

Por defender la vida la Iglesia católica pareciera que está fomentando una caza de brujas, que impone su visión cristiana “retrógrada” y valores en una sociedad que debería ser totalmente laica y alejada de todo principio que no sean la libertad individual y los derechos individuales.

 

En la Iglesia Católica, aún con todos sus escándalos y pecados, nos hacemos cargo de la vida más vulnerable, de los pobres. Y de otros aspectos constitutivos de la sociedad argentina como la educación y la salud. En los regímenes totalitarios o en los pensamientos únicos, siempre se ha atacado a la Iglesia como responsable de atraso, oscurantismo, y de otras acciones que los mismos detractores no saben definir del todo.

 

La Iglesia es Madre y Maestra, dos características femeninas. Como Madre es compasiva con todos, misericordiosa aún con el más alejado de los hijos de Dios. Como Maestra está llamada a anunciar el Evangelio de la Vida, sin excluir a nadie. Que muchos no crean por el mal testimonio de los cristianos, es algo que debemos corregir. Pero que nadie quede privado de la Verdad que tenemos que proclamar, es tarea que siempre debemos hacer, con ocasión o sin ella, aún a riesgo de nuestro propio nombre, prestigio y fama. Los pañuelos negros (campaña por la total separación de Iglesia y Estado) ya empezaron a circular. El otrora “vamos por todo” parece seguir siendo una política de estado, se vendrán debates sobre la despenalización del consumo de marihuana, sobre la eutanasia, sobre vientres subrogados, etc. etc.

 

Indecisos.

 

Los legisladores indecisos son los que tienen el as en la manga, o esperan órdenes de último momento. Nadie puede estar indeciso ante el aborto: o estás favor o estás en contra. No hay matices. A estos honorables senadores les pedimos que sean consecuentes. Es la justicia que debe tener tapada los ojos y no inclinarse ante uno u otro platillo por prebendas, aprietes o sobornos. A nuestros legisladores se les pide ver. Vean esa inmensa cantidad de niñas y adolescentes que podrán asistir a un centro de salud y recibir una contención adecuada o practicar un aborto. Vean a esos varones que sienten una responsabilidad y quedan de lado, a ellos nadie los protege. Vean los casos extremos como las violaciones o los peligros de violencia extrema que corren las mujeres, y propongan políticas de asistencia y prevención, pero no legislen con más muerte. Vean esos embriones que tienen una así llamada “malformación” llevados adelante por madres y padres heroicos o que se podrían convertir en descartables, solamente porque son “discapacitados”. ¿Cabrían para ellos otra legislación? ¿Son sólo estadísticas o conciencia de que toda vida vale? ¿Es el aborto la única salida?

 

“Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad. Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia” (Constitución Nacional Argentina, artículo 75, inciso 23)”.

 

 

 

Ernesto Giobando sj

Obispo Auxiliar de Buenos Aires

Encargado del Área Niñez y Adolescencia de la CEA

Pre Jornada de Ministros extraordinarios de la Comunión

La Delegación Episcopal para la Liturgia realizará este sábado 30 la pre-jornada para los nuevos candidatos a ministros extraordinarios de la Comunión.

 

La actividad será en el Seminario Arquidiocesano de Paraná desde las 08:30 hasta las 17:00. Según se informó desde la Delegación, se compartirá un almuerzo a la canasta y los candidatos deben llevar Biblia y anotador.

 

Asimismo el sábado 15 de septiembre tendrá lugar la Jornada Anual de Renovación.

Catequesis del Papa

A continuación compartimos las palabras de Francisco en la Audiencia General de este miércoles 27. Allí, habló sobre los mandamientos.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Sigamos hablando de los mandamientos que, como dijimos, más que mandamientos son las palabras de Dios a su pueblo para que camine bien: palabras amorosas de un Padre.

Las diez Palabras empiezan así: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Ex 20: 2). Este comienzo sonaría extraño con las leyes verdaderas y propias que siguen. Pero no es así.

¿Por qué esta proclamación que Dios hace de sí mismo y de la liberación? Porque se llega al Monte Sinaí después de atravesar el Mar Rojo: el Dios de Israel primero salva, luego pide confianza. [1] Es decir: el Decálogo comienza con la generosidad de Dios. Dios no pide nunca sin haber dado antes. Nunca. Primero salva, después da, luego pide. Así es nuestro Padre, Dios bueno.

Y entendemos la importancia de la primera declaración: «Yo soy el Señor tu Dios». Hay un posesivo, hay una relación, una pertenencia mutua. Dios no es un extraño: es tu Dios. [2] Esto ilumina todo el Decálogo y también revela el secreto de la acción cristiana, porque es la misma actitud de Jesús que dice: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros» (Jn 15, 9). Cristo es el amado del Padre y nos ama con ese amor. Él no comienza desde sí mismo, sino desde el Padre. A menudo nuestras obras fracasan porque partimos de nosotros mismos y no de la gratitud. Y quién empieza por sí mismo: ¿Dónde llega? ¡Llega a sí mismo! Es incapaz de hacer camino, vuelve a sí mismo. Es precisamente esa actitud egoísta que la gente bromeando dice: “Esa persona es yo, mí, me, conmigo”. Sale de sí mismo y vuelve a sí mismo.

La vida cristiana es, ante todo, la respuesta agradecida a un Padre generoso. Los cristianos que solo siguen «deberes» denotan que no tienen una experiencia personal de ese Dios que es «nuestro».  Yo debo hacer esto, eso y lo otro… Solamente deberes. ¡Pero te falta algo! ¿Cuál es el fundamento de este deber? El fundamento de este deber es el amor de Dios Padre, que primero da y luego manda. Anteponer la ley a la relación no ayuda al camino de la fe. ¿Cómo puede un joven desear ser cristiano, si partimos de obligaciones, compromisos, coherencias y no de la liberación? ¡Pero ser cristiano es un camino de liberación! Los mandamientos te liberan de tu egoísmo y te liberan porque el amor de Dios te lleva hacia delante. La formación cristiana no se basa en la fuerza de voluntad, sino en la aceptación de la salvación, en dejarse amar: primero el Mar Rojo, luego el Monte Sinaí. Primero la salvación: Dios salva a su pueblo en el Mar Rojo, después en el Sinaí le dice lo que tiene que hacer. Pero ese pueblo sabe que hace esas cosas porque ha sido salvado por un Padre que lo ama.

La gratitud es un rasgo característico del corazón visitado por el Espíritu Santo; para obedecer a Dios, primero debemos recordar sus beneficios. San Basilio dice: «Quien no deja que esos beneficios caigan en el olvido, está orientado hacia la buena virtud y hacia toda obra de la justicia» (Reglas breves, 56). ¿A dónde nos lleva todo esto? A ejercitar la memoria: [3] ¡Cuántas cosas bellas ha hecho Dios por cada uno de nosotros! ¡Qué generoso es nuestro Padre Celestial! Ahora me gustaría proponeros un pequeño ejercicio: que cada uno, en silencio, responda para sí. ¿Cuántas cosas hermosas ha hecho Dios por mí? Esta es la pregunta. En silencio cada uno de nosotros responda. ¿Cuántas cosas hermosas ha hecho Dios por mí? Y esta es la liberación de Dios. Dios hace tantas cosas bellas y nos libera.

Y sin embargo, alguno puede sentir que aún no ha tenido una verdadera experiencia de la liberación de Dios. Puede suceder. Podría ser que uno mire en su interno y encuentre solo sentido del deber, una espiritualidad de siervos y no de hijos. ¿Qué hacer en este caso? Lo que hizo el pueblo elegido. Dice el libro del Éxodo: «Los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios. Oyó Dios sus gemidos y acordóse Dios de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob… Y miró Dios a los hijos de Israel y conoció»(Ex 2,23-25). Dios piensa en mí.

La acción liberadora de Dios al comienzo del Decálogo – es decir, de los Mandamientos- es la respuesta a este lamento. No nos salvamos solos, pero de nosotros puede salir un grito de ayuda: “Señor, sálvame, Señor enséñame el camino, Señor, acaríciame, Señor, dame un poco de alegría”. Esto es un grito que pide ayuda. Esto depende de nosotros: pedir que nos liberen del egoísmo, del pecado, de las cadenas de la esclavitud. Este grito es importante, es oración, es conciencia de lo que todavía está oprimido y no liberado en nosotros. Hay tantas cosas que no han sido liberadas en nuestra alma, “Sálvame, ayúdame, libérame”. Esta es una hermosa oración al Señor. Dios espera ese grito porque puede y quiere romper nuestras cadenas; Dios no nos ha llamado a la vida para estar oprimido, sino para ser libres y vivir con gratitud, obedeciendo con alegría a Aquel que nos ha dado tanto, infinitamente más de lo que nosotros podremos darle. Es hermoso esto ¡Que Dios sea siempre bendito por todo lo que ha hecho, lo que hace y lo que hará en nosotros!”

Jornada Nacional de Oración por la Vida

Bajo el lema «María aurora del nuevo mundo. Madre de los vivientes, a ti confiamos la causa de la vida», el 8 de julio, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) invita a rezar por la Vida en todas sus formas en especial por los niños por nacer y sus madres. Ese día, en la víspera de la fecha patria, el presidente de la CEA, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidirá en Luján, la Misa por la Vida, en presencia de la Madre y Patrona de la Argentina.

 

En unidad con el Episcopado, en la Arquidiócesis se propone que cada comunidad en la celebración de la mañana de ese domingo presida la Eucaristía pidiendo por la Vida. De esta manera todas las comunidades de la arquidiócesis nos uniremos a la intención nacional.

 

La CEA invitó a participar a unirse a esta celebración para “pedir al Señor, por intercesión de Nuestra Virgen de Luján, la gracia de servir y cuidar de toda vida, en especial la del niño y niña por nacer, porque #ValeTodaVida”.

29 de Junio: Día del Papa

Este viernes 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, se celebra el Día del Papa.

 

En esta Jornada del Papa estamos invitados, de manera especial, a meditar en el ministerio del Sucesor de Pedro, el Papa, a orar por él y a contribuir con nuestras limosnas y donativos a su misión evangelizadora y de caridad.

 

El Romano Pontífice, como Sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los obispos como de la multitud de los fieles. Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Es el Vicario de Cristo.

 

En nuestra arquidiócesis la misa de Acción de Gracias será a las 19.30 presidida por el Vicario General, Mons. Eduardo Tanger. Se invita a que cada comunidad pueda congregarse para agradecer por el ministerio petrino.

Ejercicios Espirituales

Del 17 al 20 de agosto se realizarán los Ejercicios Espirituales en la Casa Padre Lamy de Oro Verde.

La propuesta se realiza bajo el lema “Que no sea  sordo a su llamado” y estará a cargo de los padres Germán Brusa y Ariel Follonier.

Informes e inscripciones: informes.eignacianos@gmail.com o vía whatsapp +5493435007912

Jornada Paulina

El Instituto Pablo de Tarso invita a las actividades por la Fiesta Patronal en honor a San Pablo.  A las 9.00 comenzará con una Jornada de Estudio y Reflexión a la luz de la Primera carta a los Tesalonicenses. Luego a las 10.00, habrá actividades alusivas con los estudiantes. En tanto a las 12.00 Monseñor Puiggari presidirá la Misa. Luego a las 12.00 se compartirá un almuerzo comunitario.