Homilía del Tedeum del 25 de Mayo

El Arzobispo de Paraná, Mons. Juan Alberto Puiggari, en la celebración del Tedeum y ante la presencia de Gobernador de la provincia Rogelio Frigerio, la Presidenta Municipal de Paraná, Rosario Romero y demás funcionarios provinciales, municipales, Jefes de Fuerzas Armadas, Militares y de Seguridad, agradeció por la historia argentina y la gesta de 1810. Destacó la diversidad cultural de Entre Ríos. Recordó las enseñanzas del Papa Francisco sobre la cultura del encuentro, la unidad y la fraternidad, invitando a superar la polarización y reconstruir los lazos sociales con solidaridad y reconciliación. Instó a los ciudadanos a comprometerse con el bien común y a «ponerse la Patria al hombro», superando el individualismo y trabajando por una Argentina justa y sin excluidos, bajo la protección de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina.

Compartimos el texto completo.

HOMILÍA TEDEUM 25 DE MAYO DE 2025

Catedral de Paraná

Queridos hermanos:

Hoy, en esta celebración del Tedeum, nos reunimos como Pueblo de Dios para dar gracias al Señor por el don de la  historia que compartimos y por la esperanza que nos anima. En este 25 de mayo, recordamos la gesta de 1810 cuando nuestros próceres dieron un paso decisivo hacia la independencia y la construcción de una nación libre y soberana.

Nuestra provincia, Entre Ríos, es un territorio bendecido por la abundancia de ríos, arroyos y lagunas que nutren nuestra tierra y nuestra vida. Somos una provincia marcada por la diversidad cultural, donde conviven las huellas de los pueblos originarios, con las tradiciones de los inmigrantes europeos que llegaron en el siglo XIX, aportando su fe, trabajo y alegría.

 Así se formó la compleja cultura que nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia. “Hacemos memoria del camino andado para abrir espacios al futuro” (Cardenal Jorge Bergoglio).

Toda celebración patria presenta una mirada al pasado en el que reconocemos nuestras raíces; una vivencia del presente que nos compromete y nos lleva a examinar nuestros logros, pero también nuestros límites y carencias; y una mirada hacia el futuro que nos llama al compromiso de todos para construir una Argentina mucho mejor para las futuras generaciones.

En esta oportunidad, permítanme recordar otro hecho histórico, la figura de nuestro querido Papa Francisco, recientemente fallecido. Como homenaje a quien todos coinciden en considerar como el argentino más importante de la historia, quisiera recordar algunos de sus pensamientos que nos comprometen en el “hoy” de nuestra Patria.

El Papa Francisco nos invitaba a reconocer la riqueza de nuestra diversidad y a vivirla como una oportunidad para el encuentro y la fraternidad. En su encíclica Fratelli Tutti, nos recordó que «la unidad es superior al conflicto» y que «la fraternidad es el camino para la paz» (FT 228).

Vivimos tiempos de polarización y división, donde a menudo prevalecen la indiferencia y el descarte. El Papa Francisco nos llamó a construir una «cultura del encuentro», donde se valore a cada persona, especialmente a los pobres, los migrantes y los excluidos. En Fratelli Tutti, nos exhortó a «reconocer que todos somos hermanos» y a «trabajar juntos por un mundo más justo y fraterno» (FT 8).

Estamos llamados a salir de toda lógica de enfrentamiento estéril. Francisco insistió en que “la unidad es superior al conflicto” (Evangelii Gaudium, 228). La Argentina necesita de dirigentes con grandeza de espíritu, capaces de tender puentes, escuchar otras voces y buscar consensos duraderos.

Para refundar los vínculos sociales, tan debilitados en nuestra Patria, debemos apelar a la ética de la solidaridad. El punto de vista ordenador de esta cultura debe centrarse en el hombre, principio, sujeto y fin de toda actividad humana.

Urge recrear los lazos de la amistad social entre los argentinos para pacificar los corazones tan heridos y enfrentados. Es imprescindible la reconciliación para poder aspirar a una Nación que tenga pasión por la verdad y compromiso por el bien común.

Para quienes creemos en Cristo, la paz es fruto de la justicia, y esos valores sólo se logran con respeto y diálogo, con altura en la mirada, dejando de lado actitudes mezquinas, y sobre todo con humildad.

Necesitamos que todos los ciudadanos nos comprometamos en el bien común de la Patria; tenemos que  ponernos la Patria al hombro, como le gustaba decir a Francisco, cuando estaba en Argentina. Sin excepción, no tenemos derecho a la indiferencia, al individualismo, al desinterés o a mirar hacia otro lado. Nos necesita humildes, sencillos, disponibles, dispuestos a dar lo mejor de nosotros para que la Patria se levante.

 Hay dificultades, no las negamos. 

 Y frente a ellas tenemos que superar la parálisis frente al mal, vencer la tentación de la queja inútil, de la protesta por la protesta. Debemos reaccionar como Jesús, amando a la Patria, como exigencia del mandamiento que nos pide honrar al padre y a la madre, porque la Patria es el conjunto de bienes que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados, es un bien común de todos los ciudadanos, y como tal, también es un gran deber.

Recibimos la Patria como un legado maravilloso y una tarea inacabada. Todos somos constructores y responsables de su futuro. No esperemos a ver qué hacen los otros; no miremos con indiferencia lo que no nos toca; despertemos de la inmadurez de pretender un estado paternalista. La Argentina es una obra de todos, que se hace con el deber de cada día, hecho con esfuerzo, con honestidad, pensando más en los otros que en el propio interés. Actitud que supone heroísmo para no cansarse, para no claudicar, para comenzar cada mañana en nuestro lugar, para creer y esperar que, con la Gracia de Dios, otra Argentina es posible legar a nuestros hijos.

Para poder realizar esta noble tarea, todos debemos superar los individualismos, los partidismos, los intereses egoístas y trabajar decididamente  por el bien común. Todos tenemos que sentirnos patriotas, como nuestros próceres de mayo.

En este día, en que se mezcla la preocupación y la esperanza, venimos aquí a implorar al Señor, que ilumine nuestro camino y fortalezca nuestros espíritus, especialmente que dé sabiduría y prudencia a nuestros gobernantes para que sean instrumentos de justicia, paz y solidaridad, en favor de los más necesitados particularmente.

Todo líder (político, social, empresarial, social, religioso) para ser un verdadero dirigente, ha de ser ante todo testigo. Es la ejemplaridad de la vida personal y el testimonio de la coherencia existencial…, es la aptitud de ir progresivamente interpretando al pueblo,…de expresar sus anhelos, sus dolores, su vitalidad, su identidad”.

Rezamos especialmente por tantos hermanos que están pasando un mal momento, para que no se cansen y tengan esperanza que, entre todos, con la Gracia de Dios, podemos colaborar para que tengan una vida digna.

La Argentina grande, sin excluidos, que anhelamos  todos, no se impone por un decreto ni por un arreglo de unos pocos.

No habrá cambios profundos si no renace, en todos los ambientes y sectores, una intensa mística del servicio, que ayude a despertar nuevas vocaciones de compromiso social y político.

Demos gracias a Dios e invoquemos la protección de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, para que nos dé el gusto por lo grande y noble; que nos preserve de la tentación de lo pequeño e inmediato; que no nos asuste el cansancio o las dificultades;  pero que sí nos asuste la falta de ideales que no nos permitan soñar con una Argentina en donde reine la paz, la justicia y el amor, que es la cumbre de aquel camino social que nos ha enseñado su Hijo Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

+ Monseñor Juan Alberto Puiggari

Arzobispo de Paraná

El Papa León XIV se comunicó con el Cardenal Estanislao E. Karlic

El martes 20 de mayo en horas de la tarde el Papa León XIV llamó al Cardenal Karlic desde Roma.

En español, con voz clara y serena, tal como lo hemos escuchado hablar, le dijo a monseñor que él personalmente le debía mucho, que la Iglesia había recibido muchos servicios valiosos de parte del Cardenal y que en la situación presente continuaba sirviéndola.

Finalmente le dijo que quería que supiera que la Iglesia rezaba por él y que él en persona también lo hacía. Al despedirse le deseó la paz. Fue un momento de mucha sencillez y de enorme gracia, que dejó una paz muy profunda.

Desde 2005 el Cardenal es miembro de la Orden de San Agustín, de la que en ese entonces el hoy Papa era Prior General. Por este motivo en todos sus viajes a Roma, se alojaba en la Casa Generalicia de los padres agustinos y tuvieron trato reiterado.

Recordamos que Monseñor Karlic, fue intervenido quirúrgicamente la semana pasada y desde entonces ha continuado su proceso de recuperación conforme a las condiciones propias de su edad.

Taller de recién casados

Avalado por el Arzobispado, se ofrece un taller para recién casados.

El mismo tiene una duración de tres meses y está compuesto por:
* Cinco encuentros online entre julio y septiembre de 2025.
* Retiro presencial en agosto de 2025 (este retiro forma parte esencial del taller, se considera la posibilidad de participar sólo de los encuentros online). Se puede participar con niños.

Quienes participen van a recibir:
* Acompañamiento personalizado a cargo de un matrimonio con experiencia

* Material escrito y consignas para trabajar durante la semana, solos y entre los dos

* Sesión Introductoria del Modelo Creighton gratuita 

La propuesta acerca una experiencia de formación y acompañamiento que les brindará a los participantes herramientas para enriquecer esta etapa tan importante de su vida, con fundamento en las enseñanzas de San Juan Pablo II. 

Información e Inscripción
https://forms.gle/iW7sKyq1Ty97Zt7N8


Vida Diocesana

Mediante decreto, el Arzobispo el Arzobispo de Paraná Monseñor Juan Alberto Puiggari, designó como viceasesor del Movimiento de Jornadas de Vida cristiana al P. Leonel Leguizamón

Lanzan la Colecta Anual de Cáritas

Este martes 20 se realizará en la Arquidiócesis el lanzamiento de la Colecta Anual de Cáritas.

Desde Cáritas Paraná  se indicó que la actividad tendrá lugar en su sede, Rosario del Tala 641, a las 17:00.

“En todo el país, nos unimos a esta hermosa iniciativa de la Colecta. Una acción en conjunto que nos permite mirar con un corazón atento a tantas personas que están sufriendo en nuestro país y brindar nuestro aporte para encender juntos la esperanza”, se agregó.

LA ARQUIDIÓCESIS DE PARANÁ – BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Paraná es actualmente la Sede metropolitana de la Provincia eclesiástica de Entre Ríos que comprende, en el territorio de la provincia homónima, a las diócesis de Gualeguaychú y Concordia como sufragáneas. La iglesia de Paraná comenzó su historia en 1730 como parroquia dependiente del Obispado de Buenos Aires, y mantuvo tal condición hasta 1854, cuando fue erigida como Vicariato apostólico[1] bajo la presidencia del General Justo José de Urquiza quien, tras el pronunciamiento de 1851 y ante el aislamiento que trajo como consecuencia, promovió la autonomía eclesiástica de Entre Ríos, gestionando ante la Santa Sede la creación de una diócesis que agrupara las provincias del litoral rioplatense. La creación del Vicariato apostólico desmembró de la jurisdicción ordinaria de la diócesis de Buenos Aires – o de la Santísima Trinidad – a las provincias de ENTRE RÍOS, SANTA FE y CORRIENTES[2].

El 13 de junio de 1859 el Papa Pío IX creó finalmente el solicitado Obispado paranaense con las tres provincias antedichas, confirmando las disposiciones vigentes desde la constitución del Vicariato, designando como sede episcopal a Paraná, Capital, por aquel entonces, de la Confederación Argentina; como primer obispo a Mons. Fray Luis José Gabriel Segura y Cubas, y aceptando el ofrecimiento del Gobierno confederado, de edificar un nuevo templo que respondiera mejor al honor y dignidad de Catedral, y que es el actual. Paraná se convirtió así en la quinta diócesis del territorio argentino, después de Córdoba (1570), Buenos Aires (1620), Salta (1806) y San Juan de Cuyo (1834). Fue creada como sufragánea de la Arquidiócesis de La Plata o Charcas (actual Sucre), tal como lo era también por aquel entonces Buenos Aires[3], hasta 1865 en que ésta fue elevada a Arquidiócesis, y Paraná pasó a ser su sufragánea hasta 1934.

En 1897 Santa Fe fue separada de la diócesis paranaense como obispado autónomo, y en 1910 lo fue la provincia de Corrientes. Santa Fe fue sufragánea de Buenos Aires desde su creación, hasta 1934 en que fue elevada a Arquidiócesis. Corrientes por su parte, fue también sufragánea de Buenos Aires desde que fue creada y hasta 1934 en que pasó a ser sufragánea de Paraná, de la cual se desvinculó en 1961 cuando fue elevada a Arquidiócesis.

El obispado paranaense, setenta y cinco años después de su creación, fue elevado a Arquidiócesis el 20 de abril de 1934, año particularmente importante para la historia eclesiástica argentina[4], en el que mediante las letras apostólicas “Nobilis Argentinae Nationis”, el Papa Pío XI creó 10 nuevas diócesis: Jujuy, La Rioja, Mendoza, San Luis, Río Cuarto, Rosario, Mercedes, Azul, Bahía Blanca y Viedma; y 6 nuevas Arquidiócesis (Provincias eclesiásticas), a saber: Córdoba, La Plata, Paraná, Salta, Santa Fe, y San Juan de Cuyo, todas las cuales, junto a los obispados de Catamarca, Corrientes, Santiago del Estero, y Tucumán, fueron desvinculados de la jurisdicción de la Arquidiócesis de Buenos Aires. A la Provincia eclesiástica paranaense se asignaron como sufragáneas las diócesis de Corrientes y Santiago del Estero y los territorios de las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Santiago del Estero. Como primer Arzobispo fue nombrado Mons. Dr. Zenobio Lorenzo Guilland, Rector del seminario diocesano de La Plata, quien fue consagrado obispo en la iglesia de dicho seminario el 3 de marzo y asumió el gobierno de la Arquidiócesis el 23 de marzo de 1935. 

En 1957 con la creación de la diócesis de Gualeguaychú, y en 1961 con la creación de la diócesis de Concordia, la provincia eclesiástica de Entre Ríos adquirió su configuración actual.

 

[1] El Vicariato apostólico, creado el 18 de marzo de 1854, fue efectivizado mediante decreto ejecutorio del Delegado Apostólico ante el Gobierno de la Confederación, Mons. Mariano Marini, el 4 de agosto de 1858, e instalado solemnemente ante la presencia del Gral. Urquiza, el 15 de agosto del mismo año en la Catedral Nuestra Señora del Rosario.

[2] Importa tener presente que esta conformación no debe entenderse según la división territorial actual, ya que la Provincia de Corrientes por aquel entonces comprendía también el territorio de la actual Provincia de Misiones, que recién en 1881 pasó a ser “Territorio nacional” autónomo. El Vicariato, por lo tanto, y la diócesis paranaense, comprendían territorialmente toda la Mesopotamia argentina, ya que el Territorio nacional de Misiones quedó bajo la órbita eclesiástica de Paraná. Al crearse la Diócesis de Corrientes en 1910, Misiones pasó bajo su jurisdicción hasta 1957 en que fue creada la Diócesis de Posadas. Hasta el año 1897 en que fue creada la diócesis santafecina, los territorios de las actuales provincias de Chaco y Formosa (creadas provincias en 1951 y 1955 respectivamente) también formaron parte de la diócesis paranaense.

[3] La dependencia de Charcas le fue dada en 1858 al ser creada como Vicariato apostólico. Buenos Aires era también sufragánea de Charcas, hasta 1865 en que fue creada la Arquidiócesis de Buenos Aires.

[4] Fue el año del recordado XXXII Congreso Eucarístico Internacional, llevado a cabo entre el 10 y el 14 de octubre en Buenos Aires, y presidido por el Legado Pontificio, Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII.

ALTAR Y TABERNÁCULO DE LA CAPILLA PRIVADA DEL PALACIO ARZOBISPAL DE PARANÁ – Siglo XX

El Palacio episcopal de Paraná, era la residencia privada del arzobispo y lugar de funcionamiento de la curia diocesana. Construido entre 1889 y 1898, su primer obispo residente fue Mons. Rosendo De la Lastra y Gordillo (1898-1909). En él se realizaban todas las actividades oficiales en las que el prelado paranaense oficiaba de anfitrión, sobre todo en el amplio hall de recepción de la planta baja, al que se accedía a través de la escalinata del ingreso principal. En la planta alta, el gran salón que da sobre la actual calle S.S. Francisco, estaba destinado a las recepciones oficiales, y contiguo a él, un pequeño oratorio servía de capilla privada. El 9 de octubre de 1906, con motivo de las bodas de plata sacerdotales del obispo (1881) la Comisión diocesana encargada del agasajo obsequió al obispo un altar gótico de madera dedicado a la Virgen Asunta. Dicho altar fue sustituido en 1935, cuando la Junta Arquidiocesana de Acción Católica (A.C.A.) decidió regalar al primer Arzobispo, Mons. Zenobio Guilland con motivo de su llegada a la Arquidiócesis, un nuevo altar de mármol con su escudo episcopal, que es el actualmente existente en dicho oratorio.

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NUEVA CAPILLA DE ADORACIÓN

BREVE HISTORIA DE LA CAPILLA DE ADORACIÓN
“Sagrado Corazón de Jesús”

PARROQUIA SANTA RAFAELA MARÍA

18 de mayo de 2022

El 28 de febrero de 2021, asumí como Párroco de la Parroquia “Santa Rafaela María”; a partir de ese momento me abrí enteramente, poniéndome a disposición de la Comunidad y al cuidado de una Santa de la Iglesia que prácticamente desconocía, sin embargo con el transcurrir de los días, tomando contacto con la Parroquia, escuela, catequesis, grupos, visitas a enfermos, adultos mayores que no participaban activamente de la vida pastoral pero que permanecían unidas espiritualmente a la vida eclesial, fui aprendiendo sobre la Vida y Misión de Santa Rafaela María.

Me encontré inmediatamente con el carisma de la Adoración, Santa Rafaela María, supo unir un ardiente amor a Jesús Sacramentado con la caridad más delicada con el prójimo; al mismo tiempo escuchando al pueblo de Dios, recibía un anhelo constante de contar en la vida de la Parroquia, con una Capilla de Adoración.

Leyendo la vida de la Santa, encuentro que junto a su hermana fundaron la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, la espiritualidad de la reparación, la búsqueda de permanecer en unión con Dios y el servicio humilde a los hermanos, marcaban el rumbo de su obra. Santa Rafaela María fue la primera superiora general de la congregación, después de un tiempo de una vida muy activa vivió sus últimos 32 años más bien en una vida de profunda oración que encontró su plasmación más clara en la vocación a la Adoración a Jesús Sacramentado, solía decir “en la Eucaristía esta todo”.

Por todo esto, es que comencé a proponer con pasión, que es posible contar con una capilla de adoración, así  nos pusimos manos a la obra; en primer lugar, orar con insistencia, crecer en la conciencia de pequeñez y confiar en la grandeza de un Dios que hace posible lo imposible para los hombres.

En el mes de agosto, visité un ingeniero, también una arquitecta y comencé a recorrer capillas de Adoración en la ciudad, al mismo tiempo el 9 de setiembre  curse nota al Obispo planteando la importancia pastoral de contar con una Capilla de Adoración, quien respondió que recibía con agrado la propuesta y que daba la autorización para llevarla a cabo.

En una oportunidad me dirigí hacia una capilla de una parroquia cercana  y antes de ingresar, me encuentro con un hombre que esperaba sus hijos a la salida de la escuela lindante a la parroquia, dialogando con él, le compartí que hacía unos meses que había asumido  en la parroquia Santa Rafaela María y la razón por la que estaba allí; intercambiamos números de celular y nos despedimos, al día siguiente contaba con 1.100 ladrillos, este signo, precipitó la decisión, es así que contando con el plano, el permiso del Obispo  y los albañiles,  el 4 de octubre día de San Francisco de Asís comenzó la construcción, ese día me resonó el salmo “si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles”, a pesar de contar como limitados recursos económicos, sin embargo veía que en la comunidad había una gran reserva de generosidad; les expresaba que no es una obra civil, donde hay plazos de ejecución y monto de obra, sino que en las obras de Dios, hay  que aprender a leer con Fe viva los plazos y abrirse a generar los recursos con gran confianza en la Providencia; y así sucedió hasta en los más mínimos detalles. Los aportes fueron materiales y espirituales, hicimos un capital de gracias en paralelo a los recursos materiales que toda la comunidad fue aportando, podría decir que cada ladrillo material estaba sostenido por su aporte espiritual.

Conforme avanzaba la construcción, también se fue gestando una comunidad de futuros adoradores, niños, jóvenes, matrimonios, adultos mayores, comenzaron a manifestar su deseo de estar con el Señor.

En cuanto a su arquitectura y diseño tiene su significación,  prevalece el color blanco en paredes, sillas y reclinatorios para significar la transparencia ante Dios; hay varias aberturas, uso de ladrillos de vidrio, que genera un espacio muy luminoso;  el monumento que contiene la caja donde va la custodia, es de piedra para destacar la solidez de un Dios Padre que sostiene y resguarda todo,  la caja es de acero inoxidable, pero al mismo tiempo buscaba algo que expresara calidez, es por eso que la tapa de dos hojas que cubre la caja, es de madera, especie petiribi,  que posee un tallado en relieve de un sagrado corazón, que al abrir el corazón, uno se encuentra con la custodia que contiene a Jesús Sacramentado; la Capilla está unida armónicamente con el templo, las vigas principales de la Iglesia, se hacen visibles dentro de la Capilla.

El 19 de mayo de 2022, finalmente la capilla estaba lista, es decir que se construyó en ocho meses aproximadamente. El  20 de mayo, Monseñor Juan Alberto Puiggari, procedió a la Bendición, la Capilla lleva el nombre de “Sagrado Corazón de Jesús” en honor al nombre religioso de la Santa Patrona “María del Sagrado Corazón” y a la devoción que tenía al Sagrado Corazón de Jesús. Bendito y Alabado sea Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

 Colaboración

Pbro. Sergio A. Hayy

Párroco

 

 

Invitan a orar por la salud del cardenal Estanislao Esteban Karlic

El día sábado 10 de mayo, el cardenal Estanislao Esteban Karlic sufrió una descompensación cardíaca. Por precaución fue derivado al Sanatorio La Entrerriana, en donde permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Evoluciona favorablemente.

Por el momento no están permitidas las visitas. Damos gracias a Dios por su recuperación e invitamos a la comunidad a rezar por su salud.