Colecta Anual de Cáritas

Los días 8 y 9 de junio se realizará la Colecta Anual de Caritas, bajo el lema: “Compartir transforma vidas”. Este mensaje es una invitación a la reflexión solidaria.

La colecta se divide en tres partes iguales; cada tercera parte queda en Caritas parroquial, en Caritas diocesana y en Caritas Nacional. Con lo recaudado se financian proyectos de Educación, Economía Social, Primera Infancia, Adicciones, Emergencias y otros servicios. Los destinatarios son niños, jóvenes, familias y ancianos de todo el país.

El obispo de Quilmes y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Carlos José Tissera, al presentar ante la prensa la Colecta, prevista para este fin de semana reconoció que es “constante la demanda” en los comedores comunitarios y parroquiales, y que, pese a la ayuda que se recibe, “los recursos no alcanzan para responder” a las necesidades alimentarias.

No obstante, destacó que la organización caritativa de la Iglesia sigue adelante con su misión, tal como se lo pide el papa Francisco, y poniendo el acento en la promoción humana integral.

“Cáritas procura un abordaje integral de las personas, sea un niño, sea un anciano, porque procuramos que se sienta un ser humano”, sostuvo, y recordó que la santa Madre Teresa decía que su misión era que las muchas personas que morían en las calles de Calcuta lo hicieron “en los brazos de un ser humano”.

“Cáritas no es una ONG, es una caricia de Dios, hacer sentir al otro que es un ser humano. No un número, a veces hablamos de la pobreza, pero la pobreza es para las estadísticas. No tenemos que olvidar que son los pobres, que puede ser mi papá, mi mamá, abuela”, graficó.

Monseñor Tissera subrayó que la clave en la formación integral del niño está en una buena nutrición y en una buena educación, al advertir: “Un niño repitente, con fracaso escolar, trae aparejado un montón de problemáticas, que a veces son el caldo de cultivo para actitudes violentas hacia sí mismo y hacia lo demás”.

 

Formas de colaborar

En la edición 2018 de la colecta se recaudaron 91.604.677 pesos y en las anteriores 77.633.320 (2017), 67.391.349 (2016) y 52.139.540 (2015).

 

Cáritas recordó que se puede colaborar mediante la contribución en la parroquia más cercana del barrio o localidad.

También por teléfono, desde todo el país: 0810-222-74827 o ingresando al sitio www.caritas.org.ar/sumate.

A través de depósitos y transferencias bancarias: CBU 01105995-20000038632921, CUIT: 30-51731290-4.

Con depósito en cheque o efectivo: Por cheque: a nombre de Cáritas Argentina (no a la orden). Cuenta Corriente del Banco Nación 38632/92, sucursal 0085 Plaza de Mayo.

 

Informes: (011) 4342–8650/7931/7936, por correo electrónico comunicaciones@caritas.org.ar o en la página web: www.caritas.org.ar/colecta2019/La_Colecta.htm.+

CON DATOS DE AICA

Vida Diocesana

Mediante decreto Monseñor Juan Alberto Puiggari ha realizado las siguientes designaciones.

  • Al Prof. Víctor Adrián Godoy: Como apoderado legal de la Escuela Pública de Gestión Privada Nº 100 “Santa Lucía” y del Instituto D-132 “Santa Lucía”.
  • A la Sra. Julia Edelmira Bonetti: como apoderada legal de la Escuela Pública de Gestión Privada Nº221 “Santa Rafaela María”.

Ejercicios Espirituales Ignacianos

En Casa Padre Lamy se realizarán Ejercicios Espirituales Ignacianos bajo el lema “No tengan miedo de mirarlo a Él, mirá al Señor”. Se trata de una  propuesta abierta a todas las edades que tendrá lugar del 14 al 17 de este mes.

Los interesados pueden inscribirse al whatsapp 0343 155 007912

160 años de la Diócesis de Paraná

Cumplimos en estos días, 160 años como Diócesis de Paraná  con todo lo que eso significa. Para valorar cómo fue este camino, es necesario conocer nuestra historia. Desde las primeras comunidades estables a la vera del rio, de aborígenes y españoles que vivieron en esta rica tierra, han pasado algunos siglos.

Sabemos que antes de que existiera la villa como tal, ya los sacerdotes venidos con los colonizadores se preocuparon de atender las almas que aquí habitaban. Tanto los del clero regular, dominicos, jesuitas y mercedarios como los de clero secular recorrieron el campo entrerriano; guiados y acompañados por María, nuestra madre del cielo y haciendo conocer el evangelio, a pie, a lomo de burro o con suerte en alguna carreta.

De los que conocemos sus nombres, podemos nombrar al Padre Miguel de Barcelona, primer sacerdote en atender esta zona en forma regular. Dependiente de la Iglesia de Santa Fe, bautizó, casó y dio sacramentos desde 1713 en adelante. Él, como los que lo antecedieron, hicieron ver la necesidad de una parroquia estable en la Baxada de la otra Banda.

En 1730, ya tenemos un sacerdote con residencia fija, el conocido Francisco Arias Montiel en su primitiva Parroquia; cuya feligresía  apenas excedía unos pocos centenares. Primer maestro, juez de paz y policía en esta alejada zona de la sede del Obispado de Buenos Aires de quien dependíamos.

Y varios fueron los sacerdotes y en especial los párrocos, a los que les tocaba  la tarea de colocar los cimientos fundamentales para la formación del pueblo.  Nuestro cura Arias Montiel, empezó con las tribus que asolaban la zona de la capilla, edificó la iglesia en reemplazo del rancho primitivo que funcionaba bajo la invocación de la Inmaculada Concepción de María, fundó y dirigió la primera escuela del territorio, delineó las calles del pueblo, atrajo a los pobladores, impuso orden y hábitos de cultura, realizando una labor muy fecunda durante 30 años.

A comienzos del siglo 19, vamos a tener otro gran sacerdote, el Dr. Antonio Gil y Obligado que en 1807 colocaría la piedra fundamental de la iglesia Matriz y en el 1822 comienza la construcción  de la iglesia de San Miguel.

A él va a suceder el Pbro. Francisco Dionisio Álvarez, que culmina la construcción de la iglesia Matriz y continua con la de San Miguel que en parte la habilita para el culto, edifica el cementerio y levanta la capilla de la Santísima Trinidad. Político, Delegado eclesiástico, Diputado y Presidente de la Legislatura, Ministro de Gobierno, Diputado al Congreso Nacional Constituyente de 1825 y Gobernador interino de la Provincia, a su muerte el pueblo y el comercio cerraron sus puertas en señal de duelo. El Gral. Urquiza calificó de calamidad pública la desaparición de este sacerdote. También conocido por la votación de la Patrona, la Virgen del Rosario.

Mons. Miguel Vidal, otro de los sacerdotes dignos de ser recordado, que antes de ser cura en esta iglesia, se desempeñó en la Parroquia de Victoria, donde fundó el primer seminario y el primer colegio secundario que funcionó en la provincia.

A pedido de Urquiza, desempeñó el cargo de Presidente de la Junta de Educación, para organizar y mejorar la escuela primaria en la provincia; al tiempo que iniciaba una secundaria en Paraná con un grupo de sus alumnos de Victoria.

¿Y porque los recordamos especialmente? Porque fueron Mons. Vidal, el Padre José Leonardo Acevedo y el Pbro. Juan José Álvarez quienes trabajaron en  un proyecto para incitar al Gral. Urquiza para la creación del Obispado Paranaense.

Desde hacía mucho tiempo se veía la necesidad de erigir una nueva diócesis en el Litoral. Según el Deán Juan José Álvarez, ya en 1847 se hablaba del tema en la Universidad de Buenos Aires, y cuando regresa a Paraná en 1850,  tiene la oportunidad de concretar este sueño.

Cuenta en sus memorias: “en el año 1847, época en que estudiaba en la Universidad de Buenos Aires, promoví muchas veces la discusión sobre la necesidad y conveniencia religiosa y política, que había de erigir una nueva Diócesis, y que debían constituirla las importantes Provincias de Santa Fé, Entre-Ríos y Corrientes.

  Esta proposición fue presentada y discutida en una particular y amistosa conferencia, en que se encontraban reunidos el venerando Profesor de la Universidad de Buenos Aires, Canónigo Dr. Don José Banegas, el respetable Canónigo y después Deán de la Catedral Metropolitana Dr. Don Felipe Elortondo y Palacio y el honorable e ilustrado Jurisconsulto Dr. Eduardo Lahitte.

   Fue perfectamente dilucidada la mencionada proposición, en el sentido de la necesidad espiritual y utilidad temporal, reconociéndose, a la vez, la suficiente capacidad, que tenían las importantes provincias…por su notable riqueza y número de habitantes para constituir canónicamente una Diócesis.

Banegas manifestó que nada podía observarse  de esta idea, por los sólidos fundamentos expresados, pero ¿cómo se podía hacer esto si la ejecución de este proyecto dependía de Rosas?, que debía intervenir como patrono ante la Santa Sede. Había declarado que no había podio dotar las canonigias vacantes de la Catedral de Buenos Aires por la carencia de recursos, en que se encontraban por la guerra civil, la guerra con Uruguay y el Bloqueo Anglo Francés. ¿Quién entonces podría llevar a cabo como corresponde por derecho esta creación, si no había Obispos para las Diócesis de Córdoba, San Juan de Cuyo o Salta?  Se decidió entonces aplazar esta conversación y que se guarde en el más estricto secreto.

   “En enero de 1850, después de una ausencia de diez años de esta ciudad, producida por la carrera literaria y eclesiástica, que había seguido y abrazado con toda libertad y vocación; me traslade, de Buenos Aires a la ciudad de Paraná, de donde soy oriundo , y en donde residían mis padres, aprovechando las vacaciones y la clausura periódica de la academia donde cursaba… encontrándome en esta ciudad, recibí, una carta del Gobernador, General Justo José de Urquiza, en que me honraba con una generosa invitación, para que me trasladase. A su Palacio de San José, a visitarlo… Conocí entonces al futuro Libertador del Plata y organizador de la república Argentina.

Al día siguiente de su llegada, dice en sus memorias, tuvo la oportunidad para insinuar la necesidad y conveniencia de erigir una nueva diócesis, a fin de que los feligreses fueran visitados y atendidos con los auxilios de la religión, ya que desde el Ilmo. Sr. Obispo Dr. Benito Lúe y Riega, que falleció repentinamente  en 1812… y Medrano que le sucedió en 1829 y murió  en 1851, los habitantes no habían recibido  la bendición episcopal de su legítimo pastor.

Urquiza que había comprendido el alcance de este proyecto, aseguro que pronto derribaría a Rosa y contribuiría a dar una Constitución al país y podría llevar a buen término este pedido.

Comprendió perfectamente el Gral. Urquiza, todo el alcance de mi indicación, con esa penetración exquisita que lo caracterizaba;- y después de un momento de reflexivo silencio, en que sin duda, pasó en rápida revista la idea enunciada, y hasta sus últimas consecuencias, bajo el punto de vista religiosos y político,- me contesto concisamente:- me parece muy bien y muy justa la idea que Vd. acaba de expresar, pero ningún resultado darían las diligencias que hoy se iniciaran, -muy pronto derribaré a rosas, con la fuerza de la opinión, y con el poder de las armas, – y contribuiré con todo el vigor de mi voluntad de mi voluntad a dar una Constitución a la República Argentina, que ha sido mi sueño dorado y patriótico de siempre, desde joven…      

Llego el momento del pronunciamiento del 1 de mayo de 1851, lanzado por Urquiza, inmediatamente llamo a este sacerdote a su campamento en Calá. Una vez allí le pidió el General que vaya a Montevideo, acompañando a su hijo Diógenes como Secretario y Capellán de la Misión diplomática y como no me he olvidado  de su indicación, llevará una carta confidencial para el Cónsul Romano don Salvador Giménez, residente en Montevideo, a fin de pueda conferenciar con él, sobre las diligencias que convenga iniciar , para conseguir el objeto deseado y justo,- una vez derribado Rosas del Gobierno de Buenos Aires, que será muy en breve, mediante la protección divina, con que me atrevo a contar desde ya   

En 1855 fue elegido como candidato a Obispo de la Diócesis Paranaense  el Padre Acevedo, pero las tramitaciones se demoraron bastante y recién a fines de 1857 Pio IX envía a su Delegado Eclesiástico Mons. Marini, que fue reconocido por el gobierno en febrero de 1858. Allí se empieza a concretar el que sería nuestro Obispado.

Prof.  Celia Godoy

 

 

Fuentes consultadas

Documentación Histórica de la Diócesis.

Legajo de Sacerdotes

Biografías del Padre Ezcurra

Juan L. Segura.  Historia Eclesiástica de Entre Ríos

Mons. Juan José Álvarez. Memoria histórica sobre el origen que tuvo la Diócesis de Paraná. Paraná 1889

 

Un minuto por la Paz

El viernes 8 de junio a las 13:00 tendrá lugar una nueva edición de la iniciativa “Un Minuto por la Paz”.  La propuesta invita a esa hora a detener el paso, inclinar la cabeza y rezar una oración por la paz cada uno según su propia tradición. En el lugar donde cada uno esté, solo o en grupos, en la calle o en el templo, en su casa, en familia, en la escuela, en el trabajo, en la fábrica, en el campo, en el barrio, en la universidad.

Este año se cumplen cinco años del histórico encuentro «Invocación para la paz» promovido por el Papa Francisco el 8 de junio de 2014, en los jardines del Vaticano con el Presidente de Israel (Simón Peres), el Presidente de la Autoridad Palestino (Maḥmūd ʿAbbās – Abu Mazen), y con el Patriarca de Constantinopla (Bartolomé I).

Con Un Minuto por la Paz se busca ofrecer a todos esta oportunidad, este gesto, para animar la oración permanente y el compromiso con la Paz, que como un trabajo artesanal, requiere pasión, paciencia, experiencia, tenacidad, para sembrarla con acciones cotidianas, actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de diálogo, de misericordia.

Este año, desde la organización se quiere marcar un renovado compromiso con la declaración “Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común” firmada el 4 de febrero de 2019 por el Papa Francisco y el Gran Imán Ahmad Al- Tayyeb, donde invitan a “ redescubrir los valores de la paz, de la justicia, del bien, de la belleza , de la fraternidad humana y de la convivencia común” … “para ayudar a crear nuevas generaciones que traigan Bien y Paz y se comprometan en la defensa de los derechos de los oprimidos y de los más necesitados en todas partes”. Asumiendo “la cultura del dialogo como camino, la colaboración común como conducta, el conocimiento reciproco como método y criterio.”

Promueven esta iniciativa la Comisión Nacional de Justicia y Paz, la Acción Católica Argentina, el Departamento de Laicos (DEPLAI), la Com. Episcopal de Ecumenismo, relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones (CEERJIR) entre otras asociaciones nacionales e internacionales, en comunión con la Conferencia Episcopal Argentina.

Peña Pentecostés

Desde la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Paraná se ha organizado la «Peña Pentecostés» en torno al Encuentro Regional de Jóvenes a realizarse en Concordia. Con el fin de divulgar las tareas pastorales y recaudar fondos,  se invita para el  próximo viernes 7 a este evento para toda la familia en la Escuela Santa Lucia (Sarobe 300).

Se pueden conseguir las entradas anticipadas en los siguientes puntos de venta.
Gimnasio Hoplitas (Churruarin 389).
Librería San Francisco Javier (Su Santidad Francisco s/N).
Librería de la Santa Teresita (Saraví y 3 de Febrero).
Contacto anticipadas: 3434557252 o 3434171145

Agenda del arzobispo

Actividades previstas en la agenda del arzobispo, Mons. Juan Alberto Puiggari, para los próximos días.

Jueves 30 de mayo: Reunión del COPECER (Consejo Provincial de Educación Católica) en la ciudad de Villaguay.

Viernes 31 de mayo: 20:00 – . Presidirá la Santa Misa en el Santuario de Schoenstatt de Paraná, en ocasión de los 70 años del Tercer Hito del Padre y un aniversario más de la bendición del santuario.

Domingo 2 de junio: 11:00hs. Presidirá la Misa en el Seminario Arquidiocesano en ocasión de la celebración patronal.

16.30hs. Presidirá la Misa en el Santuario de la Loma en ocasión de la Peregrinación de los Trabajadores

Martes 4 y miércoles 5 de junio: participará del Encuentro Regional de Sacerdotes, cuyo tema es «Catequista de Catequistas»

53º Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: “Somos miembros unos de otros”

Este domingo tendrá lugar la Jornada Mundial de la Comunicación Social que se viene celebrando en la Iglesia desde 1967 y fue instituida por expresa voluntad del Concilio Vaticano II, esta celebración tiene lugar el domingo anterior a la fiesta de Pentecostés, que este año es el 2 de junio.

Para cada jornada el Papa publica un mensaje que tradicionalmente se da en la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, cada 24 de enero. El escrito destaca la importancia de restituir a la comunicación una perspectiva amplia, fundada sobre la persona.  A continuación compartimos el texto completo de este año.

 

Compartimos un material litúrgico y el Mensaje de esta jornada:

 

« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »

 

Queridos hermanos y hermanas:

Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos. Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.

Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable. Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global. Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético[1].

Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas. La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.

La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.

Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles. Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.

La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.

Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.

Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?

“Somos miembros unos de otros”

Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4,25). El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión. De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.

La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas. Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.

Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro. Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).

En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad. «Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros»[2].

El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes. Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás. El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal. El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.

Del “like” al “amén”

La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro. Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso. Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso. Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.

Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia… Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.

Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.

Franciscus

 

[1] Para reaccionar ante este fenómeno, se instituirá un Observador internacional sobre el acoso cibernético con sede en el Vaticano.

[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).

Cielo y Tierra en Adoración

Este sábado 1 de junio en la Capilla Nuestra Señora del Divino Amor se llevará adelante este espacio de Adoración.  A las 17:30 se rezará la misa y luego de 19:00 a 21:00, será la Adoración.  Se invita a participar con amigos y familia.

En tanto el domingo 2, esta actividad de Cielo y Tierra en Adoración tendrá lugar en la localidad de Viale, en la Parroquia Santa Ana. Comenzará a las 19:00 con misa y luego de 20:00 a 23:00 será propiamente el espacio de Adoración.

Fiesta Patronal del Seminario de Paraná

El Seminario Arquidiocesano de Paraná «Nuestra Señora del Cenáculo», invita a la celebración de su Fiesta Patronal que tendrá lugar este domingo 2, «Fiesta de la Ascensión del Señor». La misa será a las 11:00 y luego se compartirá un almuerzo a las 12:30.

Las tarjetas están a la venta en la secretaría del Seminario y en la Librería del Arzobispado.