Fiesta Patronal Nuestra Señora de Luján

Este jueves 7 a las 20:00 se transmitirá por Facebook la celebración de la Misa en el marco de la Novena de Nuestra Señora de Luján.  En esta Eucaristía se meditará sobre la esperanza de María y se rezará por el personal de Seguridad.  Las actividades de esta novena se están realizando bajo el lema “María, camina con nosotros y alienta nuestra esperanza”

Además este jueves 7 a las 23:30 tendrá lugar un momento de oración esperando el Día Patronal. Quienes quieran sumarse lo pueden hacer a través del Facebook (Parroquia Luján Paraná) o Instagram (@parroquialujanparana8)

En tanto este viernes 8, a las 16:00 se celebrará la misa que será transmitida por canal 11 de Paraná y también por el Facebook de la Parroquia.

Acciones de la Pastoral de la Salud

Desde la Pastoral de la Salud se informó de las distintas acciones implementadas en este tiempo. Según consignó el Pbro. Luis Anaya –Delegado de esta Pastoral-  antes del decreto de formalización de la cuarentena (19 de marzo), comenzaron a anticiparse a una situación viral que avizoraban que impactaría ante todo en los ámbitos hospitalarios. “Además, la situación pandémica indudablemente habría de incidir en los otros espacios de atención, como son los hogares de internación para ancianos y personas mayores y enfermos visitados en los domicilios particulares”, detalló.

En este sentido, lo primero que se hizo fue articular en cada lugar, -con los respectivos directores hospitalarios- la atención del paciente, de modo que la pastoral actuase coordinadamente con las disposiciones del gobierno y la situación de cada lugar. En el Hospital San Martín, referente para la atención del COVID-19, se siguió trabajando con los resguardos correspondientes, suspendiendo la celebración de la Eucaristía con público y manteniendo la atención de los enfermos. El Departamento de Enfermería del nosocomio pidió a la capellanía la bendición de los lugares específicamente destinados para la atención de los casos: guardia para afecciones respiratorias en calle Pascual Palma y primer piso reservado sólo a pacientes bajo estudio por la posible afección del coronavirus. De esta forma, continuó de un modo distinto la atención ordinaria, recorriéndose los servicios y quedando momentáneamente suspendida la visita de los geriátricos para evitar la posible circulación viral. Se fortaleció además la animación pastoral a través de los grupos de whatsapp, creados para la mejor vinculación de todos los centros pastorales del área. Hay que decir además que, atentos a las disposiciones del Estado, se suspendieron otras actividades de formación presencial y encuentros de grupos programados, hasta tanto sea posible su continuidad. A nivel regional y nacional, se mantuvo una activa comunicación e intercambio de las iniciativas y posibilidades de cada lugar del país.

Elementos para la Prevención del Abuso Sexual Infantil 

Destinado a docentes, dirigentes de instituciones, padres y adultos en general  se realiza la actividad de formación sobre Elementos para la Prevención del Abuso Sexual Infantil.

La capacitación está a cargo de María Inés Franck, María Paula Nesa y Pablo Folonier y se desarrollará de modo virtual.

 

Inscripciones: uca.edu.ar/parana – Formación Continua

Posgrado_parana@uca.edu.ar

Seminario Catequístico

Las actividades del Seminario Catequístico  comenzarán en este mes de mayo. Desde el Seminario solicitan a quienes se hayan inscripto para el primer año, que se comuniquen al Facebook o instagram ya que por motivos del aislamiento no pueden, desde la institución acceder a los datos guardados.

Instagram: seminariocatequisticoparana

Facebook: Seminario Catequístico (Paraná)

Correo Electrónico: catequisticoseminario@gmail.com

Cáritas Arquidiocesana Paraná: Informe de situación

Cáritas Arquidiocesana Paraná difundió un informe  en el que   se detallan algunas de las acciones que han llevado adelante durante este tiempo en diferentes ámbitos de nuestra arquidiócesis. Algunas, en el plano parroquial; otras en relación con organizaciones sociales y barriales de distintos lugares, asimismo se gestionó con algunos municipios y con el gobierno provincial, todo en sintonía con las líneas propuestas por Cáritas Argentina.

 

En relación con las Cáritas parroquiales la comunicación a través de WhatsApp y llamadas telefónicas creció mucho, tanto con los presidentes de las Cáritas parroquiales, es decir, los párrocos y con muchos directores de los equipos parroquiales de Cáritas. Poco a poco se va solicitando el relevamiento que piden desde Cáritas Nacional sobre las familias que hoy están siendo asistidas. Todo eso lleva a tener un panorama real para las gestiones ante el gobierno nacional y otras organizaciones. Un gran porcentaje de las Cáritas parroquiales permanecen cerradas sin la presencia de los voluntarios en la sede, pero que están trabajando en estrecha colaboración con el párroco y los sacerdotes del lugar quienes realizan la ayuda a quien lo necesita. También se ha estado trabajando en la animación mediante reflexiones espirituales y en contenido de formación para aquellos voluntarios que este año tenían pensado participar de la escuela de formación de voluntarios San Juan Diego. Estamos en comunicación para comenzar a caminar juntos en la campaña de Jóvenes, con Pastoral de la Juventud y Pastoral Universitaria.

 

También se está trabajando en coordinación con el resto de las comisiones diocesanas de la Región Litoral, con reuniones quincenales a través de los medios digitales y así es que se pudo ser nexo entre el Ministerio de desarrollo Social de la provincia y los sacerdotes Vicepresidentes de las Cáritas de las diócesis de Concordia y Gualeguaychú.

En comunicación permanente con los equipos de Cáritas Nacional se está trabajando en el relevamiento de las familias que asisten las Cáritas parroquiales para poder tener un estimativo a nivel país. Con una ayuda que se recibe de Cáritas Argentina se pudo hacer compras pautadas (80% para comestibles 20% para artículos de limpieza e higiene) cuya rendición se realiza a la Conferencia Episcopal Argentina; se colaboró con la fundación Lázaro, el Hogar de Cristo Nuestra Señora de Lourdes, el comedor de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y el comedor de la escuela Pablo de Tarso. También se colaboró con elementos de higiene para dos hogares municipales que asiste a personas en situación de calle. También se consiguió ayudar a otras parroquias con donaciones particulares (fuimos puente para que las cosas lleguen a destino).

 

En lo que compete a la relación con el estado municipal en Paraná tuvimos reuniones con el Ministro de desarrollo social y con distintas organizaciones sociales, movimientos barriales, ONGs. Particularmente se tiene diálogo con Suma de Voluntades y Banco de Alimentos con quienes se trabaja en campañas en conjunto y tratando de hacer más efectiva la tarea con los pocos recursos que todos tenemos. De otros municipios se sabe que han colaborado estrechamente con la Cáritas parroquiales en caso pidiéndoles ayuda para hacer algo juntos o dándoles alimentos para que ellos puedan hacer la ayuda.

Con el gobierno provincial se tiene buena comunicación con la Ministra de Desarrollo Social; se está coordinando para tener prontamente una reunión con los representantes de las tres diócesis para ver cómo estamos con las necesidades y con la tarea operativa.

Fiesta Patronal Nuestra Señora de Luján

Bajo el lema “María, camina con nosotros y alienta nuestra esperanza” la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Luján está viviendo su Novena Patronal. La Fiesta Patronal se conmemora el 8 de mayo.

Este martes, séptimo día de la Novena,  a las 20:00, se puede ver en el Facebook de la parroquia (“Parroquia Luján Paraná”). En la ocasión se meditará sobre la paciencia y fortaleza de María y se rezará por el personal de salud.

Gestos Solidarios

. Campaña Solidaria Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa y de la Capilla Nuestra Señora de Fátima.  Ante la situación económica y epidemiológica, jóvenes de la Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa y de la Capilla Nuestra Señora de Fátima, invitan a colaborar con una colecta solidaria para los barrios 4 de junio y Estación Parera. Recaudamos alimentos, elementos de higiene, ropa y abrigos.

En el barrio 4 de junio los vecinos preparan ollas populares para repartir alimentos a más de 80 familias, mientras que en el barrio de estación Parera se recolectan cosas para más de 200 familias con necesidades básicas.

Se puede acercar la colaboración a la Secretaría de la Parroquia de la Medalla Milagrosa o bien contactarse al  0343 155 255 461 (Mariana) para que personas autorizadas lo retiren de domicilio.

 

Parroquia Oro Verde – Municipio de Oro Verde – Facultad de Ciencias Agropecuarias – UNER: A través de una red inter institucional, se articulan acciones para brindar contención alimentaria y apoyo académico remoto a los ciudadanos de la localidad de Oro Verde en situación de emergencia. Si sos estudiante, estas en Oro Verde y necesitas ayuda, comunícate al 343 4386650 ó 343 4461664

Si estas interesado en hacer tu aporte, comunícate al 343 4150285 ó 343 5431764

Esta Red permitirá vincular a las Instituciones, empresas y particulares, especialmente aquellos vinculados al sector agropecuario dispuestos a ofrecer su colaboración para paliar la emergencia alimentaria, poniendo en valor y transformando en acción el espíritu solidario del sector agropecuario. Además se pretende generar una red de donaciones, realizando las gestiones necesarias para que las personas interesadas en brindar aportes, ya sea de alimentos o elementos de primera necesidad, puedan realizar su contribución garantizando la adecuada distribución de los aportes a través de una gestión transparente, avalada por las instituciones intervinientes.

 

 

Todo el país celebrará el sábado 25 de abril la memoria de la bienaventurada Virgen María del Valle

Así lo dispuso la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos de la Curia Romana. También, los Obispos argentinos invocan su intercesión y ponen “bajo su ‘nuevo manto’, la esperanza de vernos libres junto a toda la humanidad” de la pandemia.

El sábado próximo, 25 de abril, se celebrará la Solemnidad de Nuestra Señora del Valle, tal como sucede todos los años en el segundo sábado de Pascua. Pero en esta oportunidad será con un júbilo extraordinario, no sólo porque estamos transitando el Año Mariano Nacional convocado por el Episcopado Argentino con motivo de los 400 años del hallazgo de la sagrada Imagen en la Gruta de Choya, sino porque la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de la Curia Romana, dispuso que este año esta Solemnidad sea “Memoria Obligatoria” en todo el país, sustituyendo la Fiesta de San Marcos que se celebra ese día.
Además, la celebración tiene la característica tan particular, de realizarse en el marco de un aislamiento social obligatorio por causa de la pandemia que asola al mundo entero, lo que motivó que se efectúen transmisiones por medios de comunicación y redes sociales, de los actos litúrgicos y culturales en honor de Nuestra Madre del Valle, de las que participan miles de personas de Catamarca, el país y también que se encuentran en otros países.
En el marco de estas fiestas marianas se anunció tan excelente novedad. En el día de ayer fue enviada una carta a todos los obispos del país, con la firma del Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Carlos Malfa, en la que recuerda que en la convocatoria a vivir un Año Mariano Nacional invitaron “a todo nuestro pueblo a poner la mirada del corazón en Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, la ‘Morenita del Valle’, a fin de internalizar más y mejor nuestra fe y compromiso cristiano con la Iglesia y con la Patria”.
“Ahora invocamos también su intercesión y ponemos bajo su ‘nuevo manto’, la esperanza de vernos libres junto a toda la humanidad de esta ‘tempestad inesperada y furiosa’ como llamó el Papa Francisco a esta pandemia del Covid-19”, expresa la misiva, antes de pasar de lleno al motivo principal de la carta.

En comunión con todo el país
“Para que toda la Iglesia en Argentina esté espiritualmente unida y en cercanía y comunión con nuestro hermano Mons. Luis Urbanc y el pueblo de Catamarca, solicitamos a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos poder celebrar en todas las diócesis del país la memoria de la bienaventurada Virgen María del Valle”, indica Mons. Malfa y luego agrega: “El mencionado Dicasterio ha concedido pro hac vice que en el presente año se pueda celebrar con el grado de memoria obligatoria la misa de la bienaventurada Virgen María del Valle en toda la Argentina, sustituyendo la Fiesta de San Marcos”.
Es de aclarar que, en la expresión latina pro hac vice significa «para esta ocasión».
Como corolario, también extraordinario, les señala a los prelados argentinos que “respecto de las misas vespertinas del sábado 25 de abril, ya III Domingo de Pascua, la Congregación concede un indulto para celebrar también una misa de esta memoria en cada iglesia, tanto en la Diócesis de Catamarca como en toda la Argentina”.

Rosario Juvenil

En el marco del Congreso Mariano Nacional, vivido de manera especial con la Memoria de la Virgen del Valle, Año Mariano Nacional y #YoRezoEnCasa, por la cuarentena, y deseando unirnos en oración por las familias que están pasando momentos difíciles, proponemos acudir a nuestra Madre con el rezo del Santo Rosario.
Los misterios serán guiados por familias de distintas ciudades de nuestra diócesis con la Pastoral Juvenil y Pastoral de la Familia.

 

Mensaje del Papa Francisco Bendición Urbi et orbi

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

 

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

 

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

 

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

 

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

 

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

 

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

 

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

 

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

 

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

 

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

 

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

 

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

 

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

 

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

 

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

 

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

 

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

 

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

 

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

 

 

Vaticano, viernes 27 de marzo de 2020.