Horarios de Misas de Navidad

Viernes

24/12

Sábado

25/12

Catedral 21hs. 9.30,11 y 20hs
San Miguel (Pna) 21hs 11,18.30 y 19.30hs
Sagrado Corazon (Paraná) 18 y 20.30hs. 8, 10 y 20hs.
Ntra Sra dela Carmen (Pna) 21hs 11,19 y 20,30hs
Ntra. Sra. de la Piedad 21hs 20hs
Santa Teresita 21hs. 18 y 20hs.
Santa Rafaela 21hs 20hs.
San Cayetano 21hs 21hs.
Ntra. Sra de Lujan 18hs y 21hs 20hs
San Roque 21hs 21hs
Santa Ana 20.hs 20hs
Ntra Sra de Fátima 20hs. 10 y 20hs.
San Jose Obrero 21hs. 20hs.
San Francisco de Borja 21hs 10.30 y 20hs.
San Benito Abad 21hs 20hs.
Jesús Maestro Señor (Oro Verde) 20hs. 20hs.
San Agustín 20hs. 20hs.
Virgen de la Medalla Milagrosa 21hs. 10.30hs y 20hs.
Nuestra Señora de Pompeya 21hs. 11 y 20hs.
San Juan Bautista 20.30hs 20.30hs
Cristo Peregrino 21hs. 10.30 y 20hs.
Santa Lucia 20.30hs 10 y 20hs
Santo Domingo Savio 21hs 20hs.
Santa Ana (M. Luisa) 21hs. 9.30hs.
Ntra. Sra. de Guadalupe 21hs. 10 y 20hs.
Inmaculado Corazón (Bajada) 21hs 19hs.
San Cipriano (Diamante) 21hs. 10 y 20hs.
Nuestra Señora del Rosario (Crespo) 20hs. 10.30 y 20hs.
Basilica del Carmen (Nogoya) 21hs 10 y 20hs
Sagrado Corazon (Ramirez) 21hs 10.30 y 20hs.
Ntra. Sra. la Paz (La Paz) 21hs 20.30hs.
San José (Feliciano) 21hs 21hs.
Santa Elena 21.30hs 10 y 20.30hs.
San José (Hasenkamp) 21hs. 20hs.
Maria Auxiliadora (M. Grande) 21hs. 10 y 20hs.
La Merced (Cerrito) 21hs 20hs.
Cristo Rey (Sauce de Luna ) 21hs. 20hs.
San Miguel (Bovril) 21hs. 20hs.
Santa Ana (Viale) 20hs. 20hs.
La Merced (Segui) 20.30hs. 19.30hs.
San Lucas Evangelista (Lucas Gonzalez) 20hs. 20hs.
Inmac. Concepcion (Villaguay) 21hs 20.30hs.
Monasterio Carmelitas – (Nogoyá) 21hs 8hs
Capilla UCA 20.30 hs. 20.30hs.
Monasterio Benedictino 23hs. 11hs.



Celebraciones Presididas por el Arzobispo Emérito de Paraná    

        
24 de Diciembre            
18hs. Hogar San Camilo de Lelis            
21hs. Misa de Nochebuena – Catedral Metropolitana            
25 de Diciembre            
20hs. Parroquia Ntra. Sra de La Paz – La Paz            

Celebraciones Presididas por el Obispo Auxiliar      

     
24 de Diciembre            
19.30hs. Las Cuevas            
25 de Diciembre            
11hs. Misa de Navidad – Catedral Metropolitana            

Celebraciones Presididas por el Cardenal E. E. Karlic        

    
23hs. Misa de Nochebuena – Monasterio Benedictino            
11hs. Misa de Navidad – Monsasterio Benedictino            
19.30hs. Misa de Navidad – San Miguel Arcángel (Paraná)

¡Feliz Navidad!

 

La fiesta de la Navidad (y también la del Año Nuevo) traen para muchos la renovación de la alegría, de la esperanza y de la vida. Quienes creemos en Jesús, Hijo del Dios Eterno, hecho hombre en el seno de su Madre, la Virgen María, reavivamos esa alegría porque sentimos que Él ha venido y viene a salvarnos. Quienes no comparten esta fe, sienten también en estas fiestas las ansias, los anhelos y los deseos de paz, de esperanzas y de vida.

Estas fiestas nos llevan a la expectativa y la necesidad de cosas que interiormente añoramos  como la paz, una vida mejor, una esperanza que sea más que un sueño imposible: añoramos todo esto porque, en distintos grados, nos falta.

Estas fiestas no pueden permitir salir un poco del ritmo concreto y vertiginoso de nuestra vida y poder mirar nuestra persona y nuestra convivencia familiar y social con ojos renovados, con ojos de amor y de paz.

 

El año que termina y que hemos recorrido juntos estuvo marcado por muchos acontecimientos de distintas dimensiones: unos, alegres, esperanzadores, otros tristes, penosos, desencontrados, desconcertantes.

Pienso que tenemos que mirar todo esto con serenidad y con seriedad: junto a lo positivo y valioso de mucho de lo vivido están también los acontecimientos penosos, tristes y lamentables. Tanto lo positivo como lo negativo nos afectan y nos tocan como personas individuales, como miembros de una familia, como miembros de nuestra sociedad.

La propia persona, la familia, la sociedad no son realidades ya hechas y constituidas. Mas bien las vamos construyendo (o deteriorando) según como actuemos. Y alcanzan todo el ámbito de nuestra realidad. Creo que de un modo particular abarcan el ámbito de la vida, de la familia y de la convivencia social.

 

En todo el ámbito de la VIDA, en especial de la vida humana, vemos aspiraciones, logros muy positivos, alentadores para promoverla, cuidarla, cultivarla. Pero también se advierten signos y síntomas negativos y alarmantes: descuido por la vida en muy diversas formas y grados con conductas que van desde el desinterés por el otro hasta la perversión de destruir la vid. La droga, el alcoholismo, la violencia, la prostitución y el abuso hacia otros son realidades que parecen ir creciendo y aumentando. En todo esto siempre hay víctimas, con frecuencia, inocentes Y, algo más inquietante: diversas corrientes de pensamiento que buscan justificar todo esto.

 

En el ámbito de la FAMILIA, junto con logros muy positivos, hay situaciones que la condicionan, perturban o degradan. Sin ánimo de generalizar, se ve que la familia va perdiendo estabilidad y consistencia, la relación entre esposos, padres e hijos se debilita y la familia, el ámbito vital en el que los hombres nos formamos desde el nacimiento, va perdiendo  – por falta de amor y entrega generosa –  la sólida unidad que la hace vigorosa.

 

En la CONVIVENCIA SOCIAL junto con los grandes esfuerzos por lograr una convivencia que se acerque a ser una verdadera amistad social, se notan situaciones de enfrentamientos, luchas, fragmentaciones y un avance de los interesas personales o sectoriales sobre el auténtico Bien Común que caracteriza a una sociedad justa.

 

Desde la perspectiva y el espíritu de la Navidad, tanto a creyentes como a no creyentes, se nos abren caminos de compromisos por la defensa y cultivo de la VIDA en todas sus formas, desde la misma concepción hasta su fin natural, particularmente para los más desprotegidos e indefensos.

 

Estamos llamados a consolidar nuestra FAMILIA por el único camino que la hace consistente: el amor servicial y abnegado de cada uno hacia los demás miembros que la componen.

 

La CONVIVENCIA SOCIAL armónica, justa, solidaria no es sólo una saludable aspiración. Es, sobre todo, tarea de cada uno y de todos, para hacer de nuestra sociedad una patria de hermanos y amigos.

 

La Paz, anunciada a los pastores en el Belén cuando nació Jesús, es la Paz que desde lo más hondo del corazón y desde el Amor de Dios se nos propone para que vigoricemos nuestras personas, nuestras familias, nuestra sociedad. Haciendo así, tendrá un contenido muy humano lo que expresamos en los saludos que mutuamente nos estamos dando: ¡FELIZ NAVIDAD!

 

 

 

 

 

Mario Luis Bautista Maulión

Paraná, Navidad de 2010

 

En enero la Curia permanecerá cerrada

Se informa que la Curia permanecerá cerrada durante todo el mes de enero. Durante la primera semana comprendida entre los días 3 (tres) al 7 (siete) permanecerán abiertas las oficinas del Economato y Administración de Colegios para recepcionar todo tipo de trámites administrativos. Como la puerta principal permanecerá cerrada, agradeceremos tocar el timbre de calle.
La Librería atenderá normalmente.

Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz

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MENSAJE DE SU SANTIDAD

BENEDICTO XVI

PARA LA CELEBRACIÓN DE LA

JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

1 ENERO 2011

LA LIBERTAD RELIGIOSA, CAMINO PARA LA PAZ

 


  

1. Al comienzo de un nuevo año deseo hacer llegar a todos mi felicitación; es un deseo de serenidad y de prosperidad, pero sobre todo de paz. El año que termina también ha estado marcado lamentablemente por persecuciones, discriminaciones, por terribles actos de violencia y de intolerancia religiosa.

Pienso de modo particular en la querida tierra de Iraq, que en su camino hacia la deseada estabilidad y reconciliación sigue siendo escenario de violencias y atentados. Vienen a la memoria los recientes sufrimientos de la comunidad cristiana, y de modo especial el vil ataque contra la catedral sirio-católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad, en la que el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. En los días siguientes se han sucedido otros ataques, también a casas privadas, provocando miedo en la comunidad cristiana y el deseo en muchos de sus miembros de emigrar para encontrar mejores condiciones de vida. Deseo manifestarles mi cercanía, así como la de toda la Iglesia, y que se ha expresado de una manera concreta en la reciente Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos. Ésta ha dirigido una palabra de aliento a las comunidades católicas en Iraq y en Medio Oriente para vivir la comunión y seguir dando en aquellas tierras un testimonio valiente de fe.

Agradezco vivamente a los Gobiernos que se esfuerzan por aliviar los sufrimientos de estos hermanos en humanidad, e invito a los Católicos a rezar por sus hermanos en la fe, que sufren violencias e intolerancias, y a ser solidarios con ellos. En este contexto, siento muy viva la necesidad de compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la libertad religiosa, camino para la paz. En efecto, se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos. Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa. Todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral1.

En efecto, en la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana.

Por tanto, exhorto a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37). Éste es el sentimiento que inspira y guía el Mensaje para la XLIV Jornada Mundial de la Paz, dedicado al tema: La libertad religiosa, camino para la paz.

 

Derecho sagrado a la vida y a una vida espiritual

2. El derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana 2, cuya naturaleza trascendente no se puede ignorar o descuidar. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 27). Por eso, toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual. Si no se reconoce su propio ser espiritual, sin la apertura a la trascendencia, la persona humana se repliega sobre sí misma, no logra encontrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida, ni conquistar valores y principios éticos duraderos, y tampoco consigue siquiera experimentar una auténtica libertad y desarrollar una sociedad justa3.

La Sagrada Escritura, en sintonía con nuestra propia experiencia, revela el valor profundo de la dignidad humana: «Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies» (Sal 8, 4-7).

Ante la sublime realidad de la naturaleza humana, podemos experimentar el mismo asombro del salmista. Ella se manifiesta como apertura al Misterio, como capacidad de interrogarse en profundidad sobre sí mismo y sobre el origen del universo, como íntima resonancia del Amor supremo de Dios, principio y fin de todas las cosas, de cada persona y de los pueblos4 . La dignidad trascendente de la persona es un valor esencial de la sabiduría judeo-cristiana, pero, gracias a la razón, puede ser reconocida por todos. Esta dignidad, entendida como capacidad de trascender la propia materialidad y buscar la verdad, ha de ser reconocida como un bien universal, indispensable para la construcción de una sociedad orientada a la realización y plenitud del hombre. El respeto de los elementos esenciales de la dignidad del hombre, como el derecho a la vida y a la libertad religiosa, es una condición para la legitimidad moral de toda norma social y jurídica.

 

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Comentario sobre el Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz de 2011

 «La libertad religiosa, camino para la paz»

 

 

Jueves, 16 dic (RV).- «La libertad religiosa, camino para la paz», es el mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz de 2011

«Al comienzo de un nuevo año deseo hacer llegar a todos mi felicitación; es un deseo de serenidad y de prosperidad, pero sobre todo de paz», escribe el Papa en la introducción de su Mensaje, señalando que «el año que termina también ha estado marcado lamentablemente por persecuciones, discriminaciones, por terribles actos de violencia y de intolerancia religiosa».

 

 

En particular en la querida tierra de Irak, que en su camino hacia la deseada estabilidad y reconciliación sigue siendo escenario de violencias y atentados. Vienen a la memoria los recientes sufrimientos de la comunidad cristiana, y de modo especial el vil ataque contra la catedral sirio-católica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad, en la que el 31 de octubre pasado fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. Así como otros ataques y violencias.

 

 

Con su cercanía y la de toda la Iglesia, expresada concretamente en la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos, el Papa agradece a los Gobiernos que se esfuerzan por aliviar los sufrimientos de estos hermanos en humanidad, e invita a los Católicos a rezar por sus hermanos en la fe, que sufren violencias e intolerancias, y a ser solidarios con ellos.

 

 

Benedicto XVI escribe en este contexto, que siente muy viva la necesidad de compartir «algunas reflexiones sobre la libertad religiosa, camino para la paz. En efecto, se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos».

 

 

Constatando dolorosamente que «los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa», Benedicto XVI afirma que «todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral».

 

 

Tras recordar que «la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona» y que «negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana», el Santo Padre concluye la introducción de este mensaje con una exhortación «a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37)».

 

 

Sentimiento que inspira y guía todo el Mensaje del Papa para la XLIV Jornada Mundial de la Paz, dedicado al tema: La libertad religiosa, camino para la paz. El documento pontificio reflexiona sobre los temas del Derecho sagrado a la vida y a una vida espiritual; Libertad religiosa y respeto recíproco; La familia, escuela de libertad y de paz; La libertad religiosa como patrimonio común; La dimensión pública de la religión; La libertad religiosa, fuerza de libertad y de civilización: los peligros de su instrumentalización – «para enmascarar intereses ocultos, como por ejemplo la subversión del orden constituido, la acumulación de recursos o la retención del poder por parte de un grupo, puede provocar daños enormes a la sociedad».

 

 

En este tema, Benedicto XVI destaca que «el fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza. Es necesario, entonces, que los Estados y las diferentes comunidades humanas no olviden nunca que la libertad religiosa es condición para la búsqueda de la verdad y que la verdad no se impone con la violencia sino por «la fuerza de la misma verdad». En este sentido, la religión es una fuerza positiva y promotora de la construcción de la sociedad civil y política».

 

 

El Santo Padre reflexiona luego sobre la libertad religiosa como cuestión de justicia y de civilización y escribe que «el fundamentalismo y la hostilidad contra los creyentes comprometen la laicidad positiva de los Estados. La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política. No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, ambos absolutizan una visión reductiva y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo».

 

 

También entre los temas destacados el Papa subraya el Diálogo entre instituciones civiles y religiosas; Vivir en el amor y en la verdad; El diálogo como búsqueda en común – en el que recuerda que «en el año 2011 se cumplirá el 25 aniversario de la Jornada mundial de oración por la paz, que fue convocada en Asís por el Venerable Juan Pablo II, en 1986». Ocasión en que «los líderes de las grandes religiones del mundo testimoniaron que las religiones son un factor de unión y de paz, no de división y de conflicto. El recuerdo de aquella experiencia – destaca Benedicto XVI – es un motivo de esperanza en un futuro en el que todos los creyentes se sientan y sean auténticos trabajadores por la justicia y la paz.

 

 

El denso Mensaje de Benedicto XVI prosigue reflexionando sobre temas como Verdad moral en la política y en la diplomacia; Más allá del odio y el prejuicio; La libertad religiosa en el mundo; La libertad religiosa, camino para la paz. Y concluye reiterando que «el mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional».

 

 

«Como enseña el Siervo de Dios Pablo VI, a cuya sabiduría y clarividencia se debe la institución de la Jornada Mundial de la Paz: ‘Ante todo, hay que dar a la Paz otras armas que no sean las destinadas a matar y a exterminar a la humanidad. Son necesarias, sobre todo, las armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional; primeramente, la de observar los pactos’».

 

 

Tras afirmar que «la libertad religiosa es un arma auténtica de la paz, con una misión histórica y profética. En efecto, ella valoriza y hace fructificar las más profundas cualidades y potencialidades de la persona humana, capaces de cambiar y mejorar el mundo. Ella permite alimentar la esperanza en un futuro de justicia y paz, también ante las graves injusticias y miserias materiales y morales», el Mensaje que Benedicto XVI ha firmado en el Vaticano, el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, de 2010, termina deseando que «todos los hombres y las sociedades, en todos los ámbitos y ángulos de la Tierra, puedan experimentar pronto la libertad religiosa, camino para la paz».

La Navidad nos invita a vivir como hermanos

Próximos a la celebración de la Navidad, que es un tiempo de paz y esperanza para nuestro pueblo, recordamos que Dios en Jesús de Nazareth, se hizo uno de nosotros y eligió el camino de la pequeñez y la pobreza. Los acontecimientos de estos últimos días han puesto en los corazones de millones de argentinos, la evidencia de serios problemas que manifiestan signos de fragmentación social: la persistencia de la pobreza e inequidad, la dificultad para el diálogo, la violencia y la agresión, el desprecio a los migrantes. Esta situación se presta a diversas manipulaciones que hieren en lo profundo la dignidad humana y acrecientan aún más la injusticia. Se hace patente el drama de la falta de una vivienda digna, como también de gente que vive y duerme en las calles. A esto se suma la preocupante situación en varias regiones del país, de comunidades aborígenes y campesinas que son desplazadas de sus lugares de trabajo y subsistencia, y terminan engrosando los cordones de pobreza de varias ciudades. Como hombres de fe, queremos hacer un llamado a todos los argentinos y hermanos de otros países que habitan nuestro suelo: 1. El reconocimiento de Dios como lo hicieron nuestros Constituyentes es la garantía y la base sobre la que se construye nuestra sociedad. La invocación a Dios como Padre nos ayuda a respetarnos y amarnos como hermanos. 2. Reafirmemos el derecho primario a la vida, como a la integridad física y moral de toda persona. 3. Recuperemos la vigencia y el sentido de los valores morales como fundamento de la convivencia social. 4. Trabajemos por la dignidad humana, para erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral. 5. Renovemos el compromiso por el bien común y el fortalecimiento del Estado y las Instituciones de la República. Como hemos afirmado tantas veces, sólo el diálogo sincero es el camino que nos aleja del enfrentamiento y la violencia.  

En la Navidad del Bicentenario recemos al Niño Jesús que nació en una familia pobre y sin lugar entre las casas de Belén.  

157º Reunión de Comisión Permanente Buenos Aires, 14 de diciembre de 2010 Fiesta de San Juan de la Cruz

20 años del Mov. de la Palabra de Dios

“La palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.

 Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.

 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

 Pero a los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.”

 

Juan 1, 9-12

  

Sábado 11 a las 20.30 hs en el Cristo Redentor, comenzaremos con LA SANTA MISA y luego UN HERMOSOS COMPARTIR FRATERNO DE LAS GRACIAS RECIBIDAS EN ESTOS AÑOS, será una oportunidad para alabar al Señor juntos como hermanos de un mismo Pueblo.

 

Habrá una cantina con comida, la bebida será a la canasta.

 

Pidamos al Señor celebrar la Obra de Dios Padre entre nosotros y en la Iglesia…

 

Un abrazo fraterno!!!

 

«Celebramos los 20 años de la Obra en Paraná ¡JESÚS ES EL SEÑOR!»

 

Si nos honra con su presencia le pediríamos que pudiera confirmar la misma a los teléfonos que se detallan a continuación.

 

Romina Bello                     Tel. 431 7180     Cel. 154 387845

 

Noemí Rodríguez               Tel. 436 4741     Cel. 156 118790

 

Julio Zampronio                 Tel. 434 2165     Cel. 154 053670

 

Celebraciones Jubilares Sacerdotales

Celebrar los aniversarios Presbiterales es motivo para dar gracias a Dios y mucho mas cuando el testimonio fecundo ha hechos de estos hombres grandes Pastores para su pubelo.
El próximo martes 7 de diciembre celebrarán sus Bodas de Plata sacerdotales el Padre Silvio Fariña, quien presidirá la Misa de Acción de Gracias en la Catedral a las 20hs.
Ese mismo día, pero en la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya, estará celebrando sus 25 años de vida sacerdotal el Padre Luis Anaya quien presidirá la Eucaristía en esa parroquia a las 20hs..
El sábado 11 de diciembre en las instalaciones del colegio El Madero estarán dando gracias a Dios por sus 25 años de vida en el ministerio, en la celebración Eucarística que tendrá lugar a las 20hs.,  los Padres Luis Gonzalez Guerrico y José María Pincemín.
El Sábado 18 de diciembre a las 21hs. en la Capilla Nuestra Señora de la Asunción el P. Máximo Hergenreder presidirá la Santa Misa en accion de Gracias por sus Bodas de Plata sacerdotales.

 

ACA: Clausura en Seguí

Cerca de cuatrocientos chicos de la Acción Católica vivieron su “Clausura” en Seguí.

 

Este sábado y domingo, niños y jóvenes de distintas comunidades de Paraná, Crespo, Villaguay, Diamante, Strobel, y Nogoyá, fueron recibidos por la comunidad de Seguí, para celebrar juntos su acto de “Clausura”, donde en dos días, comparten juegos, música, pintura, actuación, reflexiones, visitas a hogares de ancianos, misiones barriales y la Santa Misa , como “cierre de un muy fructífero año de trabajo”. Con el lema “En Familia, Testigos Felices del Encuentro con Jesús”, los chicos participantes de entre 6 a 15 años, acompañados por sus dirigentes y algunos padres trabajaron el tema del alcoholismo, la drogadicción, lo bueno y lo malo del uso del Facebook, el cuidado del medio ambiente, y la importancia de ser ciudadanos responsables; y los mas chiquititos, tuvieron también la oportunidad de disfrutar de la sana diversión del “Payaso Tachuelita”. Durante la tarde del sábado, y sin tenerle miedo a la llovizna que amenazaba con una inminente lluvia, los chicos salieron a distintas grutas de la ciudad de Seguí, donde los esperaban vecinos para rezar juntos el rosario, y luego, casa por casa y por las calles de la ciudad, obsequiaban estampitas de la Sagrada Familia , recibiendo no solo la sonrisa amable de la gente, sino también pedidos de oración por familiares y amigos, que fueron tomadas y ofrecidas en la Santa Misa que se celebró al día siguiente junto a la comunidad. Cuando se hizo la noche del sábado, los jóvenes militantes de la Acción Católica de nuestra arquidiócesis, se vistieron con disfraces hechos por ellos, con motivos que representaban la Familia , la Vida , el Bicentenario, la Felicidad , Jesús y la Acción Católica , y realizaron distintas presentaciones con coreografías, bailes, canciones, actuación y toques de humor, “transmitiendo el mensaje de amor y paz” que estos jóvenes tienen para dar. Durante el domingo, luego de la misa en comunidad y del almuerzo, se realizó el acto de cierre, destacando la labor del año de las distintas comunidades participantes, en el trabajo y los servicios que brindan a su comunidad toda, y entre canciones y sonrisas que hacían “respirar una alegría enorme con mucho de eternidad”, el equipo diocesano organizador, agradeció la presencia y colaboración de los sacerdotes asesores de la Acción Católica , de los militantes participantes, de “toda la gente que rezó para que todo saliera tan bien”, y en especial, al párroco de Seguí, Marcelino Moya, y a su comunidad, por el gran esfuerzo y el tiempo de preparación para que los chicos pudieran pasar dos días que le enseñaron al mundo que en la juventud todavía existe un verdadero tesoro de felicidad y esperanza y amor.