Homilía de la Misa Crismal

Catedral “Nuestra Señora del Rosario”

Paraná, 13 de abril de 2022

Queridos hermanos Sacerdotes,

Queridos Diáconos, Religiosos y  Consagrados,

Queridos seminaristas,                                                                                                           

Queridos hermanos:

    Es motivo de profunda alegría, encontrarnos en esta tarde, después de dos años especialmente difíciles, para celebrar esta Eucaristía  con todo el presbiterio y nuestro pueblo fiel, como manifestación visible de esta Iglesia que peregrina en Paraná, que quiere vivir la sinodalidad. Hoy contemplamos con gratitud el misterio de la unción, que marca la vida de todo cristiano, desde el día de su Bautismo.

   El Evangelio que acabamos de escuchar, ilumina esta celebración:

   “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción.”(Lc. 4,18).

   Estas palabras de Isaías que Jesús se aplica a sí mismo en la Sinagoga de Nazaret expresa el tema central de esta Misa. Lo que vamos a bendecir y consagrar dentro de unos momentos, nos recuerda especialmente el misterio de la unción de nuestro Bautismo y Confirmación, así como la de nuestra ordenación; una unción, que marca para siempre la persona y la vida de todo cristiano, desde su Bautismo,especialmente  a nosotros, Sacerdotes.

            Nuestra unción sacerdotal nos configura con Cristo sacerdote, orientando nuestro ser y nuestro obrar hacia Dios al servicio de nuestros hermanos. Nadie es Sacerdote para sí, lo somos para consagrarnos al Reino; somos propiedad de Dios.

 “Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobrespara anunciar el año de gracias del Señor”.

Ésta es nuestra misión: anunciar la Buena Nueva a todos, especialmente a los más pobres, a los que sufren, a las periferias geográficas y existenciales, sin avergonzarnos de Cristo y de Su Evangelio. Más que nunca necesitamos el “carisma de la Profecía”, que hablemos de Dios al mundo y que presentemos el mundo a Dios, con mansedumbre, con misericordia, pero con claridad y firmeza,  con un desafío creativo para encontrar los medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo.

Queridos hermanos:

                                       en la puerta del Triduo Pascual quiero pedirles que nos situemos al pie de la cruz y tomemos conciencia de cuánto dolor habrá sentido Jesucristo por este tiempo histórico: los horrores de la guerra en Ucrania, la anticultura de la muerte dominante, las distintas formas de pobreza e injusticia, una  acelerada secularización de la sociedad y de nuestra Patria que excluye progresivamente a Dios del ámbito público, y un eclipse del sentido de Dios. Vivimos en un tiempo de una persecución educada pero agresiva, disfrazada de cultura, disfrazada de modernidad, disfrazada de progreso.

    El tiempo que vivimos  nos pide no solo detectar los cambios, sino acogerlos con la consciencia de que nos encontramos ante un cambio de época. Si teníamos dudas sobre esto, el Covid lo hizo más que evidente ya que su irrupción es mucho más que una cuestión sanitaria.

    No podemos ser indiferentes; frente a la Cruz tendríamos que animarnos a preguntarnos, como nos invita San Ignacio: “Si tú hiciste todo esto por mí, ¿qué puedo yo, que podemos, como presbiterio, hacer para que Tu sangre no sea derramada en vano, para saciar tu sed de almas y santidad?”.

   La hora difícil que vive el mundo nos exige ser fuertes en la esperanza, fundada no en un falso optimismo, sino en la certeza del triunfo de Cristo, porque Él ama a este mundo y por él entregó su vida; nos exige a los sacerdotes una entrega incondicional y un  amor que nos arranque de la tentación de la mediocridad, de la mundanidad, de la rutina, del egoísmo personal, de la vida cómoda, y nos encienda en el fuego devorador que consumió a San Pablo, y a todos los grandes apóstoles.

   Quizás nunca como hasta ahora se preparan materiales catequéticos, litúrgicos, homiléticos, planes pastorales, todos buenos y necesarios. Pero si nos falta el amor somos -como escribe Pablo en  primera Carta a los Corintios- campana que resuena, o un platillo que retiñe… Si no tengo el amor, si no soy testimonio vivo, coherente y creíble del amor, sino sirvo al amor, nada soy.

   Recordemos lo que dice Francisco: la misión se realiza por la atracción de una belleza en la vida, por el “esplendor de la verdad” que despierta los corazones dormidos, que rompe la capa de la indiferencia. Es tiempo providencial de gracia, para proponer nuestro testimonio cristiano, con humildad y sencillez de corazón y dar la razón de la esperanza que anima nuestra vida. Una vida de sencillez y renuncia, llena de alegría y esperanza.

Queridos sacerdotes:

   vamos a renovar las promesas sacerdotales. Le pido al Señor que renueve nuestro fervor y entrega, purifique nuestros pecados e infunda una vez más al anhelo de santidad: «Sacerdote santo, pronto y grande”. Pronto, porque la vida es breve. Grande, porque lo requiere la grandeza del sacerdocio y el momento de la historia que estamos viviendo.

   Por eso, mis hermanos,  permítanme en esta noche tan especial, recordarles lo que decía San Pablo a Timoteo: “Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de manos…porque el Espíritu que Dios nos ha dado es un espíritu de fortaleza, de amor y de sobriedad”.

Todos los días tenemos que convertirnos, luchar contra la tibieza, contra la acedia, tal vez uno de los males de nuestra época, recordando  la advertencia del Señor a la Iglesia de Éfeso: “Debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo…conviértete y observa tu conducta anterior” (Apoc. 2,4-5), y  aquella otra de San Agustín: “Cuando  dijiste basta comenzó tu perdición”.

   Renovemos nuestro primer amor, que es lo mismo que volver a escuchar la voz del Maestro: “Sígueme”.  El sacerdocio exige siempre que renunciemos a nuestra propia voluntad, a la idea de la simple autorrealización, a lo que podríamos hacer o querríamos tener y nos entreguemos a otra Voluntad para dejarnos guiar por ella. Si no existe, si no está presente esa decisión básica de entrega a otra Voluntad, de identificarnos con ella, no se está caminando por la auténtica senda sacerdotal.

    Nuestro querido Papa Emérito nos enseñaba que, entregados a esa Voluntad, no somos destruidos ni aniquilados, sino que, dondequiera que se nos conduzca, estamos llegando a la verdad de nuestro propio ser; estamos aprendiendo a ser hijos en el Hijo que se hizo obediente hasta la muerte en Cruz. Por consiguiente pronunciar ese “sí” cada día, es siempre un acontecimiento pascual.

    En el “sí” al seguimiento se incluye el valor de dejarse abrasar por el fuego de la pasión de Jesucristo. Sólo si tenemos el valor de estar junto a Él, si nos dejamos incendiar nosotros mismos, sólo entonces podremos ser también fuego en esta tierra, fuego de la vida, de la esperanza y del amor… “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo”. ( Lc. 12,49)

   El núcleo del sacerdocio es ser amigos de Jesucristo. Ser amigos de Jesús es ser hombres de oración, hombres de lo teologal. Así lo reconocemos y salimos de la ignorancia de los simples siervos. Así aprendemos a vivir, a sufrir y a obrar con Él y por Él.  

   La amistad con Jesús siempre es por antonomasia, amistad con los suyos. Sólo podemos ser amigos de Jesús en la comunión con el Cristo entero, con la cabeza y el cuerpo.

    Ya próximos a celebrar y actualizar la institución de la Eucaristía, recordemos que nuestra espiritualidad  es intrínsecamente eucarística.

   Le pido a Dios la gracia para que nos ayude a todos a descubrir cada día más a Cristo Eucaristía, para que desde allí, con su fuerza, se encienda nuestro amor apasionado a nuestro pueblo, y por ellos seamos capaces de dar la vida.Evangelización, misión, caridad desde  los sagrarios hasta cada uno de nuestros hermanos especialmente los más queridos por Jesús.

 Les agradezco el trabajo intenso  y los aliento frente a las dificultades. Rezo siempre por ustedes, tengo muy presente en esta noche a nuestro querido Cardenal Karlic,  pienso en nuestros hermanos enfermos, en los que están sirviendo en otras Diócesis, en los más jóvenes que tienen un largo trayecto por delante, enfrentando este momento de cambios tan vertiginosos,  en los que están en la edad madura y sienten el cansancio del camino, por todos y por cada uno,  hoy y cada día le pido al Padre que los fortalezca.

   Mis hermanos:

   el que se entrega al Maestro y se deja incendiar por su Amor será “servidor de la alegría”, como nos dice San Pablo. Nuestro mundo necesita la verdadera alegría. Tenemos que ser testigos de la alegría.

“…ALEGRÍA, según decía bellamente el Siervo de Dios, Cardenal Pironio, de ser;

   ALEGRÍA de darse siempre: de sentir que las almas lo van devorando en la caridad y que Dios mismo lo va consumiendo en el amor.

   ALEGRÍA en sentir que su vida va siendo fecunda, no en la medida en que aparece y brilla, sino en la medida en que se entierra y se ofrece.

   ALEGRÍA del desprendimiento: de no pertenecerse, sino pertenecer a la Iglesia y a las almas. De no ser dueño de sus cosas, de su tiempo, de su salud, de su vida…

   ALEGRÍA de la Cruz: porque sabemos que entonces es infaliblemente fecundo nuestro ministerio. Y en la medida de la Cruz está la medida de nuestro gozo. 

   Nuestro pueblo tiene derecho a dirigirse a los Sacerdotes con la esperanza de « ver » en ellos a Cristo (cf. Jn 12, 21). No los defraudemos. Ellos nos necesitan como maestros de santidad, que manifestemos el corazón misericordioso del Padre. Tienen necesidad de ello particularmente los jóvenes, a los cuales Cristo sigue llamando para que sean sus amigos y para proponer a algunos la entrega total a la causa del Reino. No faltarán ciertamente vocaciones si se eleva el tono de nuestra vida sacerdotal, si fuéramos más santos, más fraternos, más alegres, más apasionados en el ejercicio de nuestro ministerio. Un sacerdote « conquistado » por Cristo (cf. Flp 3, 12) « conquista » más fácilmente a otros para que se decidan a compartir la misma aventura.” Recemos y trabajemos por las vocaciones.

   Queridos consagrados y laicos: recen por nosotros, necesitamos su oración y su apoyo.

   Tenemos por delante  este apasionado desafío de ser una Iglesia sinodal, que redescubra la responsabilidad de todos en la obra evangelizadora, para que en comunión, seamos protagonistas de la misión. Vivimos un momento apasionante para anunciar la Buena Nueva.

   
Madre del Rosario que junto a la cruz bebiste con tu Hijo DIOS EL CÁLIZ AMARGO del dolor y te convertiste en modelo y fuente de esperanza, te pido para todos nosotros los sacerdotes de tu Hijo:

  • Un corazón puro y transparente como una fuente,
  • Magnífico en el darse, tierno en la compasión,
  • Un corazón fiel y generoso que no olvide ningún bien, y que no conserve rencor de ningún mal,
  • un corazón dulce y humilde sin exigir reciprocidad, gozoso de borrarse en otro corazón delante de Tu Hijo Jesús,
  • un corazón grande e indomable, que ninguna ingratitud detenga, que ninguna indiferencia canse,
  • un corazón apasionado por la Gloria de Jesucristo, herido por su amor, y cuya llaga no se cure sino en el cielo.

Que así sea.

                                                                               + Juan Alberto Puiggari

                                                                                   Arzobispo de Paraná

Jornadas de Pascua

El Movimiento de la Palabra de Dios invita a unas Jornadas de Pascua. Será los días jueves 14, viernes 15 y sábado 16 de abril a partir de las 9:00.
Las jornadas se extenderán durante todo el día, finalizando con la celebración correspondiente en la Capilla Cristo Redentor.

Desde la organización sugieren llevar Biblia, algo para anotar, equipo de mate, almuerzo y merienda.
El ingreso será por el Colegio Cristo Redentor, Dean J. Álvarez 98.

Inscripción: https://forms.gle/odxaP5wTyByX1G7k9

IG: @mpdparana

Actividades para el Viernes Santo

La actividad central para esta Jornada es la Celebración de la Pasión del Señor. La liturgia invita a dirigir nuestra mirada a la Cruz como centro, encontrando allí el mayor gesto de entrega de nuestro Señor.

En este día una de las actividades más populares es la visita a las Siete Iglesias. Es tradición entre los fieles católicos visitar siete iglesias diferentes desde el Jueves Santo hasta la madrugada del Viernes Santo. Estas visitas y la oración en cada una de ellas simbolizan el acompañamiento de los creyentes de Jesús, en cada uno de sus recorridos en la noche que fue apresado hasta su crucifixión. Este año en cada templo encontraran un QR para descargar la Guía del peregrinar.

Marcha Juvenil

Este viernes 15 se realizará la tradicional Marcha Juvenil de las Siete Iglesias. La misma saldrá a las 20:00 desde la Iglesia Catedral.

Luego recorrerá los siguientes puntos:

Hospital San Martín.

Capilla San Francisco Javier.

Parroquia Nuestra Señora del Luján.

Parroquia Santa Ana.

Parroquia Señora de Fátima.

Parroquia Santa Teresita.

Esta marcha será transmitida por la aplicación de Radio Corazón.

Vía Crucis en Km 5/12

Este viernes 15 a las 20:30 se realizará la 30º edición del Gran Vía Crucis Viviente. La actividad, de carácter gratuito, está organizada por la Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Más información: www.paranaviacrucisviviente.blogspot.com

Jornadas de Pascua

El Movimiento de la Palabra de Dios invita a unas Jornadas de Pascua. Será los días jueves 14, viernes 15 y sábado 16 de abril a partir de las 9:00.
Las jornadas se extenderán durante todo el día, finalizando con la celebración correspondiente en la Capilla Cristo Redentor.

Desde la organización sugieren llevar Biblia, algo para anotar, equipo de mate, almuerzo y merienda.
El ingreso será por el Colegio Cristo Redentor, Dean J. Álvarez 98.

Inscripción: https://forms.gle/odxaP5wTyByX1G7k9

IG: @mpdparana

Celebraciones presididas por el Arzobispo

A continuación compartimos con la comunidad las siguientes celebraciones presididas en esta Semana Santa por Monseñor Juan Alberto Puiggari.

Miércoles 13: Misa Crismal, 19:00. Catedral.

Jueves 14: 20:00, Catedral.

Viernes 15: 16.30,  Catedral.

Sábado 16: 21:00. Catedral.

Misa Crismal

Este miércoles 13 a las 19:00 se celebrará en Catedral la Misa Crismal, presidida por Monseñor Juan Alberto Puiggari. 

De este modo, se vuelve al día y modo de celebración previos al tiempo de pandemia ya que en el 2020 no hubo y en el 2021 fue en el mes de octubre.

En este 2022 se retoma la tradición del miércoles Santo con la presencia de todo el presbiterio, que renovará sus promesas sacerdotales, junto a los fieles que deseen participar de la Misa.

En esta celebración se bendecirán los óleos de los enfermos y catecúmenos, se consagrará el Santo Crisma.

Esta Misa será transmitida por las redes del Arzobispado –YouTube y Facebook-, por Radio Corazón –por la aplicación y la web de la Radio- y por las redes de las parroquias que se unan a la señal.

Sugerencias de la Comisión Episcopal de Liturgia ante la nueva realidad Sanitaria

La Conferencia Episcopal Argentina a través de la Comisión Episcopal de Liturgia dio a conocer un texto en el que se brindan algunas sugerencias  para celebrar esta próxima Semana Santa y Triduo Pascual.

Allí observan que  “la mejora en la situación sanitaria de nuestro país en el marco de la pandemia del COVID 19 ha llevado a las autoridades a ir levantando y flexibilizando algunas de las medidas de cuidado que se proponían”, lo que “posibilita celebrar esta próxima Semana Santa y Triduo Pascual con menos restricciones que en los años anteriores”.

Por eso invitan a  “vivir plenamente el centro de nuestra fe en el marco de las medidas de cuidado que hemos ido aprendiendo durante esta etapa”.

De esta forma, “a modo de sugerencia proponemos prestar especial atención a algunas de las situaciones particulares que se presentan en el marco de estas celebraciones. Entre estas cuestiones a tener en cuenta se puede mencionar la necesidad de disponer espacios para las celebraciones que eviten aglomeraciones en lugares cerrados, especialmente en aquellas que son más concurridas como el Domingo de Ramos o el Vía Crucis. Del mismo modo, prever ciertos cuidados sanitarios en la misa de la Cena del Señor a la hora del rito del lavatorio de los pies. Otro aspecto a considerar es el gesto de adoración a la cruz, que convendría evitar que se haga con un beso procurando realizarlo de otra forma (adoración desde el lugar en el que está cada fiel, tocar la cruz y sanitizar el lugar que se toca, recorrer con la cruz el templo mientras los fieles adoran de rodillas, entre otras)”.

Inicio de la Semana Santa

A continuación, compartimos los horarios de Semana Santa de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, Catedral.


Sábado 9
10:00. Santa Misa.
18:00 y 20:00. Santa Misa con bendición de Ramos.

Domingo de Ramos. 10 de abril
9:30; 11:00 y 20:00 (celebrada por Mons. Juan Alberto Puiggari).

Lunes Santo 11
10:00 Santa Misa
19:15 Vía Crucis
20:00 Santa Misa

Martes Santo 12
10:00 Santa Misa
19:15 Vía Crucis
20:00 Santa Misa

Miércoles 13
19:00 Santa Misa Crismal

Jueves Santo 14
20:00 Santa Misa Cena del Señor
21:00 Adoración

Viernes Santo 15
11:00 Vía Crucis para niños
15:00 Vía Crucis
16:30 Celebración de la Pasión
20:00 Marcha Juvenil de las Siete Iglesias. Salida desde Catedral.

Sábado Santo 16
21:00 Vigilia Pascual

Domingo de Pascua 17
9:30; 11:00 y 20:00, Santa Misa.

Tramo final de la Visita de las reliquias de Acutis en la Arquidiócesis


Las reliquias y Muestras Eucarísticas del Beato Carlo Acutis están este jueves 7 en la parroquia Santa Rosa de Lima en Villaguay. Las actividades previstas para la tarde, son:
19:00: Adoración al Santísimo guiada.
20:00: Santa Misa y bendición con las reliquias.
21:00. Encuentro con adolescentes y jóvenes.

En tanto, desde este viernes 8 al domingo 10, estarán en la Parroquia Inmaculada Concepción. Los horarios de este viernes 8, son:
18:15. Vía Crucis.
19:00. Santa Misa y Bendición con las reliquias.
19:45. Charla sobre Carlo Acutis y Milagros Eucarísticos.

Sábado 9
9:00. Presentación y visita delos niños de la Parroquia.
18:30. Santo Rosario.
19:00. Santa Misa y Bendición con las reliquias.
20:00. Adoración – Vigilia.

Domingo 10
10:00. Bendición y procesión de Ramos con las Reliquias.
10:30. Santa Misa de Ramos con niños.

Programa de la Visita de las Reliquias de Carlo Acutis

Las reliquias y Muestras Eucarísticas del Beato Carlo Acutis continúan su visita a las distintas comunidades de la Arquidiócesis. Luego de su paso por Paraná, son trasladadas al decanato Villaguay.

Allí estarán del 6 al 9 de abril y permanecerán en la Parroquia Inmaculada Concepción para su custodia durante estos días.

Para el día Jueves 7, las actividades son:

 Desde las 08:00: Presencia de las reliquias y muestra de los Milagros Eucarísticos:

18:15: Charla sobre la vida del Beato Carlo y recorrido guiado.

19:00: Adoración al Santísimo guiada.

20:00: Santa Misa y bendición con las reliquias.

21:00. Encuentro con adolescentes y jóvenes.

Catequesis del Papa

A continuación compartimos el resumen leído por el Santo Padre sobre la Catequesis de este miércoles 30. Allí Francisco habló sobre la vejez.

“Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos nuestras catequesis sobre la ancianidad, y hoy contemplamos de modo especial a Simeón y Ana. La razón de vivir de estos ancianos era esperar la visita de Dios; y lo hicieron llenos de vitalidad espiritual, en una actitud de oración y servicio. Al final de sus vidas, ambos supieron reconocer en el Niño Jesús al Salvador, fuente de paz y consuelo. Su ejemplo nos enseña que la fidelidad en la espera afina los sentidos espirituales y nos hace más sensibles para reconocer los signos de Dios.

En una sociedad, como esta, que exalta el placer de los sentidos físicos y que, al mismo tiempo, “anestesia” los sentidos espirituales, se corre el peligro de ser insensibles ante el sufrimiento y la fragilidad, y, por tanto, de descartar a las personas mayores, que van perdiendo las fuerzas de la juventud. Por eso, es importante el diálogo entre las generaciones, entre jóvenes y ancianos, para que los ancianos transmitan su sabiduría a los jóvenes, y los jóvenes escuchen a los ancianos, promoviendo un espíritu de fraternidad y, me atrevo a decir la palabra, de “ternura social”. Que este diálogo entre jóvenes y ancianos nos ayude a crecer en “ternura social”.

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