Patronal de San Juan Bautista

El próximo lunes 24, la Parroquia San Juan Bautista celebra su fiesta patronal. Desde las 9:00 se compartirá una mañana de juegos en la parroquia y  a las 11:00, habrá misa.

En tanto, a partir de las 16:00 tendrá lugar la procesión, misa y finalmente la tradicional quema del muñeco.

Además durante la Novena, que comenzó el sábado 15,  se realizan las letanías de San Juan Bautista a las 16:45 y misa a las 17:00; el domingo, el horario de las letanías de San Juan Bautista es las 9:15 y la misa, a las 9:30.

Peregrinación Paraná-Nogoyá

Del 13 al 15 de julio se realiza una nueva edición de la Peregrinación Paraná – Nogoyá. Inscripciones abiertas hasta el 16 de junio.

Bajo el lema  “Madre del Carmen, danos un Corazón orante y Misionero”, se realizará la XVl° Peregrinación Paraná – Nogoyá. En esta ocasión la intención por la que Monseñor Juan Alberto Puiggari pide peregrinar es “Para que presente Año de la Oración y Año Misionero Arquidiocesano nos ayuda a crecer, como Iglesia de Paraná, en el discipulado y la misión”.      

La peregrinación será del sábado 13 al lunes 15 de julio.

La participación puede ser presencial (caminando o en bicicleta) o virtual.

Las inscripciones están abiertas hasta este  domingo 16 de junio.

Datos de Contacto:

Facebook: Peregrinación Paraná Nogoyá

Correo Electrónico: peregrinacionparananogoya@gmail.com
Whatsapp: 343 5027530

Encuentro interdiocesano de catequistas

Se realizará en Villaguay un encuentro de catequistas, que convocará a las diócesis de Paraná y Concordia. Será en agosto.

 El sábado 17 de agosto se realizará en Villaguay un encuentro interdiocesano de catequistas, que convocará a las diócesis de Paraná y Concordia. Esta propuesta, se enmarca en el camino de preparación para el encuentro regional que tendrá lugar en la ciudad de Santa Fe en el año 2025.

Las inscripciones para participar en la actividad en Villaguay ya están abiertas.

La Diócesis Paranaense cumple 165 años

El 13 de junio de 1859 el Papa Pio IX expidió la Bula “Vel a Primis”, de creación del Obispado Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal.

“Este 13 de junio, al cumplirse el 165  aniversario de la Diócesis Paranaense, no debemos olvidar que la iglesia y la fe estuvieron desde mucho antes. Ya a fines del siglo XVII encontramos en los mapas marcada la Capilla  en la Bajada y a comienzo del XVIII, se levanta la Capilla de la Inmaculada Concepción,  atendida por el Padre Miguel de Barcelona”, destaca el artículo de la Prof. Celia Godoy.

A continuación compartimos el escrito completo de la historiadora sobre una iglesia que avanza a los 300 años desde su institución en aquella parroquia. Aquí, el artículo completo.

Mucho para festejar

En este mes y en este año particular, donde se recuerda la elevación a la categoría de Villa de nuestra Paraná, y los 170 años de que fuimos Capital de la Confederación, tenemos también importantes fechas que recordar en nuestra iglesia particular.

Acabamos de cumplir los noventa años como Arquidiócesis de Paraná, el pasado 20 de abril, una fecha que nos pasó casi inadvertida pero no por eso, menos importante.

Por esta Bula Pontificia Nobilis Argentinae Nationis,  del 20 de abril de 1934, el Papa Pío XI había erigido en nuestra República 10 nuevas Diócesis: Jujuy, La Rioja, Mendoza, San Luis,  Río  Cuarto, Rosario, Mercedes, Azul, Bahía Blanca y Viedma, y seis Arquidiócesis Córdoba, La Plata, Paraná, Salta, Santa Fe y San Juan de Cuyo.

¿Qué significaba este cambio de nombre?  Que dado el aumento del número y fe de los católicos de la Iglesia Argentina, y floreciendo cada vez más la vida católica de suerte que las sedes episcopales como se hallaban actualmente, resultaban insuficientes para atender a las necesidades espirituales de la Grey del Señor, el Papa Pío XI juzgó de toda conveniencia establecer una nueva organización de las Diócesis y provincias eclesiásticas en toda la República Argentina, de común acuerdo con el Gobierno de la Nación.

Por lo tanto nuestra diócesis, ahora arquidiócesis, empezó a gozar de todos los derechos y privilegios que por derecho común  gozan las demás iglesias metropolitanas y sus Arzobispos. Los Cabildos de las iglesias erigidas en metropolitanas tienen a la dignidad y grado de Cabildo Metropolitano. Este decreto tuvo su ejecución en sus efectos íntegros y completos al día siguiente a la fecha en que se firmó en Buenos Aires, el 30 de julio de 1934 por el Nuncio apostólico Mons. Cortessi.

Fue Preconizado primer arzobispo y sexto diocesano de esta sede al Dr. Zenobio Guilland.

Pero esta historia no nació aquí. Con  este camino de los 170 años del gobierno confederado, se fue gestando el asiento de las autoridades nacionales pero también la necesidad de dotarla de rango episcopal.

En el territorio nacional solo había cuatro diócesis, la de Córdoba (1570), la de Buenos Aires, (1620), la de Salta, (1806) y San Juan de Cuyo.

La primera jurisdicción diocesana en el actual territorio argentino fue la del Tucumán, creada el 10 de mayo de 1570 con sede en Santiago del Estero que abarcó todo el noroeste y la zona central, menos las provincias de Cuyo qué dependieron hasta 1807 de la diócesis de Santiago de Chile.

Fuimos parte de  la diócesis de Buenos Aires que  comprendió, hasta bien entrado el siglo XIX, el territorio que pertenece hoy a la República Oriental del Uruguay, mientras que las provincias cuyanas pertenecieron a la diócesis de Santiago de Chile hasta inicios del siglo XIX. Y cuando se creó la arquidiócesis porteña, uno de los obispados sufragáneos que se le adjudicaron fue el de Asunción del Paraguay.

El 5 de abril de 1851 había fallecido el Obispo de Buenos Aires, Mons.  Mariano Medrano y Rosas prohibió que se trasmitiera a las provincias esta noticia. A causa de esto cesaban las facultades que había delegado a los Vicarios foráneos. El nuevo Vicario Capitular debía renovar estas facultades para el regular funcionamiento de la Diócesis, cosa que no sucedió.

¿Qué hacer entonces? todas las miradas se posaron en el General Urquiza que preparaba la campaña libertadora.  Y él se dio cuenta inmediatamente de la conveniencia de desmembrar  estas provincias del Obispado de Buenos Aires creando una nueva sede episcopal a la que estuvieran sujetos estos dilatados territorios, idea que le fue sugerida por algunos eclesiásticos de su tiempo.

El triunfo de Caseros y los sucesos que le siguieron retardaron la creación de este obispado. A pesar de todo, el congreso constituyente sancionó la Constitución Nacional y en el año 1854 Urquiza fue electo primer presidente de la Confederación. Apenas se hubo normalizado su gobierno, resolvió gestionar ante la Santa Sede la creación del Obispado.

El 30 de septiembre de 1855 se promulgó una ley del congreso federal, autorizando al Poder Ejecutivo para proceder por los trámites civiles y canónicos a la erección de una nueva diócesis denominada del Litoral.

Efectivamente, el 13 de junio de 1859 el Papa Pio IX expidió la Bula “Vel a Primis”, de creación del Obispado Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal. El 27 de diciembre, el delegado Apostólico Mons. Marini, dictó el decreto de ejecución de la Bula.

El Vicario Apostólico cesaba ipso facto, luego que fuera preconizado y tomara posesión el nuevo prelado. La Diócesis abarcaba, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. No se menciona Chaco y Formosa, territorios poblados por indios y pertenecientes al Obispado de Salta.

Se establecía la sede del Obispado en Paraná, Capital de la Confederación Argentina. Se recomendaba el cumplimiento de la promesa de construir un nuevo templo, en honor del Arcángel San Miguel, destinado a Catedral, e instituía en Catedral la Iglesia del Rosario, allí existente. Aceptaba la promesa del gobierno de adjudicar un edificio cerca de la Catedral para habitación del Obispo y su Curia y otro dotado de lo necesario para el seminario. El Gobierno Nacional prometía adjudicar un edificio cercano a la Catedral para casa habitación del Obispo y su curia. Hasta ese momento la casa destinada para residencia y el establecimiento de la curia era la perteneciente a Doña Isabel de La Torre de Carriegos y el gobierno había pagado el alquiler.

Por este decreto se erigía “en Catedral la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, pero como el Gobierno se propone edificar un nuevo templo para catedral, se trasladan los derechos inherentes a la catedralidad, desde ahora y hasta que la obra se termine al nuevo templo”, dice el texto de la Bula.

Al concluir el periodo presidencial de Urquiza, fueron electos Presidente Santiago Derqui y Vice Juan Esteban Pedernera que asumieron el 5 de marzo de 1860. El 18 de marzo de ese año, con la presencia del Presidente Derqui en la antigua y provisoria Catedral de Paraná se proclamó la Bula. Por circular del día 20, Vidal comunicó a las parroquias el haberse hecho la instalación definitiva de la nueva Diócesis y Catedral Paranaense.

El nuevo Obispo llegaba a Paraná el 23 de mayo de 1860, acompañado entre otros por Fray Mamerto Esquiú, quien ocuparía el cargo de secretario de Cámara y Gobierno. A su fallecimiento quedó a cargo de la Diócesis, Mons. Miguel Vidal hasta la llegada del segundo Obispo Mons. José María Gelabert.

Este 13 de junio, al cumplirse el 165  aniversario de la Diócesis Paranaense, no debemos olvidar que la iglesia y la fe estuvieron desde mucho antes. Ya a fines del siglo XVII encontramos en los mapas marcada la Capilla  en la Bajada y a comienzo del XVIII, se levanta la Capilla de la Inmaculada Concepción,  atendida por el Padre Miguel de Barcelona.

Una iglesia que avanza a los 300 años desde su institución en aquella parroquia, el primer acto administrativo que involucra al territorio entrerriano, marca el punto de partida de nuestra historia. Y ahora abocada a los siervos de Dios cuyas causas han sido iniciadas este año, ha tenido la presencia y testimonio de sacerdotes y consagrados que desde otro lugar guían nuestro caminar.

Fray Mamerto Esquiú, la Sierva de Dios, Catalina de María Rodríguez, fundadora  de las esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, que acompañaron al Cura Brochero, que vivió en Paraná, en los años del gobierno Confederado siendo la esposa del Edecán Presidencial Manuel Antonio de Zavalia, los padres agustinos de la iglesia San Miguel y ahora los nuevos siervos de Dios, Carlos Rodolfo Yaryez, fiel laico, Víctor Manuel Schiavoni, alumno del Seminario, y María Cruz López, fiel laica.

Feliz 165 aniversario para nuestra querida Diócesis de Paraná y 90 como Arquidiócesis. Un largo, fructífero y bendecido camino recorrido.

                                                                                        Prof. Celia Godoy

Se realizó en Paraná la 35º Peregrinación de los Trabajadores

Una nueva edición de la Peregrinación de los Trabajadores se realizó el domingo 2. Monseñor Puiggari ofició la misa y pidió por “la unidad de todos los argentinos”.

Bajo el lema “Madre bendice a tu pueblo con pan, salud, trabajo y paz” tuvo lugar el domingo 2, la 35° edición de la Peregrinación de los Trabajadores. Los peregrinos se congregaron en la Catedral de la ciudad y desde allí caminaron hasta el Santuario La Loma, donde el arzobispo Monseñor Juan Alberto Puiggari ofició la misa y pidió por “la unidad de todos los argentinos”.

La peregrinación se desarrolló durante un recorrido de aproximadamente dos horas y media en el cual se realizaron paradas alusivas para agradecer y pedir por el trabajo y el alimento.

En su trayecto, las paradas tuvieron lugar en una escuela, en la estación de ferrocarril, en la capilla Divina Gracia, en un centro de salud y en un barrio Procrear, para finalmente llegar al Santuario. En cada estación, los fieles agradecieron por la salud, la vivienda, el trabajo y pidieron por los que no lo tienen o lo han perdido.

El Santuario La Loma recibió a los peregrinos poco antes de las 17:00 bajo un viento sur que se hizo sentir en la tarde paranaense. Con presencia de integrantes de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Paraná -una de las entidades organizadoras de la procesión- y de la intendenta de la ciudad, Dra. Rosario Romero, trabajadores, familias y vecinos ocuparon el predio del Santuario, donde el arzobispo celebró la misa.

Monseñor Puiggari: “Una Argentina dividida no tiene futuro”

Monseñor Puiggari llamó a los fieles a “estar al servicio de los otros”. En su homilía, manifestó: “Todos tenemos que estar atentos a nuestros hermanos… No se puede ayudar a todos; ayudemos a uno, hagamos alegre a uno, acompañemos a uno… así se multiplicará. Jesús nos pide que apostemos a la unidad de todos los argentinos, porque una argentina dividida no tiene futuro. El fin más urgente es el bien de nuestros hermanos que más sufren porque no tienen trabajo, salud, pan”.

El arzobispo agregó: “Tenemos que servir, ser creativos. Empecemos por nuestra familia, el vecino, con el que pasa pidiendo por nuestra casa. Las grandes batallas se ganan de rodillas ante la Eucaristía. Él está en el sagrario, ahí tenemos que pedir por nuestros hermanos”. Y agregó luego: “Ninguna oración cae al suelo, llega al corazón de Dios. Vamos con María, la mujer eucarística. Pidamos por medio de la Mater por todas las necesidades de nuestro pueblo argentino y de nuestra provincia.  Que Dios los bendiga».

Ordenación Presbiteral

El sábado 29, Mons. Juan Alberto Puiggari conferirá el orden Presbiteral al diácono Enzo Giménez. Será en el Seminario a las 11:00.

El próximo sábado 29 de junio, Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el arzobispo Mons. Juan Alberto Puiggari conferirá el orden Presbiteral al diácono Enzo Giménez.

La ordenación tendrá lugar a las 11:00 en la Capilla Mayor del Seminario Arquidiocesano «Nuestra Señora del Cenáculo»

Enzo Giménez oriundo de la ciudad de Villaguay. Recibió su formación en el Seminario Menor y luego ingreso al Seminario Mayor para la formación Presbiteral.

Actualmente ejerce su ministerio diaconal en la comunidad de San Cipriano y San Francisco Javier de Diamante.

Encuentro Regional de Misioneros

Ya están abiertas las inscripciones para las diócesis de la región. El encuentro tendrá lugar los días 28 y 29 de septiembre en Paraná.

Los días 28 y 29 de septiembre se realizará en Paraná el Encuentro Regional de Misioneros. Serán dos jornadas de formación misionera con adoración eucarística, procesiones, misa y música en vivo.

Las inscripciones ya están abiertas para las diócesis de Santa Fe, San Nicolás, Venado Tuerto, Rafaela, Rosario, Gualeguaychú y Concordia. Los interesados, deberán completar el siguiente formulario:

Próximamente, estará abierta la inscripción para la Arquidiócesis de Paraná.

Por otras consultas, desde la organización, invitan a contactarse con el Delegado Episcopal de las Misiones de cada diócesis de la región.

IG: jubileomisionero.pna

Radiografía de la pobreza en Argentina: realidad social y solidaridad que es esperanza

Este fin de semana se realizará la Colecta Anual de Cáritas. En ese marco se presentó un  informe sobre la Pobreza en Argentina. Estuvo a cargo de Cáritas Argentina y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

En el marco de la Colecta Anual de Cáritas que se realizará este fin de semana, (sábado 8 y domingo 9), bajo el lema “Tu solidaridad es esperanza”, Cáritas Argentina y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) de la Universidad Católica Argentina presentaron el informe Radiografía de la pobreza en Argentina: realidad social y solidaridad que es esperanza.

Participaron de la presentación Mons. Carlos Tissera, Obispo de Quilmes y Presidente de Cáritas Argentina; Eduardo Donza, Investigador y Coordinador de Desarrollo de Datos, especialista en Trabajo y Desigualdad del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA; Sofía Zadara, Licenciada en Trabajo Social, Directora Ejecutiva de Cáritas Argentina y Karen Burgos, Trabajadora Social a cargo del acompañamiento de la Red de Centros Comunitarios de Itatí, Solano y Quilmes.

 “Cáritas no es sólo la ayuda alimentaria”

Mons. Carlos Tissera abrió el diálogo destacando la importancia de esta Colecta para sostener los proyectos de Cáritas, que está presente en todo el país a través de 3.500 centros. Al referirse a esta presencia “capilar” el obispo afirmó: “siempre digo que Cáritas es como la sangre, que es la primera en acudir a la herida. Allí donde hay un sufrimiento, un dolor, allí hay una voluntaria, o un sacerdote, o una catequista, algún servidor de Cáritas para escuchar: a una niña que quedó huérfana, a ese padre que se quedó sin trabajo o a niños que no tienen dónde hacer los deberes, en fin, todo lo que necesita un ser humano para sentirse ser humano en esta tierra”. En ese sentido, destacó que: “Cáritas no es sólo la ayuda alimentaria, que es muy importante. Fundamentalmente Cáritas quiere hacer ver que somos seres humanos, no somos cosas. El pobre es un ser humano, con su dignidad. Y Cáritas quiere ser eso, hacer ver que tanto un niño, como un joven o un anciano, viva donde viva, vale por lo que es: un ser humano”.

A continuación, Sofía Zadara, habló sobre la tarea que día a día lleva adelante Cáritas, especialmente en los barrios más pobres, tratando de dar respuestas de promoción humana a muchas problemáticas sociales que son complejas. Entre esas líneas de trabajo, mencionó como ejemplo los programas de educación, primera infancia, trabajo, hábitat, integración de barrios populares, gestión de riesgos y emergencias, la respuesta alimentaria y el desarrollo institucional de todas las Cáritas del país destinados a la formación para seguir sosteniendo “esta misión que día a día es un servicio concreto y cercano”.

 “Nuestra capilaridad y cercanía nos permite escuchar de primera mano estos dolores tan grandes, que tienen tantas personas de todas las edades y todas las regiones”, agregó.

Eduardo Donza, por su parte, presentó información relevada por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA que “pueden parecer fríos, o que son solamente un número, pero atrás hay un sentir profundo, hay rostros, hay familias pobres o indigentes que experimentan hambre y una mal alimentadas por razones económicas; hay desocupados que no pueden acceder a un trabajo de calidad o trabajadores sobreocupados pobres; hay madres que no pueden satisfacer las necesidades de crianza de sus hijos, dada la escases de recursos y de tiempo de vida que genera la pobreza; hay jóvenes que no pueden insertarse laboralmente, o que no pueden terminar los estudios que desearían; hay niños que les cuesta la integración y bebés que ven cercenadas sus necesidades de desarrollo, tanto a nivel psicológico como a nivel físico, por las falencias en los primeros años de vida.

La crisis actual sin duda ha agravado estos problemas que son estructurales en la sociedad argentina. Al respecto, tengamos en cuenta que la pobreza que durante el primer trimestre la pobreza ha superado el 50%, y la tasa de pobreza extrema ha llegado a afectar al 18% de la población.”

A continuación, se refirió al tema de la inseguridad alimentaria total (cuando las comidas no son completas) y severa (cuando se experimenta hambre de manera frecuente) “Lamentablemente tenemos que decir que 1 de 4 cuatro personas en la Argentina sufre inseguridad total (no severa) porque tiene al menos que hacer algún ajuste en la cantidad y calidad comida, o sus miembros deben saltear alguna comida porque los ingresos no le alcanzan. Y esto es más triste cuando lo llevamos a niños y adolescentes menores de 18 años, donde aumenta al 32%”.  Por su parte, la inseguridad alimentaria severa (experimentar hambre de manera frecuente), afecta al 10 % de la población. Entre los menores de 18 años, casi el 15 % se encuentra en esta situación de privación severa.

Sofía Zadara sintetizó algunas ideas afirmando que “Cáritas tiene la posibilidad de estar en todo el país y por eso podemos afirmar que es posible otro mundo, acompañando a tantas familias que la están pasando mal”.

“Otro mundo es posible, y Cáritas invita a eso: Tu solidaridad es esperanza, y la esperanza no es esperar, tiene que ver con creer, con confiar que otra vida es posible, que no estamos solos”.

Homilía de Corpus Christi

Catedral Nuestra Señora del Rosario
Paraná, 1 de junio de 2024


Queridos hermanos:
Nos reunimos en torno a este altar, para celebrar el misterio de fe y de amor que hemos recibido: El don de la Eucaristía y el mandato de repetir sus gestos y sus palabras de la última Cena: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes>. Hagan esto en memoria mía» (1 Cor 11, 24).
La Eucaristía es el tesoro de la Iglesia. A través de ella Cristo hace presente a lo largo de los siglos su misterio de muerte y resurrección. En ella lo recibimos como “pan vivo que ha bajado del cielo” (Jn 6, 51), y con Él se nos da la prenda de la vida eterna. Es el alimento del peregrino, el alimento para la fe, la esperanza y el amor. Es fuente de esperanza para cada uno, para la Iglesia y la humanidad.
“Este es el Sacramento de nuestra fe”, lo proclamamos en cada celebración. La Eucaristía es misterio de fe. Es precisamente a través del misterio de su ocultamiento que Cristo se convierte en misterio de fe y de luz, gracias al cual el creyente es introducido en las profundidades de la vida divina. Esto nos llevar a la admiración, al estupor, a la contemplación y a la oración. “La Eucaristía es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra” (S. Juan Pablo II).
Dios ha querido hacerse Pan vivo, porque sabe el hambre y sed de felicidad que tiene el hombre, compañero de camino, quiere estar junto a nosotros hasta el fin del mundo porque su amor lo impulsa a entregarse constantemente.

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Este es el misterio que celebramos; Jesucristo, Hijo de Dios e hijo de María, vivo bajo las apariencias de pan y vino. Está vivo vivo, amándonos, intercediendo por nosotros anta el Padre. No es algo estático, es dinámico. Verdaderamente vive y actúa, ama, se ofrece, intercede, acoge, escucha y consuela.
Hoy sentimos la necesidad de proclamar nuestra fe públicamente, lo haremos por las calles de nuestra ciudad. Entre cantos y alabanzas llevaremos el Sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor. Pasaremos por los lugares donde transcurre nuestra vida diaria, donde se hacen presentes nuestros sufrimientos y también nuestras alegrías e ilusiones. Ofreceremos el testimonio de nuestra fe, la esperanza de que en Jesús se halla la respuesta a los interrogantes más profundos, la certeza de que Él es quien puede satisfacer el hambre y la sed de felicidad y de amor que cada hombre lleva dentro del corazón. Hoy queremos públicamente reconocerlo Señor de la historia, Rey de nuestra vida y de nuestra Patria.
Hoy queremos siguiendo su ejemplo de amor compasivo, vivir su misma actitud del Maestro y fomentar una cultura de la caridad, de la solidaridad ser samaritanos de nuestros hermanos que sufren. Tenemos que fijar la mirada en el otro, estar atentos a nuestros hermanos. El mandamiento del amor a Dios y al prójimo, que brota de este sacramento, nos lleva a tomar conciencia de los demás, porque estamos llamados a vivir en fraternidad, en familia, cultivar la amistad social, fomentar la cultura del encuentro que se traduzca en gestos concretos de solidaridad y misericordia.
Todos tenemos carencias, todos somos pobres de una u otra forma; y, a lo largo de la vida, todos atravesamos por dificultades y sufrimientos. Precisamente la experiencia personal del sufrimiento nos ayuda a ponernos en el lugar del otro, del pobre, del que sufre. La vivencia del dolor puede ser el camino para superar el egocentrismo, el narcisismo, y fijar la mirada en los demás. Felices los que, siguiendo al Maestro, son capaces de salir al encuentro de los demás, de conmoverse por su dolor y de unirse a ellos para buscar los remedios pertinentes. Feliz porque se convirtió en hombre o mujer eucarística.
Es necesario que en nuestra sociedad, tan impregnada de individualismo y egoísmo, se viva la responsabilidad de unos sobre otros. La pregunta de Dios a Caín: « ¿Dónde está Abel, tu hermano?», es la misma pregunta que debe resonar en nuestra conciencia. Caín responderá con una evasiva: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gen 4,9). No debe ser así entre nosotros, porque, efectivamente, somos guardianes de nuestros hermanos, hemos de cuidar de nuestros hermanos; todos estamos llamados a cuidar los unos de otros; y no sólo de una forma genérica y difusa, sino de un modo concreto y eficaz, porque en realidad somos personas que viven en relación, que han de estar unidas, como granos de trigo llamados a formar un mismo pan, como hijos de Dios llamados a vivir en familia., a ser mansos y no violentos, a estar atentos hacia aquellos que son más débiles, para poder servirlos. Si no vivimos así; todavía no nos hemos dejado transformar por la Eucaristía, que nos hace vivir la caridad hecha servicio.
En este año, permítanme poner el énfasis en un fruto de la Eucaristía. Estamos llamados a ser una comunidad misionera. Nuestra Arquidiócesis necesita robustecer su conciencia misionera, tenemos que estar en permanente estado de misión. Comla VI y Cam I
La misión no es un fruto de entusiasmo pasajero, es fruto de la centralidad de la Eucaristía.
La misión nace de la Eucaristía, encuentra en ella su fuente y vitalidad. Eucaristía y misión forman un binomio inseparable. Sin la Eucaristía la misión multiplica actividades estériles, sin la misión la Eucaristía se reduce a un mero intimismo.
La Eucaristía alimenta y fortalece a los cristianos para que puedan vivir su fe de manera autentica y llevar a la práctica el pedido de Jesús de llevar el Evangelio a todos los rincones del mundo.
Que esta celebración de la Eucaristía y la procesión por nuestras calles reavive las raíces cristianas y eucarísticas de nuestra Arquidiócesis, que afiance nuestra comunión con el Señor y nos ayude a tener una vida eucarística de entrega y donación de la mano de María.
Que la Santísima Virgen del Rosario, en quien Dios se hizo carne, nos ayude a acoger con corazón agradecido el don de la Eucaristía y hacer de nuestra vida también un don Que la Eucaristía nos haga un don para todos nuestros hermanos.