Mediante decreto, Monseñor Juan Alberto Puiggari ha aceptado la solicitud del Diácono Emanuel Del Castillo para ser ordenado Presbítero, como así también la del Seminarista Matías Gastón Jacob, para ser ordenado Diácono. Ambas se llevarán a cabo en la Santa Misa del sábado 22 de diciembre a las 10 hs. en la Catedral de Paraná. Asimismo, el Seminarista Sebastián Emanuel Córdoba, será instituido en el Ministerio del Acolitado, en la Eucaristía celebrada el sábado 1° de diciembre 20 hs. en la parroquia San José Obrero.
XX Campamento Arquidiocesano
La vigésima edición del Campamento Arquidiocesano de la Infancia y Adolescencia Misionera se realizará este fin de semana de 27 y28 de octubre en el Seminario.
Desde la organización recuerdan que se debe llevar elementos de higiene personal, bolsa de dormir, colchoneta, frazada, abrigo, repelente, gorro, protector solar, cuaderno, cartuchera, Biblia, símbolos misioneros, cubiertos, vaso o taza identificados.
Será un fin de semana de fin de semana de formación, juegos, cantos, bailes y mucho compartir.
Escuchar nota a Camila Bastiani
Un importante Conversatorio sobre elementos para la prevención del abuso sexual infantil se llevó a cabo en la UCA
El COPNAF, la Defensoría General de la Provincia, la Unidad Fiscal de violencia de género y abuso sexual y la Comisión Arquidiocesana para la Protección de los Menores compartieron el lunes 22 de octubre pasado un panel en el auditorio de la sede de la Universidad Católica Argentina en Paraná.
El intercambio, convocado por las Comisión Arquidiocesana para la Protección de los Menores, se llevó a cabo frente a más de trescientos asistentes y estuvo focalizado en las herramientas para prevenir y actuar frente a sospechas o hechos de abuso sexual contra menores de edad.
Luego de la apertura y bienvenida a cargo del Decano, Dr. Martín Acevedo Miño, los panelistas expusieron sobre los elementos más importantes a tener en cuenta ante estas situaciones.
La Lic. en Trabajo Social Marisa Paira, presidente del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia, se refirió largamente a la seriedad de la problemática de los abusos a menores y a su profundo impacto en la persona de la víctima. Asimismo, resumió con toda claridad las disposiciones del Protocolo Interinstitucional de actuación en casos de abuso sexual infantil de la Provincia de Entre Ríos y a la responsabilidad de las instituciones alcanzadas por él.
Por su parte, el Lic. en Psicología Alejo de Zan, Coordinador de los Equipos Técnicos del Ministerio Pupilar, ilustró a los participantes sobre algunas contradicciones y dilemas que se pueden dar a la hora de investigar las denuncias y presentaciones ante ese organismo, y el criterio posible de utilizar para resolver estas situaciones. Se refirió también al rol de la Defensoría General y a los principios de acuerdo a los cuales se trabaja.
El Dr. Leandro Dato, a cargo de la Unidad Fiscal de violencia de género y abuso sexual, expuso sobre los fundamentos y procedimientos del accionar de la Fiscalía, y las implicancias penales de los delitos de referencia. Se explayó también sobre las conductas incluidas en la definición legal de abuso sexual, y resaltó la importancia para las instituciones de contar con pautas de conducta que promuevan un trato apropiado entre adultos y menores.
Finalmente, la Lic. María Inés Franck, coordinadora de la Comisión Arquidiocesana para la Protección de los Menores, resumió las pautas de comportamiento vigentes para el trato con menores en los espacios eclesiales y se refirió al protocolo arquidiocesano de actuación en caso de sospecha o conocimiento de abusos en esos ámbitos, resaltando la importancia de comunicar esos hechos a las autoridades correspondientes, tanto eclesiales como estatales.
La participación del público asistente se hizo notar a través de las numerosas preguntas que se formularon por escrito luego de las exposiciones. El encuentro arrojó un saldo sumamente positivo para todos los expositores y participantes.
Catequesis del Papa -24/10
En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles 24 de octubre Francisco destacó la importancia de la formación de los novios antes de recibir el sacramento del matrimonio.
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En nuestro itinerario de catequesis sobre los Mandamientos, llegamos hoy a la Sexta Palabra, que concierne a la dimensión emocional y sexual, y dice: «No cometerás adulterio». La llamada inmediata es a la fidelidad, y de hecho, ninguna relación humana es auténtica sin fidelidad y lealtad.
Uno no puede amar solo mientras «conviene». El amor se manifiesta más allá del umbral del propio interés, cuando se da todo sin reservas. Como dice el Catecismo: «El amor quiere ser definitivo. No puede ser «hasta nuevo aviso» (No. 1646). La fidelidad es la característica de una relación humana libre, madura y responsable.
También un amigo demuestra que es auténtico cuando sigue siéndolo en todas las circunstancias; de lo contrario no es un amigo. Cristo revela el amor verdadero, Él, que vive del amor ilimitado del Padre, y en virtud de esto, es el Amigo fiel que nos acoge incluso cuando cometemos errores y siempre quiere nuestro bien, incluso cuando no lo merecemos.
El ser humano necesita ser amado sin condiciones, y quien no recibe esta acogida a menudo se siente incompleto, incluso sin saberlo. El corazón humano trata de llenar este vacío con sucedáneos, aceptando componendas y mediocridades que del amor tienen solo un vago sabor.
El riesgo es llamar «amor» a las relaciones acerbas e inmaduras, con la ilusión de encontrar luz de vida en algo que, en el mejor de los casos, es solo un reflejo de ello.
Sucede entonces que se sobrestima, por ejemplo, la atracción física, que en sí misma es un don de Dios, pero que está orientada a allanar el camino para una relación auténtica y fiel con la persona. Como decía San Juan Pablo II, el ser humano «está llamado a la plena y madura espontaneidad de las relaciones», que «es el fruto gradual del discernimiento de los impulsos del corazón».
Es algo que se conquista, ya que todo ser humano «debe aprender con perseverancia y coherencia cual es el significado del cuerpo» (cf. Catequesis, 12 de noviembre de 1980).
La llamada a la vida conyugal requiere, por lo tanto, un discernimiento cuidadoso sobre la calidad de la relación y un tiempo de noviazgo para verificarla. Para acceder al sacramento del matrimonio, los novios deben madurar la certeza de que en su vínculo está la mano de Dios, que los precede y los acompaña, y les permitirá decir: «Con la gracia de Cristo, prometo serte fiel siempre”.
No pueden prometerse fidelidad «en la alegría y en las penas, en la salud y en la enfermedad», y amarse y honrarse todos los días de sus vidas, solo sobre la base de la buena voluntad o la esperanza de que «la cosa funcione». Necesitan construir sobre el terreno sólido del amor fiel de Dios. Y por eso, antes de recibir el sacramento del matrimonio, hace falta una preparación cuidadosa, diría un catecumenado, porque se juega toda la vida en el amor, y con el amor no se bromea.
No se puede definir como “preparación al matrimonio”, tres o cuatro conferencias dadas en la parroquia; no, eso no es preparación: esa es falsa preparación. Y la responsabilidad de quien lo hace recae sobre él: sobre el párroco, sobre el obispo que tolera estas cosas. La preparación debe ser madura y hace falta tiempo. No es un acto formal; es un Sacramento. Pero hay que prepararlo como un auténtico catecumenado.
La fidelidad es, en efecto, una forma de ser, una forma de vida. Se trabaja con lealtad, se habla con sinceridad, se permanece fiel a la verdad en los propios pensamientos y acciones. Una vida tejida de fidelidad se expresa en todas las dimensiones y conduce a ser hombres y mujeres fieles y confiables en todas las circunstancias.
Pero para llegar a una vida tan hermosa, nuestra naturaleza humana no es suficiente, es necesario que la fidelidad de Dios entre en nuestra existencia, que nos contagie. Esta Sexta Palabra nos llama a dirigir nuestra mirada a Cristo, quien con su fidelidad puede quitarnos un corazón adúltero y darnos un corazón fiel. En él, y solo en él, hay amor sin reservas ni replanteamientos, entrega completa sin paréntesis y tenacidad de la aceptación hasta el final.
De su muerte y resurrección se deriva nuestra fidelidad, de su amor incondicional se deriva la constancia en las relaciones. De la comunión con Él, con el Padre y con el Espíritu Santo se deriva la comunión entre nosotros y la capacidad de vivir con fidelidad nuestros lazos.
23 de octubre: Una fecha para recordar
Colaboración de la Responsable del Archivo Arquidiocesano Prof. Celia Godoy
El 23 de octubre de 1730 marca un antes y un después en la vida de aquellos primeros pobladores del Pago de la otra banda.
Abundancia de ganado y frutos de la tierra, sumado al traslado de Santa Fe a su lugar actual, en 1651, acrecentaron la ocupación de esta zona. Zona habitada por una encomienda de indios tocagues, sumados a los blancos y en lucha con los aborígenes primeros pobladores y dueños de la tierra, los Chana Timbues, parcialidad Charrúa.
Juan de Garay, a su llegada repartió las tierras entre los colonizadores, vecinos de Santa Fe que fueron los primeros en ocuparlas. Una forma de consolidar las nuevas poblaciones era procurarles el oratorio o la capilla alrededor del cual se instalaban.
Así surgen Rosario y Paraná. En ambos casos, los vecinos de esta ciudad, reunidos en sesión capitular, tomaron la decisión de asignarles sendas imágenes de la Virgen del Rosario, configurándola así como su patrona; y, en el primer caso, originando incluso el nombre que con los años la identificaría.
En pleno siglo XVIII, donde se presentaron las mayores dificultades para la fronteriza Santa Fe de la Vera Cruz y sus poblados del norte y el oeste, como los de San José del Rincón y las estancias del Salado, esta fue la opción para detener el avance de los abipones obligaba a los habitantes a abandonar sus viviendas en busca de sitios más seguros.
Una de las imágenes de la Virgen del Rosario estaba entronizada en la pequeña Capilla del Salado Grande, fundada en 1695 por el franciscano Juan de Anguita. La austera edificación religiosa se erigía en la proximidad de la reducción de vilos y tocagües -del grupo calchaquí-, que el fraile había establecido en 1692 con indios que habían aceptado vivir en esa condición.
La capilla atendía espiritualmente a los aborígenes reducidos y a los vecinos asentados en las estancias del Pago del Salado Grande, uno de los cuatro que formaban parte de la jurisdicción de Santa Fe. Y que probablemente fuera el más importante en el siglo XVII, ya que se estimaba que en esa zona existían pobladas “más de ciento cincuenta estancias”, según surge de una nota del Cabildo a Bruno Mauricio de Zavala, gobernador del Río de la Plata, enviada en 1718.
Sin embargo, esa zona, muy expuesta a la beligerancia aborigen, sufriría un progresivo despoblamiento. Las gentes que las habitaban migrarían hacia el sur, al Pago de los Arroyos, lo que daría lugar a un grave retroceso en el proceso de ocupación productiva de la tierra.
Al comenzar el siglo XVIII, ante las sucesivas invasiones indígenas, la imagen de la Virgen fue mudada primero a algunos oratorios de estancias mejor resguardadas. Y finalmente fue llevada, con sus ornamentos, a la Iglesia Matriz de Santa Fe.
De allí salió más tarde, con el acuerdo del Cabildo, rumbo a la capilla instalada en el Pago de los Arroyos, donde se habían refugiado los vecinos que huían de los peligros del Pago del Salado Grande. Esta nueva Capilla de la Virgen del Rosario se constituiría en germen de la población y el origen del nombre de la actual ciudad de Rosario.
Por su parte, en la Bajada, se instalaban vecinos de San José del Rincón, atemorizados por la agresividad de los aborígenes.
Entre 1632 y 1662 El Gobernador del río de la Plata Alonso de Mercado celebraba otro pacto con tribus de Cayagüates, Tocagües y Vilos, representado por sus caciques y el Padre Nicolás Carbajal, por este convenio las poblaciones se reducían y poblaban un lugar situado frente a Santa Fe en la otra banda del Paraná a dos leguas. En la misma época el Cabildo de Santa Fe le concedió al Maestre de Campo Francisco Arias de Saavedra una encomienda de indios tocagües y le señalo como lugar de asiento el sitio de la Bajada.
Estas fueron las primeras poblaciones estables en esta zona. Y en 1659 Cristóbal de Garay y Saavedra vende la tercera parte de la estancia que tenía en ésta banda del Paraná al colegio de los Jesuitas, por esto ellos fundaron una importante estancia de ganados que se denominó San Miguel y levantaron una capilla u Oratorio bajo esa advocación. En las barrancas próximas al lugar en que después se estableció el pueblo, la compañía organizó la explotación de los yacimientos calíferos y de yeso existentes. Por superposición de títulos se inició un largo pleito entre la compañía y los herederos de Hernandarias y los Jesuitas.
El Pago de la otra banda, como se lo llamaba tenía un reducido caserío ubicado sobre el puerto del mismo nombre, y dependía para la atención espiritual de los curas de Españoles y Naturales de Santa Fe, que delegaban sus atribuciones a algunos misioneros y sacerdotes que recorrían la campiña y particularmente el Padre Miguel de Barcelona que arribaba periódicamente a la Bajada a una capilla que los pobladores habían levantado dedicado a la Inmaculada Concepción, se supone que a fines del Siglo XVII y en el lugar que hoy ocupa la Catedral
El cura de Españoles sostenía que antes de 1730 ya había solicitado al obispo licencia para erigir una capilla en la otra banda, donde decía que hacía mucho tiempo que tenía a su Coadjutor y Cura el padre Miguel en una capilla muy corta y que en ese momento el sargento Mayor Esteban de Mendoza se había ofrecido para levantar una más grande en lugar de la reducida que existía.
En 1729 por orden del gobernador del Río de la Plata Bruno Mauricio de Zavala es constituida una compañía de milicias con la población de La Bajada (Compañía del Paraná) para participar de una expedición santafecina contra los indios del Chaco y al año siguiente, debido a un nuevo ataque indio, fueron construidos dos fuertes en La Bajada. Va a ser este mismo gobernador, quien se dirige al Cabildo Eclesiástico, a cargo de la Diócesis y pide se subdividan algunas parroquias extensas. El Cabildo resuelve crear por decreto del 23 de octubre de 1730, las parroquias rurales y dos curatos de naturales anexos, todos de Buenos Aires. En Santa Fe crea el de los Arroyos y el de la otra banda del rió Paraná.
El 8 de noviembre de 1730 se fija en las puertas de la Catedral de Buenos Aires el edicto y se llama a concurso de oposición para proveer de Párrocos a los nuevos curatos. Para la Bajada se presenta el Pbro. Francisco Arias Montiel, pide algunos elementos desusados en la Catedral, autorización para pedir limosnas para su iglesia y que se dispusiera la entrega de los ornamentos de la Capilla del Rincón que se adjudicaron a su parroquia. Toma posesión el 27 mayo de 1731 y el 6 de julio de 1732, en el informe dirigido al gobernador Zabala, encabeza su pedido como Iglesia del Paraná, usando por primera vez este nombre para el pago de la otra banda, como se lo conocía en ese momento.
288 años después sigue cuidando a nuestra gente, ella, NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.PATRONA Y FUNDADORA DE ESTA CIUDAD.
Encuentro de agentes pastorales pre-matrimoniales
El sábado 3 y domingo 4 de noviembre habrá un encuentro de Pastoral Familiar que convoca a agentes pastorales pre-matrimoniales.
Será en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima con los siguientes horarios:
Sábado: 09:30 a 12:00, almuerzo a la canasta y de 14:00 a 18:00. A las 18:30, misa.
Domingo, de 8:30 a 12:00.
Contacto: Equipo de Pastoral Familiar (0343 4236724), Facebook, Familia Paraná Paraná.
Fecha de beatificación de Mons. Angelelli
El 27 de abril de 2019, en La Rioja, se realizará el rito de beatificación de los venerables siervos de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti, obispo de La Rioja, Gabriel Longueville, sacerdote diocesano, Carlos de Dios Murias, sacerdote profeso en la Orden de los Frailes Menores Conventuales y Wenceslao Pedernera, padre de familia.
Así lo dispuso el Papa Francisco y se anunció en una comunicación dirigida al obispo emérito de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo, y actual arzobispo de Mendoza, firmado por el sustituto para los asuntos generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, monseñor Edgar Peña, y fechada el 17 de octubre, fiesta de San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.
Asistirá a la celebración como representante del papa Francisco, el cardenal Ángelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
En la comunicación, monseñor Peña solicita que la diócesis establezca contacto con la Congregación para las Causas de los Santos y con el postulador de la causa, padre Damián Pátrascu OFM, postulador general de la orden de los Hermanos Menores Conventuales, para lo concerniente a la organización de la celebración.
Festival “Gracias por la Vida Mamá”
Catequesis del Papa / 17-10-18
A continuación compartimos el texto completo de la catequesis pronunciada en la Audiencia General de este miércoles 17. Allí Francisco continuó reflexionando sobre el Quinto Mandamiento: “No matarás”.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy me gustaría continuar con la catequesis sobre la Quinta Palabra del Decálogo, «No matarás». Ya hemos subrayado cómo este mandamiento revela que a los ojos de Dios la vida humana es preciosa, sagrada e inviolable. Nadie puede despreciar la vida de los demás o la suya propia; de hecho, el hombre lleva dentro de sí la imagen de Dios y es el objeto de su amor infinito, cualquiera sea la condición en la que ha sido llamado a la existencia.
En el pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar, Jesús nos revela un sentido aún más profundo de este mandamiento. Afirma que, ante el tribunal de Dios, incluso la ira contra un hermano es una forma de homicidio.
Por eso el apóstol Juan escribe: «El que odia a su hermano es un asesino» (1 Jn 3:15). Pero Jesús no se detiene aquí, y en la misma lógica agrega que el insulto y el desprecio también pueden matar. Y nosotros estamos acostumbrados a insultar, es verdad. E insultar nos sale como respirar. Y Jesús nos dice “Detente, porque el insulto hace daño, mata”. El desprecio. “Pero yo…a esta gente, esto lo desprecio”. Y esta es una forma de matar la dignidad de una persona.
Y sería hermoso que esta enseñanza de Jesús entrase en la mente y en el corazón, y que cada uno de nosotros dijese: “Nunca insultaré a nadie”. Sería un buen propósito porque Jesús dice: “Mira, si desprecias, si insultas, si odias, eso es homicidio”.
Ningún código humano equipara actos tan diferentes asignándoles el mismo grado de juicio. Y de manera coherente, Jesús nos invita incluso a interrumpir la ofrenda del sacrificio en el templo si recordamos que un hermano está ofendido contra nosotros, para ir a buscarlo y reconciliarnos con él. También nosotros, cuando vamos a misa, tendríamos que tener esta actitud de reconciliación con las personas con las que hemos tenido problemas.
También si hemos pensado mal de ellos, si les hemos insultado. Pero tantas veces, mientras esperamos a que venga el sacerdote a decir misa, se chismorrea y hablamos mal de los demás. Pero es algo que no se puede hacer. Pensemos en la gravedad del insulto, del desprecio, del odio: Jesús los coloca en la línea del asesinato.
¿Qué quiere decir Jesús al extender el campo de la Quinta Palabra hasta este punto? El hombre tiene una vida noble, muy sensible, y posee un yo recóndito no menos importante que su ser físico. De hecho, para ofender la inocencia de un niño es suficiente una frase inoportuna. Para herir a una mujer basta un gesto de frialdad.
Para romper el corazón de un joven es suficiente negarle la confianza. Para aniquilar a un hombre, basta ignorarlo. La indiferencia mata. Es como decir a la otra persona: “Tú, para mí, estás muerto”, porque lo has matado en tu corazón. No amar es el primer paso para matar; Y no matar es el primer paso para amar.
En la Biblia, al principio, se lee aquella frase terrible salida de la boca del primer asesino, Caín, después de que el Señor le pregunta dónde está su hermano. Caín responde: «No lo sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano? «(Génesis 4: 9) [1] Así hablan los asesinos: «No me concierne «, “Son asuntos tuyos » y cosas parecidas. Intentemos responder a esta pregunta: ¿Somos los guardianes de nuestros hermanos? ¡Sí, lo somos! ¡Somos custodios el uno del otro! Y este es el camino de la vida, es el camino del no asesinato.
La vida humana necesita amor. ¿Y cuál es el amor auténtico? Es el que Cristo nos mostró, es decir, la misericordia. El amor del que no podemos prescindir es el que perdona, el que acoge a quienes nos han hecho daño.
Ninguno de nosotros puede sobrevivir sin misericordia, todos necesitamos el perdón. Entonces, si matar significa destruir, suprimir, eliminar a alguien, entonces no matarás significará curar, valorar, incluir. Y perdonar.
Nadie puede engañarse a sí mismo pensando: «Estoy bien porque no hago nada malo». Un mineral o una planta tienen este tipo de existencia, un hombre no. Una persona –un hombre o una mujer- no. A un hombre o a una mujer se le pide algo más.
Hay bien por hacer, preparado para cada uno de nosotros, cada uno el suyo, el que nos hace nosotros mismos hasta el final. «No matarás» es una llamada al amor y a la misericordia, es una llamada a vivir de acuerdo con el Señor Jesús, que dio su vida por nosotros y por nosotros resucitó. Una vez repetimos todos juntos, aquí en la Plaza, una frase de un santo sobre esto. Quizás nos ayude: “Está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien”. Siempre tenemos que hacer el bien. Ir más allá.
Él, el Señor, que encarnándose santificó nuestra existencia; Él, que con su sangre la hizo inestimable; Él, «el autor de la vida» (Hechos 3:15), gracias al cual cada uno es un don del Padre. En él, en su amor más fuerte que la muerte, y mediante la potencia del Espíritu que el Padre nos da, podamos acoger la Palabra «No matarás» como el llamamiento más importante y esencial: es decir, “No matarás”, significa una llamada al amor.
Peregrinación Hasenkamp Paraná
El viernes 19 y sábado 20 se desarrollará una nueva edición de la Peregrinación de los Pueblos bajo el lema «Alegrémonos y celebremos la vida con la madre de Jesús». Este mensaje se desprende de la Exhortación Apostólica “Gaudete et Exsultate“, promulgado por el Papa Francisco sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.
“Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto».
Se trata de la 36° edición de esta peregrinación que une Hasenkamp – Paraná.
La salida está prevista para el viernes 19 a las 17:00 desde la Ermita de Hasenkamp y la llegada, el sábado 20 a las 19:00 al Santuario de La Loma en Paraná.
Escuchar nota a P. José María Bustamante









