CEA: Expectativas y reflexiones de Monseñor Oscar Ojea sobre la próxima reunión junto al Papa Francisco

11/02/2019

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), y Obispo de San Isidro, Monseñor Oscar Vicente Ojea, dio a conocer a través de la Oficina de Prensa de la CEA, sus impresiones y expectativas respecto a la reunión a la que convoca el Santo Padre Francisco, invitando a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, la que se llevará a cabo en Roma desde el 21 al 24 de febrero.

 

Respecto a este encuentro, monseñor Oscar Ojea manifestó que“Por un lado el Papa en el reportaje realizado en el viaje de vuelta de Panamá en el avión, ha dicho que la reunión se realiza con dos objetivos fundamentales. El primero es tomar mayor conciencia del drama de los abusos y en segundo lugar, lograr protocolos claros para actuar cuando este se produce”Sobre el mismo tema, continuó expresando que“Habrá seguramente testimonios que nos ayudaran para esta toma de conciencia, habrá un momento de oración y una liturgia penitencial. Personalmente tengo una expectativa muy grande porque en la medida que la Iglesia pueda ahondar en las consecuencias de este drama y encontrar los medios efectivos para combatirlo, ayudaríamos enormemente, no solamente a las víctimas de abusos cometidos por clérigos y a la Iglesia, sino también, a toda la sociedad que está envuelta en este flagelo”. 

 

El Obispo también compartió su reflexión sobre el drama del abuso sexual: “Para que haya abuso sexual, seguramente tiene que haber habido abuso de autoridad y manipulación de la conciencia.  El abuso atraviesa toda la sociedad, se da en las familias y también en las instituciones. La clave para entender el abuso es la manipulación de la desigualdad de poder; poder en la diferencia física e intelectual o de ocupar un lugar superior. Supone invadir la intimidad de otro que es vulnerable, incluye maltrato físico y maltrato psicológico”. Ahondando en su reflexión, Ojea expresó que: “El menor vulnerable entra en una red de silencio. En el silencio hay factores neurológicos y psicológicos implicados, el silencio es parte del trauma del abuso  y el comienzo de poder hablar es parte de la curación. Allí comienza un tiempo que debe tener en cuenta  aspectos relacionados como la justicia y reparación para  poder volver a vivir plenamente”

 

En vistas al doloroso camino que recorren las víctimas de abuso monseñor Ojea  manifestó que: “Empezar a resolver el problema grave que es el abuso comienza con poder comunicar y hablar, pero eso es posible si todos aprendemos a  generar el espacio para escuchar. A partir de ahí, podemos empezar a reparar. Esto implica accionar en varios planos como la justicia, psicología y la espiritualidad”.

 

Monseñor Ojea se refirió  a la misión de la Iglesia en esta problemática, afirmando: “La sanación supone además cerrar las heridas, el dolor y el enojo profundo. Es imprescindible orientar toda esa fuerza y esa energía para poder capitalizar todo ese dolor,  llamado a ser semilla de un mundo que nos permita entrar en una cultura del cuidado, enseñando a los chicos, chicas y a los jóvenes para saber decir que no cuando  se trata de la invasión de la propia intimidad. A confiar en los adultos responsables para denunciar y para que aprendan desde chicos a defenderse y defender a los demás de ese poder que avasalla y corrompe la dignidad de la persona  en su recinto más sagrado que es la intimidad”. 

 

El Obispo describió también su mirada frente a este tema: “A mi modo de ver, la raíz del abuso comienza en un círculo de violencia que no cesa y que encuentra su salida cuando se profundiza en las personas la sanación. Cerrar ese círculo de violencia, propio de la cultura del abuso, es una enorme contribución para prevenir este mal en la sociedad”.

 

Consultado respecto a cuál es la mirada del Papa sobre esta realidad de la Iglesia y como se lleva esa reflexión a la Iglesia en la Argentina, el Presidente del Episcopado expresó: “El Santo Padre desde el comienzo de su Pontificado siguió la línea de Benedicto XVI que establecía la tolerancia cero para los casos de abusos sexuales a menores y  formó una Comisión especial que se encargara de la protección de menores. Sin embargo ha reconocido con humildad y ha pedido perdón, especialmente en lo que se refiere al caso chileno”.  

 

Ojea citó la carta del Papa a los obispos de Chile acerca de “la herida abierta, dolorosa y compleja de la pedofilia” del 8 de abril del año pasado y que dice textualmente: “En lo que a mí me toca reconozco y así quiero que lo trasmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos que ofendí y espero poder hacerlo personalmente en las próximas semanas en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”.

 

Además, trae a su análisis monseñor Ojea, el momento en el que el Papa Francisco envía a monseñor Charles Scicluna, Arzobispo de Malta, a profundizar la investigación y le pide que en nombre de él, le pida perdón de rodillas a toda la Diócesis de Osorno.

 

Refiriéndose a la Carta a los Obispos Chilenos, Ojea recomienda la lectura de este  fragmento de la misma: “Confesar el pecado es necesario, buscar remediarlo es urgente, conocer las raíces del mismo es sabiduría para el presente y el futuro. Sería grave omisión de nuestra parte no ahondar en las raíces” (Carta los Obispos de Chile- 15.05.18). A partir de esta cita Ojea  expresó que: “Este tema de las raíces de los abusos que Francisco llama Cultura del Abuso, es lo que intenta combatir y transformar para instalar una autentica cultura del cuidado, como lo propone en su Encíclica Laudato Si” y prosigue diciendo que: “El nunca más a la cultura del abuso así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse, exige trabajar entre todos para generar una cultura del cuidado que impregne nuestras formas de relacionarnos, de rezar, de pensar, de vivir la autoridad; nuestras costumbres y lenguajes y nuestra relación con el poder y el dinero”.

 

Monseñor Ojea afirmó también que: “Hoy sabemos que la mejor palabra que podamos dar frente al dolor causado es el compromiso para la conversión personal, comunitaria y social que aprenda a escuchar y cuidar especialmente a los más vulnerables. Urge por tanto, generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante; donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con traición. Esto nos tiene que impulsar como Iglesia a buscar con humildad a todos los actores que configuran la realidad social y promover instancias de dialogo y constructiva confrontación para caminar hacia una cultura del cuidado y la protección”. ( cf. Carta del Papa a los obispos chilenos- 31.05.18)”.

 

El Obispo enumeró distintas acciones que se vienen concretando, como así también, medidas preventivas que se están implementando en el país y que ha adoptado la Conferencia Episcopal, expresando que en mayo de 2017, la Conferencia Episcopal Argentina creó el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables. Entre los objetivos de este Consejo se encuentran los siguientes:

 

Promover, en el ámbito de las circunscripciones eclesiásticas argentinas, la protección de la dignidad de los menores y adultos vulnerables, a través de formas y modalidades conformes a la naturaleza de la Iglesia que consideren más oportunas.

 

Promover programas de prevención de abusos en espacios intra-eclesiales y de reparación de situaciones abusivas, fomentando la construcción de ambientes sanos, seguros y protectores”.

 

Desde la página web de la Conferencia Episcopal Argentina, se puede acceder a las líneas y guía de actuación que rigen desde el año 2013 en caso de denuncias de abusos sexuales, en los que los acusados sean clérigos y las víctimas sean menores de edad o personas a ellos equiparados.

 

Monseñor Ojea también compartió su recuerdo particular del encuentro con las víctimas de abuso sexual por parte de clérigos: “En mi caso personal el encuentro con las víctimas ha cambiado mi modo de percibir la gravedad del abuso sexual. Tuve que escuchar cosas muy duras y muy desgarradoras frente a las cuales era imposible decir alguna palabra que no fuera estar al lado de ellos. Ante estas situaciones el Obispo vive una autentica experiencia de cruz, sintiendo que forma parte de una gran purificación a la que esta llamada nuestra Iglesia”. Luego manifestó que: “Una cosa es imaginarse un diálogo, incluso preparándose con la mente y en la sensibilidad, y otra cosa es afrontarlo en el plano vivencial ya que no hay otra receta que sufrir con la Iglesia, en este caso” Ojea prosiguió, expresando que: “Sin duda que después de estos encuentros, quedé con una gran motivación para poner la gravedad de este delito por encima de todas las otras consideraciones, incluso las dificultades mediáticas”.

 

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina volvió a manifestar la gran expectativa de esta reunión con el Papa Francisco pueda ahondar en las consecuencias del drama del abuso sexual de la Iglesia  y encontrar medios efectivos para combatirlo.

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Daiana Vergara: “La misión cambió mi vida para siempre”

Daiana Vergara es una joven paranaense que realizó una experiencia misionera en  África junto a la comuidad salesiana. En la mañana de Radio Corazón comentó en primera persona como fue esa experiencia, y manifestó que “Hay un antes y un después de Angola, cambió mi modo de ver las cosas”.

La misión no es simplemente un llamado sino un estilo de vida y así lo deja claro Daiana que estuvo un año en la provincia de Moxico, en Angola, África. Ella es licenciada en Psicopedagogía y dejó todo para ir a misionar “la misión cambió mi vida, hizo crecer mi corazón y lo llenó de amor”.

 

Escuchar entrevista en Radio Corazón

NUEVOS PÁRROCOS

Este fin de semana nuestro arzobispo Mons Juan Alberto Puiggari, pondrá en función a dos nuevos párrocos.
El sábado 2 asumirá el Pbro. José María Zanuttini como párroco en la ciudad de Diamante en la Pquia. San Cipriano y San Francisco Javier.
En tanto el domingo 3 en la localidad de San Benito asumirá el Pbro. Mario José Taborda en la Parroquia San Benito Abad.
Ambas celebraciones serán a las 20hs.

Misiones de Verano

Desde el Equipo Diocesano Grupos Misioneros se informó sobre las distintas misiones que se realizarán en este tiempo de verano en distintos puntos de la Arquidiócesis y de la provincia de Santa Fe.

El martes 25 comenzaron sus misiones:

El grupo de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Puerto Curtiembre.

El grupo de la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad de Paraná, en Quebracho Santa Elena.

En tanto el miércoles 26:

Grupo Tikva, de Crespo, en Helvecia Santa Fe.

El Grupo Misionero de Santa Ana de Paraná, en Sauce Pinto.

El Grupo San Pablo de Villaguay, en Laguna Larga.

El Grupo Nuestra Señora de Luján, en Aranguren.

También se anunciaron las misiones del Grupo San José Obrero en El Palenque; Grupos San Juan Pablo II, Nuestra Señora de Guadalupe y Schoenstatt en Crucecita Séptima; Grupo Cerrito en Curtiembre; Grupo Hernandarias en Pueblo Brugo y Grupo Feliciano en Distrito Chañar.

Se invita a acompañar con la oración el camino de los misioneros y pedir por los frutos de las misiones.

Vida Diocesana

Mediante decreto Monseñor Juan Alberto Puiggari designó a al Pbro. Carlos Ramón Cepeda como Delegado Episcopal  para la Pastoral del Ecumenismo, el diálogo interreligioso y las relaciones con el Judaísmo. La designación es por el término de tres años a partir del 26 de diciembre.

Asimismo también por decreto se designó al Pbro. Cepeda como Director de la Escuela de Ministerios y Diaconados Permanente “San Lorenzo Diácono y Mártir”.

Bendición del vitral de Juan Pablo II

Este jueves 27, a las 19:00 en el Pro-Santuario de Jesús  Misericordioso se bendecirá el vitral de San Juan Pablo II.

Este vitral ha sido realizado por Fabio Huser de Santa Fe.

Jornada Mundial de Oración por la Paz

El  1 de enero se realizará una nueva edición de la Jornada Mundial de la Paz.  Desde la Pastoral Juvenil Arquidiocesana de Paraná invitan a la actividad que tendrá lugar el martes 1 a partir de las 21:00 en el Colegio Don Bosco.  Habrá servicio de cantina y bandas invitadas.

“La buena política está al servicio de la paz”, es el título del mensaje del Papa Francisco en esta edición 2019.

El texto completo se puede leer AQUI

Asunción de autoridades de Cáritas Arquidiocesana

Este jueves 27 Monseñor Juan Alberto Puiggari presidirá la misa en la que asumirán las nuevas autoridades de la Comisión de Cáritas Arquidiocesana.

Será a partir de las 20:00 en la sede de Cáritas Paraná, Rosario del Tala 641. Luego se compartirá una cena a la canasta.

Las autoridades que asumen son:

Vicepresidente P. Javier Murador

Directora Patricia María Itatí Romero

Vicedirector Roque Ramón Álvarez

Vocales Dora Marta Ramírez y Miriam Silvina Soledad Heintz.

Receso en la Curia

Se recuerda que las oficinas de la Curia Arquidiocesana estarán cerradas durante el mes de enero.

Asimismo, se informa que el Servicio Digital de Noticias retomará su normal frecuencia de envíos durante el mes de febrero.

Catequesis del Papa | 19-12-18

Compartimos el texto del  Papa Francisco en su enseñanza de la catequesis del miércoles 19. En la Audiencia General reflexionó sobre el sentido de la Navidad.

 

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 

 

Dentro de seis días será Navidad. Árboles, decoraciones y luces por todas partes recuerdan que también este año será una fiesta. La máquina publicitaria invita a intercambiar siempre nuevos regalos para sorprenderse. Pero, me pregunto ¿es esta la fiesta que agrada a Dios? ¿Qué Navidad le gustaría, qué regalos y qué sorpresas?

 

Observemos la primera Navidad de la historia para descubrir los gustos de Dios. Esa primera Navidad de la historia estuvo llena de sorpresas. Comenzamos con María, que era la esposa prometida de José: llega el ángel y cambia su vida. De virgen será madre. Seguimos con José, llamado a ser el padre de un niño sin generarlo.

 

Un hijo que, -golpe de efecto-, llega en el momento menos indicado, es decir, cuando María y José estaban prometidos y, de acuerdo con la Ley, no podían cohabitar. Ante el escándalo, el sentido común de la época invitaba a José a repudiar a María y salvar así su buena reputación, pero él, si bien tuviera derecho, sorprende: para no hacer daño a María piensa despedirla en secreto, a costa de perder su reputación. Luego, otra sorpresa: Dios en un sueño cambia sus planes y le pide que tome a María con él.

 

Una vez nacido Jesús, cuando tenía sus proyectos para la familia, otra vez en sueños le dicen que se levante y vaya a Egipto. En resumen, la Navidad trae cambios inesperados de vida. Y si queremos vivir la Navidad, tenemos que abrir el corazón y estar dispuestos a las sorpresas, es decir, a un cambio de vida inesperado.

 

Pero cuando llega la sorpresa más grande es en Nochebuena: el Altísimo es un niño pequeño. La Palabra divina es un infante, que significa literalmente «incapaz de hablar». Y la palabra divina se volvió incapaz de hablar.

 

Para recibir al Salvador no están las autoridades de la época, o del lugar, o los embajadores: no, son simples pastores que, sorprendidos por los ángeles mientras trabajaban de noche, acuden sin demora. ¿Quién lo habría esperado? La Navidad es celebrar lo inédito de Dios, o, mejor dicho, es celebrar a un Dios inédito, que cambia nuestra lógica y nuestras expectativas.

 

Celebrar la Navidad, es, entonces, dar la bienvenida a las sorpresas del Cielo en la tierra. No se puedes vivir «tierra, tierra», cuando el Cielo trae sus noticias al mundo. La Navidad inaugura una nueva era, donde la vida no se planifica, sino que se da; donde ya no se vive para uno mismo, según los propios gustos, sino para Dios y con Dios, porque desde Navidad Dios es el Dios con nosotros, que vive con nosotros, que camina con nosotros. Vivir la Navidad es dejarse sacudir por su sorprendente novedad.

 

La Navidad de Jesús no ofrece el calor seguro de la chimenea, sino el escalofrío divino que sacude la historia. La Navidad es la revancha de la humildad sobre la arrogancia, de la simplicidad sobre la abundancia, del silencio sobre el alboroto, de la oración sobre «mi tiempo», de Dios sobre mi «yo».

 

 

Celebrar la Navidad es hacer como Jesús, venido para nosotros, los necesitados, y bajar hacia aquellos que nos necesitan. Es hacer como María: fiarse, dócil a Dios, incluso sin entender lo que Él hará. Celebrar la Navidad es hacer como José: levantarse para realizar lo que Dios quiere, incluso si no está de acuerdo con nuestros planes.

 

San José es sorprendente: nunca habla en el Evangelio: no hay una sola palabra de José en el Evangelio; y el Señor le habla en silencio, le habla precisamente en sueños. Navidad es preferir la voz silenciosa de Dios al estruendo del consumismo. Si sabemos estar en silencio frente al Belén, la Navidad será una sorpresa para nosotros, no algo que ya hayamos visto. Estar en silencio ante el Belén: esta es la invitación para Navidad. Tómate algo de tiempo, ponte delante del Belén y permanece en silencio. Y sentirás, verás la sorpresa.

 

Desgraciadamente, sin embargo, nos podemos equivocar de fiesta, y prefiere las cosas usuales de la tierra a las novedades del Cielo. Si la Navidad es solo una buena fiesta tradicional, donde nosotros y no Él estamos en el centro, será una oportunidad perdida. Por favor, ¡no mundanicemos la Navidad! No dejemos de lado al Festejado, como entonces, cuando «vino entre los suyos, y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11).

 

Desde el primer Evangelio de Adviento, el Señor nos ha puesto en guardia, pidiéndonos que no nos cargásemos con «libertinajes» y «preocupaciones de la vida» (Lc 21,34). Durante estos días se corre, tal vez como nunca durante el año. Pero así se hace lo contrario de lo que Jesús quiere. Culpamos a las muchas cosas que llenan los días, al mundo que va rápido. Y, sin embargo, Jesús no culpó al mundo, nos pidió que no nos dejásemos arrastrar, que velásemos en todo momento rezando (cfr. v. 36).

 

He aquí, será Navidad si, como José, daremos espacio al silencio; si, como María, diremos «aquí estoy » a Dios; si, como Jesús, estaremos cerca de los que están solos, si, como los pastores, dejaremos nuestros recintos para estar con Jesús. Será Navidad, si encontramos la luz en la pobre gruta de Belén. No será Navidad si buscamos el resplandor del mundo, si nos llenamos de regalos, comidas y cenas, pero no ayudamos al menos a un pobre, que se parece a Dios, porque en Navidad Dios vino pobre.

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡os deseo una Feliz Navidad, una Navidad rica en las sorpresas de Jesús! Pueden parecer sorpresas incómodas, pero son los gustos de Dios. Si los hacemos nuestros, nos daremos a nosotros mismos una sorpresa maravillosa. Cada uno de nosotros tiene escondida en el corazón la capacidad de sorprenderse. Dejémonos sorprender por Jesús en esta Navidad.