Encuentro de Oración y Diálogo para la Protección de los menores

Tal como se viene desarrollando en los distintos decanatos de la Arquidiócesis, este sábado 15 se realizará un Encuentro de Oración y Diálogo para la Protección de los menores.

Será en la Parroquia Santa Teresita a partir de las 10:00 y se invita especialmente a todas las parroquias del decanato Dos.

La actividad está organizada por la Comisión Arquidiocesana para la Protección de los Menores y está previsto que se realice en todos los decanatos.

A principio del mes de junio, tuvo lugar un encuentro en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz y allí los integrantes de la Comisión Arquidiocesana explicaron la normativa arquidiocesana para el trato con menores, así como el Protocolo de actuación ante denuncias o sospechas de abuso. Además, se realizaron trabajos por grupos, en los cuales se dialogó con apertura y sinceridad sobre estas situaciones.

Aniversario de la Arquidiócesis – 3° Parte

Artículo de la Prof. Celia Godoy, Responsable del Archivo Arquidiocesano

Aniversario de la Arquidiócesis

 

Se cumplen en estos días, 160 años como Diócesis de Paraná. Para valorar cómo fue este camino, es necesario conocer nuestra historia. Desde las primeras comunidades estables a la vera del rio, de aborígenes y españoles que vivieron en esta rica tierra, han pasado algunos siglos. Compartimos la tercera entrega de este material.

 

 

“Y comenzamos nuestra nueva vida como Diócesis con su primer Obispo Mons. Luis Gabriel Segura y Cubas, a quien no le fueron fáciles las cosas. Tomó posesión el 3 de junio a las 12 horas del día,  en medio de la alegría de los fieles. El día 5 nombró a Fray Mamerto Esquiú, Secretario de Cámara y Gobierno y de inmediato participó a los gobernadores de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe que había asumido el cargo.

En septiembre de ese año se introdujeron  Reformas a la Constitución Nacional y el 21 de octubre fue jurada por Buenos Aires. Esta Constitución determinaba que el gobernador pertenecía a la religión Católica, juraría por los Santos Evangelios, podía ejercer el derecho de patronato Provincial. En otro orden de cosas, declaraba Capital de la Provincia a Concepción del Uruguay y era nombrado Gobernador Justo José de Urquiza.

No conservó el Obispo el mismo elenco en su curia. En octubre de 1860 renunció su secretario Fray Mamerto Esquiú y el 11 nombró en su lugar al Pbro. Miguel Araoz, como promotor de Fiscal de Audiencia  al Padre Claudio Seguí y como Promotor Fiscal a José María Velazco. Seguí renuncio y Velazco fue designado Secretario y Cura de la Catedral. El Padre  Baltazar Olaechea que había sido nombrado Vicario General, renunció y nombró entonces a Miguel Vidal.

Como vemos no fueron años fáciles, con tanto movimiento de sacerdotes en los cargos claves para acompañar a nuestro nuevo Obispo. Después de organizar los cuadros de sus colaboradores, emprendió una larga visita pastoral por su extensa diócesis.

Comenzó el 28 de octubre por la Catedral y el 3 de noviembre por los curatos de la provincia, hasta concluir la gira en marzo del año siguiente. En el intervalo de estas fechas lo encontramos en Coronda administrando confirmaciones.

Se interesó por la fundación de un seminario para formar nuevos operarios para la viña del señor, pero no pudo concretarse. No obstante creó el 7 de junio de 1861 una cátedra de Teología moral en la casa rectoral. A ella asistían los jóvenes que deseaban llegar al sacerdocio y los presbíteros que se designarían, dirigidos por el Canónigo José María Velasco.

De junio a septiembre de 1861 estuvo en Corrientes, en Santa Lucia, Mburucuyá, San Luis del Palmar, San Cosme. El 7 de agosto se quedó en Itatí unos días y en septiembre estaba de vuelta en Corrientes.

Como decíamos al principio, el seminario fue una de sus grandes preocupaciones, mientras visitaba Corrientes le encomendó al Canónigo José María Velazco la búsqueda de un terreno para su edificación, hizo planes sobre el inmueble que había pertenecido a los jesuitas y mercedarios de Santa Fe junto a la plaza y tenía hasta designada las personas para dictar las cátedras. Pero las dificultades políticas de esos años y la prematura desaparición de Mons. Luis impidieron su concreción.

Lo desveló también la provisión de parroquias, para lo que intentó librarse de la injerencia civil. Le decía en una carta a Urquiza, “estoy dispuesto a complacer a V.E. en todas sus indicaciones, pero le ruego, invocando para ello la amistad, que me deje siempre salvar los principios de mi conciencia.

Ausente Urquiza y gobernando la provincia el Gral. Urdinarrain, surgió una desavenencia porque informó de un cambio en la parroquia de La Paz, sin presentación del sustituto, dice un escrito del Pbro. Cayetano Bruno,  que provocó disgusto a tal punto que Mons. Segura ya pensase en volver aunque sea temporariamente a Catamarca.  Quería viajar para ver a su familia, pero carecía de lo indispensable para pagar los gastos.

 

El 13 de abril de 1862 le escribe a Urquiza, diciéndole que la causa de su demora era de carácter financiero. ”A pesar de la aflicción y el demasiado conflicto que me causa tan notable demora, no puedo remediarlo, porque faltando el gobierno nacional y siendo este a quien corresponde pasarme los socorros necesarios para mi subsistencia, no puedo contar con ningún recurso ni para mi marcha ni para mi permanencia… para remediar este mal estoy practicando todas las diligencias a fin de ponerme en marcha cuanto antes y a este objeto me dirijo con esta fecha al General Mitre, rogándole me proporcione los recursos necesarios para la marcha.” 

Debió de conseguirlos, ya que en septiembre de ese año, paraba en Rosario y el 8 de octubre ya en Paraná, asumía nuevamente el gobierno de la diócesis. Por lo demás, aparte de visitar algunas de las principales y más cercanas parroquias, no alcanzó a realizar casi nada recordable, ya que su mandato coincidió con la crisis política que alcanzaría su máxima expresión en la derrota de la Confederación en Pavón y la violenta reunificación nacional.

Con fecha 13 de octubre de 1862 falleció, a las seis de la mañana. Fue repentino, a los 59 años, su corazón no aguantó. Seguramente las desazones de la agotadora gira debieron de abatir su frágil salud. Fue sepultado en la Catedral vieja, que fue demolida al construirse la nueva.

Luego de su fallecimiento, vacante la sede, correspondía al Cabildo Eclesiástico  elegir un vicario Capitular que se hiciera cargo del Gobierno de la Diócesis. Había en ese momento solo tres canónigos y cada uno quería imponer su candidato, después de varias elecciones, aparecieron dos votos a favor del Deán de la Catedral, don Miguel Vidal.

Era Presidente de la República el Gral. Bartolomé Mitre, que cuando  se enteró de la elección, en la que no había tomado parte dicto una resolución que expresaba que era una contravención a lo dispuesto por las leyes.

No obstante y no teniendo ninguna objeción sobre el nombrado lo confirmó en el cargo e informo por circular a todos los Cabildos recordando estas disposiciones. El Vicario Capitular en sede Vacante, adopto diversas medidas para la buena marcha de la diócesis. Una de esas fue recomendar a los párrocos la instrucción moral y religiosa de los feligreses. Recomendaba también la plática breve y sencilla a los fieles en a misa mayor de los domingos y días festivos y la explicación de la doctrina cristiana a los niños.

“A causa de la guerra con el Paraguay se dificultaban las relaciones con Corrientes, por lo que faculto a los curas de esa provincia por tiempo determinado para otorgar dispensas con la obligación de dar cuenta oportunamente.

Había en ese momento 38 curatos y 7 vice curatos en esta Diócesis con 250.000 habitantes aproximadamente. En Santa Fe cinco reducciones de indios atendidas por los padres Franciscanos de San Lorenzo. Pero a pesar de todo esto había poco clero por lo que Vidal se veía obligado a “encomendar a sacerdotes extranjeros, que no siempre tenían las condiciones prescriptas por el derecho”   decía en un extenso informe que envía al Ministro Costa.

En 1864 se instalaron en Paraná las Hermanas del Huerto.  Otro tema de la época de Mons. Vidal, fue el de los cementerios que eran exclusivamente parroquiales y que a partir de 1860 el Gobierno comienza a tener injerencia. Un decreto de  ese año había puesto la administración del cementerio de Concepción del Uruguay bajo la responsabilidad de la policía que recaudaría los derechos de sepultura, sin perjuicio de lo que correspondiera a los párrocos. Otro decreto de 1862 hacia extensiva esta disposición a todos los cementerios de la Provincia.

Al Gobierno Nacional le preocupaba entonces que en las ciudades donde no hubiera cementerio de protestante, estos quedaran insepultos. Por esto el Ministro de Justicia, Culto e I. Pública se dirigió a Vidal en febrero de 1863 para incitarlo a adoptar un medio, en la parte que le correspondía, a fin de impedir lo que se temía.

Mons. Vidal, una vez conocido el pensamiento del Gobernador de Santa Fe al respecto, se dirigió al Gral. Urquiza para darle a conocer las notas cambiadas y pedirle comunicara su opinión para proceder, de acuerdo con las medidas que se estimaran más convenientes. Lo mismo hizo con el Gobierno de Corrientes.

Conocidas las respuestas de los tres gobiernos, las elevo al ministerio, haciendo notar que el proceder que en ellas se indicaba dejaba conciliadas las exigencias de las leyes civiles y canónicas sobre la materia.

Sin esperar más, el Ministro de Gobierno de Entre Ríos, Manuel Leiva, dispuso mediante circular dirigida a los Jefes Políticos el 16 de marzo “que se construyera a la parte de afuera de los cementerios católicos un pequeño cercado con puerta separada, donde sean sepultados los cadáveres de los individuos de creencias diferentes de la católica”

El 9 de junio de 1864 el Gobernador de la Provincia envía una carta al Vicario Capitular de la Diócesis Pbro. Dr. Miguel Vidal, participándole que por el Artículo 2do de la Ley del 18 de abril de 1864, se dispone que mientras no estén establecidas las municipalidades queda a cargo del Poder Ejecutivo la administración y gobierno de los Cementerios de la Provincia. Por esta carta le pide que informe a los Párrocos de los Departamentos que deben entregar a los Jefes Políticos la administración de los mismos.

En agosto de ese año, el Vicario Capitular comunico la novedad a los párrocos y dispuso hicieran entrega formal de la necrópolis a su cargo. Con estas disposiciones, los cementerios dejaron de estar bajo administración  parroquial y más tarde o más temprano, los fueron entregando a la autoridad civil.

Otro tema que le cupo a Mons. Vidal, fue su reclamo al Gobierno por la ley de Presupuesto, para la construcción de un Seminario y pago del Rector, profesores y becas. Mons. Vidal encomendó a Juan José Álvarez esta misión.

No tuvo éxito esta misión, Mitre pensaba fusionar el Seminario de Buenos Aires y el proyectado del Litoral, se limitó a firmar un decreto por el cual pagaba los gastos de veinticinco jóvenes pobres que cursaran en ese seminario. Diez correspondían a la Diócesis de Paraná, Vidal asigno tres a Santa Fe, otros a Corrientes y cuatro a Entre Ríos.

Diversa y fecunda fue la acción de su gobierno, viendo desfallecer sus fuerzas el 21 de julio de 1865 nombro al canónigo José María Velazco para que desempeñara el gobierno de la Diócesis. Ese mismo día a las seis de la tarde falleció. Ya había sido presentado y confirmado como Obispo  Mons. José María Gelabert y Crespo .Comienza entonces otra parte de la historia de nuestra Diócesis de Paraná con este segundo Obispo, que va a tener muchos años al frente de la iglesia paranaense.

Lo va suceder Mons. de La Lastra y Gordillo,  después Mons. Bazán y Bustos, Mons. Julián Martínez y en 1934 será elevada a Arquidiócesis.

 

 

Documentación Histórica de la Diócesis.

Legajo de Sacerdotes

Biografías del Padre Ezcurra

Juan L. Segura.  Historia Eclesiástica de Entre Ríos

Mons. Juan José Álvarez. Memoria histórica sobre el origen que tuvo la Diócesis de Paraná. Paraná 1889

Proyectan en Paraná la película sobre el Padre Pío

Presentada por el Festival Internacional de Cine Católico, se proyectará en Paraná la película “El misterio del Padre Pío”.

Desde este jueves 6 de junio, el film se exhibirá en el Cine Círculo Obrero de Paraná sito en calle Andrés Pazos 339.  La función comenzará a las 20:00.

La película documental “El Misterio del Padre Pío” fue rodada durante varias semanas en San Giovanni Rotondo (Italia), donde se encuentra el convento en el que vivió este religioso capuchino.

El director del documental, José María Zavala es un gran conocedor de San Pío de Pietrelcina.

Vigilia de Pentecostés

 

Este domingo 9 de junio la Iglesia celebra la Solemnidad de Pentecostés. Esta festividad cristiana data del siglo primero y está muy estrechamente relacionada con la Pascua.    Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos. Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde.

En este día se conmemora el  cumplimiento de la promesa de Cristo a los apóstoles, de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora.

La solemnidad de Pentecostés es una de las más importantes en el calendario de la Iglesia y contiene una rica profundidad de significado. De esta forma lo resumió Benedicto XVI el 27 de mayo del 2012:

 

“Esta solemnidad nos hace recordar y revivir la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y los demás discípulos, reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo (cf. Hch 2, 1-11). Jesús, después de resucitar y subir al cielo, envía a la Iglesia su Espíritu para que cada cristiano pueda participar en su misma vida divina y se convierta en su testigo en el mundo. El Espíritu Santo, irrumpiendo en la historia, derrota su aridez, abre los corazones a la esperanza, estimula y favorece en nosotros la maduración interior en la relación con Dios y con el prójimo”.

 

En la Arquidiócesis se realizarán la siguientes Vigilias.

 

  • Parroquia San Miguel Arcángel: Sábado 8, 20:00. Adoración al Santísimo, Meditación.
  • Parroquia Sagrado Corazón de Jesús: Sábado 8, 20:00.
  • Parroquia Nuestra Señora del Rosario (Catedral). Sábado 8, desde las 20:30 hasta las 00:00.

Aniversario de la Arquidiócesis – 2° parte

Artículo de la Prof. Celia Godoy, Responsable del Archivo Arquidiocesano

Aniversario de la Arquidiócesis

Se cumplen en estos días, 160 años como Diócesis de Paraná. Para valorar cómo fue este camino, es necesario conocer nuestra historia. Desde las primeras comunidades estables a la vera del rio, de aborígenes y españoles que vivieron en esta rica tierra, han pasado algunos siglos. Compartimos la segunda entrega de este material, que continuará en el próximo Boletín Digital.

Y seguimos caminando y conociendo esta historia de nuestro Obispado. Del 10 de julio de 1855, este repositorio guarda un interesante documento del Padre Acevedo que está en latín y que tiene la particularidad de ser el único que ha quedado con el sello de Provincia de San Miguel que dice “Acevedo DelegatuseclesiasticushujusProvintiae s. MichaelisArcangeli de Entre =Ríos Alma EclessiaBonaerensisEpiscopuscanonicusHonorarius, et nova DiocesisLitoralensisEpiscopus…” Aquí quien sería el electo primer Obispo, el padre José Acevedo está pidiendo una Diócesis para el Litoral.

El 25 de septiembre de 1855 el Senado y la Cámara de Diputados de la Confederación Argentina sancionan con fuerza de ley, proveer al Poder Ejecutivo para proceder por los trámites civiles y canónicos, a la erección de una nueva Diócesis denominada Diócesis Litoral y del 3 de octubre de 1855, el Vicepresidente Carril decreta: Presentase a Su Santidad para Obispo del Litoral al antedicho Señor Dr. Don José Leonardo Acevedo.

Mons. Marino, en virtud de las facultades delegadas por el Papa, resuelve desmembrar las Provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, de la Diócesis de Buenos Aires. Expide el 4 de agosto de 1858 el decreto por el que dispone la Instalación del Vicariato. Envía copia al Obispo de Buenos Aires, Mons. Escalada, quien acata el pedido y ordena al notario Eclesiástico  que revise el archivo de la curia episcopal para enviar a Paraná los documentos que pudiesen corresponder a las tres provincias y que bajo inventario se entregaran al Dr. Juan José Álvarez para que fuese su portador

La gran ceremonia fue el 15 de agosto, y en ese día entraron en posesión de la jurisdicción y gobierno de la nueva iglesia el Sr. Canónigo senador de la Nación, Licenciado D. Miguel Vidal con el carácter y título de Vicario Apostólico Paranaense y el Sr. Canónigo Dr. Juan José Álvarez que hace esta reseña histórica, en el de Provisor y Vicario General, tomando este también a su cargo, interinamente, el curato de la iglesia matriz de esta ciudad.

El Pontífice Pio IX satisfizo los deseos  expresados por el ex Presidente Urquiza expidiendo con fecha 13 de junio de 1859, la Bula…

A modo ilustrativo quería hacer un alto aquí ya que en varios documentos aparece el nombre de Obispado del Litoral, cuando en realidad no es el nombre que se otorgó a la Bula. De la documentación que con el Gobierno Nacional guarda nuestro archivo adjunto copia de cartas de 1858, una de Juan del Campillo a Vidal encabezada Al Obispo Electo de la Diócesis Litoral, y de diciembre de ese año, dos cartas de Pedro Funes del Gobierno Nacional  dirigidas al Vicario Apostólico Miguel Vidal por diferentes motivos, pero ambas concluyen con la satisfacción por la tarea de organización canónica de las Iglesias del Litoral tanto tiempo privadas de los solícitos cuidados de un Pastor.

En los mismos días en que se llevaban a cabo estos actos, se procuraba encontrar un candidato a presentar en lugar del Primer Obispo Electo, ya fallecido. El senado en sesión del 10 de agosto votó la terna cuyo primer lugar ocupaba el Pbro. Luis José Gabriel Segura y Cubas, que obtuvo 9 votos. Por lo tanto Urquiza resolvió hacer la presentación de este sacerdote al Papa y expidió el correspondiente decreto el 17 de agosto de 1858.

Designó además un Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en misión especial al Dr. Juan del Campillo. Su misión era  negociar un “concordato con la Santa Sede bajo las bases de nuestra religión y los principios fundamentales de nuestra Constitución” como decía su credencial. Si bien no solucionó algunos puntos de este Concordato, si logro la Erección Canónica de la Diócesis y la Preconización para la misma de Mons. Segura y Cubas.

Efectivamente, el 13 de junio de 1859 el Papa Pió IX expidió la Bula Vel a Primis, ereccional del Obispo Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal. El 27 de diciembre, el delegado Apostólico Mons. Marini, dicto el decreto de ejecución de la Bula.

El Vicario Apostólico cesaba ipso facto, luego que fuera preconizado y tomara posesión el nuevo prelado. La Diócesis abarcaba, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. No se menciona Chaco y Formosa, territorios poblados por indios y pertenecientes al Obispado de Salta.

Se establecía la sede del Obispado en Paraná, Capital de la Confederación Argentina.    Se recomendaba el cumplimiento de la promesa de construir un nuevo templo, en honor del Arcángel San Miguel, destinado a Catedral, e instituía en Catedral la Iglesia del Rosario, allí existente.

Aceptaba la promesa del gobierno de adjudicar un edificio cerca de la Catedral para habitación del Obispo y su Curia y otro dotado de lo necesario para el seminario.

Consta  en el texto de la bula, donde especifica el territorio que ha de abarcar, la construcción de un nuevo templo y en su consecuencia, “con la misma autoridad Apostólica mandamos, que todos los instrumentos y cualesquiera escritos relativos a los habitantes, bienes eclesiásticos, lugares, cosas, derechas, causas, privilegios, gracias y favores de este nueva Diócesis Paranaense, se extraigan inmediatamente de la curia Episcopal de Buenos Aires, para colocarse y conservarse fielmente en la del Obispado para cualquier ocurrencia ulterior que pudiera surgir” . El Gobierno Nacional prometía adjudicar un edificio cercano a la Catedral para casa habitación del Obispo y su curia. Hasta ese momento la casa destinada para residencia y el establecimiento de la curia era la perteneciente a Doña Isabel de La Torre de Carriegos y el gobierno había pagado el alquiler.

Por este decreto se erige en Catedral la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, pero como el Gobierno se propone edificar un nuevo templo para catedral, se trasladan los derechos inherentes a la catedralidad, desde ahora y hasta que la obra se termine al nuevo templo,  dice el texto de la Bula.

El edificio se encontraba adyacente a la casa de Urquiza sobre la actual calle 25 de mayo (Industria y Pronunciamiento). En esa esquina Urquiza mando construir su residencia. Cuatro años más tarde, la cedió en Préstamo al Obispado de Paraná para su funcionamiento. La curia se trasladó entonces a esa residencia presidencial en su planta baja hasta 1892.

Al concluir el periodo presidencial de Urquiza, fueron electos Presidente Santiago Derqui y Vice Juan Esteban Pedernera que asumieron el 5 de marzo de 1860. El 18 de marzo de ese año, con la presencia del Presidente Derqui en la antigua y provisoria Catedral de Paraná se proclamó la bula. Por circular del día 20, Vidal comunico a las parroquias el haberse hecho la instalación definitiva de la nueva Diócesis y Catedral Paranaense.

Este nuestro primer Obispo, que había sido Cura y Vicario de Catamarca, Vicario Foráneo de la provincia y Diputado a las Cámaras en varios Periodos Legislativos.   Ocupó en 1855 la terna de candidatos al Obispado de San Juan de Cuyo.

El nuevo Obispo llegaba a Paraná el 23 de mayo de 1860, acompañado entre otros por Fray Mamerto Esquiú, quien ocuparía el cargo de secretario de Cámara y Gobierno.

 

 

Fuentes consultadas

Documentación Histórica de la Diócesis.

Legajo de Sacerdotes

Biografías del Padre Ezcurra

Juan L. Segura.  Historia Eclesiástica de Entre Ríos

Mons. Juan José Álvarez. Memoria histórica sobre el origen que tuvo la Diócesis de Paraná. Paraná 1889

Celebración por los 90 años del Padre Riedel

El próximo martes 25 de junio el  P. Ángel Riedel cumplirá  90 años. Ese día, en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús  (Enrique Carbó 461), se realizará una misa y se compartirá un almuerzo.

11:00: Misa de Acción de Gracias.

12:00: Almuerzo Fraterno.

Las tarjetas estarán en venta en  la Librería “San Francisco Javier” y en las Parroquias “Sagrado Corazón de Jesús” y Nuestra Señora de la Piedad (en ambas parroquias en horarios de secretaría).

Para más informaciones dirigirse a los T. 156.214.710  y 431-0586.

Colecta Anual de Cáritas

Los días 8 y 9 de junio se realizará la Colecta Anual de Caritas, bajo el lema: “Compartir transforma vidas”. Este mensaje es una invitación a la reflexión solidaria.

La colecta se divide en tres partes iguales; cada tercera parte queda en Caritas parroquial, en Caritas diocesana y en Caritas Nacional. Con lo recaudado se financian proyectos de Educación, Economía Social, Primera Infancia, Adicciones, Emergencias y otros servicios. Los destinatarios son niños, jóvenes, familias y ancianos de todo el país.

El obispo de Quilmes y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Carlos José Tissera, al presentar ante la prensa la Colecta, prevista para este fin de semana reconoció que es “constante la demanda” en los comedores comunitarios y parroquiales, y que, pese a la ayuda que se recibe, “los recursos no alcanzan para responder” a las necesidades alimentarias.

No obstante, destacó que la organización caritativa de la Iglesia sigue adelante con su misión, tal como se lo pide el papa Francisco, y poniendo el acento en la promoción humana integral.

“Cáritas procura un abordaje integral de las personas, sea un niño, sea un anciano, porque procuramos que se sienta un ser humano”, sostuvo, y recordó que la santa Madre Teresa decía que su misión era que las muchas personas que morían en las calles de Calcuta lo hicieron “en los brazos de un ser humano”.

“Cáritas no es una ONG, es una caricia de Dios, hacer sentir al otro que es un ser humano. No un número, a veces hablamos de la pobreza, pero la pobreza es para las estadísticas. No tenemos que olvidar que son los pobres, que puede ser mi papá, mi mamá, abuela”, graficó.

Monseñor Tissera subrayó que la clave en la formación integral del niño está en una buena nutrición y en una buena educación, al advertir: “Un niño repitente, con fracaso escolar, trae aparejado un montón de problemáticas, que a veces son el caldo de cultivo para actitudes violentas hacia sí mismo y hacia lo demás”.

 

Formas de colaborar

En la edición 2018 de la colecta se recaudaron 91.604.677 pesos y en las anteriores 77.633.320 (2017), 67.391.349 (2016) y 52.139.540 (2015).

 

Cáritas recordó que se puede colaborar mediante la contribución en la parroquia más cercana del barrio o localidad.

También por teléfono, desde todo el país: 0810-222-74827 o ingresando al sitio www.caritas.org.ar/sumate.

A través de depósitos y transferencias bancarias: CBU 01105995-20000038632921, CUIT: 30-51731290-4.

Con depósito en cheque o efectivo: Por cheque: a nombre de Cáritas Argentina (no a la orden). Cuenta Corriente del Banco Nación 38632/92, sucursal 0085 Plaza de Mayo.

 

Informes: (011) 4342–8650/7931/7936, por correo electrónico comunicaciones@caritas.org.ar o en la página web: www.caritas.org.ar/colecta2019/La_Colecta.htm.+

CON DATOS DE AICA

Vida Diocesana

Mediante decreto Monseñor Juan Alberto Puiggari ha realizado las siguientes designaciones.

  • Al Prof. Víctor Adrián Godoy: Como apoderado legal de la Escuela Pública de Gestión Privada Nº 100 “Santa Lucía” y del Instituto D-132 “Santa Lucía”.
  • A la Sra. Julia Edelmira Bonetti: como apoderada legal de la Escuela Pública de Gestión Privada Nº221 “Santa Rafaela María”.

Ejercicios Espirituales Ignacianos

En Casa Padre Lamy se realizarán Ejercicios Espirituales Ignacianos bajo el lema “No tengan miedo de mirarlo a Él, mirá al Señor”. Se trata de una  propuesta abierta a todas las edades que tendrá lugar del 14 al 17 de este mes.

Los interesados pueden inscribirse al whatsapp 0343 155 007912

160 años de la Diócesis de Paraná

Cumplimos en estos días, 160 años como Diócesis de Paraná  con todo lo que eso significa. Para valorar cómo fue este camino, es necesario conocer nuestra historia. Desde las primeras comunidades estables a la vera del rio, de aborígenes y españoles que vivieron en esta rica tierra, han pasado algunos siglos.

Sabemos que antes de que existiera la villa como tal, ya los sacerdotes venidos con los colonizadores se preocuparon de atender las almas que aquí habitaban. Tanto los del clero regular, dominicos, jesuitas y mercedarios como los de clero secular recorrieron el campo entrerriano; guiados y acompañados por María, nuestra madre del cielo y haciendo conocer el evangelio, a pie, a lomo de burro o con suerte en alguna carreta.

De los que conocemos sus nombres, podemos nombrar al Padre Miguel de Barcelona, primer sacerdote en atender esta zona en forma regular. Dependiente de la Iglesia de Santa Fe, bautizó, casó y dio sacramentos desde 1713 en adelante. Él, como los que lo antecedieron, hicieron ver la necesidad de una parroquia estable en la Baxada de la otra Banda.

En 1730, ya tenemos un sacerdote con residencia fija, el conocido Francisco Arias Montiel en su primitiva Parroquia; cuya feligresía  apenas excedía unos pocos centenares. Primer maestro, juez de paz y policía en esta alejada zona de la sede del Obispado de Buenos Aires de quien dependíamos.

Y varios fueron los sacerdotes y en especial los párrocos, a los que les tocaba  la tarea de colocar los cimientos fundamentales para la formación del pueblo.  Nuestro cura Arias Montiel, empezó con las tribus que asolaban la zona de la capilla, edificó la iglesia en reemplazo del rancho primitivo que funcionaba bajo la invocación de la Inmaculada Concepción de María, fundó y dirigió la primera escuela del territorio, delineó las calles del pueblo, atrajo a los pobladores, impuso orden y hábitos de cultura, realizando una labor muy fecunda durante 30 años.

A comienzos del siglo 19, vamos a tener otro gran sacerdote, el Dr. Antonio Gil y Obligado que en 1807 colocaría la piedra fundamental de la iglesia Matriz y en el 1822 comienza la construcción  de la iglesia de San Miguel.

A él va a suceder el Pbro. Francisco Dionisio Álvarez, que culmina la construcción de la iglesia Matriz y continua con la de San Miguel que en parte la habilita para el culto, edifica el cementerio y levanta la capilla de la Santísima Trinidad. Político, Delegado eclesiástico, Diputado y Presidente de la Legislatura, Ministro de Gobierno, Diputado al Congreso Nacional Constituyente de 1825 y Gobernador interino de la Provincia, a su muerte el pueblo y el comercio cerraron sus puertas en señal de duelo. El Gral. Urquiza calificó de calamidad pública la desaparición de este sacerdote. También conocido por la votación de la Patrona, la Virgen del Rosario.

Mons. Miguel Vidal, otro de los sacerdotes dignos de ser recordado, que antes de ser cura en esta iglesia, se desempeñó en la Parroquia de Victoria, donde fundó el primer seminario y el primer colegio secundario que funcionó en la provincia.

A pedido de Urquiza, desempeñó el cargo de Presidente de la Junta de Educación, para organizar y mejorar la escuela primaria en la provincia; al tiempo que iniciaba una secundaria en Paraná con un grupo de sus alumnos de Victoria.

¿Y porque los recordamos especialmente? Porque fueron Mons. Vidal, el Padre José Leonardo Acevedo y el Pbro. Juan José Álvarez quienes trabajaron en  un proyecto para incitar al Gral. Urquiza para la creación del Obispado Paranaense.

Desde hacía mucho tiempo se veía la necesidad de erigir una nueva diócesis en el Litoral. Según el Deán Juan José Álvarez, ya en 1847 se hablaba del tema en la Universidad de Buenos Aires, y cuando regresa a Paraná en 1850,  tiene la oportunidad de concretar este sueño.

Cuenta en sus memorias: “en el año 1847, época en que estudiaba en la Universidad de Buenos Aires, promoví muchas veces la discusión sobre la necesidad y conveniencia religiosa y política, que había de erigir una nueva Diócesis, y que debían constituirla las importantes Provincias de Santa Fé, Entre-Ríos y Corrientes.

  Esta proposición fue presentada y discutida en una particular y amistosa conferencia, en que se encontraban reunidos el venerando Profesor de la Universidad de Buenos Aires, Canónigo Dr. Don José Banegas, el respetable Canónigo y después Deán de la Catedral Metropolitana Dr. Don Felipe Elortondo y Palacio y el honorable e ilustrado Jurisconsulto Dr. Eduardo Lahitte.

   Fue perfectamente dilucidada la mencionada proposición, en el sentido de la necesidad espiritual y utilidad temporal, reconociéndose, a la vez, la suficiente capacidad, que tenían las importantes provincias…por su notable riqueza y número de habitantes para constituir canónicamente una Diócesis.

Banegas manifestó que nada podía observarse  de esta idea, por los sólidos fundamentos expresados, pero ¿cómo se podía hacer esto si la ejecución de este proyecto dependía de Rosas?, que debía intervenir como patrono ante la Santa Sede. Había declarado que no había podio dotar las canonigias vacantes de la Catedral de Buenos Aires por la carencia de recursos, en que se encontraban por la guerra civil, la guerra con Uruguay y el Bloqueo Anglo Francés. ¿Quién entonces podría llevar a cabo como corresponde por derecho esta creación, si no había Obispos para las Diócesis de Córdoba, San Juan de Cuyo o Salta?  Se decidió entonces aplazar esta conversación y que se guarde en el más estricto secreto.

   “En enero de 1850, después de una ausencia de diez años de esta ciudad, producida por la carrera literaria y eclesiástica, que había seguido y abrazado con toda libertad y vocación; me traslade, de Buenos Aires a la ciudad de Paraná, de donde soy oriundo , y en donde residían mis padres, aprovechando las vacaciones y la clausura periódica de la academia donde cursaba… encontrándome en esta ciudad, recibí, una carta del Gobernador, General Justo José de Urquiza, en que me honraba con una generosa invitación, para que me trasladase. A su Palacio de San José, a visitarlo… Conocí entonces al futuro Libertador del Plata y organizador de la república Argentina.

Al día siguiente de su llegada, dice en sus memorias, tuvo la oportunidad para insinuar la necesidad y conveniencia de erigir una nueva diócesis, a fin de que los feligreses fueran visitados y atendidos con los auxilios de la religión, ya que desde el Ilmo. Sr. Obispo Dr. Benito Lúe y Riega, que falleció repentinamente  en 1812… y Medrano que le sucedió en 1829 y murió  en 1851, los habitantes no habían recibido  la bendición episcopal de su legítimo pastor.

Urquiza que había comprendido el alcance de este proyecto, aseguro que pronto derribaría a Rosa y contribuiría a dar una Constitución al país y podría llevar a buen término este pedido.

Comprendió perfectamente el Gral. Urquiza, todo el alcance de mi indicación, con esa penetración exquisita que lo caracterizaba;- y después de un momento de reflexivo silencio, en que sin duda, pasó en rápida revista la idea enunciada, y hasta sus últimas consecuencias, bajo el punto de vista religiosos y político,- me contesto concisamente:- me parece muy bien y muy justa la idea que Vd. acaba de expresar, pero ningún resultado darían las diligencias que hoy se iniciaran, -muy pronto derribaré a rosas, con la fuerza de la opinión, y con el poder de las armas, – y contribuiré con todo el vigor de mi voluntad de mi voluntad a dar una Constitución a la República Argentina, que ha sido mi sueño dorado y patriótico de siempre, desde joven…      

Llego el momento del pronunciamiento del 1 de mayo de 1851, lanzado por Urquiza, inmediatamente llamo a este sacerdote a su campamento en Calá. Una vez allí le pidió el General que vaya a Montevideo, acompañando a su hijo Diógenes como Secretario y Capellán de la Misión diplomática y como no me he olvidado  de su indicación, llevará una carta confidencial para el Cónsul Romano don Salvador Giménez, residente en Montevideo, a fin de pueda conferenciar con él, sobre las diligencias que convenga iniciar , para conseguir el objeto deseado y justo,- una vez derribado Rosas del Gobierno de Buenos Aires, que será muy en breve, mediante la protección divina, con que me atrevo a contar desde ya   

En 1855 fue elegido como candidato a Obispo de la Diócesis Paranaense  el Padre Acevedo, pero las tramitaciones se demoraron bastante y recién a fines de 1857 Pio IX envía a su Delegado Eclesiástico Mons. Marini, que fue reconocido por el gobierno en febrero de 1858. Allí se empieza a concretar el que sería nuestro Obispado.

Prof.  Celia Godoy

 

 

Fuentes consultadas

Documentación Histórica de la Diócesis.

Legajo de Sacerdotes

Biografías del Padre Ezcurra

Juan L. Segura.  Historia Eclesiástica de Entre Ríos

Mons. Juan José Álvarez. Memoria histórica sobre el origen que tuvo la Diócesis de Paraná. Paraná 1889