Gestos Solidarios

. Campaña Solidaria Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa y de la Capilla Nuestra Señora de Fátima.  Ante la situación económica y epidemiológica, jóvenes de la Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa y de la Capilla Nuestra Señora de Fátima, invitan a colaborar con una colecta solidaria para los barrios 4 de junio y Estación Parera. Recaudamos alimentos, elementos de higiene, ropa y abrigos.

En el barrio 4 de junio los vecinos preparan ollas populares para repartir alimentos a más de 80 familias, mientras que en el barrio de estación Parera se recolectan cosas para más de 200 familias con necesidades básicas.

Se puede acercar la colaboración a la Secretaría de la Parroquia de la Medalla Milagrosa o bien contactarse al  0343 155 255 461 (Mariana) para que personas autorizadas lo retiren de domicilio.

 

Parroquia Oro Verde – Municipio de Oro Verde – Facultad de Ciencias Agropecuarias – UNER: A través de una red inter institucional, se articulan acciones para brindar contención alimentaria y apoyo académico remoto a los ciudadanos de la localidad de Oro Verde en situación de emergencia. Si sos estudiante, estas en Oro Verde y necesitas ayuda, comunícate al 343 4386650 ó 343 4461664

Si estas interesado en hacer tu aporte, comunícate al 343 4150285 ó 343 5431764

Esta Red permitirá vincular a las Instituciones, empresas y particulares, especialmente aquellos vinculados al sector agropecuario dispuestos a ofrecer su colaboración para paliar la emergencia alimentaria, poniendo en valor y transformando en acción el espíritu solidario del sector agropecuario. Además se pretende generar una red de donaciones, realizando las gestiones necesarias para que las personas interesadas en brindar aportes, ya sea de alimentos o elementos de primera necesidad, puedan realizar su contribución garantizando la adecuada distribución de los aportes a través de una gestión transparente, avalada por las instituciones intervinientes.

 

 

Todo el país celebrará el sábado 25 de abril la memoria de la bienaventurada Virgen María del Valle

Así lo dispuso la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos de la Curia Romana. También, los Obispos argentinos invocan su intercesión y ponen “bajo su ‘nuevo manto’, la esperanza de vernos libres junto a toda la humanidad” de la pandemia.

El sábado próximo, 25 de abril, se celebrará la Solemnidad de Nuestra Señora del Valle, tal como sucede todos los años en el segundo sábado de Pascua. Pero en esta oportunidad será con un júbilo extraordinario, no sólo porque estamos transitando el Año Mariano Nacional convocado por el Episcopado Argentino con motivo de los 400 años del hallazgo de la sagrada Imagen en la Gruta de Choya, sino porque la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de la Curia Romana, dispuso que este año esta Solemnidad sea “Memoria Obligatoria” en todo el país, sustituyendo la Fiesta de San Marcos que se celebra ese día.
Además, la celebración tiene la característica tan particular, de realizarse en el marco de un aislamiento social obligatorio por causa de la pandemia que asola al mundo entero, lo que motivó que se efectúen transmisiones por medios de comunicación y redes sociales, de los actos litúrgicos y culturales en honor de Nuestra Madre del Valle, de las que participan miles de personas de Catamarca, el país y también que se encuentran en otros países.
En el marco de estas fiestas marianas se anunció tan excelente novedad. En el día de ayer fue enviada una carta a todos los obispos del país, con la firma del Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Carlos Malfa, en la que recuerda que en la convocatoria a vivir un Año Mariano Nacional invitaron “a todo nuestro pueblo a poner la mirada del corazón en Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, la ‘Morenita del Valle’, a fin de internalizar más y mejor nuestra fe y compromiso cristiano con la Iglesia y con la Patria”.
“Ahora invocamos también su intercesión y ponemos bajo su ‘nuevo manto’, la esperanza de vernos libres junto a toda la humanidad de esta ‘tempestad inesperada y furiosa’ como llamó el Papa Francisco a esta pandemia del Covid-19”, expresa la misiva, antes de pasar de lleno al motivo principal de la carta.

En comunión con todo el país
“Para que toda la Iglesia en Argentina esté espiritualmente unida y en cercanía y comunión con nuestro hermano Mons. Luis Urbanc y el pueblo de Catamarca, solicitamos a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos poder celebrar en todas las diócesis del país la memoria de la bienaventurada Virgen María del Valle”, indica Mons. Malfa y luego agrega: “El mencionado Dicasterio ha concedido pro hac vice que en el presente año se pueda celebrar con el grado de memoria obligatoria la misa de la bienaventurada Virgen María del Valle en toda la Argentina, sustituyendo la Fiesta de San Marcos”.
Es de aclarar que, en la expresión latina pro hac vice significa «para esta ocasión».
Como corolario, también extraordinario, les señala a los prelados argentinos que “respecto de las misas vespertinas del sábado 25 de abril, ya III Domingo de Pascua, la Congregación concede un indulto para celebrar también una misa de esta memoria en cada iglesia, tanto en la Diócesis de Catamarca como en toda la Argentina”.

Rosario Juvenil

En el marco del Congreso Mariano Nacional, vivido de manera especial con la Memoria de la Virgen del Valle, Año Mariano Nacional y #YoRezoEnCasa, por la cuarentena, y deseando unirnos en oración por las familias que están pasando momentos difíciles, proponemos acudir a nuestra Madre con el rezo del Santo Rosario.
Los misterios serán guiados por familias de distintas ciudades de nuestra diócesis con la Pastoral Juvenil y Pastoral de la Familia.

 

Mensaje del Papa Francisco Bendición Urbi et orbi

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

 

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

 

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

 

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

 

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

 

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

 

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

 

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

 

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

 

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

 

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

 

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

 

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

 

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

 

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

 

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

 

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

 

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

 

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

 

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

 

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).

 

 

Vaticano, viernes 27 de marzo de 2020.

#YoRezoEnCasa 

Durante estos días de aislamiento social obligatorio, nuestros hogares se han convertido en una «pequeña Iglesia», en donde con más fuerza, hacemos experiencia de Dios.
Desde el Arzobispado te invitamos a compartir una foto de los momentos de oración que comparten como familia.
Los templos estarán cerrados, pero la Iglesia vive en cada hogar de cada creyente. Sumate a la propuesta enviándonos tu foto a

Facebook: ArzobispadoDeParaná

Instagram:arzobispadodeparana

Sacerdotes de Villas y Barrios Populares se reunieron con el presidente Alberto Fernández

El miércoles 25 de marzo al mediodía, parte del Equipo de Sacerdotes de Villas de Emergencia y Barrios Populares de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires se reunió con el presidente de la Nación Argentina, Dr. Alberto Fernández.

En un clima de diálogo fluido y escucha atenta, el tema convocante fue cómo se está viviendo la pandemia en los barrios populares, el impacto de la cuarentena y sus consecuencias en los barrios donde el entramado es esencialmente comunitario, los grados de dificultad que se van detectando y los que se pueden prever.

Los sacerdotes ahondaron en varios puntos: cómo recibir a los abuelos sin salir del barrio, la población más vulnerable; el refuerzo del plan alimentario provisto por las parroquias y Cáritas; la precariedad de las viviendas en los barrios.

 

Al salir de la reunión que fue solicitada por el propio presidente Fernández, los sacerdotes expresaron que “el Presidente se puso a disposición y nosotros también al servicio de esta pandemia que nos involucra a todos”.

 

Participaron del encuentro los sacerdotes Lorenzo De Vedia, Juan Isasmendi, Eduardo Drabble, Nicolás Angelotti, Carlos Olivero, José María Di Paola y el obispo Gustavo Carrara.

 

Por Gobierno estuvieron presentes Gustavo Béliz, Máximo Kirchner y Andrés Larroque.

 

Fuente: Prensa Equipo de Sacerdotes de Villas de Emergencia de Buenos Aires y Gran Buenos Aires

 

Francisco impartirá una bendición Urbi et Orbi extraordinaria

El papa Francisco convocó a un momento de oración, presidido por él, que tendrá lugar el próximo viernes 27 de marzo, a las 18:00 (14:00 de Argentina), en el atrio de la Basílica de San Pedro -ante la plaza de San Pedro vacía- y al final dará la bendición Urbi et Orbi, con la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria.

 

Para ello hay que:

  • Recibir espiritualmente, a través de los medios de comunicación, la Bendición Eucarística Urbi et Orbi, que dará al final de la celebración.
  • Tener la voluntad de celebrar la Confesión sacramental y recibir la Comunión eucarística, apenas sea posible
  • Rezar una oración por las intenciones del Santo Padre Dicho momento de oración, dará comienzo a las 18:00 (hora de Roma).

 

Convocatoria del Papa a rezar juntos

El Papa Francisco invitó a todos los cristianos de las distintas confesiones a rezar juntos el Padre Nuestro el miércoles 25 de marzo, día en que recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo. Unidos a las 12.00 de Roma (08:00 Arg) rezaremos juntos en este momento de prueba en que la humanidad tiembla por la amenaza de la pandemia.

Viernes 

Asimismo, Francisco también convocó a un momento de oración, presidido por él, que tendrá lugar el próximo viernes 27 de marzo, a las 18:00, en el atrio de la Basílica de San Pedro -ante la plaza de San Pedro vacía- y al final dará la bendición Urbi et Orbi, con la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria.

Disposición ante la Cuarentena Nacional

 

 

Decreto N°  29/20

+

 

JUAN ALBERTO PUIGGARI

 

Por la Gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica

 

ARZOBISPO DE PARANÁ

 

 

VISTO,

            que es necesario dar indicaciones a la Iglesia Arquidiocesana para el cumplimiento de la cuarentena dispuesta hoy por el Poder Ejecutivo Nacional en la grave situación de salud común que es de conocimiento público;

 

CONSIDERANDO,

lo que resulta de las consultas realizadas entre los Obispos de la Región Litoral;

 

POR LAS PRESENTES LETRAS

 

 

  1. DISPONGO:

1.- Suspender, desde el 20 de marzo y hasta nuevo aviso, todas las celebraciones litúrgicas con asistencia de fieles en todas las parroquias, iglesias y capillas, recordando que sigue vigente para todos los fieles la dispensa del precepto de la misa dominical.

2.- En la medida de lo posible y permitido, apelando a la prudencia pastoral, y teniendo en cuenta las condiciones de cada lugar, favorecer, a modo de signo, que las puertas de los templos permanezcan abiertas.

3.- Que todos los sacerdotes de la Arquidiócesis se muestren disponibles para el acompañamiento espiritual de nuestros fieles y la asistencia de los más necesitados.

4.- Que los fieles puedan unirse espiritualmente a las distintas celebraciones litúrgicas y espacios de oración, a través de los medios televisivos, radiales y redes sociales.

 

  1. Comuníquese, publíquese, regístrese y archívese.

 

Dado en Paraná, el diecinueve de marzo del dos mil veinte.

 

                                                                   + JUAN ALBERTO PUIGGARI

Arzobispo de Paraná

 

Por mandato de su Excia. Rvdma.

 

  Pbro. Hernán Quijano Guesalaga

Secretario Canciller