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EXHORTACIÓN APOSTÓLICA «VERBUM DOMINI»
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El jueves 11 de noviembre se presentó en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Exhortación Apostólica Postsinodal de Benedicto XVI «Verbum Domini», sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.
El documento, fechado el 30 de septiembre, memoria de San Jerónimo, es fruto de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en Roma del 5 al 26 de octubre de 2008. Se ha publicado en latín, italiano, inglés, francés, español, alemán, portugués, polaco. Consta de una introducción, tres partes y una conclusión.
El arzobispo Eterovic explicó que en la primera parte, titulada «Verbum Dei», el Papa hace hincapié «en el papel fundamental de Dios Padre, fuente y origen de la Palabra, así como la dimensión trinitaria de la revelación». En el primer capítulo, «El Dios que habla», se pone de relieve «la voluntad de Dios de abrir y mantener un diálogo con el ser humano, en el que Dios toma la iniciativa y se revela de diversas maneras». Asimismo «se destaca el aspecto cristológico de la Palabra, subrayando al mismo tiempo la dimensión pneumatológica». En esta parte se afronta la relación entre Escritura y Tradición, así como el tema de la inspiración y verdad de la Biblia.
«La respuesta del hombre al Dios que habla» es el título del segundo capítulo. «El hombre está llamado a entrar en la Alianza con su Dios que lo escucha y responde a sus preguntas. A Dios que habla, el hombre responde con la fe. La oración más indicada es la realizada mediante las palabras que el mismo Dios ha revelado y que se mantienen escritas en la Biblia».
El tercer capítulo está dedicado al tema «La hermenéutica de la Sagrada Escritura en la Iglesia». Se dice que «la Sagrada Escritura debería ser, como lo manifiesta la Constitución dogmática «Dei Verbum» sobre la divina revelación, «el alma de la teología sagrada». Se afirma que «la hermenéutica bíblica del Concilio Vaticano II debe ser redescubierta a fin de evitar un cierto dualismo de la hermenéutica secularizada, que podría dar lugar a una interpretación fundamentalista o espiritualista de la Sagrada Escritura. La recta hermenéutica exige la complementariedad del sentido literal y espiritual, una armonía entre fe y razón. Por lo que concierne a la relación entre cristianos y judíos con referencia a las Escrituras, «se subraya que es muy especial porque comparten buena parte de ellas».
La segunda parte se titula «Verbum in Ecclesia». En el primer capítulo, «La Palabra de Dios y la Iglesia», «se subraya que gracias a la Palabra de Dios y a la acción sacramental, Jesucristo es contemporáneo a los hombres en la vida de la Iglesia».
«La Liturgia, lugar privilegiado de la Palabra de Dios» es el título del segundo capítulo, en el que se insiste «en el nexo vital entre la Sagrada Escritura y los sacramentos, en particular, la Eucaristía». Se recuerda la importancia del Leccionario y de la proclamación de la Palabra y del ministerio de lectorado, insistiendo sobre todo en la preparación de la homilía, un tema de gran importancia en la Exhortación Apostólica post-sinodal.
El tercer capítulo está dedicado a «La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia», donde se destaca «la importancia de la animación bíblica de la pastoral, la dimensión bíblica de la catequesis, la formación bíblica de los cristianos, la Sagrada Escritura en los grandes encuentros eclesiales, y la Palabra de Dios en relación con las vocaciones». También «se presta una especial atención a la Lectio divina y a la oración mariana».
La tercera parte, titulada «Verbum mundo», subraya «el deber de los cristianos de anunciar la Palabra de Dios en el mundo en el que viven y trabajan. En el primer capítulo, «La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios al mundo», se señala que la Iglesia está orientada al primer anuncio, «ad gentes», a los que todavía no conocen al Verbo, Palabra de Dios, pero también a aquellos que han sido bautizados. (…) pero que necesitan una nueva evangelización para redescubrir la Palabra de Dios».
«Palabra de Dios y compromiso en el mundo», es el título del segundo capítulo. En él se recuerda que «los cristianos están llamados a servir al Verbo de Dios en los hermanos más pequeños y, por tanto, a comprometerse en la sociedad para la reconciliación, la justicia y la paz entre los pueblos».
El tercer capítulo está dedicado a «La Palabra de Dios y las culturas». Se pone de manifiesto «el deseo de que la Biblia sea mejor conocida en las escuelas y universidades y que los medios de comunicación social usen todas las posibilidades técnicas para su divulgación. El tema de la enculturación de la Sagrada Escritura está vinculado a las traducciones y a la difusión de la Biblia, que hay que incrementar».
«Palabra de Dios y diálogo interreligioso», es el tema del cuarto capítulo. «Después de haber puesto de relieve el valor y la actualidad del diálogo interreligioso, la «Verbum Domini» (…) ofrece unas indicaciones útiles sobre el diálogo entre cristianos y musulmanes, así como con los pertenecientes a otras religiones no cristianas, en el marco de la libertad religiosa, que implica no sólo la libertad de profesar la propia fe en privado y en público, sino también la libertad de conciencia, es decir, de elegir la propia religión».
En la conclusión, dijo el arzobispo Eterovic, el Santo Padre reitera la exhortación a todos los cristianos a «esforzarse para tener cada vez más familiaridad con la Sagrada Escritura».
Peregrinación entre Nogoyá y Crespo
La peregrinación a pie se hace en honor de la santa Madre Maravillas de Jesús y partirá el 13 desde la ermita en honor a la santa construida detrás del convento de las Carmelitas, en Nogoyá, a las 17.
La novena edición de la peregrinación que une a pie las ciudades de Crespo con Nogoyá tendrá lugar entre el 13 y el 14 del actual, y se hará bajo el lema “Caminando con Santa Maravillas de Jesús, depositemos nuestra esperanza en la familia” La marcha a pie se hace en honor de la santa Madre Maravillas de Jesús y partirá el 13 desde la ermita en honor a la santa construida detrás del convento de las Carmelitas, en Nogoyá, a las 17. Luego de 24 horas de caminata, los peregrinos prevén llegar a la gruta en honor a Madre Maravillas, ubicada en Crespo. Allí, el arzobispo emérito de Paraná, Mario Maulión, presidirá una misa de clausura. La iniciativa surgió por impulso de un matrimonio crespense, conformado por Mónica Farher y Alfonso Fontana. Los Fontana iniciaron en 2002 una peregrinación desde Crespo hasta Nogoyá con la sola idea de ofrecer un agradecimiento a la entonces beata Madre Maravillas de Jesús, una carmelita de origen español que en Entre Ríos ha generado mucha devoción entre los católicos. Los Fontana intentaron llegar aquella vez hasta el carmelo de la Preciosísima Sangre, de Nogoyá, con una misión clara para ellos: dar gracias por la evolución favorable en el estado de salud de una amiga de la familia, residente en Jujuy, afectada de un tumor que le impedía moverse. Enterados de los milagros de la Madre Maravillas (a la santa se le atribuye la reanimación del pequeño Manuel Vilar, en Nogoyá, ya dado por muerto, hecho certificado por médicos nogoyaenses) fueron hacia el convento de las carmelitas descalzas para pedir oraciones por su amiga enferma. Volvieron con la promesa de las monjas de que rezarían por la enferma, y con algunas cosas más: el pedido de que la amiga residente en Jujuy iniciara el rezo de la Novena en honor a la beata, y además con una pequeña reliquia que, inmediatamente, fue enviada al norte. Los Fontana habían hecho una promesa: si su amiga mejoraba su estado de salud, harían una peregrinación desde Crespo hasta Hasenkamp. Y así lo hicieron: era el 8 de julio de 2002, dos meses después de haber visitado por primera vez el carmelo y haber hecho aquel pedido a la Madre Maravillas de Jesús. “A las 22.30 partimos desde casa, solos, sin ningún tipo de apoyo. Hicimos 20 kilómetros y llegamos a Ramírez: todo iba bien. Pero después el tiempo comenzó a desmejorarse, se levantó viento, hacía mucho frío. Seguimos caminando, no podíamos descansar: no había lugar con reparo y si nos quedábamos quietos se sentía más el frío. Caminamos 17 kilómetros sin descansar. Nos faltaban 17 kilómetros para llegar…”, recordó Mónica aquella primera experiencia. La Madre Maravillas, nacida en 1892 en Madrid y muerta en 1974 en el convento de La Aldehuela, fue una carmelita que, en vida, se volcó a las excesivas privaciones y hasta la humillación. Hablan de una vida llena de castigos infligidos a sí misma como colgarse de la melena a una viga “para sufrir por Jesús” o dormir vestida y sentada en el suelo, cinco horas cada noche. “Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”, es una de las frases que se le atribuyen. Pero también esta otra: “Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera”.
Mons.Juan A. Puiggari Arzobispo de Paraná
El Santo Padre Benedicto XVI aceptó la renuncia, presentada por límite de edad, del arzobispo de Paraná, monseñor Mario Luis Bautista Maulión, y designó en su reemplazo a monseñor Juan Alberto Puiggari, de 60 años, actualmente obispo de Mar del Plata.
La información fue comunicada esta mañana por el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, a través de la agencia AICA, a la misma hora en que se publicaba en Roma mediante “L’Osservatore Romano. Hasta el día en que el nuevo arzobispo asuma el gobierno pastoral de Paraná, cuya fecha aún no está fijada, monseñor Maulión permanecerá como Administrador Apostólico de esta sede arquidiocesana.

Datos biográficos de Mons. Juan Alberto Puiggari
Nació en la ciudad de Buenos Aires el 21 de noviembre de 1949, hijo del abogado Juan Alberto Puiggari y de la señora Élida Etcheverry Boneo.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San Pablo, de Buenos Aires, de donde egresó como bachiller en 1967 figurando entre los alumnos más distinguidos.
Recibió formación en Buenos Aires del presbítero Luis María Etcheverry Boneo, su tío -hoy en proceso de beatificación- y estuvo apostólicamente vinculado a la Asociación Argentina de Cultura, Obra fundada y animada por el padre Etcheverry Boneo, especialmente en el Colegio San Pablo y la Agrupación Universitaria Misión.
Después de finalizar estudios universitarios en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) de la que egresó con el título de Licenciado, y tras realizar estudios teológicos en el Seminario Arquidiocesano de Paraná, fue ordenado sacerdote el 13 de noviembre de 1976 en la catedral de Paraná, por monseñor Adolfo Servando Tortolo, arzobispo de Paraná.
Su ministerio pastoral estuvo siempre vinculado al Seminario Arquidiocesano de Paraná, cuyo equipo de Superiores integró desde 1977. Fue profesor de asignaturas filosóficas en el Seminario Menor y el Seminario Mayor, y rector del Instituto Secundario del Seminario, incorporado a la enseñanza oficial. Se desempeñó como rector del seminario desde 1992.
Elegido obispo titular de Turuzi y auxiliar de Paraná el 20 de febrero de 1998 por Juan Pablo II, fue ordenado obispo el 8 de mayo de 1998, en la catedral de Paraná, por monseñor Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná, y por los obispos monseñor Luis Guillermo Eichhorn, de Gualeguaychú, y monseñor Mario Antonio Cargnello, de Orán, como obispos co-consagrantes.
El 7 de junio de 2003 Benedicto XVI lo trasladó como obispo de Mar del Plata, sede de la que tomó posesión e inició su ministerio pastoral el 10 de agosto de 2003.
En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la Comisión de Ecumenismo, relaciones con el judaísmo, el islam y las religiones (CEERJIR).
Monseñor Puiggari será el quinto arzobispo (y décimo diocesano) de Paraná.+
Mesa redonda: Familia y Compasión

En el marco del ciclo de conferencias organizadas por el Movimiento Puntos Corazón el 11 de noviembre se llevará a cabo una mesa redonda sobre FAMILIA Y COMPASIÓN. Estará a cargo de un matrimonio de dicho movimiento, y junto a un matrimonio de Schöenstatt; Mariela y Hector Passi y el Padre Cristián Torres, para compartir sus experiencias y vivencias de compasión a partir de su carisma.
Vale agregar que esta actividad fue incluida por la Junta Arquidiocesana de Laicos como parte de los eventos de cierre del Año Arquidiocesano de la Familia.
Otros materiales (descargar):
CICLO DE CONFERENCIAS Y MESAS REDONDAS
“DIFUNDIR UNA CULTURA DE COMPASIÓN”
«Poner al hombre en el centro»
Discurso de padre Thierry de Roucy con ocasión de la inauguración del Centro Internacional “Para una Cultura de Compasión”, el 23 de septiembre de 2007, en Woodbourne (Nueva York), Estados Unidos.
Ordenaciones sacerdotales
El sabado 6 de noviembre desde las 10:00 en la Catedral Metropolitana serán Ordenados Sacerdotes los diáconos: Hernan Arismendi (Ibicuy), Ariel Parisse (Paraná), Luciano Murador (Paraná), Miguel García (Santa Elena), Ariel Talavera (Rosario) y Lionel López (Santa Elena).
Como lema han elegido la frase de Jn 15,16: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes”.
Luego de la Celebración Eucarística, donde recibirán el sagrado orden por la imposición de las manos y oración consecratoria de Monseñor Mario Luis Bautista Maoulión, se compratirá un momento fraterno a la canasta en el seminario.

Fiesta de la Familia
Bajo el lema “Familia, donde florece la Vida” se realizará el día 14 de noviembre entre las 18 hs y 21hs. en la Plaza de las Colectividades, un encuentro que pretende ser un ámbito en el que se reafirmen los valores que toda familia pone en juego día a día, la solidaridad, la esperanza, el esfuerzo, la confianza en si mismo, el respeto al trabajo y a los mayores.
Estos valores serán expresados a través del canto, baile, teatro, cuentos, juegos para niños y más.
Lema: Familia, donde florece la Vida
Familia: Comunidad de amor – en su dimensión esponsal y filial – que es fundamento y fin de la socieda
Alianzas: La Familia debe estar basada en la unión esponsal entre un varón y una mujer, abiertos a la vida desde su concepción hasta la muerte natural.
Barca: Signo de la Iglesia, a la cual conforma y por la que se ve sostenida.
Cruz: Es en el sacrificio de la Cruz donde encuentra la expresión de amor más grande, en la que halla un modelo de entrega y fidelidad.
Manos:
– Verde: Fecundidad. Representa las manos del Padre Creador, de quien recibimos la vida.
– Roja: Sangre. Representa la entrega amorosa del Hijo.
– Amarrilla: Luz. Representa al Espíritu Santo, quien asiste e ilumina a la Iglesia
Estrella de Sión: La presencia de María en la vida de su Hijo se repite en la vida de la Familia y de la Iglesia.
Fondo azul: representa el mundo, lugar donde se realiza y desenvuelva la Familia y la Iglesia
Movimiento de la imagen: simboliza el dinamismo en la vida de la Familia humana y de la Familia Eclesial en el mundo.
Homilía 25 de marzo 2004
25 DE MARZO DE 2004 «ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR»
Homilía de Mons. Mario Maulión, arzobispo de Paraná, en la celebración del «Día del Niño por Nacer»
Queridos hermanos:
Estamos celebrando el sagrado momento en que es concebido, en el seno de María, el Verbo Eterno de Dios, el Hijo del Padre, por quien fueron hechas y renovadas todas las cosas y son salvados los hombres.
Por nueve meses, desde un día como el que hoy celebramos, el Cuerpo de María fue el tabernáculo preciado de Dios. En su ser humano, en su fuerza y vitalidad femeninas, se fue tejiendo este nuevo ser: su Hijo, que concibió por el Espíritu y gestó con toda su dedicación y su empeñoso cuidado. Desde María, desde su embarazo y su maternidad, (éste es el camino que Dios eligió para mostrar mejor y con mayor claridad la intimidad de su ser divino y su deseo de salvarnos) desde entonces, la maternidad tiene un nuevo valor. No es sólo el camino para el comienzo de la vida de nuevas personas. Es mucho más: es el camino que Dios mismo recorrió
Toda maternidad refleja, de un modo nuevo, el rostro de Dios y su interés por la vida. Sea cual fuere el modo cómo se da la concepción (buscada o no, legítima, honesta o descontrolada, correctamente santa o no), toda maternidad que deriva de ella es siempre sagrada. Destruir la maternidad, impedirla, bloquearla es un crimen. Es el crimen más cruel y más despiadado porque su víctima, indefensa, silenciosa e inerme sólo puede recibir la agresión injusta y indebida, y esto es lo mas terrible, de quienes más espera y necesita protección de su madre y de quienes la acompañan. Cualquier desviación de la conciencia, de la educación, de la opinión pública que busque justificar el aborto es un abuso de poder y una cruel manera de mentir para encubrir el abominable acto de matar inocentes.
Por eso la fiesta de la Anunciación de la Encarnación del Hijo de Dios es también un severo reclamo del Señor a favor de toda vida. En especial de la vida por nacer. Es muy cierto que debemos velar por todos los niños nacidos. Ellos esperan y necesitan más que una simple atención. Requieren la dedicación de padres, docentes, dirigentes, adultos, entidades, de toda la sociedad para que su vida sea fuerte y realmente humana y humanizadora. Centrar la atención en el niño nacido requiere igualmente una mayor protección, defensa y cuidado al niño por nacer. Alabo y los invito a alabar al Señor por todo el esfuerzo y la dedicación de quiénes trabajan por los niños nacidos y de quienes lo hacen por los niños por nacer. Todos los niños son reflejos tanto del Niño por nacer que está en el seno de María como del Niño Nacido de Ella.
El Dios viviente comienza a vivir como ser humano. En el santuario de la Madre, comienza ese camino de llegar a ser hombre pleno: desde su concepción hasta su Muerte Salvadora, Muerte que será derrotada por su Resurrección.
La Palabra de Dios nos indica que la misteriosa concepción de Jesús ocurrió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dos voluntades decidieron el estar disponibles al Padre Celestial. La Carta a los Hebreos muestra que en el hoy eterno de Dios, el Hijo le dice al Padre: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”. Y en un momento de la historia humana, una joven nazarena, María, dice palabras parecidas al Enviado de Dios: Aquí está la servidora de Dios, que se cumpla en mí lo que has hecho. Esas dos decisiones hacen que el Espíritu Santo fecunde a María. Por esas dos decisiones, el Hijo del Padre Eterno comienza a ser el Hijo de María.
Y la historia de ambos, Madre e Hijo, será una historia de fidelidad a Dios, una historia de alegría y cruz, de esfuerzo y de persecución. La Vida Eterna, espléndida, será de distintos modos amenazada, bloqueada, perseguida, atormentada y destruida: «una espada atravesará tu corazón». La Vida, por instigación del Maligno, por envidia, perversión, ignorancia o estupidez de los hombres, será atacada o destruida.
Los hombres inclinados a vivir y a amar, misteriosamente, nos podemos transformar en agentes de muerte de diversas maneras y con variadas seudo justificaciones. Y cuando el hombre decide matar, abre para sí y para otros una espiral de violencia que sólo se termina cuando se decide al arrepentimiento e implora el perdón.
La muerte provocada injustamente requiere justicia. Pero la justicia no basta si no se deja impregnar de misericordia. Juan Pablo lo dijo «sin justicia no hay paz y sin reconciliación no hay justicia».
Hoy queremos rezar por los derechos humanos de las personas humanas más frágiles: el niño por nacer; que sean cuidados y encaminados a gozar de este bien que es la fiesta de la vida.
Queremos rezar por las Madres: que sientan la fuerza y la dicha de vivir el espléndido misterio de su maternidad.
Queremos pedir por las autoridades y los dirigentes sociales para que promuevan la vida, toda vida humana y que no sucumban a la tentación del aborto por razones económicas, políticas o por ideologías de muerte, de mentira, de destrucción.
Queremos pedir por quienes sucumbieron a la tentación del aborto: que sus hijos rueguen por ellos para que se les cure esa profunda herida de haber matado y que vuelvan sus corazones al perdón del Señor de la Vida.
Que defendamos y promovamos la cultura de la Vida porque toda vida es sagrada.
Mons. Mario Maulión, arzobispo de Paraná
Homilía Tedeum 2004
25 DE MAYO DE 2004
Homilía de monseñor Mario Luis Bautista Maulión, arzobispo de Paraná en el tedéum del 25 de Mayo celebrado en la parroquia San Juan Bosco
1. El 194 Aniversario del 25 de Mayo de 1810, es ocasión oportuna para que la Nacían Argentina quiera celebrar su historia, atender el presente y proyectarse hacia el futuro.
La memoria en el hombre está llamada “poner en el corazón” (es decir, recordar) la mirada a nuestros orígenes y a nuestras raíces. Es un modo precioso de responder al “¿quiénes somos?” “¿qué queremos ser?”.
El futuro no es ni puede ser la repetición mecánica ni puede ser una novedad tan total como si la Nación actual hubiese surgido de la nada.
La Nación, como el hombre individual es hija que no puede desconocer sus padres ni tampoco ser la simple reiteración de ellos: su desarrollo y su progreso se logran en ese delicado punto que es su decisión libre: asumiendo el pasado, desde el presente, se proyecta creativamente hacia el futuro marcando y realizando, así, su historia.
2. Ese futuro será fecundo cuando esté marcado y enmarcado en el horizonte de un claro proyecto: “¿qué queremos ser? ¿cómo lo vamos a hacer?
Los grandes ideales en los que presumimos coincidir todos (así surge de nuestra expresiones corrientes y comunes) como justicia, honestidad, trabajo, familia unida, educación para todos, seguridad, solidaridad, etc. pueden ser a menudo aspiraciones genéricas y abstractas. La concreción de dichos ideales en hechos más concretos y palpables, logrados a través del diálogo de propuestas, formuladas con respeto y con audaz sinceridad, es un camino que diariamente es preciso recorrer.
Los desencuentros que personal y socialmente se han producido provocaron y provocan heridas y exclusiones.
El camino para un lograr coincidir en un proyecto común, que incluya a todos, requiere siempre un valiente, completo y delicado examen de conciencia. “¿qué hice?”, “¿qué no hice?”, “¿cómo lo hice?”; y hacerlo no sólo en singular sino en el plural.
Detectar lo negativo y reconocerlo con sinceridad supone valentía: es el camino de la verdad y de la humildad para alcanzar un proyecto que sea integral.
3. El arrepentimiento, el pedido de perdón, la disposición a reparar los daños ocasionados son el camino que desde pequeños fuimos enseñados a recorrer en la familia, en la escuela, en la sociedad, en la Iglesia. No es fácil recorrerlo.
Sólo desde esta perspectiva se entiende el perdón que los creyentes confiamos obtener de Dios padre cuando reconocemos el mal que hicimos. Perdón que el mismo Jesús nos pide brindar hasta los enemigos. Con generosidad. Este camino siempre se orienta hacia una laboriosa y generosa reconciliación.
Tanto en el orden personal como en el ámbito social, la reconciliación requiere el respeto a la justicia. Sólo en la verdad, en la justicia y la libertad se edifica la reconciliación que siempre tenderá a impregnarse en la misericordia.
La reconciliación no es impunidad. Pero ha de superar el horizonte de la revancha y el desquite, abriéndose a una generosa actitud de incluir a todos.
4. La Palabra que Dios nos da, abre el corazón a actitudes que son también un programa social, un proyecto de Nación.
l Somos hijos de Dios: es el camino más válido para vernos y considerarnos como hermanos.
l Compartir (la “com-pasión”) es estar activa y generosamente junto al hombre, en particular al que sufre.
l Querer bien (“benevolencia” = “bene-volencia”), con humildad, con delicada paciencia para comprender y con la generosa actitud de saber que, siendo diferentes, no necesariamente estamos divididos y, menos, enfrentado.
La Palabra de Dios nos lleva a dejar que el Señor reine con su Paz en nuestros corazones: esa Paz, que sólo Él puede dar, es la que ha de iluminar y juzgar nuestras conductas.
5. Desde nuestra condición de hijos de Dios, a Quien reconocemos y adoramos como Fuente de toda Razón y Justicia, queremos y necesitamos hacer un Proyecto de Nación, que incluya a todos, que priorice a los más necesitados, que promueva los valores morales que son los que fundamentan y cohesionan una sociedad: cuando se los vivieron y se los viven, hicieron y hacen sólida la soberanía de una Nación. Y, cuando se los descuidan o degradan, entra en esa sociedad el virus de la disgregación.
La recuperación de nuestra Nación, ante Dios y ante los hombres, comienza en el corazón de cada uno de sus miembros, de cada uno de nosotros. Desde este corazón es preciso vernos como responsables gestores del bien común, como laboriosos actores de una cultura sólida, de brindar con valentía y generosidad el aporte para el bien de todos.
6. La Virgen María, en las diversas advocaciones que marcan la geografía de nuestra Nación Argentina (Lujan, Itatí, del Valle, del Rosario, del Carmen, de la Merced, etc. es venerada por gran parte de los argentinos como Madre y Protectora de nuestra Patria. A Ella la invocamos. A Ella queremos mirarla como Modelo también para construir la Nación.
Mons. Mario Maulión, arzobispo de Paraná