Guía de lectura de «Laudato Si»

 

 

El siguiente texto es un “mapa”, una guía de lectura de la Encíclica, que se ofrece como apoyo para una primera lectura de la misma,  ayudando a tener una visión de conjunto y detectar las líneas de fondo.

Las primeras dos páginas presentan la “Laudato si’” en conjunto, y luego cada página corresponde a un capítulo, señala su objetivo y reproduce algunos párrafos clave. Los números entre paréntesis remiten a los párrafos de la Encíclica. (Descargar)

 

Comienza el debate en el III Sínodo Arquidiocesano

 

Con la primera de las cuestiones que se debatirán durante este año, el sábado 20 en las instalaciones del Colegio Cristo Redentor de Paraná, se iniciará formalmente el Sínodo donde se abordará el tema: Corresponsabilidad de los miembros de la comunidad en la renovación misionera de la parroquia.

Después de la recepción de las propuestas elevadas por diferentes grupos de la comunidad diocesana, una comisión de peritos elaboró un Instrumento de Trabajo que los sinodales están analizando y con el que deberán debatir en esta primera sesión para luego finalizar con la votación.

Sólo tendrán acceso a participar de la sesión los sinodales que fueron propuestos desde los distintos grupos que componen las parroquias de la diócesis junto a representantes del Clero y las Congregaciones religiosas, quienes ya prestaron juramento frente al Obispo en la sesión inaugural realizada el pasado 24 de mayo.

En esta oportunidad se reflexionará acerca de la responsabilidad de los miembros de la iglesia tomando como puntos centrales Renovación misionera, Comunidad de fieles y Nueva Evangelización.

Este proceso, que comenzó con su etapa preparatoria el año pasado, se extenderá con los debates hasta el año próximo. Si bien hay 10 cuestiones a tratar, este año la Asamblea Sinodal sólo estudiará cinco:

1°- Corresponsabilidad de los miembros de la comunidad en la renovación misionera de la parroquia (20 de junio)

2°- Parroquia e iniciación cristiana (11 de julio)

3°- La comunicación en la vida parroquial (12 de septiembre)

4°- Parroquia como comunidad eucarística (21 de noviembre)

5°- Parroquia como comunidad caritativa (12 de diciembre).

Por otra parte, desde la Comisión de Animación Espiritual hacen llegar a todas las comunidades el Material para la oración en las parroquias en ocasión de la Sesión del III Sínodo, este sábado 20 de Junio.  

 

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Fiesta Patronal Parroquia Sagrado Corazón de Jesús

 

“Corazón de Jesús, fuente de Misericordia”, es el lema que enmarca las actividades propias de la Novena y Fiesta Patronal de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús.

 

La novena preparatoria comienza el jueves 18 de junio y desde ese día el programa de actividades será:

18.00: Confesiones. Rosario. Novena.

19.00: Misa, luego, media hora de Adoración al Santísimo.

El primer día, el jueves 18, se rezará por las vocaciones y el tema de la prédica será “Dios, rico en Misericordia.

El desarrollo previsto continúa así:

Viernes 19: “El Padre de la Misericordia y el hijo pródigo”. Se rezará por los religiosos y religiosas en el año de la vida consagrada.

Sábado 20. “La Misericordia manifestada en la Cruz de Cristo y su Resurrección”. Se rezará por la Patria y las autoridades.

Domingo 21: “la Misericordia de Dios en la Misión de la Iglesia. Nuestra Misión de bautizados”. Se rezará por las familias.

Este jueves 18 se publicará la segunda encíclica del Papa Francisco

 

El próximo jueves 18 se publicará la Segunda Encíclica del Papa Francisco, en la cual se trata la temática del medio ambiente. El escrito, «Laudato Si’ (Alabado Seas, en latín) sobre el cuidado de la casa común».

El Papa invitó a acompañar este acontecimiento con una renovada atención a las situaciones de degradación ambiental, pero también de recuperación, en los propios territorios. En este sentido, subrayó que “esta encíclica está dirigida a todos». Oremos para que todos puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado”.

El título “Laudato Si” está tomado del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, el santo del que el Papa Francisco tomó su nombre. Será la segunda encíclica publicada en el pontificado de Francisco. La primera es Lumen Fidei, publicada el 5 de julio de 2013.

En los puntos 15 y 16 de la encíclica, últimos de la introducción, el Papa resume lo que es su intención y la estructura del documento:

 

15. “Espero que esta encíclica, que se suma a la doctrina social de la Iglesia, nos ayude a reconocer la magnitud, la urgencia y la belleza del reto al que nos enfrentamos. En primer lugar, voy a hacer un breve recorrido por diversos aspectos de la crisis ecológica actual con el fin de tomar los mejores frutos de la investigación científica ya está disponible. A partir de esta visión general, me ocuparé de algunos de los argumentos que nacen de la tradición judeo-cristiana, con el fin de dar mayor coherencia a nuestro compromiso con el medio ambiente. Después voy a tratar de llegar a las raíces de situación actual, con el fin de no  entender solamente los síntomas, sino también las causas profundas. Así podremos proponer una ecología que, en sus diversas dimensiones, integran el lugar específico que el ser humano ocupa en este mundo y sus relaciones con el mundo que le rodea. A la luz de tales reflexiones quisiera dar un paso al frente en algunas líneas de diálogo y de acción que involucran a cada uno de nosotros o a la política internacional. Por último, ya que estoy convencido de que cualquier cambio necesita de motivaciones y de un viaje educativo, voy a proponer algunas líneas de desarrollo humano inspirado en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana.”

 

16. Cada capítulo, aunque tiene su propio tema y una metodología específica, toma a su vez, desde una nueva perspectiva, los temas importantes tratados en los capítulos anteriores. Esto se refiere especialmente a algunos pilares que atraviesan toda la Encíclica. Por ejemplo: la relación íntima entre los pobres y la fragilidad del planeta; la creencia de que todo en el mundo está estrechamente relacionado; la crítica del nuevo paradigma y las formas de poder que surgen de la tecnología; una invitación a buscar otras formas de entender la economía y el progreso; el valor intrínseco de toda criatura; el sentido humano de la ecología; la necesidad de debates sinceros y honestos; la grave responsabilidad de la política local e internacional; la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. Estos temas no están cerrados o abandonados, sino que constantemente se toman y son enriquecidos.

HOMILIA EN LA ORDENACIÓN SACERDOTAL DE LOS DIACONOS ARIEL GUSTAVO OLMO Y DAMIÁN JOSÉ RETAMAR

 

 

 

Catedral Nuestra Señora del Rosario.

Paraná, 13 de junio de 2015.

 

Querido Sr. Cardenal

Queridos sacerdotes,  diáconos y seminaristas

Queridos consagrados.

Queridos hermanos en el Señor

 

Nos congrega, una vez más, un don grande del Señor para Su Iglesia: la ordenación presbiteral de nuestros queridos diáconos Gustavo y Damián.

Con inmensa alegría estamos participando de la Santa Misa en que estos hermanos nuestros, dentro de unos momentos, por la imposición de manos del Obispo y la oración consagratoria, han de recibir el sacramento del Orden que los configurara con Cristo Cabeza, Pastor, Siervo y Esposo de la Iglesia.

La vocación sacerdotal  es un misterio de la elección divina: «No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto, y que ese fruto sea duradero» (Jn 15, 16). Estas palabras inspiradas de la Sagrada Escritura estremecen profundamente el corazón de todo sacerdote, seguramente en esta mañana al de Gustavo y Damián.

Tengan bien presentes, queridos hijos,  que es el Señor quien los ha llamado desde toda la eternidad y es Él, quien los ha consagrado  para que sean Su propiedad.

Por la consagración quedarán  sellados con una nueva identidad, como sacerdotes del Señor: actuarán en nombre de Cristo Cabeza; serán administradores de sus sacramentos para bien del Pueblo de Dios; presidirán la Eucaristía, proclamarán Su palabra; y deberán ofrecerse a ustedes mismos juntamente con el Señor sobre el altar, para ser con Él víctima viva, para alabanza de Su gloria y salvación de los hombres.

Esta misión, como comprenderán, no podrán realizarla plenamente sino es poniendo de parte de ustedes un esfuerzo continuo por ser sacerdotes santos, sabiendo desde ya, que es el Señor quien realiza la obra. “jamás destacaremos, Benedicto XVI, suficientemente, cuán fundamental y decisiva es nuestra respuesta personal a la llamada a la santidad. Esta es la condición no sólo para que nuestro apostolado personal sea fecundo, sino también, y más ampliamente, para que el rostro de la Iglesia refleje la luz de Cristo (cf. Lumen Gentium, 1),

Él, quien nos ha llamado de un modo tan personal, quiere que la existencia de cada uno, el ministerio y la santidad de nuestras vidas vayan unidos. «Hoy más que nunca la Iglesia necesita sacerdotes santos, cuyo ejemplo diario de conversión inspire en los demás el deseo de buscar la santidad a la que está llamado todo el pueblo de Dios” S. Juan Pablo II

Permítanme que en esta mañana subraye dos aspecto del sacerdocio, que son muy queridos por nuestro Papa Francisco.

La identidad del presbítero se comprende contemplando la imagen del Buen Pastor, por lo tanto la primera exigencia para un sacerdote es que  sea un auténtico discípulo de Jesucristo, porque solo un sacerdote enamorado del Señor puede cumplir la misión confiada por Él. Pero, al mismo tiempo, debe ser un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los alejados.

Discípulos enamorados: cuya existencia esté centrada en la escucha de la Palabra de Dios y en la celebración diaria de la Eucaristía: “mi Misa es mi vida y mi vida es una Misa prolongada” (S. Alberto Hurtado) (191) «La santa misa es, de modo absoluto, el centro de mi vida y de toda mi jornada”. S. Juan Pablo II.

Para configurarse con el Maestro desde la Eucaristía, es necesario asumir la centralidad del mandamiento del amor  “En el seguimiento de Jesucristo aprendemos y practicamos las bienaventuranzas  del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida”

Ardorosos misioneros: entregados apasionadamente a la misión pastoral; y para que esto sea posible hay que tener una certeza: la certeza de que el mundo no puede vivir sin Dios, el Dios de la Revelación, el Dios que en Jesucristo nos mostró su rostro, un rostro que sufrió por nosotros, un rostro de amor que transforma el mundo como el grano de trigo que cae en tierra. Por consiguiente, tenemos esta profundísima certeza: Cristo es la respuesta y, sin Él,  el Dios con el rostro de Cristo, el mundo se autodestruye y hoy resulta  evidente  cuando se tiene la pretensión de construir un mundo sin Dios. El hombre se autodestruye.  Debemos tener una certeza renovada: él es la Verdad y sólo caminando tras sus huellas vamos en la dirección correcta, y nuestra misión es caminar y guiar a nuestros hermanos en esta dirección.

Este ardor misionero es obra del Espíritu Santo; “se basa en la docilidad al impulso del Espíritu, a su potencia de vida que moviliza y transfigura todas las dimensiones de la existencia.

El discípulo y misionero, movido por el impulso y el ardor que proviene del Espíritu, tiene que anunciar, sin cansarse y con creatividad, con fuego en el alma, el Evangelio de Jesús. ¡Pobre de mí si no evangelizo!

 “Llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas, seguros de que la Providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas”  DAP(551).  Tengan siempre  valor y  audacia apostólicos”. Sean ministros del Evangelio cuya vida irradie el fervor de quienes han recibido, ante todo, en sí mismos, la alegría de Cristo y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo”.

La actitud de servicio, queridos Damián y Gustavo, es una de las características que más  pide Francisco a los sacerdotes. Nace de la doble dimensión: discípulos enamorados y ardorosos misioneros.

El Pueblo de Dios siente necesidad de presbíteros-discípulos, configurados con el corazón del Buen Pastor y de presbíteros-misioneros, que cuiden del rebaño a ellos confiados y busquen a los más alejados”, que estén atentos a las necesidades de los más pobres,  y promotores de la cultura de la solidaridad. También de presbíteros llenos de misericordia, que se manifieste especialmente en la disponibilidad para celebrar el sacramento de la reconciliación y correr, sin demora, al lecho del enfermo o de cualquier sufrimiento.

 “Nos reconocemos como comunidad de pobres pecadores, mendicantes de la misericordia de Dios…” y necesitados de abrirnos a “la misericordia del Padre”. Esta conciencia de pecador es fundamental en el discípulo y más si, es presbítero.  Al considerarse vivencialmente como pecador, el presbítero se hace, “a imagen del Buen Pastor,… hombre de la misericordia y la compasión, cercano a su pueblo y servidor de todos” . Crece en “el amor de misericordia para con todos los que ven vulnerada su vida en cualquiera de sus dimensiones, como bien nos muestra el Señor en todos sus gestos de misericordia”. “Tu misericordia Señor me sostiene”… han querido tomar como lema. Háganlo realidad en sus vidas.

Quiero concluir,  brevemente, con algunos consejos sencillos pero fundamentales para la fecundidad y fidelidad de la misión que hoy la Iglesia les encomienda:

-sean hombres de oración: no seguimos a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy  de nuestras vidas. Necesitamos una profunda experiencia  que nos configure con Él y que culmine en la madurez del discípulo de Jesucristo.  Sólo lo lograremos en la oración, que hace madurar la elección de vida por Dios, que nos hace vivir con alegría y fecundidad nuestra entrega celibataria. Si no hay oración, nuestro sacerdocio está en peligro. Oración cuyo culmen es la Eucaristía, diariamente celebrada  y adorada, que irá transformando la vida de ustedes en una existencia eucarística

Como ardorosos misioneros: tenemos que tener bien claro: “La evangelización se hace de rodillas”…  Sin la relación constante con Dios, la misión se convierte en función” SS Francisco

«La salvación de muchos depende de la oración de pocos» SS Pío XII

-Amen a la Iglesia y vivan la comunión. «Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en Ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste». (Jn.17:21).Por vocación somos constructores de comunión. Nuestra comunión nace en la de la Trinidad y vive de ella. Se inserta en el misterio de Cristo y de la Iglesia, su Cuerpo místico y misterio de comunión. Las relaciones entre nosotros, miembros de este Cuerpo, surgen de la fe.

Sientan al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.  Tengan capacidad de ver, ante todo, lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”. Sepan “dar espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (Cf. Gal 6, 2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan.

 

Y para con  la Iglesia, la  mejor actitud es el amor y la entrega, como Jesús. “Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla” (Ef. 5,25). Sientan la alegría de ser uno en Cristo. Ningún momento de la Iglesia escapa a su Providencia.

-Sean profundamente marianos. De María Virgen podrás aprender lo que significa ser el esclavo del Señor y que se haga en ustedes según su palabra, día a día, momento a momento.

Hoy quiero pedirle a la Virgen para ustedes y para todos los sacerdotes, la gracia de saber recibir el don de Dios con amor agradecido, apreciándolo plenamente como ella hizo en el Magníficat; la gracia de la generosidad en la entrega personal para imitar su ejemplo de Madre generosa, la Virgen de la Visitación; la gracia de la pureza y la fidelidad en el compromiso del celibato, siguiendo su ejemplo de Virgen fiel; la gracia de un amor ardiente y misericordioso a la luz de su testimonio de Madre de misericordia.

Queridos hijos, tengan presente siempre que en las dificultades que encuentren pueden contar con la ayuda de María, como ella estuvo al pie de la cruz de su Hijo está siempre junto a nosotros en las pruebas.

 

Que Dios los bendiga y recuerden bien que Contemplar el rostro de Cristo, y contemplarlo con María, es el programa  que  la Iglesia les pide en el alba del tercer milenio, invitándolos a remar mar adentro en las aguas de la historia con el entusiasmo de la nueva evangelización.

Agradezco a sus familias, a sus comunidades de origen: Inmaculada concepción y San Miguel de Bovril, a sus comunidades que los acompañan en esta última etapa de preparación y especialmente a los formadores del Seminario.

Pidamos al Señor que siga enviando sacerdotes para su Iglesia. Que así sea

 

 

 

Novena Patronal en Bajada Grande

La Parroquia Inmaculado Corazón de Maria está festejando la novena patronal de su fiesta litúrgica.  Por eso este año comenzamos nuestros festejos en Pentecostés. Cargados del amor de Dios y de sus dones comenzó la misión que como todos los años realizan los encargados de Ermita de la parroquia. Durante este tiempo de misión y hasta septiembre Maria estará visitando tu casa, tu familia, tus amigos. Te acompañara en el dolor, en la enfermedad, en la falta de trabajo, para ayudarte a llegar a Jesús. Desde el Viernes 5 de junio estamos rezando la Novena; contando cada día con la presencia de distintos sacerdotes. 17,30 rezo del Rosario y 18 hs. la Misa.

El sábado 13 de junio tendremos la Procesión por las calles del barrio, saliendo de la Parroquia a las 16, 30 hs. finalizando con la Misa presidida por Mons. Puiggari

Y el domingo 14 de junio a la  hora 12,30 compartiremos nuestro almuerzo. 

Jornada de Formación para Jóvenes Universitarios

 

Este año, al cumplirse los 20 años de la Encíclica «Evangelium Vitae», la Jornada tendrá como tema «El Evangelio de la vida: Luz para el hombre de hoy».

Durante la jornada se dará homenaje a San Juan Pablo II, el Papa de la Vida.

Se expondrán los principales temas de la Encíclica y se vincularán los mismos con la vida universitaria y la presencia de los laicos en la sociedad.

Habrá testimonios de compromiso y servicio a la Vida.

Para culminar esta actividad tendrá lugar la Celebración de la Eucaristía, fuente de la Verdadera Vida.

Nos acompañarán como expositores María Inés Franck y Nicolás Lafferriere, especialistas en bioética y docentes y difusores del valor de la vida humana en diversos ámbitos civiles y eclesiales.

III Sínodo Arquidiocesano: Temas de Interés

 

En el marco de calendario y sesiones previstas para el desarrollo del III Sínodo Arquidiocesano se recuerda que las mismas tendrán lugar en el Colegio Cristo Redentor.

Las fechas son las siguientes:

20 de junio, desde las 9hs. Cuya cuestión a tratar es la Corresponsabilidad de los miembros de la comunidad en la renovación misionera de la parroquia”

11 de julio desde las 9 hasta las 17hs. La cuestión a trabajar es: Parroquia e iniciación Cristiana

12 de septiembre, cuya cuestión es La comunicación en la vida de la parroquia. La Fecha tope para la entrega de los trabajos de los Grupos Sinodales de Estudio es el 31 de julio.

Desde el área de espiritualidad se informa que la semana que viene, previa ala segunda sesión, se estará enviando material para que en las parroquias y comunidades se realice Adoración al Santísimo durante las sesiones sinodales

Para mayor información visitar www.arzparan.org.ar/sinodo

Cómo colaborar con Colecta de Cáritas

 

Este fin de semana, se realizará la Colecta Anual de Cáritas bajo el lema es «Lo que se comparte se multiplica». En muchos lugares del país se reciben donaciones para la Colecta Anual durante todo junio, porque las Cáritas diocesanas y parroquiales organizan iniciativas y actividades en el marco del «Mes de la Caridad».

El aporte se puede hacer llegar de diversas maneras:

•             En todas las parroquias, capillas y centros misionales del país.

•             Telefónicamente, llamando al 0810-222-74827

•             Con depósito en cheque o efectivo:

•             Por cheque: a nombre de Cáritas Argentina (no a la orden)

•             Cuenta Corriente del Banco Nación 38632/92. sucursal 0085 Plaza de Mayo

•             Depósitos y transferencias bancarias:

CBU 01105995-20000038632921

CUIT: 30-51731290-4

 

•             Por Internet a través de nuestro sitio www.caritas.org.ar

13 de Junio: Aniversario de la Arquidiócesis de Paraná

 

Compartimos un fragmento del artículo de la Prof. Celia Godoy, responsable del Archivo Arquidiocesano sobre la historia de nuestra Iglesia. 

 

Inicio de la Iglesia de Paraná hasta 1860

Año de la Instalación del Vicariato Apostólico Paranaense.

 

La reducida población de la Bajada dependía en el orden espiritual de los curas de Santa Fe, que cada tanto enviaban algún sacerdote para las funciones religiosas. Allí se levanto una capilla dedicada a la Inmaculada Concepción en el lugar donde hoy esta la Catedral. El rancho de paja, con pocos elementos sirvió para nuclear a su alrededor a los primeros pobladores y era atendida por el Pbro. Miguel de Barcelona. Celebraba misa, pero no administraba los sacramentos. Los casamientos y las defunciones las anotaba y las mandaba a Santa Fe para que figuraran en los libros de Colecturía y para los bautismos venían dos o tres veces al años los sacerdotes de los curatos de Naturales y Españoles.

El Gobernador de Buenos Aires Don Bruno Mauricio de Zabala, interesado en establecer nuevas poblaciones para limitar la influencia de los indios, se dirige al Cabildo Eclesiástico, a cargo de la Diócesis y pide se subdividan algunas parroquias extensas. Se crearan entonces Ayudantias de Parroquias, nuevos curatos en Corrientes y uno en el Pago de los Arroyos.  Se llama a los curas de las parroquias a subdividir y se solicita informes a los Curatos de Españoles y Naturales que atendían esta zona. Si bien estos curas no están de acuerdo, el Cabildo resuelve crear por decreto del 23 de octubre de 1730, las parroquias rurales de San Antonio de Areco, Monte Grande, Matanza, Arrecifes y Baradero, Lujan, Santa Cruz de los Quilmes y Magdalena con dos curatos de naturales anexos, todos de Buenos Aires. En Santa Fe crea el de los Arroyos y el de la otra banda del río Paraná.

El 8 de noviembre de 1730 se fija en las puertas de la Catedral de Buenos Aires el edicto y se llama a concurso de oposición para proveer de Párrocos a los nuevos curatos.

Para la Bajada se presenta el Pbro. Francisco Arias Montiel, ordenado en Santa Fe en 1718. Pide algunos elementos desusados en la Catedral, autorización para pedir limosnas para su iglesia y que se dispusiera la entrega de los ornamentos de la Capilla del Rincón que se adjudicaron a su parroquia.

La falta de libros parroquiales hasta 1755 nos impide conocer la acción total de este primer párroco. Sabemos que en 1738, lo reemplazo el Pbro. Josef de Aguiar y en 1743 fue designado Teniente Cura el pbro. Manuel Rodríguez.

El 16 de febrero de 1755 fue designado el Pbro Joaquín Sotelo de Burgos, quien en su nuevo cargo se dedico a cortar algunos abusos que ocurrían en los días festivos mientras los feligreses iban a misa y otros se reunían en carreras, juegos o entretenimientos con lo que no satisfacían el precepto dominical.

Corría en año 1762 y la vasta zona de nuestra actual Arquidiócesis pertenecía al Arzobispado de Buenos Aires.

Para atender pastoralmente al territorio, fue trasladado desde Asunción el hasta entonces Obispo, Mons. Dr. Manuel Antonio de la Torre, por decreto del 11 de enero de 1762.

Demoró en llegar a su sede hasta enero de 1765, donde tomo posesión el día 5. Aprovecho el viaje desde Asunción para hacer una larga visita pastoral de 14 meses. Visito en el trayecto entre otras, las iglesias de Paraná y Santa Fe.

En los libros de los curatos hizo copiar su Auto de 4 de diciembre de 1769, en el que daba las normas a que debían ajustarse los párrocos en el desempeño de de su cargo.

Visitó Paraná durante su viaje de Asunción a Buenos Aires, en Agosto de 1764 y en noviembre confirmo 554 varones y otras tantas mujeres.

Esta información que está registrada en este primer libro de bautismos, nos permite conocer valiosa información sobre las primeras familias que poblaron nuestro suelo y cuyos descendientes hoy los muestran con orgullo en sus genealogías.

El 8 de octubre abrió el Libro de Difuntos, y donde dejo estampadas algunas instrucciones. Mando fundar una congregación de la misericordia y dispuso que los entierros se hicieran de mañana. Prohibió los juegos y borracheras en los velorios de difuntos y la concurrencia a los entierros de las lloronas. Censuro los abusos que se cometían a la muerte de párvulos, en que se gastaban, “no uno sino muchos días con sus noches, en bailes y escandalosos fandangos” y prohibió que en sus entierros se hicieran altarillos para posar, ni bailes, ni banquetes, era el Párroco en ese entonces el Dr. Pedro Joaquin de Mendieta.

En su tiempo fueron expulsados los Jesuitas en virtud de la Real Orden de 1767 y a partir de entonces comenzaron a languidecer las Misiones por ellos establecidas. Las mismas fueron confiadas a religiosos de otras órdenes y a la administración seglar.

En 1772 visitó la jurisdicción de Montevideo, luego volvió a Buenos Aires, para de allí ir al concilio de La Plata en abril de 1773, dejando el Gobierno de la Diócesis al D. Juan Baltasar Maciel. Ya no volvería a Buenos Aires, por que falleció en La Plata el 20 de octubre de 1776.

Sabemos que en nuestros inicios en esta tierra, pertenecíamos a la Diócesis de Buenos Aires, que era muy amplia, ya que atendía desde la Mesopotámica hasta la Patagonia.

Era necesario subdividirla, en nuevos obispados. Para cubrir las necesidades se nombró un Delegado Eclesiástico que pudiera resolver los conflictos  y detener en algunos casos  los avances de los gobernantes que se tomaban la atribución de nombrar curas y destituirlos, como de intervenir en la administración de los bienes de la iglesia.

En 1828 el Vicario Eclesiástico nombro al Pbro. Francisco Dionisio Álvarez, con algunas reducidas facultades y más tarde lo nombro Delegado para de esta manera tener alguna solución transitoria. En este mismo Cargo es nombrado después el Pbro. José Leonardo Acevedo.

Desde 1805, en que el Obispo Lue había recorrido la zona, los fieles del Litoral no conocieron a sus Pastores y la confirmación resulto un sacramento desconocido.

El 17 de septiembre de 1829, el Gobierno entrerriano aviso que había llegado Santa Fe un Obispo que venia de Roma y seguiría a Chile, pero pasaría por Paraná el martes de la semana siguiente para quienes quisieran confirmarse.

Por lo demás, la disciplina religiosa solía aflojarse y la escasez de clero sumado al estado continuo de guerra, hacia necesario y urgente la creación de este vicariato.

“Contribuía a agravar la situación del litoral, la senectud del Obispo, de ese momento Mons. Medrano, cuyos achaques, sorderas y ceguera, le restaban posibilidad de acción realmente efectiva”

Rosas, que si bien había favorecido a la iglesia en muchos aspectos, también participaba de la mentalidad regalista de la época, y vio la solución al proponer al Papa Pió 9, que nombrara al Pbro.  Miguel García como coadjutor, para que en caso de fallecimiento, pudiera ejercer las funciones episcopales.

La propuesta no fue aceptada, para evitar conflictos y mantener la calma, el Papa envió un Delegado Apostólico, Mons. Ludovico Bessi.

Lamentablemente, el enviado llego en mal momento, por la situación del país y la postergación de la misión pontificia se hizo indefinida.

Desde hacía mucho tiempo se veía la necesidad de erigir una nueva diócesis en el litoral. Según el Deán Juan José Álvarez, ya en 1847 se hablaba del tema en la Universidad de Buenos Aires, y cuando regresa a Paraná en 1850 y tiene la oportunidad de encontrarse con el General Urquiza le insinúa la conveniencia de erigir una nueva diócesis, a fin de que los feligreses fueran visitados y atendidos con los auxilios de la religión, ya que desde la muerte de Mons. Lue, los habitantes no habían recibido  la bendición episcopal de su legitimo pastor.

Urquiza que había comprendido el alcance de este proyecto, aseguro que pronto derribaría a Rosa y contribuiría a dar una Constitución al país y podría llevar a buen termino este pedido.

Pasaron ocho años más y llegamos a 1858, el General Urquiza esta en Paraná sede del Gobierno de la Confederación y ha propuesto al Pbro. Dr. José Leonardo Acevedo para ocupar el Cargo de Vicario Apostólico, y  Mons. Marino, en virtud de las facultades delegadas por el Papa, resuelve desmembrar las Provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, de la Diócesis de Buenos Aires.

Este decreto lleva fecha del 4 de agosto de ese año y se dispone la Instalación del Vicariato para el 15 de agosto de 1858.

Como había fallecido el Obispo Electo Mons. José Leonardo Acevedo, es designado como Vicario Apostólico Paranaense el Canónigo Honorario Miguel Vidal.

La creación del Vicariato estimuló al Gobierno a seguir insistiendo en los tramites pro- erección canónica de la Diócesis del Litoral.

En los mismos días en que se llevaba a cabo estos actos, se procuraba encontrar un candidato a presentar en lugar del Primer Obispo Electo, ya fallecido. El senado en sesión del 10 de agosto voto la terna cuyo primer lugar ocupaba el Pbro. Luis José Gabriel Segura y Cubas, que obtuvo 9 votos. Por lo tanto Urquiza resolvió hacer la presentación de este sacerdote al Papa y expidió el correspondiente decreto el 17 de agosto de 1858.

Designo además un Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en misión especial al Dr. Juan del Campillo. Su misión era  negociar un “concordato con la Santa Sede bajo las bases de nuestra religión y los principios fundamentales de nuestra Constitución” como decía su credencial. Si bien no solucionó algunos puntos de este Concordato, si logro la Erección Canónica de la Diócesis del Litoral y la Preconización para la misma de Mons. Segura y Cubas.

Efectivamente, el 13 de junio de 1859 el Papa Pió IX expidió la Bula Vel a primis, ereccional del Obispo Paranaense que confería a la ciudad de Paraná el rango de ciudad episcopal. El 23 de octubre, día del triunfo de Urquiza sobre mitre, en Cepeda, el delegado Apostólico Mons. Marini, dicto el decreto de ejecución de la Bula.

El Vicario Apostólico cesaría ipso facto, luego que fuera preconizado y tomara posesión el nuevo prelado.

La Diócesis abarcaba, las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. No se menciona Chaco y Formosa, territorios poblados por indios y pertenecientes al Obispado de Salta.

Se establecía la sede del Obispado en Paraná, Capital de la Confederación Argentina.

Se recomendaba el cumplimiento de la promesa de construir un nuevo templo, en honor del Arcángel San Miguel, destinado a Catedral, e instituía en Catedral la Iglesia del Rosario, allí existente.

Aceptaba la promesa del gobierno de adjudicar un edificio cerca de la Catedral para habitación del Obispo y su Curia y otro dotado de lo necesario para el seminario.

El nuevo Obispo llego a Paraná el 23 de mayo de 1860, acompañado entre otros por Fray Mamerto Esquiú, quien lo acompañaría como su secretario de Cámara y Gobierno.

 Fue consagrado Obispo el 19 de agosto de 1860. Dirigió su primera Carta Pastoral el 21 de agosto, donde trata uno de sus temas predilectos, la caridad y la encabezaba con el lema  “Carísimos, amémonos los unos  y los otros, por que la caridad procede de Dios”

 

 

Fuente consultada

– Historia Eclesiástica de Entre Ríos- Juan José Antonio Segura

– Documentación de Archivo Arquidiocesano de Paraná.