
Compartimos a continuación la Carta Pastoral de nuestro Arzobispo Monseñor Juan Alberto Puiggari, anunciada el sábado 12 de diciembre en ocasión de la Apertura del año de la Misericordia en la Arquidiócesis.

Compartimos a continuación la Carta Pastoral de nuestro Arzobispo Monseñor Juan Alberto Puiggari, anunciada el sábado 12 de diciembre en ocasión de la Apertura del año de la Misericordia en la Arquidiócesis.

Con ocasión de la navidad el grupo de oración ecuménico de Paraná, conformado por las Iglesia Católica, la Iglesia Metodista, Iglesia Evangélica Templo de Vida e Iglesia Evangélica del Río de la Plata, invitan a una Celebración Ecuménica de Navidad.
La actividad tendrá lugar el martes 22 de diciembre a las 20.30 en el atrio de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Paraná.

Mediante Decreto, Monseñor Juan Alberto Puiggari, designó los siguientes templos de la Arquidiócesis de Paraná para que durante el Jubileo de la Misericordia se pueda obtener la Indulgencia del Padre cada vez que, peregrinando a cualquiera de ellos, los fieles participen de una celebración sagrada o, al menos, se recojan durante un tiempo en meditación y concluyan con el rezo del Padrenuestro, la Profesión de Fe y la invocación a la Santísima Virgen María y, según el caso, a los santos o patronos: CATEDRAL METROPOLITANA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, en la ciudad de Paraná; Basílica de NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, en Nogoyá; NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ, en La Paz; y SANTA ROSA DE LIMA, en Villaguay.
Cómo ganar indulgencias
En su carta por el Año de la Misericordia, el Papa Francisco explicó las formas en las que los fieles podrán obtener la indulgencia durante este jubileo; ya sea en Roma, en cualquier lugar del mundo e incluso en las cárceles.
En cualquiera de los siguientes casos que se mencionan para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.
1.- Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.
2.- “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares.
3.- El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.
4.- Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad”.
5.- Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
6.- Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.

Mediante Decreto, Monseñor Juan Alberto Puiggari, designó los siguientes templos de la Arquidiócesis de Paraná para que durante el Jubileo de la Misericordia se pueda obtener la Indulgencia del Padre cada vez que, peregrinando a cualquiera de ellos, los fieles participen de una celebración sagrada o, al menos, se recojan durante un tiempo en meditación y concluyan con el rezo del Padrenuestro, la Profesión de Fe y la invocación a la Santísima Virgen María y, según el caso, a los santos o patronos: CATEDRAL METROPOLITANA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, en la ciudad de Paraná; Basílica de NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, en Nogoyá; NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ, en La Paz; y SANTA ROSA DE LIMA, en Villaguay.
Cómo ganar indulgencias
En su carta por el Año de la Misericordia, el Papa Francisco explicó las formas en las que los fieles podrán obtener la indulgencia durante este jubileo; ya sea en Roma, en cualquier lugar del mundo e incluso en las cárceles.
En cualquiera de los siguientes casos que se mencionan para obtener la indulgencia se debe cumplir primeramente con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre.
1.- Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.
2.- “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares.
3.- El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.
4.- Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad”.
5.- Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.
6.- Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.

“Compartimos la alegría del nacimiento de Jesús con nuestros hermanos y hermanas cristianos, y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Nos llena de gozo saber que la misericordia de Dios se manifestó tan cercana y tierna con la condición humana, que eligió una familia para comprometerse definitivamente con nuestra historia.
La Navidad es Jesús. Si Él está ausente, la fiesta se vacía de sentido. El regalo que debemos intercambiar es, ante todo, Él mismo. Él cabe en nuestros brazos para que lo llevemos a los demás. Él es la misericordia de Dios hecha carne. En el Hijo de María podemos contemplar la reconciliación definitiva entre Dios y el hombre, que ya no se separan ni se confunden. Navidad nos habla de nuestra dignidad. Se hizo hombre para que los hombres llegáramos a ser hijos de Dios y viviéramos como hermanos.
Celebrar la Navidad nos compromete a la fraternidad y a practicar las obras de misericordia. En este Año Santo de la Misericordia debemos entender que el hombre sólo posee aquello que entrega a Dios y a los demás. Ésta es su principal riqueza, y esto es lo que nuestra sociedad más necesita: que aprendamos a ser islas de misericordia en el mar de la indiferencia (Papa Francisco).
Pedimos que la gracia del pesebre se derrame abundante en nuestras familias, sane los vínculos lastimados, traiga amor y alegría en todos los hogares, y brinde consuelo a los enfermos, a los presos y a los que están solos. ¡Que a todos alcance la paz de la Navidad!

Con la quinta sesión desarrollada el sábado 12, finalizó la primera etapa del Sínodo que desde el mes de marzo se viene realizando en nuestra diócesis.
De acuerdo a lo establecido, la sesión se concretó en las instalaciones del Colegio Cristo Redentor de Paraná. La actividad comenzó poco después de las 9.00 de la mañana y se extendió hasta las 16.30 en una intensa jornada de trabajo que incluyó momentos de espiritualidad junto al análisis del tema propuesto: la Parroquia como comunidad caritativa.
Luego de un momento de animación espiritual, la sesión dio inicio con la votación de las modificaciones de las propuestas sobre la comunicación en la vida Parroquial y continuó con la exposición del documento de trabajo que fue presentado por el coordinador de la comisión que lo redactó: Jorge Aichor.
“La idea es reflexionar sobre la caridad, que habitualmente la reducimos a la asistencia de ropa o alimentos. Debemos pasar de la ayuda a la promoción impregnada en los valores que promueve el evangelio” expresó Aichor mientras dio lectura al documento que se debatió.
Seguidamente se dieron lugar a las ponencias que continuaron luego del almuerzo, culminando la sesión con el momento de las preguntas y mociones junto a la elección de los cuatro sinodales que deberán sumarse a la comisión de trabajo para redactar el esquema de conclusiones sobre esta cuestión.
Esta última sesión del año contó con la particularidad que los sinodales se trasladaron luego a la Catedral donde Monseñor Puiggari inauguró la puerta santa y celebró la eucaristía, dando oficialmente inicio al Año de la Misericordia promovido por el Papa Francisco.
Las actividades vinculadas al desarrollo del sínodo continuaran a partir del próximo 5 de marzo donde se concretarán las cinco sesiones restantes que pondrán punto final a este histórico momento que está viviendo nuestra Diócesis.
CATEDRAL DE PARANÁ, 12 de Diciembre de 2015.
Queridos hermanos:
Con alegría y esperanza damos comienzo al Jubileo Extraordinario de la Misericordia con la plena certeza de que será un tiempo de gracia para la Iglesia toda, y también para nuestra Iglesia Particular de Paraná,
El papa Francisco nos invita en este tiempo a poner nuestra mirada en la Misericordia: “es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”. (MV 2).
Hemos abierto la “Puerta Santa” que nos invita a atravesar con la plena seguridad que es Cristo, el Buen Pastor, la puerta que nos permite ser “hijos en el Hijo”. Puerta Santa que será más que nunca «Puerta de la Misericordia» “para que, cualquiera que entre pueda experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza”. (MV 3, b). En su homilía en el comienzo en Roma de este Jubileo, nos decís Francisco:
“Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno”.
El mundo, cada uno de nosotros necesita descubrir la misericordia de Dios. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia. “Debemos anteponer la misericordia al juicio, nos dice el Papa, y, en todo caso, el juicio de Dios será siempre a la luz de su misericordia. Atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, nos hace sentir partícipes de este misterio de amor. Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, más bien, la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo”.
Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer testigo de la misericordia del Buen Samaritano. Misericordiosos como el Padre.
En la gran tradición teológica, santo Tomás de Aquino, siguiendo a los Santos Padres, afirma que “la misericordia es lo propio de Dios, y en ella se manifiesta de forma máxima su omnipotencia“(Suma Teológica, 2-2, q. 30, a. 4). En el discurso de apertura del Concilio Vaticano II, san Juan XXIII recordó la importancia de la medicina de la misericordia como pauta para la vida y actividad de la Iglesia. En este mismo sentido, un elemento fundamental de la enseñanza del Papa Francisco, es la centralidad de la misericordia.
El amor de Dios se transforma en misericordia ante las limitaciones, y debilidades del ser humano, especialmente ante el hombre pecador. Un corazón que se vuelve hacia la miseria humana, el corazón de Dios que abraza y rescata de la fragilidad y del pecado al ser humano para restablecerle nuevamente en la Alianza… La misericordia va más allá de la compasión: la misericordia es activa, es salida, es búsqueda sin fin para rescatar, sanar, restablecer, vivificar.
Ante la oscuridad, el abandono, el dolor y la desesperanza, todo ser humano puede invocar a Dios con la seguridad de que será escuchado y ayudado: “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas”. (Sal 25, 6).
Este amor, ternura y misericordia de Dios se han manifestado en Cristo, su Hijo amado, hecho carne por nosotros. En Él, Dios ha salido a nuestro encuentro: “Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo” (Ef 2,4-5). Podríamos decir que la misericordia de Dios se ha manifestado en la carne; ha adquirido rostro y corazón humanos: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16).
La misericordia de Dios está íntimamente relacionada con una Iglesia en salida, una Iglesia enviada a “evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista, a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor” (cfr. Lc 4, 18-19). Es la misma idea que nos quiere transmitir el Papa Francisco animándonos a hacerla realidad con la ayuda de Dios: “La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (EG 114).
Evangelizar es precisamente dar a conocer esta Buena Noticia, comunicar esta experiencia, el don que Cristo nos ha hecho: gracias a Su Espíritu podemos exclamar: Dios es nuestro Padre rico en misericordia.
El Año Santo y Jubilar que estamos comenzando, nos encuentra en pleno desarrollo del III° Sínodo Arquidiocesano.
Hoy lo percibimos como algo providencial, ya que nos ayudará a todos a centrar nuestra reflexión sobre la Parroquia en clave de Misericordia. ” La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre”. (MV 12).
Que la Virgen María nos ayude a vivir este año Jubilar con el gozo de aquella que cómo nadie conoció y experimentó la Misericordia del Señor. Para que encontremos los gestos y palabras oportunas que nos permitan a lo largo del año, realizar una catequesis sencilla y profunda sobre las maravillas de Dios que se extiende de generación en generación (Lc 1, 50).
Pidamos a nuestra Madre la gracia de hacer de nuestras vidas, parroquias y comunidades “misioneros de la misericordia” que sepamos visitar a todos aquellos que están necesitando de nuestra cercanía y gestos de ternura.
Que ella nos permita cuidar nuestra casa común, y ayudar a que a esta humanidad no le falte el buen vino que solo llega como don de lo alto, pero que necesita la cooperación de aquellos que viven la vida en clave de servicio.
Pero por sobre todas las cosas, no dudemos de pedirle a la Virgen, Reina y Madre de la misericordia, con humildad y sencillez: Ruega por nosotros pecadores!!!
Somos pecadores… y por eso necesitamos de tu Hijo.
Somos pecadores… y por eso gracias por estar al pie de la Cruz de tu Hijo.
Somos pecadores… y por eso no dejes de congregarnos en nuestra Madre Iglesia para que podamos CANTAR ETERNAMENTE LAS MISERCORDIAS DEL SEÑOR (Cf. Salmo 88, 117, 136)

La comunidad de Nuestra Señora de la Esperanza está transitando su semana patronal. Todos los días la misa se celebra a las 19.00
La Fiesta Patronal será el viernes 18. A las 19.30 en la Capilla con una suelta de globos y luego a las 20.00 la misa, procesión de antorchas y la actuación de la Banda de la Policía. En tanto el sábado 19, a las 20.00 será la misa y luego la Peña Familiar.

Con la participación de Monseñor Juan Alberto Puiggari, como delegado de la Región Litoral, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina se reúne este martes 15 y miércoles 16 en su sede.
Durante estas jornadas se realizará el habitual intercambio pastoral donde los obispos presentan libremente diversos temas e inquietudes del trabajo y actividades de la Iglesia en Argentina. Además se trabajará sobre las implicancias de la reforma del proceso canónico de nulidad matrimonial dispuestas por el Papa Francisco y que entraron en vigencia el pasado 8 de diciembre. El tema fue abordado también en la Asamblea Plenaria y ahora los obispos analizarán la tarea del Tribunal Nacional y las formas de colaboración de la Conferencia Episcopal con las diócesis.
Además se conversará sobre la celebración del Bicentenario de la Independencia Argentina en cuyo marco se celebrará el Congreso Eucarístico. En este contexto se dialogará sobre el Año de la Misericordia.
Sobre la Comisión
La Comisión Permanente está integrada 22 obispos: los miembros de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal, los presidentes de las Comisiones Episcopales estables y los obispos delegados de cada región pastoral del país. También participan como invitados el obispo presidente de Comisión Episcopal para Cáritas y el Nuncio Apostólico. La Comisión Permanente se reúne de manera ordinaria tres veces al año y, de acuerdo a los estatutos de la CEA, tiene como objetivo mantener “una atención pastoral constante sobre la realidad argentina, tanto general como regional, procurando reconocer en ella los desafíos que presenta a la acción evangelizadora”. En respuesta a ello “propone a la Asamblea Plenaria las grandes líneas u opciones pastorales para su oportuna consideración”.

El sábado 12, se realizó en la Arquidiócesis la ceremonia de Apertura del Año de la Misericordia, con la Apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Paraná.
La ceremonia, que supo adaptarse al factor climático se desarrolló en la tarde de esa jornada y allí Monseñor Juan Alberto Puiggari expresó: “Hemos abierto la “Puerta Santa” que nos invita a atravesar con la plena seguridad que es Cristo, el Buen Pastor, la puerta que nos permite ser “hijos en el Hijo”. Puerta Santa que será más que nunca «Puerta de la Misericordia» “para que, cualquiera que entre pueda experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza”.