Los obispos argentinos, reunidos en la 115° Asamblea Plenaria (Pilar, 16-20 de abril) emitieron la declaración «PROPONEMOS UNA MIRADA AMPLIA
VALE TODA VIDA».
Los obispos argentinos, reunidos en la 115° Asamblea Plenaria (Pilar, 16-20 de abril) emitieron la declaración «PROPONEMOS UNA MIRADA AMPLIA
VALE TODA VIDA».
Este sábado 21 de abril desde las 9.00 hasta las 17.00 tendrá lugar el Encuentro de los grupos de la Divina Misericordia en la escuela Nuestra Señora de Pompeya de San José de Feliciano.
Tal como explicaron los organizadores, durante la mañana está previsto que se desarrollen dos charlas de formación. Una estará a cargo de los sacerdotes de Feliciano y la otra, a cargo del Padre Mario Gervasoni que versará sobre la nueva Exhortación del Papa, específicamente en los puntos donde se hace referencia a la misericordia en la vida cotidiana.
Una conferencia para catequistas se brindará el viernes 27 de abril desde las 18.00 hasta las 20.00. La disertación estará a cargo del Pbro. Alejandro Puiggari y tendrá lugar en el Auditorio Juan Pablo II, de la Universidad Católica Argentina, sita en Buenos Aires 249
La actividad está organizada por el Instituto Fons Vitae, el Seminario Catequístico Arquidiocesano, la Junta Arquidiocesana de Catequesis, la Junta Arquidiocesana de Educación Católica.
Según se informó se brindarán certificados de asistencia. La inscripción se puede realizar por whatsapp al 343 4723010.
Con el propósito de ofrecer elementos para un debate necesario, el Consejo Arquidiocesano de Acción Católica Paraná, invita a la conferencia “La Ideología de Género en los Ambientes Sociales”, a cargo de la Lic. María Inés Franck.
La cita está prevista para el sábado 21 de abril a las 16.30 en la sede de Acción Católica Argentina (Buenos Aires 377).
Informes: accioncatolicaparana@gmail.com
A continuación compartimos el texto completo de la catequesis de Francisco sobre el sacramento del Bautismo.
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: «¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: «¿Cuál es la fecha de mi bautismo?».
En primer lugar, en el rito de recibimiento, se pregunta el nombre del candidato, porque el nombre indica la identidad de una persona. Cuando nos presentamos, inmediatamente decimos nuestro nombre: “Yo me llamo así”, para salir del anonimato; el anónimo es el que no tiene nombre. Para salir del anonimato decimos inmediatamente nuestro nombre. Sin nombre, eres un desconocido, sin derechos ni obligaciones. Dios llama a cada uno por su nombre, amándonos individualmente, en la concreción de nuestra historia. El bautismo enciende la vocación personal de vivir como cristianos, que se desarrollará a lo largo de la vida. E implica una respuesta personal y no prestada, con un «copiar y pegar». De hecho, la vida cristiana está entrelazada con una serie de llamadas y respuestas: Dios sigue pronunciando nuestro nombre a lo largo de los años, haciendo resonar de mil maneras su llamada a conformarse a su Hijo Jesús. ¡Así que el nombre es importante! ¡Es muy importante! Los padres piensan en el nombre que quieren dar a sus hijos ya antes de que nazcan: esto también forma parte de la espera de un niño que, con su propio nombre, tendrá una identidad original, también para la vida cristiana vinculada a Dios.
Por supuesto, convertirse en cristiano es un don que viene de lo alto (véase Jn 3: 3-8). La fe no se puede comprar, pero puede pedirse y puede recibirse como un don. “Señor, regálame el don de la fe”, es una oración hermosa. ¡Que yo tenga fe!, es una oración hermosa. Se puede pedir como don, pero no se puede comprar. Efectivamente, “el Bautismo es, en primer lugar, el sacramento de la fe con que los hombres, iluminados por la gracia del Espíritu Santo, responden al Evangelio de Cristo. «(Rito del Bautismo de los Niños, Introducción Gen., n. ° 3). La formación de los catecúmenos y la preparación de los padres tienden a suscitar y a despertar una fe sincera en respuesta al Evangelio, así como la escucha de la Palabra de Dios en la misma celebración del bautismo.
Si los catecúmenos adultos manifiestan en persona lo que quieren recibir como don de la Iglesia, los hijos son presentados por sus padres, con los padrinos. El diálogo con ellos les permite expresar la voluntad de que los niños reciban el Bautismo y a la Iglesia la intención de celebrarlo. «Expresión de todo esto es la señal de la cruz, que el celebrante y sus padres trazan en la frente de los niños» (Rito del Bautismo de los Niños, Introd., N. ° 16). «La señal de la cruz expresa el sello de Cristo sobre el que está a punto de pertenecerle y significa la gracia de la redención que Cristo ha adquirido para nosotros a través de su cruz» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1235). En la ceremonia, hacemos a los niños la señal de la cruz Pero me gustaría volver a un tema del que ya os he hablado. ¿Nuestros niños saben cómo hacer bien la señal de la cruz? Muchas veces he visto niños que no saben hacer la señal de la cruz. Y tú, padre, madre, abuelos, abuelas, padrinos, madrinas, debéis enseñar a hacer bien la señal de la cruz porque es repetir lo que se hizo en el Bautismo. ¿Lo habéis entendido? Enseñad a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Si lo aprenden de niños, lo harán bien más tarde, cuando crezcan.
La cruz es la insignia que muestra quiénes somos: nuestro hablar, pensar, mirar, trabajar está bajo la señal de la cruz, es decir, bajo el signo del amor de Jesús hasta el final. Los niños son signados en la frente. A los catecúmenos adultos también se les signan los sentidos, con estas palabras: » Recibid la señal de la cruz, para que oigáis la voz del Señor»; en los ojos para que veáis la claridad de Dios”, «en la boca, para que respondáis a la palabra de Dios»; «en el pecho para que Cristo habite por la fe en vuestros corazones”, en la espalda para que llevéis el suave yugo de Cristo» (Rito de iniciación cristiana de adultos, n. ° 85). Nos convertimos en cristianos en la medida en que la cruz se imprime en nosotros como una marca de «Pascua» (véase Apocalipsis 14: 1, 22: 4), haciendo visible, incluso exteriormente, la manera cristiana de enfrentar la vida. Hacer la señal de la cruz cuando nos despertamos, antes de las comidas, antes de un peligro, para defendernos del mal, la noche antes de dormir significa decirnos a nosotros mismos y a los demás a quién pertenecemos, quién queremos ser. Por eso es tan importante enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Y, como hacemos cuando entramos en la iglesia, podemos hacerlo también en casa, teniendo un poco de agua bendita –algunas familias lo hacen- en un jarrón pequeño: así que, cada vez que entramos o salimos, haciendo la señal de la cruz con esa agua recordamos que estamos bautizados. Repito, no lo olvidéis, enseñar a los niños a hacer la señal de la cruz”.
En la misa de este domingo 22 de abril seminaristas de la Arquidiócesis recibirán el Ministerio de Lectorado.
La celebración será a partir de las 11.00 en la capilla Nuestra Señora del Cenáculo del Seminario Arquidiocesano (Don Bosco 2553). Los seminaristas son Sebastián Córdoba, Matías Jacob y Carlos Ramírez.
El Lector queda instituido para la función, de leer la palabra de Dios en la Asamblea Litúrgica. Proclamará las lecturas de la Sagrada Escritura, pero no el Evangelio, en la Misa y en las demás celebraciones sagradas; faltando el salmista, recitará el Salmo interleccional. Asimismo proclamará las intenciones de la Oración Universal de los fieles, cuando no haya a disposición diácono o cantor; dirigirá el canto y la participación del pueblo fiel; instruirá a los fieles para recibir dignamente los Sacramentos. También podrá, cuando sea necesario, encargarse de la preparación de otros fieles a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos.
Desde el 16 al 20 de abril se realiza la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en la Casa de Ejercicios El Cenáculo en Pilar. La Asamblea Plenaria de un episcopado es un encuentro en el que además de ponerse en común la tarea pastoral con las alegrías y dificultades de todas las iglesias diocesanas del país, se da lugar a momentos de fraternidad y de oración entre todos los Obispos.
Las sesiones se iniciaron el lunes por la tarde con el habitual intercambio pastoral, en el que los obispos comparten entre sí inquietudes y reflexiones pastorales en torno a temas diversos.
La jornada del martes está dedicada a considerar la Realidad cultural de Argentina en la posmodernidad, a cargo de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura. También expondrá la Comisión Episcopal de Laicos y Familia; este equipo de la CELAF compartirá un informe y un posterior intercambio sobre las acciones realizadas en el ámbito pastoral y en el de la comunicación para la campaña #ValeTodaVida.
El miércoles continuará el tema de la Comisión de Fe y Cultura, y por la tarde los Obispos analizarán un eventual camino pastoral para el resto del trienio 2017-2020.
El jueves por la mañana los Obispos conocerán pormenorizadamente la situación de los Refugiados y Migrantes, con un invitado que les hablará de los pactos mundiales y las acciones que se están llevando a cabo. Por la tarde, se presentará un informe la Comisión Episcopal de Educación Católica. Más tarde habrá un tiempo para la reunión de las Comisiones Episcopales.
Según su estatuto, “la Asamblea Plenaria es el órgano primario y principal de la Conferencia Episcopal que expresa de forma particular el afecto colegial de sus miembros” y se realiza dos veces al año. Están convocados obispos (diocesanos, coadjutores, auxiliares), Administradores Diocesanos; e invitados: obispos eméritos, el nuncio apostólico y un obispo electo.
El fin de semana del 21 y 22 de abril –en el marco de la Jornada del Buen Pastor- se realizará en todas las parroquias y colegios de la Arquidiócesis, la Segunda Edición de la Colecta de Sostenimiento de la Iglesia.
Bajo el lema “Dale una mano a tu Iglesia”, esta campaña se realiza para que la comunidad pueda colaborar en el sostenimiento de las tareas pastorales.
Desde el equipo de animación de la Colecta se invita especialmente a todos a colaborar en el aporte de talentos, tiempo y dinero, para contribuir en la obra evangelizadora de la Iglesia.
El Apostolado Madre Teresa invita a la reunión informativa sobre la misión que realizan en los barrios Humito y San Martín.
El encuentro será el viernes 20 de abril a las 20.30, calle Buenos Aires 377. Este apostolado está compuesto por un grupo de jóvenes que tienen como meta ser instrumentos de Dios, brindando amor y acompañamiento a los niños y familias de los barrios carenciados.