Misiones de Verano en la Arquidiócesis de Paraná

La Arquidiócesis de Paraná se prepara para vivir un verano lleno de fe y compromiso comunitario a través de las Misiones de Verano. Diferentes parroquias y movimientos de nuestra Iglesia llevarán adelante estas actividades, destinadas a evangelizar, acompañar y fortalecer la fe en diversas comunidades parroquiales.

Estas misiones, realizadas con dedicación y espíritu misionero, buscan ser una presencia viva del Evangelio en zonas rurales, barrios y localidades que necesitan especial atención espiritual y pastoral.

A lo largo del verano, las siguientes parroquias y movimientos estarán llevando adelante sus misiones:

  • Parroquia Nuestra Señora de la Merced  (Cerrito) misión en “El Palenque”, del 26 al 30 de diciembre.
  • Parroquia Nuestra Señora de Luján misión en la Parroquia Santa Rosa (Villaguay), del 26 al 31 de diciembre.
  • Parroquia Santa Ana (Paraná) misión en la Parroquia Inmaculada Concepción, (Valle María), del 26 al 30 de diciembre.
  • Asociación San Juan misión en la Parroquia Cristo Peregrino, del 26 de diciembre al 7 de enero.
  • Asociación San Juan misión en la Parroquia San Agustín, del 26 de diciembre al 7 de enero.
  • Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Nogoyá) misión en su jurisdicción del 5 al 11 de enero.
  • Grupo San Pio X misión en Villa Urquiza, La Picada, Colonia Nueva y Colonia Crespo, del 5 al 12 de enero.
  • Parroquia San José (Feliciano) misión en “Mulitas” del 6 al 12 de enero.
  • Grupo “de la Santa Cruz” (San Miguel, Bs.As.) misiona en la Parroquia Santa Teresa de los Andes (Colonia Avellaneda) del 1 al 14 de enero.
  • Misiones Familiares de Schoenstatt misión en la Parroquia San Cipriano de Diamante, del 13 al 19 de enero.
  • Laicos terciarios franciscanos misión en la Parroquia San Agustín del 18 al 25 de enero.
  • Misión Arquidiocesana misión en la Parroquia “Jesús Maestro” de Oro Verde del 30 de enero al 2 de febrero.

Acompañamos estas misiones con nuestras oraciones, para que den abundantes frutos espirituales y pastorales.

“Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva” (Mc 16,15)

Vida Diocesana

Mediante decreto, Monseñor Juan Alberto Puiggari, designó:

Al Pbro. Omar Bedacarratz,  Párroco de Ntra. Sra. de La Paz.
Al Pbro. Sebastián Córdoba, Vicario parroquial de Nuestra Señora de La Piedad en Paraná y Delegado Episcopal para la Pastoral de la salud.
Al Pbro. Esteban Madrid Páez, Vicepresidente de Cáritas Arquidiocesana.

Apertura Año Jubilar

El próximo 29 de diciembre se realizará en la Arquidiócesis la Apertura del Jubileo 2025 “Peregrinos de la Esperanza”.

Ese día, desde la Parroquia San Miguel de Paraná, a las 19:30, partirá la peregrinación hacia la  Iglesia Catedral para celebrar la Eucaristía, que será  la única misa de la tarde.

Más información: www.arzparan.org.ar/jubileo-2025 

Calendario

Apertura: 29 de Diciembre de 2024

Cierre: 28 de Diciembre de 2025

Oración del Jubileo

Padre que estás en el cielo,

la fe que nos has donado en

tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano,

y la llama de caridad

infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo,

despierten en nosotros la bienaventurada esperanza

en la venida de tu Reino.

Tu gracia nos transforme

en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio

que fermenten la humanidad y el cosmos,

en espera confiada

de los cielos nuevos y de la tierra nueva,

cuando vencidas las fuerzas del mal,

se manifestará para siempre tu gloria.

La gracia del Jubileo

reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza,

el anhelo de los bienes celestiales

y derrame en el mundo entero

la alegría y la paz

de nuestro Redentor.

A ti, Dios bendito eternamente,

sea la alabanza y la gloria por los siglos.

Amén.

S.S. Francisco

Misión de los Seminaristas en Oro Verde

Desde este 12 al 21 de diciembre, las comunidades de Oro Verde y Villa Fontana recibirán a los seminaristas de la Arquidiócesis de Paraná y sus formadores, quienes estarán realizando una misión en preparación para la Navidad.

Durante estos días, llevarán adelante diversas actividades:

  • Visitas a los hogares
  • Charlas abiertas para toda la comunidad, abordando temas de formación y espiritualidad
  • Acompañamiento a adultos que recibirán los sacramentos de iniciación cristiana
  • Visitas a los enfermos
  • Encuentros con los distintos grupos de la parroquia, fortaleciendo la vida comunitaria

Además, los seminaristas extenderán su misión a la comunidad de Tezanos Pinto, acompañando el último tramo del Adviento con celebraciones y actividades especiales.

Esta actividad se ubica como uno de los espacios formativos de quienes transitan su preparación para el ministerio sacerdotal.

Indulgencias

La indulgencia es una manifestación concreta de la misericordia de Dios, que supera los límites de la justicia humana y los transforma. Este tesoro de gracia se hizo historia en Jesús y en los santos: viendo estos ejemplos, y viviendo en comunión con ellos, la esperanza del perdón y del propio camino de santidad se fortalece y se convierte en una certeza. La indulgencia permite liberar el propio corazón del peso del pecado, para poder ofrecer con plena libertad la reparación debida.

Concretamente, esta experiencia de misericordia pasa a través de algunas acciones espirituales que son indicadas por el Papa. Aquellos que, por enfermedad u otra causa, no puedan realizar la peregrinación están invitados, de todos modos, a tomar parte del movimiento espiritual que acompaña a este Año, ofreciendo su sufrimiento y su vida cotidiana y participando en la celebración eucarística.

ACCIONES ENRIQUECIDAS CON EL DON DE LA INDULGENCIA PLENARIA DURANTE EL JUBILEO 2025

  • Peregrinaciones a los lugares sagrados jubilares

(culminando en ellos con alguna celebración litúrgica o de piedad popular. Ejm.

Santa Misa, Celebración de la Palabra de Dios, Liturgia de las Horas, Vía Crucis,

Santo Rosario, Himno del Akathistos, Celebración Penitencial con confesión

sacramental).

  • Visitas a los lugares sagrados jubilares

 (realizando allí, durante un tiempo adecuado, Adoración eucarística y meditación,

concluyendo con la recitación del Padre Nuestro, del Credo y de invocaciones a

la Bienaventurada Virgen María, pidiendo poder experimentar su cercanía).

  • Ofrecimiento de los sufrimientos y dificultades de la propia vida

por parte de los enfermos, de los reclusos, de quienes los atienden.

(recitando donde puedan – casa, capilla de monasterio, de hospital o de cárcel –

el Padre Nuestro, el Credo y otras oraciones conforme a las finalidades del Año

Santo)

  • Obras de misericordia

(corporales y espirituales)

  • Viviendo penitencialmente el día viernes

(ayuno – oración – limosna)

Ordenación Diaconal del Seminarista José  Javier Krenz

Parroquia “San José” de Hasemkamp

6 de noviembre de 2024

Queridos hermanos:

En este tiempo de Adviento, en donde todo nos habla de esperanza, vamos a ser testigos de un motivo más para acrecentarla, ya que Dios regala a nuestra Iglesia, a un hermano nuestro, el Orden del Diaconado, como paso previo al Sacerdocio, configurándose por la acción del Espíritu Santo, a Cristo servidor.

Va a ser ordenado Diácono, a ejemplo de Cristo, «que se hizo «diácono», el servidor de todos»,  Servidor gozoso del Padre celestial.  Servidor de todos y servidor en todo, porque su  existencia quedará marcada por el carácter del diaconado.

El Documento final del Sínodo dice – refiriéndose a los diáconos: “son ordenados “no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio” (LG 29). Lo ejercen en el servicio de la caridad, en el anuncio y en la liturgia, mostrando en cada contexto social y eclesial en el que están presentes la relación entre el Evangelio anunciado y la vida vivida en el amor, y promoviendo en toda la Iglesia una conciencia y un estilo de servicio hacia todos, especialmente hacia los más pobres. Las funciones de los diáconos son múltiples, como muestran la Tradición, la oración litúrgica y la práctica pastoral…”

 “Pero servir, -nos dice Francisco-, es un verbo que rechaza toda abstracción: servir quiere decir estar disponibles, renunciar a vivir según la propia agenda, estar preparados para las sorpresas de Dios que se manifiestan a través de las personas, los imprevistos, los cambios de programa, las situaciones que no entran en nuestros esquemas y en la “justeza” de lo que se ha estudiado. La vida pastoral no es un manual, sino una ofrenda diaria; no es un trabajo preparado en la mesa, sino “una aventura eucarística”.

El Diácono, para poder vivir en actitud de servicio, tiene que configurarse con Cristo. No basta una asimilación meramente sacramental o funcional, deberá serlo con toda su vida y en su modo de ser,  teniendo sus  mismos sentimientos, para lo cual deberá encontrarse personalmente con Cristo vivo y real,  desde la experiencia de la fe, que se  acerca a través del Evangelio, se le hace presente en la Eucaristía y se comunica en la oración.

Querido Javier,

vas  a ser propiedad exclusiva de Dios y de la Iglesia. Tendrás que salir de la propia voluntad cerrada en sí misma, de la idea de autorrealización, para sumergirte en otra voluntad, la de Dios, y dejarte guiar por ella.

¿Pero es posible una entrega así? ¿No es pedir mucho al joven del siglo XXI? ¿Vale la pena? ¿Serás feliz?

El diácono, no deja de ser hombre, su vocación no cambia las leyes de su naturaleza. Como todo hombre desea ser feliz, por lo tanto necesita amar, sólo en el amor y en la fidelidad, el hombre se plenifica. Este es el drama de nuestro tiempo que no cree en el amor,  lo vacía de contenido – en el mejor de los casos-, o  lo caricaturiza de una manera trágica.

El diácono,  es  llamado al amor, su vocación es  amar más, es el sentido profundo del celibato que hoy, con libertad y clara conciencia, abraza Javier. Está llamado a ensanchar su corazón para ser capaz de amar a todos, sin excluir a nadie, para ser verdadero discípulo de Aquel que en la Cruz nos enseñó el verdadero amor.

No es posible vivir el diaconado, si no hay un amor capaz de  unificar  y dar sentido a su vida, sólo  Jesucristo es la respuesta. En el fondo, esa es la esencia de la vocación diaconal: su identificación amorosa y vital con Cristo Servidor, que lo ha llamado por amor, para pedirle su amor total y exclusivo: porque Él mismo nos dice con claridad que quien no sea capaz de darse a Él por encima de padre y madre… y hasta de su propia vida, no puede ser su discípulo.

Sólo este amor a Jesucristo, y por Él al hombre, da sentido pleno y  gozoso  a la vida del Diácono y así con su vida será para sus hermanos una señal que le recuerde que “Dios debe ser amado sobre todas las cosas y que debe ser servido en todo y antes que todo” (Ritual).

Querido Javier,

dentro de instantes descenderá el Espíritu Santo  para que, fortalecido con la Gracia y el carácter  sacramental, puedas desempeñar el ministerio que la Iglesia te confiere.

El secreto de tu vocación “es la amistad con Cristo y la adhesión fiel a su Voluntad. Cristo es todo, decía San Ambrosio; y San Benito exhortaba a no anteponer nada al amor de Cristo. Que Cristo sea todo para vos. Ofrecele a Él lo más precioso que tienes, como recordaba San Juan  Pablo II: el oro de tu libertad, el incienso de tu oración fervorosa, la mirra del  afecto más profundo.

Imita su humildad y mansedumbre, virtudes imprescindibles de los verdaderos seguidores del Maestro, que confirma el compromiso de quien, en verdad, se sabe instrumento de Dios, dándole un arrojo pastoral impensable porque no mide los peligros según las propias fuerzas ni se atribuye los éxitos, ni se acobarda ante los fracasos, sino que refiere todo a Dios.

Imita la pobreza del Señor, fomentando una confianza filial y plena en la Providencia de Dios; toda avaricia es una esclavitud, nos dice el Ritual. Sé pobre de espíritu, desapegando tu corazón de lo material, evitando toda ostentación y viviendo como peregrino en camino hacia la posesión eterna de Dios. La pobreza evangélica nos hace libres y mantiene el alma abierta a Dios y a los hombres. Pobreza que no es tanto la ausencia de bienes sino el desapego, la lucha contra el consumismo y el uso instrumental al servicio pastoral. Como insiste el Papa Francisco , evita la mundanidad.

Imita a Jesús que se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Esta es la ofrenda amorosa del don más grande de Dios al hombre: la libertad. Obediencia que no es la del esclavo, sino la que nace de la gloriosa libertad de los hijos de Dios: “porque no busco mi voluntad, sino la del que me ha enviado.

Imita el corazón casto y puro del Maestro, con un amor magnánimo, que te mantendrá en una disponibilidad total, al servicio del Reino. Ensancha el corazón, nada de lo humano te debe ser indiferente. Ama a todos y que tengan un lugar preferencial en tu corazón  los pobres, los enfermos, los más necesitados  de Dios.

Seguramente te habrás preguntado en estos días: ¿seré fiel a mi consagración?  Dios es fiel y no abandona su obra.

La fidelidad es posible cuando uno se mantiene firme en las pequeñas pero insustituibles fidelidades cotidianas: sobre todo fidelidad a la oración y a la escucha de la Palabra de Dios; fidelidad al servicio de los hombres de nuestro tiempo, fidelidad a la enseñanza de la Iglesia; fidelidad a los sacramentos de la Reconciliación y especialmente de la Eucaristía, fuente de la Gracia, que nos sostienen en las situaciones difíciles de la vida; fidelidad con un amor tierno y viril a la Santísima Virgen, la Servidora del Señor, nuestra Madre, que nos acompaña siempre en nuestro caminar.

                    Querido Javier: también hoy, el seguimiento de Cristo es arduo; por eso te pido con todo afecto, no apartes la mirada de Jesús, contempla su Rostro, conócelo íntimamente,  amalo con pasión, para que nada pueda separarte de Él.

En la oración consagratoria que vamos  a hacer dentro de unos momentos la Iglesia va a pedir: “disponibilidad para la acción, humildad en el servicio y perseverancia en la oración”. Esto es lo que la Iglesia quiere de vos: disponibilidad, humildad y perseverancia.

Una disponibilidad que,  a impulso de la caridad pastoral,  te haga estar siempre muyatento a las necesidades de los hombres y a las orientaciones magisteriales dela Iglesia; una actitud humilde, que te haga reconocer con gratitud que todo lo que tienes lo has recibido de Dios; y perseverancia, siendo constante en la oración y paciente en el trabajo, soportando las debilidades humanas, propias y ajenas, y buscando siempre, no el propio provecho, sino el bien de aquellos que la Iglesia te ha confiado.

Con la confianza puesta en Dios, prepárate al momento tan esperado,  dispuesto a ser asumido por el Espíritu Santo, dejándote santificar para santificar y animándote  a navegar mar adentro y, en  nombre  del Señor, echar las redes.

No quiero terminar sin agradecer a todos los que te han apoyado  para que puedas dar este paso. A tu familia, a los sacerdotes y comunidades de tus Parroquias, especialmente a la Basílica del Carmen, Parroquia de origen, y San José de Hasenkamp, que te acompañó en este año pastoral,  y muy especialmente  a los formadores del Seminario.

                    Queridos hermanos:

                     que Dios nos conceda:

– muchas y santas vocaciones; 

-fidelidad a los seminaristas,

– y fortaleza a nuestros sacerdotes.

Por estas intenciones, les pido la oración perseverante y confiada.

                                  Que Dios nos bendiga a todos y que Nuestra Madre, la Servidora del Señor, por excelencia, le enseñe al nuevo diácono el modo de vivir en actitud de permanente “diaconía”.

Santa Madre de Dios,

Modelo de entrega y servicio,

Acoge bajo tu manto a Javier.

Tú que fuiste la primera en decir ¨Sí” al plan de Dios,

Inspíralo para que sea fiel a su vocación,

Siempre dispuesto a servir con humildad y alegría.

Enséñale a amar como tú,

Con un corazón lleno de compasión y ternura,

Y a llevar a  Cristo a los demás,

Especialmente a los pobres y necesitados.

Protégelo de todo mal,

Sostén sus pasos  en los

Momentos de dificultad

Y guíalo siempre hacia Tu Hijo,

Fuente de amor y misericordia.

Que sea peregrino de la esperanza que no defrauda,

Que cada día repita con Tu Hijo:

 “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve”.

Que, siguiendo tu ejemplo,

Sea un verdadero servidor de la Iglesia,

Y un signo vivo del amor de Dios en el mundo de hoy.

Que así sea.

                                                      + Juan Alberto Puiggari

                                                         Arzobispo de Paraná