Desde este miércoles 13, a las 08:30, hasta el viernes 15, a las 18:30, tendrá lugar la 14° edición de la Peregrinación Paraná – Nogoyá, en la que participarán más de cien peregrinos -provenientes de diferentes puntos de la provincia- y otro grupo, lo hará de modo virtual.
Como cada año, esta manifestación de piedad popular, tiene como doble objetivo, revitalizar la condición de Santuario arquidiocesano de la Basílica Nuestra Señora del Carmen de Nogoyá, al tiempo que pedir a la Madre de Dios por nuestra Iglesia de Paraná, y sus necesidades en el tiempo presente.
La peregrinación comenzará en la ermita de Nuestra Señora del Rosario de Paraná, ubicada sobre la Ruta Nacional N° 12, y culminará en la Basílica Santuario de Nuestra Señora del Carmen, en Nogoyá, en las vísperas de la fiesta de la Virgen del Carmen.
Los peregrinos, -alrededor de 130- procedentes de Nogoyá, Paraná, Oro Verde, Colonia Avellaneda, Feliciano, Victoria, Herrera, Rosario del Tala, Crespo, Colón, Buenos Aires, Gualeguay, Febre y Concepción del Uruguay, vivirán esta experiencia, ofrecerán a la Virgen estos días de camino por la intención que para este año ha fijado Monseñor Juan Alberto Puiggari: “Para que el período sinodal 2021-2023, de toda la Iglesia, nos ayude a implementar con renovado entusiasmo nuestro tercer Sínodo de Paraná”. Y lo harán bajo el lema: “Madre del Carmen, ayúdanos a caminar juntos, en comunión, participación y misión”.
La novedad de este año, es que se hará en tres modalidades: a pie, en bicicleta y de modo virtual. La mayoría de los peregrinos la harán a pie, caminando los tres días; un pequeño grupo en bicicleta, el último día; y otro compartirá la oración de modo virtual en distintos momentos del 13, 14 y 15, en comunión con el resto de los caminantes.
La Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Nogoyá está celebrando su novena desde el 7 hasta el 15 bajo el lema “Madre del Carmen ayúdanos a caminar como Iglesia”.
Los actos diarios son:
15:15: Adoración al Santísimo.
16:00: Novena de niños (excepto el 15 que se realizará a las 17:00)
18:30: Llegada de Peregrinos. Confesiones. Rezo del Santo Rosario.
19:00: Rezo de la novena. Santa Misa. Ofrenda de Caridad. Saludo a la Virgen en el Camarín.
La predicación de la Novena está a cargo del Pbro. Francisco Domínguez. C.P.C.R.
Paraná
En la capital entrerriana, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen realiza sus actividades patronales bajo el lema “Con María del Carmen, en comunión, participación y misión”.
Hasta el viernes 15, se realiza Adoración Eucarística a las 18:15 y la Misa a las 19:00. El jueves 14 a las 20:00 tendrá lugar Catequesis Especial del Escapulario y el viernes 15 a las 20:00 se realizará un Concierto del Dúo de Arpas. Luego de 21:00 hasta la medianoche será la Vigilia para recibir el día de la Virgen.
La comunidad de Santa Teresa de los Andes celebra su Fiesta Patronal este miércoles 13, fecha en la que además será creada Parroquia.
Este martes 12 las misas serán a las 17:00 y a las 19:00. A las 23:30, será la vigilia con cantos y alabanzas y a las 00:00 del miércoles se cantará el Feliz cumpleaños a Santa Teresa de los Andes. El miércoles 13 a las 10:00, será la Caravana de autos con la imagen de Santa Teresa por los barrios. A las 15:30, procesión desde el Templo. A las 16:00, santa misa en el atrio, presidida por Monseñor Juan Alberto Puiggari.
A las 17:00 se compartirá una chocolatada y habrá números artísticos en los que actuarán Hernán Grasso, Mariela Campodónico, Notas del Alma y Grupos de Danza.
En ocasión de conmemorarse un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia, el arzobispo de Paraná, Monseñor Juan Alberto Puiggari presidió en la mañana de este sábado 9 la ceremonia del Tedeum que tuvo lugar en la Parroquia San Miguel Arcángel de Paraná.
La celebración contó con la presencia del gobernador de Entre Ríos, Cr. Gustavo Bordet y señora; la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Dra. Susana Medina y el intendente Adán Bahl y señora. Asimismo también participaron ministros y secretarios provinciales y municipales, legisladores provinciales y municipales, jefes de Fuerzas Armadas, de seguridad y policial y Veteranos de Guerra.
Acompañaron además autoridades civiles, religiosas y de diferentes fuerzas, vecinos que se sumaron a la Acción de Gracias.
Aquí, compartimos el texto de la Homilía.
TEDEUM DEL 9 DE JULIO DE 2022
Parroquia San Miguel Arcángel. Paraná
Queridos hermanos:
Como nuestros representantes reunidos en la histórica Casa de Tucumán, el 9 de julio de 1916, hoy también nosotros nos hemos reunido en este templo histórico de San Miguel, para implorar a Dios Nuestro Señor por el bien de nuestra Patria, reconociéndolo como fuente y origen de toda razón y justicia, como lo invoca nuestra Constitución Nacional.
Y lo hacemos con el convencimiento más firme, como dice el Salmo, de que en vano trabaja el obrero, si el Señor no construye la casa, y que en vano vigila el centinela, si el Señor no cuida la Ciudad.
Mirando nuestra historia nacional nos damos cuenta, por encima de las limitaciones que tenemos, de los errores que hemos cometido o de las situaciones difíciles que estamos viviendo; nuestra Nación ha recibido grandes dones y beneficios del Dios que es Uno y Trino.
En tiempos marcados por la globalización, no debe debilitarse la voluntad de ser Nación, una familia fiel a su historia, a su identidad y a sus valores humanos y cristianos.
La Patria es nuestra madre: nos engendró, somos parte de sus entrañas, nos abriga bajo su bandera celeste y blanca, nos da su nombre, el de argentinos, nos hace partícipes de sus triunfos y fracasos, de sus alegrías y sus sufrimientos, de sus sueños y esperanzas.
El amor a la Patria es un deber imperioso para todo hombre y más aún para todo cristiano. Jesucristo quiso anunciar la Buena Nueva del Evangelio, antes que a nadie, a las ovejas de la casa de Israel, y lloró sobre futuras desgracias de Jerusalén, como lloró sobre el sepulcro de su amigo Lázaro.
San Agustín, con sus frases vigorosas, nos recuerda: “Ama a tus padres, pero más que a ellos ama a tu Patria, y más que a tu Patria ama a Dios”.
Por eso, mis hermanos, todos tenemos que sentirnos protagonistas en este momento difícil que estamos atravesando. No podemos ser insensibles al dolor de nuestra gente, a la cierta desesperanza que hay en nuestro pueblo. Tenemos que pedir la gracia de renovar nuestro entusiasmo por construirla juntos y curar cuidadosamente sus heridas. Es el momento para la magnanimidad, la humildad y debemos deponer el interés mezquino del proyecto personal para recrear las bases de un proyecto grande de país, que nos convoque, nos identifique y nos exprese. Tenemos que tener presente a nuestros grandes héroes como San Martín, Belgrano y Güemes, que fueron capaces de postergar toda ambición personal para servir a la Patria.
Creo, queridos hermanos, que todos somos conscientes del estado anímico de nuestra gente, por muchos motivos – que no viene al caso enumerar- pero debemos comprometernos a sanar a nuestro pueblo herido y sufrido, para lo cual no bastan palabras grandilocuentes sino hechos concretos que hagan creíble el compromiso de los que tenemos más responsabilidad.
Hoy queremos sentirnos herederos de los próceres de Tucumán.
Le damos gracias a Dios porque en Su Providencia nos quiso una Nación libre e independiente, y queremos renovar nuestro compromiso de defender cada día la libertad, como don precioso de Dios.
La Independencia es un hecho histórico que celebramos pero es sobre todo una tarea cotidiana que nos compromete a todos. Hay nuevas formas de colonialismo que “pretenden imponer una nueva cultura que hace limpieza de las tradiciones válidas, de nuestra historia, también de la religión de un pueblo. Estas colonizaciones ideológicas reniegan del pasado y no miran el futuro: viven el momento, no el tiempo, y por eso no pueden prometernos nada”. (Papa Francisco)
Esto requiere de todos un fuerte y lúcido sentido patriótico que se exprese en la capacidad de discernir lo bueno de lo nuevo y rechazar los que son anti-valores y se oponen al ser nacional.
Dios quiera que sepamos vivir y defender la libertad, que supone el cuidado de toda vida, el respeto de los derechos de los otros, que excluye el egoísmo, porque busca el Bien Común amando a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres, perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Ser una sociedad libre es trabajar por una cultura cívica en la que cada uno pase de habitante a ciudadano; de quejarse a ser constructor de una sociedad mejor. Nuestra Patria se construye comprometiendo nuestra libertad personal y social en la búsqueda del Bien Común.
El querido y recordado San Juan Pablo II nos dio un ejemplo profundo de amor a su Patria y en un mensaje a los jóvenes les enseñaba cómo el amor y el arraigo a la familia está íntimamente unido al amor y al arraigo a la Patria. Porque la Patria es como la prolongación de la familia, es una familia grande en la que estamos unidos por lazos de historia común, de tradición, de cultura, de lengua y de Fe. Necesitamos hacer un gran esfuerzo para restaurar la familia y así hacer crecer la Patria a través de una convivencia de hermanos que recree el tejido social, y nos permita afianzar la identidad y la alegría de ser una Nación.
A la hora de soñar con un país ideal, la Iglesia mira a su Señor y Maestro, Jesús, que en el monte de las bienaventuranzas ofrece su programa de vida – que acabamos de escuchar – a todas las generaciones de la historia y se nos presenta como la Roca sobre la cual tenemos que construir para tener la certeza de que las tempestades no lo harán sucumbir.
Quiero elevar mi oración a Dios, fuente de toda Sabiduría, para que ilumine a todos los gobernantes y los fortalezca para los grandes desafíos de este tiempo, para que busquen ante todo el bien de nuestro pueblo procurando el Bien Común.
Que Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, haga sentir su presencia de Madre, especialmente a aquellos hermanos nuestros que más sufren en el cuerpo o en el alma y nos acompañe siempre en el caminar de nuestra historia.
Como nuestros representantes reunidos en la histórica Casa de Tucumán, el 9 de julio de 1916, hoy también nosotros nos hemos reunido en este templo histórico de San Miguel, para implorar a Dios Nuestro Señor por el bien de nuestra Patria, reconociéndolo como fuente y origen de toda razón y justicia, como lo invoca nuestra Constitución Nacional.
Y lo hacemos con el convencimiento más firme, como dice el Salmo, de que en vano trabaja el obrero, si el Señor no construye la casa, y que en vano vigila el centinela, si el Señor no cuida la Ciudad.
Mirando nuestra historia nacional nos damos cuenta, por encima de las limitaciones que tenemos, de los errores que hemos cometido o de las situaciones difíciles que estamos viviendo; nuestra Nación ha recibido grandes dones y beneficios del Dios que es Uno y Trino.
En tiempos marcados por la globalización, no debe debilitarse la voluntad de ser Nación, una familia fiel a su historia, a su identidad y a sus valores humanos y cristianos.
La Patria es nuestra madre: nos engendró, somos parte de sus entrañas, nos abriga bajo su bandera celeste y blanca, nos da su nombre, el de argentinos, nos hace partícipes de sus triunfos y fracasos, de sus alegrías y sus sufrimientos, de sus sueños y esperanzas.
El amor a la Patria es un deber imperioso para todo hombre y más aún para todo cristiano. Jesucristo quiso anunciar la Buena Nueva del Evangelio, antes que a nadie, a las ovejas de la casa de Israel, y lloró sobre futuras desgracias de Jerusalén, como lloró sobre el sepulcro de su amigo Lázaro.
San Agustín, con sus frases vigorosas, nos recuerda: “Ama a tus padres, pero más que a ellos ama a tu Patria, y más que a tu Patria ama a Dios”.
Por eso, mis hermanos, todos tenemos que sentirnos protagonistas en este momento difícil que estamos atravesando. No podemos ser insensibles al dolor de nuestra gente, a la cierta desesperanza que hay en nuestro pueblo. Tenemos que pedir la gracia de renovar nuestro entusiasmo por construirla juntos y curar cuidadosamente sus heridas. Es el momento para la magnanimidad, la humildad y debemos deponer el interés mezquino del proyecto personal para recrear las bases de un proyecto grande de país, que nos convoque, nos identifique y nos exprese. Tenemos que tener presente a nuestros grandes héroes como San Martín, Belgrano y Güemes, que fueron capaces de postergar toda ambición personal para servir a la Patria.
Creo, queridos hermanos, que todos somos conscientes del estado anímico de nuestra gente, por muchos motivos – que no viene al caso enumerar- pero debemos comprometernos a sanar a nuestro pueblo herido y sufrido, para lo cual no bastan palabras grandilocuentes sino hechos concretos que hagan creíble el compromiso de los que tenemos más responsabilidad.
Hoy queremos sentirnos herederos de los próceres de Tucumán.
Le damos gracias a Dios porque en Su Providencia nos quiso una Nación libre e independiente, y queremos renovar nuestro compromiso de defender cada día la libertad, como don precioso de Dios.
La Independencia es un hecho histórico que celebramos pero es sobre todo una tarea cotidiana que nos compromete a todos. Hay nuevas formas de colonialismo que “pretenden imponer una nueva cultura que hace limpieza de las tradiciones válidas, de nuestra historia, también de la religión de un pueblo. Estas colonizaciones ideológicas reniegan del pasado y no miran el futuro: viven el momento, no el tiempo, y por eso no pueden prometernos nada”. (Papa Francisco)
Esto requiere de todos un fuerte y lúcido sentido patriótico que se exprese en la capacidad de discernir lo bueno de lo nuevo y rechazar los que son anti-valores y se oponen al ser nacional.
Dios quiera que sepamos vivir y defender la libertad, que supone el cuidado de toda vida, el respeto de los derechos de los otros, que excluye el egoísmo, porque busca el Bien Común amando a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres, perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Ser una sociedad libre es trabajar por una cultura cívica en la que cada uno pase de habitante a ciudadano; de quejarse a ser constructor de una sociedad mejor. Nuestra Patria se construye comprometiendo nuestra libertad personal y social en la búsqueda del Bien Común.
El querido y recordado San Juan Pablo II nos dio un ejemplo profundo de amor a su Patria y en un mensaje a los jóvenes les enseñaba cómo el amor y el arraigo a la familia está íntimamente unido al amor y al arraigo a la Patria. Porque la Patria es como la prolongación de la familia, es una familia grande en la que estamos unidos por lazos de historia común, de tradición, de cultura, de lengua y de Fe. Necesitamos hacer un gran esfuerzo para restaurar la familia y así hacer crecer la Patria a través de una convivencia de hermanos que recree el tejido social, y nos permita afianzar la identidad y la alegría de ser una Nación.
A la hora de soñar con un país ideal, la Iglesia mira a su Señor y Maestro, Jesús, que en el monte de las bienaventuranzas ofrece su programa de vida – que acabamos de escuchar – a todas las generaciones de la historia y se nos presenta como la Roca sobre la cual tenemos que construir para tener la certeza de que las tempestades no lo harán sucumbir.
Quiero elevar mi oración a Dios, fuente de toda Sabiduría, para que ilumine a todos los gobernantes y los fortalezca para los grandes desafíos de este tiempo, para que busquen ante todo el bien de nuestro pueblo procurando el Bien Común.
Que Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, haga sentir su presencia de Madre, especialmente a aquellos hermanos nuestros que más sufren en el cuerpo o en el alma y nos acompañe siempre en el caminar de nuestra historia.
Se informa que el receso administrativo de la Curia se extenderá desde el 18 al 22 de julio, reiniciando todas sus actividades el lunes 25 de julio. La librería San Francisco Javier funcionará normalmente en sus horarios habituales.
La comunidad de Santa Teresa de los Andes ya comenzó su novena que vivirá con especial dedicación, dado que el 13 de julio será creada Parroquia.
Durante todos los días de la novena se reza el Rosario a las 18:30. En la continuidad de las actividades, hasta el viernes 8 se celebra misa a las 17:00 en distintos puntos de la localidad y a las 19:00 en la Cuasi Parroquia.
El sábado 9 y domingo 10 la misa será a las 19:00. El lunes 11, la celebración será a las 17:00 y a las 19:00.
En tanto, el martes 12 las misas serán a las 17:00 y a las 19:00. A las 23:30, será la vigilia con cantos y alabanzas y a las 00:00 del miércoles se cantará el Feliz cumpleaños a Santa Teresa de los Andes. El miércoles 13 a las 10:00, será la Caravana de autos con la imagen de Santa Teresa por los barrios. A las 15:30, procesión desde el Templo. A las 16:00, santa misa en el atrio, presidida por Monseñor Juan Alberto Puiggari. En esta celebración la comunidad será declarada parroquia.
Sobre la historia
Hasta mediados de la década del 90 Colonia Avellaneda era una zona muy poco poblada, sólo contaba con una capilla (San Pio X) en la zona rural, atendida por la Parroquia San Benito Abad. La zona más cercana a la ruta fue poblándose lentamente por los años ‘80, lo que hizo necesario su atención pastoral, para lo cual se fijó como centro la escuela número 170 II Brigada Aérea, en donde se daba catequesis y se celebraba la Misa. Promediando la década del ‘90 el Pbro. Luis Zanitti, que residía en el Seminario, comenzó a recorrer la zona con algunos seminaristas, obteniendo un terreno (media manzana) de la entonces Junta de Gobierno. En dicho terreno se pudo construir un pequeño salón, que hacía las veces de capilla, en donde se daba catequesis y celebraba la Misa, entre otras actividades. Se eligió como patrona de esta capilla a Santa Teresa de los Andes. La población siguió creciendo por lo que se vio la necesidad de realizar una escuela, la cual se fundó el 28 de febrero de 2011. Como la escuela ocupaba las instalaciones existentes, se comenzó con la construcción de un templo, el actual, de dimensiones importantes, ya que el crecimiento poblacional estaba dando pasos agigantados con la creación de 1200 casas del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV), en esta zona. Todo este crecimiento demográfico instó, desde la Parroquia San Benito, a hacer las gestiones correspondientes ante el Arzobispado para la creación de una parroquia con presencia sacerdotal permanente y la atención pastoral adecuada a la nueva situación de la población. Es así como se crea la Cuasiparroquia Jesús Sacramento y Santa Teresa de los Andes el 21 de marzo de 2015. Después de siete años de trabajo en comunidad y mucho crecimiento espiritual de la misma, será declarada Parroquia el próximo 13 de julio del corriente año.
A principio de este mes, llegaron a Argentina las reliquias de primer grado de Santa Margarita María Alacoque, traídas desde el Santuario Paray le Monial, que recorrerán el país en el marco de la llamada “Misión Corazón Ardiente”, que organiza la Misión Fátima Argentina, Guardia de Honor del Sagrado Corazón y la colaboración de la Sociedad de Peregrinos, con el lema “Al menos, tú, ámame”.
El objetivo de la Misión es “llevar a las almas, al Sacratísimo Corazón de Jesús, para que Él reine en nuestra vida y sociedad, para que junto a María y con María podamos reparar y consolar a Nuestro Señor, porque Amor con Amor se paga”.
En nuestra Arquidiócesis estarán:
Sagrado Corazón Paraná
Sábado 9. Misas a las 11:00 17:00 y 19:00. Durante todo el día el templo estará abierto para la veneración de las reliquias
Santo Domingo Savio
Sábado por la noche estarán en la capilla de Adoración. A las 8:00 del domingo pasan al templo parroquial hasta las 14:00. Misas 8:30 y 11:00.
Ramírez
Llegada a las 15:00 (estarán en el Templo). Santa Misa a las 19:00.
El arzobispo, Monseñor Juan Alberto Puiggari, presidirá el Te Deum del día de la Independencia. El mismo tendrá lugar en la Parroquia San Miguel Arcángel, en Paraná, a las 9:30.
La celebración está enmarcada en los actos centrales que se llevarán a cabo en el día de la Independencia Nacional.
Nos hemos reunido para celebrar la memoria de un acontecimiento que nos define como pueblo. En cuanto hecho histórico, lo recibimos como algo que nos es dado, y que debemos actualizarlo para definir, desde él, nuestra identidad y proyectarnos como Nación. Toda celebración patria presenta una mirada al pasado en el que reconocemos nuestras raíces; una vivencia del presente que nos compromete y nos lleva a examinar nuestros logros, pero también nuestros límites y carencias; y una mirada hacia el futuro, que nos llama al compromiso de todos para construir una Argentina mucho mejor para las futuras generaciones.
Damos gracias al Señor por la posibilidad de volver a encontrarnos en esta iglesia Catedral para orar por la Argentina. El largo período de cuarentena que hemos vivido a consecuencia de la pandemia ha calado hondo en todos nosotros. Ciertamente, no somos los mismos… Extrañamos a hermanas y hermanos que han perdido la vida en este tiempo. A muchos no los hemos podido despedir como hubiésemos querido. Pero los que estamos aquí tampoco somos los mismos de ayer. Un verdadero torbellino ha pasado (y tal vez sigue pasando) en medio nuestro. En esos momentos difíciles el Santo Padre Francisco nos advertía que nadie iba a salir igual, o saldríamos mejores o peores. Es un buen momento para que como sociedad, nos examinemos.
Nos ha cambiado la vida, y un primer sentimiento que nos une hoy, es hacer memoria doliente junto a quienes han sufrido durante estos últimos meses la muerte de seres queridos, la enfermedad y sus secuelas, la pérdida de fuentes laborales y la precariedad económica. Para muchas personas este tiempo ha causado un importante deterioro en su ánimo y salud mental, especialmente en los jóvenes y ancianos. Todo esto se ve incrementado cuando ha afectado a las familias más pobres.
Es tiempo de valorar la vida austera y las cosas sencillas que nos dan felicidad. Es tiempo de agradecer por la familia, revalorizar la comunidad, el barrio, las redes sociales de amistad y solidaridad.
Al dar gracias en este día al Señor por la Patria, tenemos la necesidad de una especial expresión de gratitud a quienes han servido con abnegación heroica: el personal de salud, de seguridad, los servidores públicos, los capellanes y tantos otros que han puesto lo mejor de sí para servir a sus hermanos. Varios perdieron su vida: a ellos nuestra admiración y oración. Que el Señor les recompense con creces.
El recuerdo agradecido a estos hermanos nuestros nos exige, a la dirigencia de todo tipo, redoblar el esfuerzo para sacar a nuestra Patria de esta postración, que no es sólo económica, sino principalmente moral.
Para refundar los vínculos sociales, tan debilitados en nuestro país, debemos apelar a la ética de la solidaridad, y generar una cultura del encuentro. El punto de vista ordenador de una cultura del encuentro debe centrarse en el hombre, principio, sujeto y fin de toda actividad humana.
Urge recrear los lazos de la amistad social entre los argentinos para pacificar los corazones tan heridos y enfrentados. Es imprescindible la reconciliación para poder aspirar a una Nación que tenga pasión por la verdad y compromiso por el Bien Común.
Para quienes creemos en Cristo, la paz es fruto de la justicia, y esos valores sólo se logran con respeto y diálogo, con altura en la mirada, dejando de lado actitudes mezquinas, y sobre todo con humildad.
En el Evangelio que se ha proclamado, hemos escuchado la regla de oro para toda autoridad, para todo representante del pueblo, para todo dirigente de una institución. “El que es más grande, dice el texto evangélico, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como su servidor”. (Lc. 22, 26).
Queremos y necesitamos autoridades (en todos los campos) que busquen genuinamente el bien de los argentinos, que estén dispuestos a buscar acuerdos, que trabajen en forma mancomunada. El verdadero liderazgo supera la omnipotencia del poder y no se conforma con la mera gestión de las urgencias. Recordemos algunos valores propios de los auténticos líderes: la integridad moral, el compromiso concreto por el bien de todos, la capacidad de escucha, el interés por proyectar más allá de lo inmediato, el respeto de la ley, el discernimiento atento de los nuevos signos de los tiempos y, sobre todo, la coherencia de vida.
Y también necesitamos que todos los ciudadanos nos comprometamos con el Bien Común de la Patria; tenemos que “ponernos la Patria al hombro”, como le gustaba decir Francisco, cuando estaba entre nosotros. Sin excepción, no tenemos derecho a la indiferencia ni al desinterés o a mirar hacia otro lado. Argentina nos necesita humildes, sencillos, disponibles, dispuestos a dar lo mejor de nosotros para que la Patria se levante. Si una persona, si un sector cualquiera sea, no se compromete, Argentina está incompleta.
Nos necesita a nosotros, a quienes creemos en Él y a todas las demás personas de buena voluntad. Una Argentina justa y solidaria, la amistad social que anhelamos entre todos, no se impone por decreto ni por arreglo de unos pocos.
No habrá cambios profundos si no renace, en todos los ambientes y sectores, una intensa mística del servicio, que ayude a despertar nuevas vocaciones de compromiso social y político.
Tenemos que pensar la Argentina de los próximos 100 años, salir de la mirada cortoplacista; necesitamos un proyecto de país, reafirmando nuestra identidad común, estableciendo políticas públicas con consensos fundamentales que se conviertan en referencias para la vida de la Nación y puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno, para lo cual hay que mirar el pasado de nuestra historia.
Desde los inicios de nuestra comunidad nacional, aún antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así se formó la compleja cultura que nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.
Hay dificultades, no las negamos. Y frente a ellas tenemos que superar la parálisis frente al mal, vencer la tentación de la queja inútil, de la protesta por la protesta. Debemos reaccionar como Jesús, amando a la Patria, como exigencia del mandamiento que nos pide honrar al padre y a la madre, porque la Patria es el conjunto de bienes que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados, es un bien común de todos los ciudadanos, y como tal, también es un gran deber.
Recibimos la Patria como un legado maravilloso y una tarea inacabada. Todos somos constructores y responsables de su futuro. No esperemos a ver que hacen los otros, no miremos con indiferencia lo que no nos toca, despertemos de la inmadurez de pretender un estado paternalista. La Argentina es obra de todos, que se hace con el deber de cada día, hecho con esfuerzo, con honestidad, pensando más en los otros que en el propio interés. Actitud que supone heroísmo para no cansarse, para no claudicar, para comenzar cada mañana, en nuestro lugar, para creer y esperar que con la Gracia de Dios otra Argentina es posible legar a nuestros hijos.
Para poder realizar esta noble tarea, todos debemos superar los individualismos, los partidismos, los intereses egoístas, y trabajar decididamente por el Bien Común. Todos tenemos que sentirnos patriotas, como nuestros próceres de mayo.
En este día, en que se mezcla la preocupación y la esperanza, venimos aquí a implorar al Señor que ilumine nuestro camino y fortalezca nuestros espíritus, especialmente que le dé sabiduría y prudencia a nuestros gobernantes.
Demos gracias a Dios e invoquemos la protección de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, para que nos dé el gusto por lo grande y noble, que nos preserve de la tentación de lo pequeño e inmediato, que no nos asusten el cansancio o las dificultades, pero que sí nos asuste la falta de ideales que no nos permitan soñar con una Argentina en donde reine la paz, la justicia y el amor, que es la cumbre de aquel camino social que nos ha enseñado su Hijo Jesucristo Nuestro Señor.