Mensaje del Santo Padre Francisco para la 57ma Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

En su Mensaje para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Santo Padre anima a los comunicadores a «ponerse en marcha» para «ir y ver». Compartimos el texto completo.

(24 de enero de 2023)

Hablar con el corazón,
«en la verdad y en el amor» (Ef 4,15)

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber reflexionado, en años anteriores, sobre los verbos “ir, ver” y “escuchar” como condiciones para una buena comunicación, en este Mensaje para la LVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales quisiera centrarme en “hablar con el corazón”. Es el corazón el que nos ha movido a ir, ver y escuchar; y es el corazón el que nos mueve a una comunicación abierta y acogedora. Tras habernos ejercitado en la escucha —que requiere espera y paciencia, así como la renuncia a afirmar de modo prejuicioso nuestro punto de vista—, podemos entrar en la dinámica del diálogo y el intercambio, que es precisamente la de comunicar cordialmente. Una vez que hayamos escuchado al otro con corazón puro, lograremos hablar «en la verdad y en el amor» (cf. Ef 4,15). No debemos tener miedo a proclamarla verdad, aunque a veces sea incómoda, sino ahacerlo sin caridad, sin corazón. Porque «el programa del cristiano —como escribió Benedicto XVI— es un “corazón que ve”».[1] Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite mirarnos los unos a los otros con compasión, acogiendo con respetolas fragilidades de cada uno, en lugar de juzgar de oídas y sembrar discordia y divisiones.

Jesús nos recuerda que cada árbol se reconoce por su fruto (cf. Lc 6,44), y advierte que «el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, de su mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca» (v. 45). Por eso, para poder comunicar «en la verdad y en el amor» es necesario purificar el corazón. Sólo escuchando y hablando con un corazón puro podemos ver más allá de las apariencias y superar los ruidos confusos que, también en el campo de la información, no nos ayudan a discernir en la complejidad del mundo en que vivimos. La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad.

Comunicar cordialmente

Comunicar cordialmente quiere decir que quien nos lee o nos escucha capta nuestra participación en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Quien habla así quiere bien al otro, porque se preocupa por él y custodia su libertad sin violarla. Podemos ver este estilo en el misterioso Peregrino que dialoga con los discípulos que van hacia Emaús después de la tragedia consumada en el Gólgota. Jesús resucitado les habla con el corazón, acompañando con respeto el camino de su dolor, proponiéndose y no imponiéndose, abriéndoles la mente con amor a la comprensión del sentido profundo de lo sucedido. De hecho, ellos pueden exclamar con alegría que el corazón les ardía en el pecho mientras Él conversaba con ellos a lo largo del camino y les explicaba las Escrituras (cf. Lc 24,32).

En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad. A los cristianos, en especial, se nos exhorta continuamente a guardar la lengua del mal (cf. Sal 34,14), ya que, como enseña la Escritura, con la lengua podemos bendecir al Señor y maldecir a los hombres creados a semejanza de Dios (cf. St 3,9). De nuestra boca no deberían salir palabras malas, sino más bien palabras buenas «que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan» (Ef 4,29).

A veces, el hablar amablemente abre una brecha incluso en los corazones más endurecidos. Tenemos prueba de esto en la literatura. Pienso en aquella página memorable del capítulo XXI de Los novios, en el que Lucía habla con el corazón al Innominado hasta que éste, desarmado y atormentado por una benéfica crisis interior, cede a la fuerza gentil del amor. Lo experimentamos en la convivencia cívica, en la que la amabilidad no es solamente cuestión de buenas maneras, sino un verdadero antídoto contra la crueldad que, lamentablemente, puede envenenar los corazones e intoxicar las relaciones. La necesitamos en el ámbito de los medios para que la comunicación no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino que ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con espíritu crítico y siempre respetuoso, la realidad en la que viven.

La comunicación de corazón a corazón: “Basta amar bien para decir bien”

Uno de los ejemplos más luminosos y, aún hoy, fascinantes de “hablar con el corazón” está representado en san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, a quien he dedicado recientemente la Carta apostólica Totum amoris est, con motivo de los 400 años de su muerte. Junto a este importante aniversario, me gusta recordar, en esta circunstancia, otro que se celebra en este año 2023: el centenario de su proclamación como patrono de los periodistas católicos por parte de Pío XI con la Encíclica Rerum omnium perturbationem. Intelecto brillante, escritor fecundo, teólogo de gran profundidad, Francisco de Sales fue obispo de Ginebra al inicio del s. XVII, en años difíciles, marcados por encendidas disputas con los calvinistas. Su actitud apacible, su humanidad, su disposición a dialogar pacientemente con todos, especialmente con quien lo contradecía, lo convirtieron en un testigo extraordinario del amor misericordioso de Dios. De él se podía decir que «las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones» (Si 6,5). Por lo demás, una de sus afirmaciones más célebres, «el corazón habla al corazón», ha inspirado a generaciones de fieles, entre ellos san John Henry Newman, que la eligió como lema, Cor ad cor loquitur. «Basta amar bien para decir bien» era una de sus convicciones. Ello demuestra que para él la comunicación nunca debía reducirse a un artificio —a una estrategia de marketing, diríamos hoy—, sino que tenía que ser el reflejo del ánimo, la superficie visible de un núcleo de amor invisible a los ojos. Para san Francisco de Sales, es precisamente «en el corazón y por medio del corazón donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios».[2] “Amando bien”, san Francisco logró comunicarse con el sordomudo Martino, haciéndose su amigo; por eso es recordado como el protector de las personas con discapacidades comunicativas.

A partir de este “criterio del amor”, y a través de sus escritos y del testimonio de su vida, el santo obispo de Ginebra nos recuerda que “somos lo que comunicamos”. Una lección que va contracorriente hoy, en un tiempo en el que, como experimentamos sobre todo en las redes sociales, la comunicación frecuentemente se instrumentaliza, para que el mundo nos vea como querríamos ser y no como somos. San Francisco de Sales repartió numerosas copias de sus escritos en la comunidad ginebrina. Esta intuición “periodística” le valió una fama que superó rápidamente el perímetro de su diócesis y que perdura aún en nuestros días. Sus escritos, observó san Pablo VI, suscitan una lectura «sumamente agradable, instructiva, estimulante».[3] Si vemos el panorama de la comunicación actual, ¿no son precisamente estas características las que debería tener un artículo, un reportaje, un servicio radiotelevisivo o un post en las redes sociales? Que los profesionales de la comunicación se sientan inspirados por este santo de la ternura, buscando y contando la verdad con valor y libertad, pero rechazando la tentación de usar expresiones llamativas y agresivas.

Hablar con el corazón en el proceso sinodal

Como he podido subrayar, «también en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros».[4] De una escucha sin prejuicios, atenta y disponible, nace un hablar conforme al estilo de Dios, que se nutre de cercanía, compasión y ternura. En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicación que encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanos y de las hermanas. Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una comunicación que ponga en el centro la relación con Dios y con el prójimo, especialmente con el más necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial. Una comunicación cuyas bases sean la humildad en el escuchar y la parresia en el hablar; que no separe nunca la verdad de la caridad.

Desarmar los ánimos promoviendo un lenguaje de paz

«Una lengua suave quiebra hasta un hueso», dice el libro de los Proverbios (25,15). Hablar con el corazón es hoy muy necesario para promover una cultura de paz allí donde hay guerra; para abrir senderos que permitan el diálogo y la reconciliación allí donde el odio y la enemistad causan estragos. En el dramático contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar una comunicación no hostil. Es necesario vencer «la costumbre de desacreditar rápidamente al adversario aplicándole epítetos humillantes, en lugar de enfrentar un diálogo abierto y respetuoso».[5] Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones; como exhortaba proféticamente san Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris, la paz «verdaderapuede apoyarseúnicamente en la confianza recíproca» (n. 113). Una confianza que necesita comunicadores no ensimismados, sino audaces y creativos, dispuestos a arriesgarse para hallar un terreno común donde encontrarse. Como hace sesenta años, vivimos una hora oscura en la que la humanidad teme una escalada bélica que se ha de frenar cuanto antes, también a nivel comunicativo. Uno se queda horrorizado al escuchar con qué facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucción de pueblos y territorios. Palabras que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones bélicas de cruel violencia. He aquí por qué se ha de rechazar toda retórica belicista, así como cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por razones ideológicas. Se debe promover, en cambio, en todos los niveles, una comunicación que ayude a crear las condiciones para resolver las controversias entre los pueblos.

En cuanto cristianos, sabemos que es precisamente la conversión del corazón la que decide el destino de la paz, ya que el virus de la guerra procede del interior del corazón humano.[6] Del corazón brotan las palabras capaces de disipar las sombras de un mundo cerrado y dividido, para edificar una civilización mejor que la que hemos recibido. Es un esfuerzo que se nos pide a cada uno de nosotros, pero que apela especialmente al sentido de responsabilidad de los operadoresde la comunicación, a fin de que desarrollen su profesión como una misión.

Que el Señor Jesús, Palabra pura que surge del corazón del Padre, nos ayude a hacer nuestra comunicación libre, limpia y cordial.

Que el Señor Jesús, Palabra que se hizo carne, nos ayude a escuchar el latido de los corazones, para redescubrirnos hermanos y hermanas, y desarmar la hostilidad que nos divide.

Que el Señor Jesús, Palabra de verdad y de amor, nos ayude a decir la verdad en la caridad, para sentirnos custodios los unos de los otros.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2023, memoria de san Francisco de Sales.

Francisco

________________________

[1] Carta enc. Deus caritas est, 31.
[2] Carta ap. Totum amoris est (28 diciembre 2022).
[3] Epístola ap. Sabaudiae gemma, con motivo del IV Centenario del nacimiento de san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia (29 enero 1967).
[4] Mensaje para la LVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (24 enero 2022).
[5] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 201.
[6] Cf. Mensaje para la 56 Jornada Mundial de la Paz (1 enero 2023).

[00125-ES.01] [Texto original: Italiano]

______________________________

Copyright © Dicasterio para la Comunicación – Librería Editorial Vaticana

Enlace directo:

(https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2023/01/24/0066/00125.html#es)

Gentileza del Dicasterio para la Comunicación a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Acompaña la difusión:

Oficina de Comunicación y Prensa Conferencia Episcopal Argentina

Imagen: Vatican News

Fiesta Patronal Nuestra Señora de La Paz

El martes 24 de enero la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de La Paz celebra su Fiesta Patronal, bajo el lema “Juntos a María de la paz caminamos unidos a los santos”.

Entre el 2 y el 15 de enero la visita de la imagen Patronal realizó un recorrido por las capillas y sus instituciones en las que María pudo visitar cada lugar y espacio de la ciudad.

El 15 de enero, dio inicio la novena, cada día con las siguientes actividades:

– 6:30 Rosario de la aurora caminando por las calles.

– 7:00 Santa Misa y luego rezo de Novena a La Virgen. 

– 19:45 rezo de Novena  y 20:30 Santa Misa.

El lunes 23 está previsto un festival en el atrio de la Iglesia, en espera del día patronal. La actividad comenzará a las 21:30 y se prevé la actuación de artistas locales y grupos de danzas. A la media noche tendrá lugar el saludo a María y se compartirá una torta en su honor.

El martes 24 día Patronal, el programa incluye:

7:00 Misa de la Aurora.

10:00 Misa con Enfermos y Ancianos.

18:30 Imagen de la Virgen sale del Templo escoltada por agrupaciones patriotas.

19:00 Paseo Náutico.

19:30 Procesión desde el puerto local

20:00 Misa frente al templo.

Dolor por el fallecimiento del padre Orlando Mattiassi

En la tarde de este lunes se conoció la triste noticia del deceso del sacerdote.
El P. Orlando Mattiassi será velado en la Parroquia Inmaculado Corazón de María (Bajada Grande) a partir de las 21hs, de este Lunes.
El Martes 17, la Misa será a las 10hs y luego partirá el cortejo al Cementerio del Seminario para la sepultura.

A continuación compartimos una reseña sobre su vida y obra.

Recordar al Padre Orlando Antonio Mattiassi es recordar su paso por la parroquia del Inmaculado Corazón de María. Fue sacerdote salesiano, líder de la Renovación Carismática y realizó muchas obras.

El 3 de abril de 1976, el Padre Orlando Antonio Mattiassi de 43 años, llegó al lugar donde Dios le encomendaba que “Allanara los caminos del Señor”. “Vino a despertar y sacudir espiritualmente a este pueblo para que arda en el fuego de la fe”, cita textual el libro tipo folleto de la historia de la parroquia de Bajada Grande.

Y así fue. Este sacerdote marco un antes y un después en la vida de los bajadenses como el llamó siempre a su comunidad, sean águilas, no palomas, era uno de los tantos dichos que hasta hoy repiten quienes forman parte de la comunidad.

Siempre agradecido con Mons. Adolfo Tortolo –quien fuera Arzobispo de Paraná-, recordó hasta el cansancio en sus homilías que le había dicho, “se te está abriendo una puerta para vos” y le contesto, “me basta una tranquera”.

Y así sucedió que al llegar al predio de su nuevo destino, estaba cercado con alambre y tenía por entrada una tranquera que aún está en el patio de la parroquia. Ese mismo día ofreció misa, agradeciendo al Señor por el lugar adonde lo había enviado y por el pueblo que debía conducir. Lo recuerda la gente del barrio recorriendo las calles en bicicleta para invitar a la misa a sus nuevos feligreses.

Otro tema constante de sus homilías, era el amor entrañable a su madre, que le había inculcado la fe, el recuerdo constante de su familia, de sus hermanos, de su querido pueblo natal. Desde pequeño sintió el llamado para ser Sacerdote, prueba de ello es que a los 5 años jugaba a dar misa.

Su historia, su lugar

Nació el 30 de Octubre de 1932 en Federación, era el menor de 14 hermanos. Con apenas 11 años de edad partió junto a los Curas Salesianos a la República Oriental del Uruguay y el 22 de septiembre de 1962 se ordenó como Sacerdote.

El Padre Mattiassi convirtió a esta pequeña feligresía en una comunidad llena de vida, de proyectos, cada uno de los miembros está convencido y así lo siguen afirmando; que Bajada Grande fue y seguirá siendo un Puerto de Exportación Espiritual.

Desde su llegada, transformo la fiesta patronal en algo único y diferente, inició la visita de las ermitas a los hogares en preparación de la fiesta y comenzaron las tradicionales procesiones náuticas que continúan hasta el día de la fecha.

Esta parroquia con una rica historia y mucho amor hacia esta advocación nuestra del Inmaculado Corazón, tuvo desde entonces dos fiestas importantes durante el año. La fiesta litúrgica de junio y la Procesión Náutica de septiembre. Con la aprobación del Obispo, Mons. Tortolo el padre Orlando le puso a la Virgen un corazón de Oro. Cada miembro de la comunidad colaboró de corazón con lo que podía o quería para que María tuviera su corazón de Oro.

Con el molde listo, viajó a Buenos Aires, y trajo dos corazones. Uno está siempre puesto en la imagen y el otro se usa para las fiestas patronales.

Esto fue en 1980, qué mejor que septiembre, año del Congreso Mariano Nacional, el pueblo de la Bajada regaló a su Madre un Corazón de Oro que fue impuesto por el mismo Arzobispo, simbolizando de esa manera que le regalaban el propio corazón para que ella lo guie por el camino de la santidad.

Su obra

La vasta obra del Sacerdote es una combinación de lo material y lo espiritual entre las que se cuentan: el edificio de la Iglesia, su ornamentación y equipamiento.

La Evangelización Sistematizada, Retiros, Peregrinaciones, Jornadas, Encuentros, Viajes en Acción Misionera, Manifestaciones Públicas de Fe, Catequesis.

Organización de Grupos de la Comunidad Cristiana del Inmaculado Corazón de María para funciones específicas.

Piedad, Festejos Comunitarios, Predicación y Enseñanza.

En octubre de 1988, se adquirió un terreno en el cual se construyó un edificio para que funcione la emisora de radio FM Corazón

Un año después, junto a la Radio se construye un Salón de Usos Múltiples, al servicio de la comunidad. En tanto que la Casa Parroquial es inaugurada el 30 de Abril de 2002.

El 17 de septiembre de 2006 se inaugura el Prado de la Cruz, al pie de la barranca, rodeado de verde, es un espacio de recogimiento familiar, en este espacio se representa el Vía Crucis como marco de la imponente cruz que da el nombre a este prado.

En 2010, el 30 de Octubre, en coincidencia con el nacimiento del Sacerdote se inaugura el monumento a la Virgen de Aguas Dulces o Virgen de los Pescadores, en los miradores sobre el muelle de lo que otrora fuera el Puerto. Al igual que en la Cruz del Prado de ella fluye agua bendita.

En este año, el Padre Orlando pasa a ser sacerdote residente y es nombrado párroco el Padre Mario Taborda.

Por iniciativa de numerosos vecinos de Bajada Grande, la Cámara de Diputados le rindió un homenaje por su labor al frente la parroquia, en agosto de 2011.

Continuó viviendo en la parroquia con los sacerdotes que le precedieron. El año pasado, el 13 de junio fue llevado a la Residencia sacerdotal. Su salud se venía deteriorando y necesitaba cuidados médicos especiales. Desde 1976 hasta 2021, vivió en la parroquia, bautizo, casó y despidió a muchos de los bajadenses, conocía a cada uno, y todos lo conocían, con sus virtudes y sus defectos. Sigue estando presente en la comunidad aunque ya no viva en ella.

“¿Qué paso con el Espíritu Santo?”, decía cuando llamaba la atención, se fue al Monte de las palomas? O al final de cada homilía, “a mí me pasa, a ustedes no sé, pero somos todos parecidos”

«Señor te amo», las últimas palabras de Benedicto VI

«Señor te amo» fueron las últimas palabras pronunciadas por el papa emérito Benedicto XVI antes de morir en la mañana de este sábado, según contó su enfermero.

El cuerpo de Papa Emérito ha sido colocado en la Basílica de San Pedro para que los fieles puedan despedirse. Allí permanecerá hasta el miércoles 4.

En Paraná

En la ciudad de Paraná, el arzobispo, Mons. Juan Alberto Puiggari, presidirá la Santa Misa el próximo Jueves 5 a las 20:00 en la Iglesia Catedral.

Sobre Benedicto

«Señor te amo»: Las últimas palabras de Benedicto XVI
Joseph Ratzinger nació Alemania, el 16 de abril de 1927 y fue bautizado ese mismo día. Fue ordenado sacerdote en Freising, 29 de junio de 1951 y elegido arzobispo de Munich y Freising el 24 de marzo de 1977. En mayo de 1977, fue consagrado obispo. En el Consistorio de junio de 1977 fue creado cardenal por Pablo VI.

Ratzinger fue elegido Sumo Pontífice el 19 de abril de 2005. Inició su ministerio de Pastor Universal de la Iglesia el 24 de abril de 2005. Renunció el 28 de febrero de 20

El adiós a Benedicto XVI

Este jueves 5, día en que se realizaron durante la mañana los funerales del Papa emérito Benedicto XVI, el arzobispo de Paraná, Mons. Juan Alberto Puiggari, presidirá la Santa Misa a las 20:00 en la Iglesia Catedral.

En la plaza de San Pedro, gran cantidad de fieles se dieron cita en la mañana del jueves 5, para participar en la misa exequial del Papa emérito Benedicto XVI. Personas de todas las edades y de distintos países, laicos, familias, sacerdotes y monjas.

El Papa Francisco dio inicio a la celebración fúnebre, concelebrada por unos 130 cardenales, 400 obispos y casi 3.700 sacerdotes. En su homilía, reflexionó sobre la lectura del Evangelio de San Lucas 23, 46, deteniéndose en particular, en una frase de Jesús en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

“Son las últimas palabras que el Señor pronunció en la cruz; su último suspiro —podríamos decir— capaz de confirmar lo que selló toda su vida: un continuo entregarse en las manos de su Padre. Manos de perdón y de compasión, de curación y de misericordia, manos de unción y bendición que lo impulsaron a entregarse también en las manos de sus hermanos”, afirmó Francisco.

En el final de la homilía, el Papa expresó: “Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz”.

El texto completo de la Homilía, puede leerse aquí. (PDF)

Beedicto XVI y nuestra Arquidiócesis

A fines de 2010 se había conocido la noticia de que el entonces Papa Benedicto XVI aceptaba la renuncia, presentada por límite de edad, de quien era el arzobispo de Paraná, monseñor Mario Luis Bautista Maulión. En su reemplazo designó y promovió a Arzobispo a monseñor Juan Alberto Puiggari, -quien era obispo de Mar del Plata- quien llegó y tomó posesión de la Arquidiócesis el 7 de marzo de 2011.

En el mes de octubre del año 2007, el entonces Papa Benedicto XVI había anunciado en la Plaza de San Pedro, que el 24 de noviembre se realizaría un Consistorio en el que procedería a nombrar algunos nuevos cardenales: uno de ellos era Monseñor Estanislao Esteban Karlic.

En tanto, en septiembre de ese mismo 2007, se conocía la designación -por parte de Benedicto XVI- de Mons. César Daniel Fernández como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Paraná. Mons. Fernández, en junio de 2012, fue nombrado obispo diocesano de Jujuy.

Nuevos destinos pastorales

El arzobispo, Mons. Juan Alberto Puiggari, ha designado como:

  • Párroco de San Agustín en Paraná, al Pbro. José Falcón.
  • Párroco de Nuestra Señora de la Merced de Cerrito al Pbro. José María Bustamante.
  • Párroco de San José de Hasenkamp, al Pbro. Daniel Ponce.
  • Párroco de Santa Lucía en Paraná, al Pbro. Javier Murador.
  • Párroco de San Juan Bautista en Paraná, al Pbro. Carlos Cepeda.
  • Vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús en Paraná, al Pbro. Matías Jacob.
  • Vicario parroquial de la Basílica Nuestra Señora del Carmen en Nogoyá, al Pbro. Agustín Suárez.
  • Al Diácono Luis Gómez en la parroquia Santa Lucia en Paraná.

    La toma de posesión en los nuevos destinos pastorales, será durante el mes de marzo.

Receso en la Curia

Durante el mes de enero las oficinas del Arzobispado estarán cerradas.  La atención se reanudará durante el próximo mes de febrero.

Por su parte, la Librería San Francisco Javier continúa abierta durante el mes de enero.

El Servicio Digital de Noticias retomará su normal frecuencia de envíos durante febrero de 2023.

Mensaje de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina

Bajo el título “2023: Un nosotros que nos incluya y hermane a todos”, los obispos de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, difundieron un mensaje en el que expresan que “este tiempo hemos podido celebrar juntos el inolvidable triunfo deportivo de la Selección nacional de fútbol. Festejándolo supimos postergar diferencias y superar divisiones en la experiencia emocionante de una alegría común”.

El texto, fechado el 28 de diciembre  y firmado por el presidente, Mons. Oscar V. Ojea;  el  Vicepresidente 1º, Mons. Marcelo Colombo; el Vicepresidente 2º, Mons. Carlos Azpiroz Costa, OP y el Secretario General,  Mons. Alberto G. Bochatey, OSA, agrega que “anhelamos para el año que comienza que podamos renovar las actitudes y las disposiciones para la convivencia democrática, dejando de lado todo lo que acreciente las divisiones”.

El mensaje completo puede leerse aquí

En el Mensaje de la tradicional Jornada Mundial de la Paz que se celebra cada 1° de enero, el Papa Francisco nos propone este año “concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal (…) es hora de que todos nos comprometamos con la sanación de nuestra sociedad y nuestro planeta, creando las bases para un mundo más justo y pacífico, que se involucre con seriedad en la búsqueda de un bien que sea verdaderamente común.” (Papa Francisco, Mensaje, n.5).

Este tiempo hemos podido celebrar juntos el inolvidable triunfo deportivo de la Selección nacional de fútbol. Festejándolo supimos postergar diferencias y superar divisiones en la experiencia emocionante de una alegría común.

Anhelamos para el año que comienza que podamos renovar las actitudes y las disposiciones para la convivencia democrática, dejando de lado todo lo que acreciente las divisiones, ponga en riesgo la institucionalidad y postergue la discusión de los temas urgentes en relación con la pobreza, la deuda social, la educación y el crecimiento del país.

Es imprescindible superar la desmesura que nos lleva a agredir y descalificar a quienes no piensan como nosotros. La crisis que vivimos exige para este nuevo año 2023, no pensar solo en preservar los intereses personales, partidarios y electorales, sino buscar decididamente, en el máximo respeto a la Constitución Nacional, aquellos consensos básicos que aseguren el compromiso para superar los urgentes problemas del país.

Que el Niño Jesús, nacido en la humildad del pesebre, nos ayude a vivir el Espíritu de la Navidad que resuena en nuestro corazón y traiga la paz para este año nuevo que vamos a celebrar, porque Él mismo es nuestra Paz (Efesios 2, 14).

Fiesta Patronal de la Capilla Sagrada Familia

Este viernes 30 de diciembre la Capilla Sagrada Familia celebrará su fiesta patronal. A las 19.30 tendrá lugar la procesión por las calles del barrio, a las 20.00 será la misa.  Luego, se compartirá un ágape a la canasta en el Salón.

Instituto Fons Vitae

En el Instituto Fons Vitae- Profesorado Ciencias Sagradas se ofrece un lugar cercano para sacar las propias dudas y profundizar más la fe.   Allí, se puede cursar el profesorado en Ciencias Sagradas o alguna materia particular del ámbito filosófico y teológico; sobre historia, psicología y otras pedagógicas.

El Instituto está ubicado en calle Buenos Aires 239. Teléfono: 343 4723010