Retiro Abierto para Jóvenes y Adultos

El Consejo Arquidiocesano de Acción Católica invita a un Retiro Abierto para Jóvenes y Adultos. Dicho retiro estará predicado por el P. Cristian Torres, cuya temática será El Misterio Pascual en nuestra vida.  El encuentro se desarrollará el 17 de marzo desde las 8.00 a las 19.30 en el Monasterio  Abba Padre.

Para inscripción: aacioncatolicaparana@gmail.com ó 343 4310160 (martes y jueves de 18.00 a 21.00)

Catequesis del Papa – 28/02/18

A continuación compartimos el texto completo de la catequesis. Allí Francisco continuó con el ciclo sobre la Misa.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuamos con la catequesis sobre la santa misa. En la liturgia de la Palabra —sobre la que me he detenido en las pasadas catequesis— sigue otra parte constitutiva de la misa, que es la liturgia eucarística. En ella, a través de los santos signos, la Iglesia hace continuamente presente el Sacrificio de la nueva alianza sellada por Jesús sobre el altar de la Cruz (cf. Concilio Vaticano ll, Const. Sacrosanctum Concilium, 47). Fue el primer altar cristiano, el de la Cruz, y cuando nosotros nos acercamos al altar para celebrar la misa, nuestra memoria va al altar de la Cruz, donde se hizo el primer sacrificio. El sacerdote, que en la misa representa a Cristo, cumple lo que el Señor mismo hizo y confió a los discípulos en la Última Cena: tomó el pan y el cáliz, dio gracias, los pasó a sus discípulos diciendo: «Tomad, comed… bebed: esto es mi cuerpo… este es el cáliz de mi sangre. Haced esto en memoria mía».

Obediente al mandamiento de Jesús, la Iglesia ha dispuesto en la liturgia eucarística el momento que corresponde a las palabras y a los gestos cumplidos por Él en la vigilia de su Pasión. Así, en la preparación de los dones. son llevados al altar el pan y el vino, es decir los elementos que Cristo tomó en sus manos. En la Oración eucarística damos gracias a Dios por la obra de la redención y las ofrendas se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Siguen la fracción del Pan y la Comunión, mediante la cual revivimos la experiencia de los Apóstoles que recibieron los dones eucarísticos de las manos de Cristo mismo (cf. Instrucción General del Misal Romano, 72).

Al primer gesto de Jesús: «tomó el pan y el cáliz del vino», corresponde por tanto la preparación de los dones. Es la primera parte de la Liturgia eucarística. Está bien que sean los fieles los que presenten el pan y el vino, porque estos representan la ofrenda espiritual de la Iglesia ahí recogida para la eucaristía. Es bonito que sean los propios fieles los que llevan al altar el pan y el vino. Aunque hoy «los fieles ya no traigan, de los suyos, el pan y el vino destinados para la liturgia, como se hacía antiguamente, sin embargo el rito de presentarlos conserva su fuerza y su significado espiritual» (ibíd., 73). Y al respecto es significativo que, al ordenar un nuevo presbítero, el obispo, cuando le entrega el pan y el vino dice: «Recibe las ofrendas del pueblo santo para el sacrificio eucarístico» (Pontifical Romano – Ordenación de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos). ¡El Pueblo de Dios que lleva la ofrenda, el pan y el vino, la gran ofrenda para la misa! Por tanto, en los signos del pan y del vino el pueblo fiel pone la propia ofrenda en las manos del sacerdote, el cual la depone en el altar o mesa del Señor, «que es el centro de toda la Liturgia Eucarística» (igmr, 73). Es decir, el centro de la misa es el altar, y el altar es Cristo; siempre es necesario mirar el altar que es el centro de la misa. En el «fruto de la tierra y del trabajo del hombre», se ofrece por tanto el compromiso de los fieles a hacer de sí mismos, obedientes a la divina Palabra, «sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso», «por el bien de toda su santa Iglesia». Así «la vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen a los de Cristo y a su total ofrenda, y adquieren así un valor nuevo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1368).

Ciertamente, nuestra ofrenda es poca cosa, pero Cristo necesita de este poco. Nos pide poco, el Señor, y nos da tanto. Nos pide poco. Nos pide, en la vida ordinaria, buena voluntad; nos pide corazón abierto; nos pide ganas de ser mejores para acogerle a Él que se ofrece a sí mismo a nosotros en la eucaristía; nos pide estas ofrendas simbólicas que después se convertirán en su cuerpo y su sangre. Una imagen de este movimiento oblativo de oración se representa en el incienso que, consumido en el fuego, libera un humo perfumado que sube hacia lo alto: incensar las ofrendas, como se hace en los días de fiesta, incensar la cruz, el altar, el sacerdote y el pueblo sacerdotal manifiesta visiblemente el vínculo del ofertorio que une todas estas realidades al sacrificio de Cristo (cf. igmr, 75). Y no olvidar: está el altar que es Cristo, pero siempre en referencia al primer altar que es la Cruz, y sobre el altar que es Cristo llevamos lo poco de nuestros dones, el pan y el vino que después se convertirán en el tanto: Jesús mismo que se da a nosotros.

Y todo esto es cuanto expresa también la oración sobre las ofrendas. En ella el sacerdote pide a Dios aceptar los dones que la Iglesia les ofrece, invocando el fruto del admirable intercambio entre nuestra pobreza y su riqueza. En el pan y el vino le presentamos la ofrenda de nuestra vida, para que sea transformada por el Espíritu Santo en el sacrificio de Cristo y se convierta con Él en una sola ofrenda espiritual agradable al Padre. Mientras se concluye así la preparación de los dones, nos dispones a la Oración eucarística (cf. ibíd., 77).

Que la espiritualidad del don de sí, que este momento de la misa nos enseña, pueda iluminar nuestras jornadas, las relaciones con los otros, las cosas que hacemos, los sufrimientos que encontramos, ayudándonos a construir la ciudad terrena a la luz del Evangelio.

Convocatoria en la Escuela Santa Rosa de Lima

Desde la Junta Arquidiocesana de Educación Católica se informó sobre el llamado para cubrir cargos directivos en la Escuela «Santa Rosa de Lima» de la ciudad de Santa Elena.

La búsqueda está orientada a cubrir los cargos de Director y Vicedirector de Nivel Primario (por jubilación  de quienes se desempeñaban en esa función) y secretario de nivel primario (por creación del cargo).

La presentación de antecedentes y propuestas debe realizarse en el Establecimiento en los días hábiles de 9:00 a 13:00. No se recepcionará ninguna documentación por correo electrónico.

 

La selección se llevará a cabo cumpliendo con el siguiente cronograma:

  • Presentación de Proyectos y antecedentes (Curriculum con fotocopias de títulos y cursos): hasta el viernes 2 de marzo.
  • Notificación a los docentes seleccionados: miércoles 7 de marzo.
  • Entrevista y defensa de las Propuestas: viernes 16 de marzo.
  • Comunicación definitiva: martes 20 de marzo.

Propuesta para catequistas y agentes de pastoral

La Junta Arquidiocesana de Catequesis y Radio Corazón ofrecerán, desde Marzo, a todos los catequistas y agentes de pastoral un ciclo de formación permanente denominado “Maestro, ¿Dónde Vives?”.  Se trata de un programa que se propondrá renovar antiguas modalidades y conocer nuevas formas de llegar con el Evangelio a la vida de las personas.

Esta nueva emisión estará al aire todos los martes desde las 18:00 a partir de marzo en Radio Corazón 104.1 del dial o http://fmcorazon.org/

 

“Una vida que tiene derechos y nuestra misma dignidad”

Columna del Rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), Víctor Manuel Fernández publicada este 25 de febrero en el Diario La Nación.

“No quiero hablar sobre este tema desde la religión, sino desde la razón y los sentimientos. Además pido disculpas al hacerlo, porque este asunto conlleva muchos sufrimientos, y soy consciente de mis propios errores e incoherencias.

A veces quisiéramos eliminar a todos los que tienen mal carácter, porque pensamos que estaríamos más tranquilos, sufriríamos menos. Pero no podemos.

Algunos no tienen las mismas ideas que nosotros. Desearíamos borrarlos de la existencia para que dejen de difundir ideologías desagradables. Pero reconocemos que no podemos.

En ciertos períodos de nuestra historia se intentó trasladar a todos los pobres lejos de la ciudad de Buenos Aires, para que pareciera que no existían, y a algunos de ellos se les quitó la vida. Otros desearían destruir a los ancianos, a los inmigrantes, a los de piel oscura. Pero hasta allí no pueden llegar.

El niño que fue gestado como resultado de una violación está molestando. Es el testigo mudo que recuerda un hecho doloroso. Surge el deseo de eliminarlo, como si de ese modo se borrara lo que pasó. Esa vida aparece en un momento inoportuno, perturba, complica la existencia. Es comprensible que brote el deseo de destruirlo. Pero simplemente no podemos. Es un ser humano, biológicamente distinto del óvulo, diferente a la vida de su madre y con el mismo código genético que tendrá cuando sea un adulto.

No lo dice la religión, lo enseña la ciencia. No es un pedazo de la mujer ni un grano. Aunque no lo veamos, aunque sea pequeño, es un ser humano. Claro que ese embrión todavía tiene que desarrollar esas características que ya posee, pero realmente las tiene en su realidad biológica y en su composición genética.

Del mismo modo, nadie deja de ser humano si un golpe o una enfermedad le impiden ejercer sus capacidades mentales y expresarse. Su valor va más allá de lo que pueda hacer. Se trata de algo que está detrás de eso: su ser, inalienable e inviolable.

Si afirmáramos que un ser humano no se puede matar cuando tiene más de tres meses, pero sí cuando tiene unas horas menos, ¿qué racionalidad hay allí? Entonces siempre habrá algún argumento para borrar una vida humana: porque tiene alguna discapacidad, porque es demente, porque es anciano, porque es deforme, porque no sirve al sistema? ¿Por qué no? No nos quedarían razones de fondo para defender una vida humana, más allá de las conveniencias pragmáticas. Los derechos humanos quedarían colgando de un hilo, sin fundamentos que no estén sujetos a discusión.

¿Y si lo que la embarazada lleva en su seno es otra mujer? Puede producirse esta paradoja: facilitar el aborto sería permitir que una mujer, con el pretexto de que ella no es una propiedad, pueda tratar a su hija en gestación como una propiedad desechable. En este caso, la embarazada o quien la induce a abortar es quien tiene el poder, y la niña en gestación es la más débil.

Si una mujer mata al niño en un momento de desesperación, ¿quién podría ensañarse con ella? ¿Quién tendría la terrible vanidad de arrojar la primera piedra? Pero una cosa es comprender la angustia que puede vivir una mujer ante un embarazo no deseado y buscar los caminos para darle una mano. Otra cosa es que la sociedad decida crear un instrumento legal para facilitar una decisión que afecta a un ser humano, a ese pequeño ser humano que posee nuestra misma dignidad y no tiene modo de defenderse.

Nosotros construimos un mundo distinto con las opciones que vamos tomando, con el tipo de sociedad que vamos eligiendo, con los ideales que expresamos a través de nuestras leyes. En torno a los niños es posible actuar en una línea positiva. Sus madres necesitarían una contención no solo económica sino psicológica, sobre todo cuando esos chicos no han sido deseados.

También hay tanto por hacer para facilitar y acompañar la adopción de esos niños. Hay muchas acciones posibles, la única respuesta no puede ser la muerte. Tanto la sociedad como la Iglesia hemos hecho poco al respecto.

Sin embargo, la salida más rápida y económica de un legislador, solución mezquina y cómoda, es proponer leyes que permitan eliminar los niños en gestación como si nada pasara. Podrán hacerlo, pretendiendo resolver un mal con otro mal más terrible, pero con eso no nos darán un mundo mejor. Estarán utilizando su poder para tomar decisiones respecto de los más frágiles de nuestra sociedad. Se atribuirán el derecho escalofriante de facilitarnos decidir si vale la pena una vida humana o no, si algunos merecen vivir o no.

Menos mal que no tuvieron ese fin Einstein, Marie Curie, Gandhi, Leonardo da Vinci, Frida Kahlo, Edith Piaf o Mandela. Menos mal que nadie decidió por ellos si debían vivir o no. Pero como todo ser humano tiene una dignidad inalienable, lo mismo vale para el más limitado de los discapacitados. ¿Quién puede juzgar acerca del misterio de su vida hasta el punto de quitarle la posibilidad de pasar por esta tierra?”

Declaración de la Comisión Ejecutiva: Respetuosos de la vida

La vida humana es un don. Esta es una experiencia compartida de muchos hombres y mujeres, sean creyentes o no. Se refleja en el rostro de los padres cuando contemplan por primera vez a sus hijos. El anuncio de la espera de un hijo es una alegría que se comparte con familiares y amigos.

Pero a veces en la historia de otras personas no es así, no es algo deseado, esperado, decidido, aunque en ocasiones en los meses siguientes se redescubre la belleza de esa vida que viene en camino.

Para otros, la concepción de esa vida no fue fruto de un acto de amor, y hasta pudo haber sido consecuencia de una acción de abuso y violencia hacia la mujer.

Allí es cuando surge la pregunta humana y ética sobre qué hacer. En la forma de responder la pregunta se cae muchas veces en plantear un enfrentamiento entre dos personas en situación de vulnerabilidad. Por un lado la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la mayoría de las veces en un contexto de pobreza;  por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto a las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse.

La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra?

La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros. Hace unos años con la sanción de la Ley “Asignación Universal por Hijo”, el Honorable Congreso de la Nación demostró una vez más en su historia republicana un alto grado de sensibilidad humana a favor de la familia y de la vida de los niños y jóvenes más pobres. ¿No se podrá continuar por ese camino legislativo?

La solución o el camino para abordar estas situaciones es la implementación de políticas públicas que:

– Establezcan como prioritaria la educación sexual integral de la ciudadanía, en la que se  fomente y capacite para la decisión libre y responsable de concebir una vida humana. Todos tenemos necesidad y derecho de ser recibidos como hijos.

– Reconozcan la dignidad de la vida humana desde el comienzo de su concepción pasando por todas las etapas de su desarrollo, la dignidad e igualdad de la mujer y el varón, y se implementen acciones tendientes a encarar las causas de la violencia hacia la mujer generando nuevas pautas de conductas basadas en el respeto al otro

– Acompañen, desde lo social, las situaciones de conflicto y atiendan las heridas que quedan por sanar en quienes están atravesando por estas situaciones.

El diálogo democrático

Estamos ante el debate parlamentario de distintos proyectos de ley. Es necesario, que más allá del buen funcionamiento de nuestro sistema republicano en el cual se legisla a través de los representantes del pueblo, se tenga en cuenta que este tema toca profundamente el tejido de nuestra sociedad.

Que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión.

Junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas.

Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 23 de febrero de 2018

Espacio para la oración

La Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis a través del grupo Zarza Ardiente invita a un espacio para la oración, el encuentro personal con el Señor a través de la Adoración, Intercesión y Alabanzas.

La invitación está prevista para los martes  de 20.30 a 22.30  en Catedral de Paraná.

Hogar de Cristo

En el Salón de la Capilla de Lourdes (25 de Junio y Sarmiento) ya funciona el Hogar de Cristo. Se trata de una iniciativa pastoral que crece en todo el país y en el plano local se quiere caminar hacia un Centro Barrial, un hogar alojador donde el clima de familia, el amor cercano y el don de la fe ayuden a reconstruir el entramado de relaciones (en el propio ámbito, mixto y durante el día).

Los horarios de este Hogar son los días miércoles y viernes de 11.00 a 17.00.  Los responsables de este espacio han solicitado además la donación de Alimentos no Perecederos, elementos de limpieza  e higiene personal.

El Hogar de Cristo tiene como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, poniendo en primer lugar a la persona y sus cualidades.

“Recibimos y compartimos la vida así como viene, privilegiando cada historia y cada persona que tiene su dignidad de vivir y estar bien: cada hijo de Dios que tiene un camino para transitar y queremos ser parte y ayudarlos a caminar. Recién comenzamos este camino, pero ya no podíamos quedarnos de brazos cruzados, esperando que otros hagan o se hagan cargo, ya no podíamos ser tan indiferentes a esta realidad que como cristianos también nos está gritando”, compartió el Pbro. Andrés Benítez.

Pedido de Intercesión

Desde la Arquidiócesis se invita especialmente a todas las comunidades y parroquias en las oraciones y Eucaristías de este fin de semana a pedir por la gracia de una pronta lluvia.

Se trata de una inquietud y preocupación presente en muchas familias –en especial del campo- frente a este prolongado período sin lluvias, cuestión vital en este momento del ciclo de los cultivos.

Ejercicios Ignacianos: Materiales para la oración personal

Durante el tiempo de cuaresma, Radio Corazón ofrece un espacio para el camino de los ejercicios Ignacianos. Se trata de una propuesta que se emite de lunes a viernes a las 08:00 y a las 17:00.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio nos invitan a “buscar y hallar la voluntad de Dios”. Son un espacio propicio para escuchar a Dios y la propuesta vocacional para tu vida, -si es que no está aún definido el estado de vida-, o lo que San Ignacio llama “reforma de vida” que es aquel llamado a la conversión que hace sobre los diferentes aspectos de la vida.

Principio y Fundamento: “Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque creaste el universo. Por tu voluntad fue creado y existió”. Apocalipsis 4, 11

Segunda Semana: Contemplar la Vida del Rey Eternal (1 parte)

“Después de haber aceptado la mirada amorosa de Dios sobre mi realidad personal y ambiental, estoy ya preparado para pedirle que sepa escuchar la llamada de Jesús y sentir la grandeza de su proyecto sobre el Reino. Quisiera que me llamase para estar en lo que él está y trabajar con él y como él. San Ignacio pretende abrir nuestro corazón a los grandes problemas del mundo y de la historia, de forma que nos sintamos llamados a grandes empresas. Para ello provoca la esperanza en la posibilidad de construir un mundo justo y fraterno.

En Radio Corazón (www.fmcorazon.org) se encuentra disponible el material para descargar y acompañar este tiempo.