Feliciano: Patronal San José

El lunes 19 se conmemora la festividad de San José. En la comunidad de Feliciano están celebrando la novena patronal que se desarrollará hasta el domingo 18.

Durante cada día un sacerdote predica sobre un tema, habrá confesiones a las 19.00 y misa a las 20.00. Este jueves 15, el padre Daián Vasilchuk predicará sobre “La Decisión y sus consecuencias”; el viernes sobre el tema de la “LA actividad apostólica”, hablará el padre Ovidio Roskopf quien al día siguiente hablará sobre Los medios de comunicación  la evangelización.

En tanto, el domingo 18 hará lo propio Mons. Juan Alberto Puiggari abordando el tema de “La vocación en los grupos parroquiales y las actividades de caridad”. A las 23.00, tendrá lugar la Adoración y a media noche se hará el festejo.

El lunes 19, día de la Solemnidad, a las 7.30 será la misa de hombres; a las 9.00.acto cívico religioso; a las 10.00 caravana y las 18.30 procesión y Santa Misa.

Hasenkamp

En Hasenkamp, la actividad está prevista para las 19:00, con la procesión y luego, misa

Nuevo párroco en María Grande

El domingo 18 nuestro arzobispo, Monseñor Juan Alberto Puiggari pondrá en su cargo al Pbro. Diego Murador como nuevo párroco de la comunidad  María Auxiliadora en María Grande. La Misa será a las 20:00.

Catequesis del Papa – 14/03/18

A continuación compartimos el texto completo de la catequesis de la Audiencia General del miércoles 14 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Allí, Francisco reflexionó sobre el Padre Nuestro.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuamos la catequesis sobre la santa misa. En la Última Cena, después de que Jesús tomó el pan y el cáliz de vino, y dio gracias a Dios, sabemos que «partió el pan». A esta acción corresponde, en la Liturgia eucarística de la misa, la fracción del Pan, precedida por la oración que el Señor nos ha enseñado, o sea, el “Padre nuestro”.

Y así comienzan los ritos de Comunión, prolongando la alabanza y la súplica de la Plegaria Eucarística con el rezo comunitario del «Padre Nuestro». Esta no es una de las tantas oraciones cristianas, sino que es la oración de los hijos de Dios: es la gran oración que nos ha enseñado Jesús. De hecho, dado el día de nuestro bautismo, el «Padre Nuestro» hace que resuenen en nosotros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús.

 

Cuando rezamos el “Padre nuestro” rezamos como rezaba Jesús. Es la oración que hacía Jesús y nos la enseñó a nosotros; cuando los discípulos le dijeron: “Maestro, enséñanos a rezar como rezas tú”. Y Jesús rezaba así.  Es muy bello rezar como Jesús. Formados en su divina enseñanza, nos atrevemos a recurrir a Dios llamándolo «Padre», porque hemos renacido como hijos suyos a través del agua y del Espíritu Santo (véase Ef. 1: 5). Nadie, en verdad, podría llamarlo familiarmente «Abbá» –Padre- sin haber sido generado por Dios, sin la inspiración del Espíritu, como enseña San Pablo (ver Rom 8:15).

Tenemos que pensar: ninguno puede llamarlo “Padre” sin la inspiración del Espíritu. ¡Cuántas veces hay gente que dice “Padre nuestro”, pero no sabe lo que dice! Porque sí, es el Padre, pero ¿tu sientes que cuándo dices “Padre”, Él es el Padre, tu Padre, el Padre de la humanidad, el Padre de Jesucristo? ¿Tú tienes una relación con este Padre?  Cuando rezamos el “Padre nuestro” nos unimos con el Padre que nos ama, pero es el Espíritu quien nos da esta unión, este sentimiento de ser hijos de Dios.

¿Qué mejor oración que la enseñada por Jesús puede disponernos a la Comunión sacramental con él? El «Padre Nuestro» se reza, además de en la misa, por la mañana y por la noche en laudes y vísperas; de esta manera, la actitud filial hacia Dios y de fraternidad con el prójimo contribuyen a dar una forma cristiana a nuestros días.

En la Oración del Señor  – en el “Padre nuestro”- pedimos «el pan de cada día», en el que vemos una referencia específica al Pan eucarístico, que necesitamos para vivir como hijos de Dios. Imploramos también «el perdón de nuestras ofensas», y para que seamos dignos de recibir el perdón nos comprometemos a perdonar a quienes nos han ofendido.

Y esto no es fácil. Perdonar a las personas que nos han ofendido no es fácil; es una gracia que debemos pedir: “Señor, enséñame a perdonar como tú me has perdonado”.

Es una gracia, Con nuestras fuerzas no podemos: perdonar es una gracia del Espíritu Santo. Por lo tanto, mientras abre nuestros corazones a Dios, el «Padre Nuestro» también nos dispone al amor fraterno.

Finalmente, pedimos nuevamente a Dios que nos «libre del mal» que nos separa de él y nos divide de nuestros hermanos. Entendemos bien que estas son peticiones muy adecuadas para prepararnos para la Sagrada Comunión (ver Instrucción General del Misal Romano, 81).

De hecho, lo que pedimos en el «Padre Nuestro» se prolonga con la oración del sacerdote que, en nombre de todos, suplica: «Líbranos, Señor, de todos los males, concede la paz en nuestros días».

Y después recibe una especie de sello en el rito de la paz: En primer lugar, se invoca de Cristo que el don de su paz (cf. Jn 14,27) – tan diferente de la paz del mundo – haga que la Iglesia crezca en la unidad y la paz según su voluntad; luego, con el gesto concreto intercambiado entre nosotros, expresamos «la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental.» (IGMR, 82).

En el rito romano, el intercambio del signo de la paz, colocado desde la antigüedad antes de la comunión, se ordena a la comunión eucarística. De acuerdo con la advertencia de San Pablo, no se puede compartir el mismo pan que nos hace un solo cuerpo en Cristo, sin reconocerse pacificados por el amor fraterno (cf. 1 Cor 10,16-17; 11,29).

La paz de Cristo no puede echar raíces en un corazón incapaz de vivir la fraternidad y de recomponerla después de haberla herido. La paz la da el Señor: Él nos da la gracia de perdonar a los que nos han ofendido.

El gesto de la paz es seguido por la fracción del Pan, que desde los tiempos apostólicos dio su nombre a toda la celebración de la Eucaristía (cf. IGMR, 83; Catecismo de la Iglesia Católica, 1329). Hecho por Jesús durante la Última Cena, partir el pan es el gesto revelador que hizo que los discípulos lo reconocieran después de su resurrección.

Recordemos a los discípulos de Emaús, quienes, hablando del encuentro con el Resucitado, relatan «cómo lo reconocieron al partir el pan» (cf. Lc 24,30-31,35).

La fracción del Pan eucarístico va acompañada de la invocación del «Cordero de Dios», figura con la que Juan Bautista indicó en Jesús «al que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29). La imagen bíblica del cordero habla de redención (véase Ex 12: 1-14, Is 53: 7, 1 Pt. 1:19, Ap 7:14).

En el pan eucarístico, partido por la vida del mundo, la asamblea orante reconoce al verdadero Cordero de Dios, que es Cristo Redentor, y le ruega: «Ten piedad de nosotros … danos la paz».

«Ten piedad de nosotros», «danos la paz» son invocaciones que, desde la oración del «Padre Nuestro» a la fracción del pan, nos ayudan  a prepararnos para participar en el banquete eucarístico, fuente de comunión con Dios y con los hermanos.

No olvidemos la gran oración: la que nos ha enseñado Jesús y que es la oración con que Él rezaba al Padre. Y esta oración nos prepara a la Comunión.

La vida: don y dignidad

Los Obispos de la Región Litoral, reunidos en Paraná, queremos expresar nuestra firme convicción de que cada niño que está viniendo a este mundo merece ser bienvenido, pues todo ser humano es un don, con su dignidad inviolable de ser persona, imagen de Dios.

Afirmamos y propiciamos una cultura de la inclusión, que no descarte a nadie por ninguna razón. Rechazar la vida que empezó su camino es signo de una cultura del descarte y la exclusión que nos deshumaniza, empobrece y contradice el dato duro de la ciencia.

El drama humano de una madre que se ve en el dilema de abortar a su hijo, implica diversos actores, pero nunca un problema humano se puede resolver eliminando a uno de ellos; siempre se debe solucionar procurando salvar a todos.

Comprendemos la situación de muchas mujeres que frente a graves dificultades se ven tentadas de recurrir al aborto como solución. El aborto nunca es gratuito, deja huellas muy profundas, tanto a nivel biológico, psicológico como espiritual. Las animamos, a que con coraje, lleven adelante la vida de su hijo; al verlo nacer seguramente les traerá una gran alegría.

A las madres que hayan optado por el aborto les anunciamos nuevamente que la última palabra sobre la existencia humana es siempre la misericordia.

A los legisladores les animamos a que con inteligencia y sabiduría, respetando la verdad y el bien, busquen aprobar leyes que ayuden a que toda mujer se sienta protegida y acompañada en su embarazo. Así, en las leyes se mostrará que somos una sociedad fraterna, generosa e inclusiva.

A nuestros fieles católicos les invitamos a seguir construyendo juntos la cultura de la vida y la inclusión, en primer lugar con la oración perseverante y confiada al Señor de la Vida. También los animamos a apoyar las distintas iniciativas a favor de la vida, que ya se realizan con gran esfuerzo, generosidad y valentía, que agradecemos profundamente, y a emprender nuevas obras que respondan a esta necesidad tan importante. De este modo, el testimonio de la caridad nos mostrará el Rostro misericordioso del Padre manifestado en Cristo Jesús.

Los Obispos de la Región Litoral:

Mons. José M. Arancedo (Santa Fe)
Mons. Juan A. Puiggari (Paraná)
Card. Estanilao Karlic (Emérito de Paraná)
Mons. Eduardo Martín (Rosario)
Mons. Luis Fernández (Rafaela)
Mons. Luis Collazuol (Concordia)
Mons. Héctor Zordán (Gualeguaychú)
Mons. Ricardo Faifer (Emerito de Goya)
Mons. Gustavo Help (Venado Tuerto
Mons. Hugo Santiago (San Nicolás)

Reunión de los Obispos de la Región Litoral

Para abordar temas de agenda e interés común, se reunieron –este lunes 12 y martes 13- los obispos que integran de la Región Litoral de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en el Centro Mariápolis de Paraná.

Durante el encuentro los obispos abordan temas referentes al calendario del año que se inicia y también tópicos referidos a lo propio de esta región. La reunión está presidida por el nuevo delegado es Mons. Hugo Santiago Obispo de San Nicolás de los Arroyos y cuenta con la presencia además de Mons. Puiggari y el Cardenal Karlic.

La región Litoral está conformada por las arquidiócesis de Santa Fe, Rosario y Paraná y por las diócesis de Venado Tuerto, Concordia, Gualeguaychú, San Nicolás y Rafaela.

Nuevo Párroco en Bajada Grande

El próximo jueves 15, Monseñor Juan Alberto Puiggari pondrá en su cargo al Padre Eduardo Jacob, como nuevo párroco de la comunidad Inmaculado Corazón de María en Bajada Grande. La Misa será a las 19:00.

V Aniversario de la elección del Papa Francisco

Este 13 de marzo se cumple el quinto aniversario del pontificado de Francisco. Por eso, este martes en la Catedral Metropolitana se celebrará la Misa de Acción de Gracias a partir de las de 20:00 que estará presidida por el cardenal Estanislao Karlic.

El 13 de marzo de 2013 fue el día en el que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa de la Iglesia Católica, adoptando el nombre de Francisco y siendo el primer Pontífice latinoamericano y jesuita de la historia.
Bergoglio fue elegido en la quinta votación del cónclave que buscaba al sucesor de Benedicto XVI, quien había renunciado al pontificado por falta de fuerzas. Los cardenales «me vinieron a buscar al fin del mundo», dijo en italiano, ante una multitud, en su primera aparición desde el balcón de la basílica de San Pedro. «Gracias por el recibimiento», agregó.

“Día de la mujer: Vida Plena para todas las mujeres”

Compartimos el mensaje del Departamento de Laicos (DEPLAI), el Área de la Mujer, la Comisión Episcopal de Laicos y Familia (CELAF) y la Conferencia Episcopal Argentina, en referencia al Día de la Mujer.

El Día Internacional de la Mujer conmemora el denodado trabajo que hacen las mujeres por su participación en la sociedad y en su desarrollo integral como personas, en igualdad con los varones. Es un día para pensar acerca del valor y la dignidad de cada mujer, dignidad que se vio y se ve opacada en muchos momentos de la historia y en muchos lugares del mundo. De hecho, la cuestión de las mujeres es un signo de los tiempos (GS 9,4)

No hablamos de “la mujer” como una idea abstracta sino de las mujeres concretas que viven, trabajan, estudian, crecen, luchan, gozan y sufren. Los rostros conocidos y los desconocidos.

Desde nuestra fe cristiana, tenemos, además, muchos motivos para avalar la común dignidad de varones y mujeres. Desde el inicio, la Biblia nos habla de ese valor, al decirnos que Dios creó al hombre varón y mujer y al finalizar su obra ve y goza con la maravilla que ha creado (Gn. 1, 26-31).

Jesús tiene discípulos y también discípulas que lo acompañaron en su misión, lo siguieron hasta la cruz y fueron testigos de la resurrección. El documento de Aparecida, fruto de la reunión de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana, habla en diversos lugares de la necesidad de trabajar en la promoción integral de las mujeres (nº 451-458). Y la reflexión del Papa Francisco sigue por esa línea, en la exhortación sobre el amor en la familia, él ve “una obra del Espíritu en el reconocimiento más claro de la dignidad de la mujer y de sus derechos” (AL, 54).

Francisco da un paso más y denuncia la violencia ejercida contra ellas: “No se terminan de erradicar costumbres inaceptables. Destaco la vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres, el maltrato familiar y distintas formas de esclavitud que no constituyen una muestra de fuerza masculina sino una cobarde degradación (…) Pienso en la grave mutilación genital de la mujer en algunas culturas, pero también en la desigualdad del acceso a puestos de trabajo dignos y a los lugares donde se toman las decisiones.” (AL, 54).

Yendo a nuestra realidad argentina, queda claro que no sólo hay que hablar a favor de la dignidad de las mujeres, sino también emprender un trabajo concreto para erradicar toda forma de maltrato, violencia o inequidad contra ellas. Es una tarea que tenemos que reclamar a las instituciones y a las autoridades pero que comienza también en nuestras casas, entre nuestros amigos y en nuestras comunidades.

Anhelamos la vida plena, justa y digna, especialmente para aquellas mujeres pobres, marginadas, que no tienen acceso a la salud o a la educación y que a menudo crían solas a sus hijos, atienden a los mayores de la familia y trabajan duramente en medio de enormes dificultades. Ellas nos dan continuamente testimonio de la defensa de la vida. A todas las mujeres, pero especialmente a ellas, saludamos en este día, nos comprometemos a trabajar para que tengan una vida más justa y digna y le pedimos al Señor por intercesión de María, la mujer nueva, que las bendiga, las cuide y acompañe.

Se inició la Novena en honor al Santo Cura Brochero

Desde el 7 y hasta el 15 de marzo se desarrolla la Novena en honor al Santo Cura Brochero.

El P. José Gabriel del Rosario Brochero, fue declarado santo el 16 de octubre del 2016, de esta forma se convirtió en el segundo santo de Argentina después de Héctor Valdivieso Sáenz.

Jornada de Oración

En unidad con la iniciativa del Papa Francisco, a vivir las 24 horas para el Señor, se invita este viernes a las comunidades que tenga capilla u oratorio de adoración eucarística, ofrezcan libremente un tiempo de oración por la conversión del corazón de cada cristiano y por el cuidado de la vida humana en todas sus formas. En las parroquias que no tengan capillas se invita a que se ofrezca la misa por esta intención.