Celebración por los 50 años de sacerdocio de Monseñor Juan Alberto Puiggari y el Padre Hernán Quijano Guesalaga

El próximo sábado 21 de noviembre, se invita a celebrar las Bodas de Oro Sacerdotales de Monseñor Juan Alberto Puiggari y del P. Hernán Quijano Guesalaga, al cumplirse 50 años de su ordenación sacerdotal.

La Misa de acción de gracias tendrá lugar a las 11hs en la Capilla Nuestra Señora del Cenáculo, ubicada en el Seminario. Posteriormente, se compartirá un almuerzo en las mismas instalaciones del Seminario.
Desde el Arzobispado se informa que quienes deseen participar del almuerzo deberán reservar su tarjeta comunicándose al 343 4721965 (Librería San Francisco Javier).

Culminó la Asamblea Arquidiocesana

A diez años del Sínodo Arquidiocesano y en el marco de Sínodo de la Sinodalidad -promovido en su momento por el Papa Francisco-, la Arquidiócesis culminó durante la tarde del lunes 12 la Asamblea que congregó alrededor de mil personas.
En un marco de especial gracia, el mes de octubre ha reunido a la feligresía local, bajo tres ejes: “celebrar” (Fiesta Patronal de Nuestra Señora del Rosario – 7 de octubre), “encontrarnos” (Asamblea Arquidiocesana – 12 de octubre) y “peregrinar” (Peregrinación Hasenkamp-Paraná, 16 y 17 de octubre).

Durante la tarde, los asambleístas continuaron el trabajo en grupo luego de haber compartido un espacio de almuerzo fraterno en el que hubo momentos de intercambios, charlas, encuentros.
“Esta es una experiencia de Iglesia muy linda. Nos sentimos en comunidad, hay jóvenes, gente experimentada”, narró con entusiasmo Teresa de la Parroquia Santa Lucía. Por su parte Carolina de la Parroquia Luján aseguró estar muy contenta con el encuentro, al tiempo que agregó que es muy importante escuchar lo que quiere la comunidad.
Otros de los soportes fundamentales fue la colaboración de distintos grupos que ayudaron y asistieron a los participantes. Así, Sebastián, contó que su servicio fue colaborar con la limpieza en los baños, acercar agua caliente para el mate. “Ayudamos a que esto salga adelante”, confió el servidor.
En tanto, Guillermo del Grupo Juan Pablo ll, desde el Área Logística, afirmó que todo se desarrolló con normalidad: “Hasta ahora esto viene bien, la gente está contenta”.
Un momento de especial gracia y emoción fue cuando se invitó a pasar al frente del escenario a quienes durante este último año han realizado los denominados retiros de impacto .
Mientras decenas de jóvenes se disponían al frente, la multitud los aplaudió de pie “dándoles la bienvenida a la Iglesia de Paraná. “Ustedes son signo de un Jesús que no se cansa de llamar”, se indicó desde la Animación
La jornada se coronó con la celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor Martín. El arzobispo durante la homilía expresó: “¿Cuántas cosas tenemos de regalos que muchas veces no sabemos compartir y a veces solamente miramos lo que nos falta?”
“Nos sorprendimos porque vinimos muchos, pero el número es relativo. El número nos entusiasma, pero lo profundo es lo que tenemos que ser donde Dios nos ha puesto como parte del camino, tenemos que gestar esto de ser el amor. Ser aquello que anuncian a Jesús con la propia vida”, añadió.

Sobre el final de la misa , monseñor bendijo las cruces que se entregaron a cada uno de los asistentes como signo de envío misionero.

La Arquidiócesis dialoga en Asamblea

Con la presencia de alrededor de 800 personas provenientes de todos los puntos de la Arquidiócesis de Paraná se celebra este lunes 12 la Asamblea Arquidiocesana de Pastoral bajo el lema “Un solo cuerpo y un solo espíritu”.
Los participantes se dieron cita en el Centro Provincial de Convenciones de la capital entrerriana donde en un clima de fraternidad y encuentro, la jornada comenzó con un momento de animación y dinámica espiritual.
Monseñor Raúl Martín en las palabras iniciales, brindó la bienvenida a todos los presentes y expresó: “Quisiera en primer lugar agradecer a Dios por convocarnos a este encuentro. Es El quien inspiró y movió nuestro corazón para que viniésemos. También agradecerle a todos ustedes por responder este llamado. Son y serán levadura en cada una de las comunidades donde están. Un poco de levadura llamada a fermentar la masa”. Sobre la Asamblea, el arzobispo remarcó que se trata de “un encuentro sencillo, nada mágico ni milagroso, pero Dios nos acompaña”. En ese sentido aseguró que estamos “llamados a encontrarnos para seguir un camino que comenzó hace mucho, hace 2000 años atrás, porque esto que llamamos sinodalidad no es otra cosa que el modo de ser de la Iglesia”.
La mañana transita su momento culmine en el espacio denominado “Conversación espiritual”. Esa instancia fue explicada por los vicarios pastorales Pbros. Claudio Massuti y Esteban Madrid Paéz. Allí los 800 participantes se dividieron en grupos de doce personas para desarrollar la dinámica que tiene por objetivo favorecer el discernimiento sincero y honesto, en una atmósfera de confianza y acogida, para que las personas puedan expresarse con libertad interior.
La propuesta consiste en la búsqueda de la voz de Dios, a manera de discernimiento, mediante el encuentro y el diálogo comunitario. Se centra en la calidad de la capacidad de escucha, así como en la calidad de las palabras pronunciadas y, sobre todo, siempre en un ambiente y actitud de oración, buscando aquello que Dios nos quiere decir en comunidad. Es un acto de respeto, acogida y hospitalidad hacia los demás tal y como son.

La Arquidiócesis celebró a la Virgen del Rosario, su madre y patrona

La Virgen del Rosario congregó a la Arquidiócesis de Paraná en una verdadera fiesta durante este miércoles 7 de octubre.

Tras partir en caravana alrededor de las 10 de la mañana, la imagen de la Patrona recorrió 20 parroquias y capillas donde fue recibida con alegría, flores, canto y oración. Las distintas comunidades se congregaron para saludar a la Madre y dejar en sus manos las diferentes intenciones y agradecimientos.

“María del Rosario camina con nosotros”, fue el lema que acompañó el peregrinar de la Madre por sus calles, barrios y comunidades donde fue escoltada por una columna de autos, bicicletas y motos a lo largo de su marcha.

Momentos de especial alegría se vivieron cuando María llegó nuevamente a su casa, a la Catedral Metropolitana, para culminar la jornada con la celebración de la Santa Misa, presidida por Monseñor Raúl Martín. Allí se dieron cita autoridades de diferentes fuerzas, vecinos, colegios religiosos, movimientos y comunidad en general.

Texto completo de la Homilía

Como lo hacemos cada año en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, hubiéramos querido peregrinar por las calles de la ciudad, dando testimonio de fe y de amor a este pueblo de Paraná, a la madre de Jesús y madre nuestra. Hoy lo hacemos aquí adentro y en el corazón.

Este caminar y eucaristía que celebramos se hacen en oración confiada a Dios, que en Jesús, muerto y resucitado, y desde una custodia maternal, se inclina con dulzura sobre nosotros. Como María y los discípulos, regresados del Monte de los Olivos, se dedicaban a la oración unidos, con sus corazones a la espera del cumplimiento de las promesas de Dios, así nosotros, hoy y siempre, esperamos de Dios en las manos de nuestra madre.

El Evangelio de Lucas nos lleva a hacer memoria agradecida de aquel primer «sí» de María, al que queremos unirnos en alabanza y acción de gracias. Cantamos con ella la grandeza del Señor, que mira la pequeñez y extiende su misericordia a todas las generaciones, dispersando a los soberbios y poderosos, colmando de bienes a los hambrientos y socorriendo a su pueblo, porque Ella camina con nosotros.

Desde la Cruz, María camina con nosotros haciéndonos sus hijos también. El Señor así nos encomendó en sus brazos; así como en la imagen, María nos acerca junto al Niño a su corazón de madre, esperando en cada hijo el pleno encuentro con Jesús en el amor y en la misión.

María reza y espera con cada uno de nosotros. Nos enseña a confiar en la infinita misericordia del Padre Dios, que siempre será más grande que cualquier pecado y limitación del hombre. Nos invita a la esperanza, a unir como hermanos nuestros corazones, que, como cuentas de un Rosario, vamos entrelazando la vida en sus manos, alcanzando en cada Padre Nuestro la certeza de la cercanía de Dios, cuyo amor por nosotros se nos revela en Jesús, Palabra eterna, camino, verdad y vida.

Traemos a este encuentro de familia, a esta fiesta mariana, la realidad de cada vida, de cada hombre y mujer de este pueblo: miedos, sueños, esperanzas, dolores y alegrías que juntamos como un ramillete, ofrenda viva para presentarle a Dios. En las manos de la Madre, el Niño es ofrecido a toda la humanidad por Él redimida, y el Rosario es escalera segura a su corazón.

En cada Avemaría y en cada Padre Nuestro acercamos a Dios la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, de todo lugar y de diferentes realidades. Sumamos los rostros de esta familia que somos, la Iglesia, con fortalezas y debilidades, con tanta gracia y tanto pecado también. En estos rostros están los más sufrientes, los pobres y los enfermos, los más débiles y los que no conocen o no experimentan el amor de Dios.

María es la madre que recibe a sus hijos sin diferencias, enseñándonos a encontrarnos como familia, como hermanos todos. Su presencia se hace siempre esperanza y consuelo. De ella aprendemos a ensanchar el corazón para que nadie quede afuera, que ninguno se sienta desamparado u olvidado. Nos hace tomar conciencia, como Iglesia, de esta fraternidad que siempre tendremos que trabajar y enriquecer, llamándonos a asumir cada día más plenamente la responsabilidad de hacernos cargo de los hermanos, sosteniéndonos en la esperanza de Dios, Padre de todos.

En ese Rosario que María lleva en sus manos junto al Niño estamos todos colgados de su amor, entrelazados, como queriendo sostenernos hombro a hombro, caminando juntos con su maternal ternura, derribando barreras, acercando corazones, sosteniendo a los caídos, buscando sanar heridas y acortando las distancias.

Queremos ser constructores de la paz, compartiendo nuestra vida, permaneciendo en el amor de Jesús, guiados por su Palabra que nos hace recordar aquello de sus discípulos: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Vos tenés palabras de vida eterna». Conocer a Jesús es lo mejor que nos pasó en la vida. Estamos invitados a ser sujetos y testigos de un amor sin límites, comprometiéndonos a que no sean solo palabras vanas, sino una experiencia fuerte de su misericordia.

Porque de andar juntos se trata; caminar juntos queremos. Es con María que hacemos este camino para que nadie se pierda. Si nos cansamos, es ella quien nos espera; si nos perdemos, con Jesús es quien nos busca. Porque con ella el Señor se hace huella entre el correr de los ríos, en el verdor de los campos y el sabor de mil colores. Es María huella de Dios, certeza para el camino, huella del paso del Hijo por la vida de su pueblo.

Ella es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y tantas veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras; no hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa, basta con citar una y otra vez: «Dios te salve, María…».

Queremos una vez más comprometer nuestra vida rezando con San Agustín: «Dame lo que me pedís y pedime lo que quieras», para cantar con María: «Hágase en mí según tu palabra», y que juntos caminemos.

Animados por el Papa León en su carta Magnifica humanitas, que nos invita a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a no tener miedo de ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo, rezando, proyectemos con sabiduría; trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones. Entonces, las piedras desechadas —los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños— se convertirán en piedras angulares y sobre la tierra surgirá un hogar común, sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán.

Esta es la bendición que imploramos a Dios y la tarea que tenemos por delante: ser constructores de comunión, siervos del Reino que viene, no dueños de una torre destinada a derrumbarse.

María del Rosario, Madre querida, volvemos cada día a vos tomados de tu mano, aprendiendo poco a poco a ser familia que no quiere cansarse de sembrar este Evangelio que invita a ser uno para que el mundo crea.

Madre del Rosario, únenos en esta tierra y llévanos con vos al cielo.

Mons. Raúl Martín
Arzobispo de Paraná

Fiesta Patronal Arquidiocesana

La ciudad de Paraná y toda la Arquidiócesis se preparan para celebrar la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Para el miércoles 7, Día Patronal, se han previsto las siguientes actividades:
10:00: Salida de la imagen de María. Caravana de la Virgen por las distintas Parroquias de la ciudad. (El recorrido y horarios se pueden consultar aquí).
A las 17.30 se celebrará la Santa Misa en la Catedral, presidida por Monseñor Raúl Martín.

Se lanza la web oficial de la visita del Papa León XIV a la Argentina

El nuevo sitio será el espacio oficial para acceder a la agenda del Santo Padre, conocer toda la información sobre las celebraciones y encuentros y organizar la participación de quienes quieran ser protagonistas de este acontecimiento histórico para nuestro país.

Buenos Aires, 1 de octubre de 2026 | La Conferencia Episcopal Argentina presenta la web oficial de la visita del Papa León XIV a la Argentina, que será el principal canal de información y organización de las distintas actividades previstas durante la presencia del Santo Padre en nuestro país.

A través de elpapaenargentina.com.ar se podrá conocer de cerca la agenda del Papa León XIV, acceder a la información actualizada sobre las distintas celebraciones y encuentros, consultar modalidades de acceso, indicaciones prácticas y toda la información necesaria para participar. La web busca, sobre todo, ser una herramienta para organizar la participación y permitir que todos podamos ser protagonistas de las celebraciones y encuentros con el Santo Padre, acompañando la preparación de este momento tan significativo para la Iglesia y para todo el pueblo argentino.

Web oficial de la visita: www.elpapaenargentina.com.ar