Los días sábado 24 y domingo 25 de octubre, la Renovación Carismática Católica llevará adelante la Misión Arquidiocesana en la ciudad de Seguí, un tiempo de encuentro, servicio y evangelización, en el que los misioneros saldrán al encuentro de las familias para anunciar la Buena Noticia de Jesucristo y compartir con todos la alegría de experimentar el amor de Dios. Esta misión contará con la participación de 96 misioneros inscriptos, que llegarán con el deseo de entregar su tiempo, sus dones y su corazón al servicio del Señor y de la comunidad. Durante estas dos jornadas, los participantes se alojarán en casas de familia de la ciudad y algunos jóvenes lo harán en el Polideportivo Municipal, en un gesto de fraternidad y hospitalidad que también forma parte de la experiencia misionera. El sábado por la mañana, los misioneros ingresarán en caravana a la ciudad y, luego del desayuno, recibirán la bendición y el envío misionero. A partir de allí, comenzarán las visitas a los hogares, llevando una palabra de esperanza, escuchando a las familias y compartiendo el mensaje del Evangelio. Por la tarde, después de un momento de oración, preparación y evaluación, retomarán las visitas misioneras. La jornada culminará con la Santa Misa de la comunidad y un encuentro especialmente destinado a los jóvenes. El domingo continuará la misión con una nueva salida a los hogares. Además, se desarrollarán dos actividades especiales: una propuesta recreativa y evangelizadora para los niños en la Plaza del Barrio Almirante Brown y un encuentro para matrimonios en la parroquia. Finalmente, a las 18:00, se celebrará la Misa de Clausura, poniendo en manos de Dios los frutos de todo lo vivido durante estas jornadas. La Misión Arquidiocesana de Seguí será mucho más que una serie de actividades: será una oportunidad para salir al encuentro del otro, escuchar, acompañar y hacer presente el amor de Dios en cada hogar y en cada corazón. A través de la oración, la fraternidad y el anuncio del Evangelio, los misioneros buscarán ser instrumentos del Espíritu Santo, llevando la alegría de Jesús a toda la comunidad. Porque evangelizar es también regalar nuestro tiempo, abrir el corazón y dejarnos transformar por el encuentro con los demás. Cada visita, cada palabra y cada gesto de amor pueden convertirse en una oportunidad para que alguien vuelva a descubrir que Dios lo ama y nunca lo abandona. ¡Que el Espíritu Santo guíe cada paso de esta misión y que Seguí pueda experimentar la alegría de encontrarse con Jesús!