La Residencia Sacerdotal cumple 25 años

Para celebrar los 25 años de la Residencia Sacerdotal “Jesús Buen Pastor”, el próximo lunes 13 tendrá lugar la Misa en Acción de Gracias en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad.
La Eucaristía será a las 19:00 y al finalizar se invita a compartir un ágape fraterno a la canasta. Quienes deseen participar, pueden confirmar asistencia al 343 4705557

La Residencia sacerdotal surge como respuesta a la necesidad de la arquidiócesis de disponer de un lugar organizado para el cuidado, contención y asistencia de los sacerdotes que necesitarán una atención y seguimiento tanto por la edad como por alguna patología que lo limitara a continuar en una parroquia. La residencia Sacerdotal sería entonces el lugar de residencia permanente o pasajera dependiendo el motivo del ingreso. Por el año 2000 se comenzó a gestar la idea. Monseñor Karlic impulsó la iniciativa y pidió la colaboración de las Hermanas Siervas de Divina Providencia, Congregación religiosa (fundador Don Pascual Uva) que también llega de Italia gracias a su intervención. Dicha congregación contempla en su carisma el cuidado y la asistencia a los enfermos razón por la cual aceptan comenzar con la Obra. En el 2001 se alquila una casa sobre calle Italia, a dos cuadras de la casa religiosa. Allí, el 19 de marzo, solemnidad de San José, se inaugura la Residencia Sacerdotal con la presencia de 4 sacerdotes (P. Pierre Reffay, P.Julio Schoeder, P.Juan Kemerer y P.Carlos Fugante).

Mientras tanto se comenzó con la construcción de la casa propia en el Paracao, dentro del predio donde las Religiosas tienen otras obras, contando con la colaboración tanto espiritual como económica de la Congregación religiosa como de muchas familias, fieles y amigos de los sacerdotes. Se Inagura en el año 2003. Los sacerdotes se trasladan al edificio nuevo. Con el tiempo las Hermanas deciden trasladar a los sacerdotes a calle Italia 450 donde funcionaba un hogar de ancianas ya que los sacerdotes seguían siendo pocos para una estructura tan grande y la demanda de los ingresos del hogar de ancianas crecía cada vez mas. Así fue que los sacerdotes en el año 2006 pasan a vivir en calle Italia y las ancianas a ocupar el edificio creado para los sacerdotes.

Con el correr de los años las hermanas Siervas de la Divina Providencia se vieron obligadas a cerrar la casa de Calle Italia y trasladase al Paracao por falta de religiosas para mantener dos comunidades. Durante el año 2019 las Hermanas expresan en varias oportunidades al obispo del momento, Mons. Puiggari, que ya no podían seguir con la misión del cuidado de los sacerdotes. Las hermanas ofrecen en comodato la casa y muebles de calle Italia, donde ya habían estado anteriormente y se pacta un término de 10 años en esas condiciones.

Los sacerdotes son trasladados finalmente el 23 de abril de 2020 en plena pandemia.  

La Residencia Sacerdotal fue creada sin fin de lucro, exclusiva para sacerdotes, en prioridad los de nuestra diócesis y en las condiciones de salud en las que se encontraran, sin criterio de inclusión y exclusión. Fue pensada como una institución abierta a diferentes necesidades, no es exclusivamente gerontológica. También contempla la modalidad de permanente o transitoria, inclusive casa de paso para los sacerdotes del interior que vienen por algún trámite o estudio médico y no tienen donde quedarse, deseando que sientan que es su casa.

Semana Santa: memoria viva del sacrificio de Cristo

Iniciamos el camino hacia la Pascua repasando los hitos fundamentales de nuestra redención. Compartimos una mirada detallada a las celebraciones que conforman el corazón de la vida de la Iglesia, explicando la importancia de la Misa Crismal y el sentido profundo de cada jornada del Triduo Pascual hasta el triunfo definitivo del Domingo de Resurrección.

Misa Crismal

La Misa Crismal, presidida por el obispo y concelebrada con los presbíteros de la diócesis, es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de Misa Crismal) y bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y los que se van a bautizar)

La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. El crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, entre otras funciones. El rito de esta misa, de la Misa Crismal, incluye la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la homilía, el obispo invita a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.      

Jueves Santo

El Jueves Santo Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua en una cena especial en la que lavó los pies a sus discípulos dándoles ejemplo de humildad y amor, instituyó el Sacerdocio con las palabras “Haced esto en memoria mía” al convertir el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre, momento en el que también instituye la Eucaristía para así quedarse con nosotros para siempre.

Llegada la noche, Jesús se retiró, junto con Pedro, Santiago y Juan a orar en el Huerto de Getsemaní.  Es ahí donde Jesús acepta cargar con los pecados de toda la humanidad antes de su pasión.  Fue inmensa su agonía, sufría a tal grado que sudó gotas de sangre.  Aun así, acepta seguir adelante: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Seguramente sabía que pronto le iban a apresar.  Y así sucedió.  Un gran número de hombres armados con espadas y garrotes, con Judas Iscariote a la cabeza, llegaron al lugar.  Judas, el apóstol que lo vendió por 30 monedas de plata, se acercó a Jesús y lo besó, así pudieron aprehender a Jesús.  

Viernes Santo

Volvemos a vivir con Jesús su Pasión: la aprehensión, interrogatorios, flagelación, coronación de espinas y la crucifixión. Este día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. En aquel entonces, la crucifixión era la ejecución más cruel y degradante que se conocía. Un ciudadano romano no podía ser crucificado. La muerte sobrevenía después de una larga agonía.

Jesús en la cruz, con un sufrimiento físico y moral muy grande, fue capaz de perdonar a los que lo ofendieron. Desde la cruz, Jesús nos termina de dar su mensaje de amor y salvación dejándonos a su Madre y enseñándonos a perseverar hasta el final. El sacrificio de la cruz se vuelve a vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo y permanece con nosotros.  

El Viernes Santo lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Celebración de la Pasión del Señor en la que se hace la adoración de la cruz.     Sábado Santo Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor meditando en su Pasión y Muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la Misa, por lo que conserva el altar totalmente desnudo, las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. No puede darse la Sagrada Comunión (más que a modo de viático), hasta la Vigilia Pascual (“al caer el sol”). Durante el día es importante recordar que Jesús compartió con nosotros a su madre para que acudamos a Ella en las alegrías y dificultades. Antes de morir y en presencia de María y Juan, Jesús expresó: “Madre, ahí tienes a tu hijo” “Ahí tienes a tu Madre” (Jn. 19, 26-27). Dar el pésame a la Virgen es unirnos en su dolor y sufrimiento por la Pasión y Muerte de Jesús. María es una mujer que acaba de perder a su hijo, todo su ser se ha sacudido por lo que ha visto en los días que acaban de pasar. Ver a su hijo en la Cruz. En el corazón de María había un gran dolor. Por la noche se celebra la Vigilia Pascual durante la cual, además de bendecir el fuego, se prepara el Cirio Pascual, se bendice el agua y se encienden velas en señal del paso de la oscuridad a la luz con la Resurrección del Señor, fundamento de nuestra fe. Después de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda la alegría pascual que inunda los cincuenta días subsiguientes.

Domingo de Pascua

La Semana Santa termina con la fiesta de Resurrección de Jesús, fundamento de nuestra fe, es también cuando inicia la Pascua que es la fiesta más importante para los cristianos. «Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya», con esta Antífona de Entrada inicia la Misa del día de esta importante festividad.