Carta al Papa Francisco de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina

Fechada en Buenos Aires el 30 de agosto de 2018, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina envió una carta al Papa Francisco en el que le acercan “la fraterna y filial cercanía en este momento en que sufre un ataque despiadado”

Compartimos el texto completo.

“Querido Santo Padre:

 

Como Pueblo de Dios que peregrina en Argentina, pastores y fieles, queremos manifestarle nuestra fraterna y filial cercanía en este momento en que sufre un ataque despiadado en el que confluyen distintos y mezquinos intereses mundanos. Compartimos sus dolores y esperanzas.

 

Como Usted nos ha enseñado en Gaudete et Exsultate, 92: “la cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación”.

 

Sabemos que puede decir con San Pablo: “Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado” (2 Tm 1, 12).

 

Hoy, por la intercesión de Santa Rosa de Lima, patrona de América Latina, y unidos en confiada oración pedimos al Espíritu Santo que lo colme de sabiduría y fortaleza para que, como sucesor de Pedro, nos siga confirmando en la fe de la Iglesia.

María de Lujan lo cubra con su amor maternal.

Colecta Nacional Más por Menos

Este domingo 9 se realizará la Colecta Nacional Más por Menos  en todas las parroquias, colegios, capillas e instituciones católicas del país bajo el lema “Sumemos juntos a la mesa de todos”.

Será la 49ª edición de esta obra, organizada por la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina.

«La recaudación permitirá continuar dando respuesta a una gran variedad de proyectos: comedores infantiles y populares, construcción de vivienda por el sistema ayuda mutua, emprendimientos laborales, apoyo a hogares para niños y ancianos, construcción y equipamiento de salones multiuso, apoyo a establecimientos educativos, centros de salud, talleres de artes y oficios, y también para la labor pastoral y situaciones de catástrofe.

Más información: Colectamaspormenos.com.ar

Vida Diocesana

Mediante decreto Monseñor Juan Alberto Puiggari aceptó la solicitud presentada por Norberto Piccoli y dispuso la presentación para ser ordenado para el diaconado permanente al servicio de la Arquidiócesis.  La ceremonia tendrá lugar el viernes 28 de septiembre a las 19:00 en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.

El Diaconado permanente se refiere a hombres (célibes, casados o viudos) que reciben el sacramento del Orden del Diaconado para vivir la vida familiar y laboral con una consagración particular que los capacita de un modo nuevo para el triple servicio de la Palabra, de algunos sacramentos y sacramentales y el ejercicio del ministerio de la Caridad.

Jornada IAM

El domingo 26 de agosto la Infancia y Adolescencia Misionera festejó su Jornada Nacional.  Se trató de una oportunidad para renovar el compromiso y el amor a la Obra y ser todos parte de una misma misión.

Esta Jornada se realiza en todas las IAM del mundo en diferentes momentos del año. Este es un año además la IAM celebra los 175 años, bajo el lema «Con alegría en el corazón, 175 años en misión».

Participaron de la jornada niños, adolescentes, animadores y familias que compartieron cantos, bailes, juegos, almuerzo y la celebración de la Misa.

Escuchar nota a Pbro. Rodrigo Badano

 

Visita de jóvenes al seminario

Los Jóvenes visitan el Seminario

Este sábado 1 se realizará la segunda edición de la propuesta los Jóvenes visitan el Seminario.

El encuentro se desarrollará desde las 9:00 hasta las 18:00 y este año será bajo el lema “Llamados para responderte”.

En este mismo marco eclesial y celebrativo, por la tarde, será la tradicional Peregrinación de las Parroquias al Seminario. La Eucaristía será a las 17:00 y allí el seminarista Julián Rodríguez recibirá la Admisión a las Sagradas Órdenes.

No se suspende por lluvia.

 

Nota a Julián Rodríguez

Procesión Náutica Bajada Grande

 

“Como María con alegría recibamos la vida” es el lema bajo el cual se realizará el domingo 9 la Procesión Náutica organizada por la Parroquia Inmaculado Corazón de María de Bajada Grande.

15:00. Salida Procesión. Desde el  Puerto de Paraná.

15:30: Caminata desde la Virgen del Camino (Avenida Larramendi)

16: 30 Santa Misa en los miradores de Bajada Grande.

Escuchar nota al Pbro. Eduardo Jacob

 

 

 

Se inauguró una obra de Casa Lázaro en Santa Elena

Bajo el nombre La Posada del Samaritano, se inauguró  una casa para trabajar con personas que padecen adicciones. Jorge Achor, coordinador de Casa Lazaro, explicó que “la posada del Samaritano busca ser, justamente, “una posada en donde hay muchas personas comprometidas con la idea de abrir un camino, una luz a aquellos  que sufren por las adicciones. Es una lucha diaria y hay personas dispuestas a hacerla”.

Además aseguró que el proyecto es “fruto del trabajo de los muchachos de Paraná, y de muchas personas de Santa Elena”.

 

“Se decidió hacer un esfuerzo y abrir la casita en Santa Elena, que es un paso más en este camino que llevamos desde hace tres años. Esto habla del avance de la Casa. Hay algunos que están firmes en el camino y eso implica que pueden irradiar hacia la prevención. Estos chicos que siguen caminando, encuentran su horizonte para poder ayudar a otros hermanos”, explicó.  Sin embargo, este trabajo se logra sólo en comunidad. “Hay muchos trabajadores en este apostolado. Desde Paraná, van muchachos que están en condiciones de irradiar la prevención. La posada está coordinada por muchachos de la casa Lázaro, y por personas de Santa Elena”.

 

Por otro lado, Achor, entrevistado por Radio Corazón, hizo referencia al sostenimiento y aclaró que se da “a través de la caridad. Ayudamos a personas que no tienen ingreso por eso nuestro sostenimiento es del corazón bondadoso que nace.  Hacemos pedidos y así nos manejamos. Todo es a través de la donación”. Hacia las personas con problemas de adicción, el objetivo es “mostrar que otra vida es posible, y más con Cristo. Los muchachos empiezan a sentir la paz de Cristo, y ellos cambian porque encuentran al Señor”.

 

Finalmente aseguró que para ayudar se pueden comunicar a cada una de las parroquias y sino al 154637380 o al 4364694.

 

Síntesis Diocesana de Noticias

La Oficina de Prensa del Arzobispado de Paraná, junto al departamento de Noticias de Radio Corazón, ha lanzado la Síntesis Diocesana de Noticias. Se trata de una propuesta radial que se emite todos los sábados y domingos desde las 12:15 por Radio Corazón.

Se invita a todas las comunidades a enviar la información de todas sus actividades para fortalecer juntos una “Iglesia en Salida”.

 

www.arzparana.org

www.fmcorazon.org

sintesisdiocesananoticias@gmail.com

 

Columna de Opinión: “¿Separación Iglesia Estado o Laicismo?”

Por Jorge Nicolás Lafferriere (*)

En Argentina, al mismo tiempo que el debate sobre el aborto crecía en intensidad y penetraba todos los espacios sociales, se comenzó a gestar una campaña ordenada a reclamar la separación de Iglesia y Estado.

Tomando como bandera el pañuelo naranja, promotores de la campaña afirman que quieren “un Estado laico” (Verónica Llinás). No es sólo una discusión económica, afirman, sino que reclaman porque “la Iglesia influye mucho en las decisiones de los gobernantes”.

Respecto a la cuestión económica, la confusión es grande a nivel mediático. En realidad, el artículo 2 de la Constitución Nacional sostiene que el Gobierno sostiene el culto católico apostólico. Este artículo, más allá de sus distintas explicaciones históricas, hoy se traduce en tres grandes rubros económicos que el Estado transfiere a la Iglesia Católica: asignaciones para los Obispos, para los párrocos de frontera y para los seminaristas.

Ahora bien, que existan estas asignaciones y el texto del mismo artículo 2 de la Constitución, no significa que exista en Argentina una identificación del Estado con la Iglesia. El Estado argentino es laico. Ello no significa que sea ateo. Al contrario, la idea de laicidad reconoce que existe una dimensión religiosa de la persona humana y la sociedad, pero el Estado no asume una confesionalidad determinada. La misma mención a Dios en el preámbulo expresa ese respeto por el hecho religioso, en un país que tiene una inmensa mayoría de personas creyentes.

La prestigiosa constitucionalista María Angélica Gelli explica: “En la invocación a Dios está presente la concepción teísta —ni atea, ni neutra, tampoco confesional — aunque los constituyentes tuvieran, en lo personal, una creencia religiosa. Es la fe en un Dios, único, personal y providencial, fuente de toda razón y justicia el que se invoca al momento de dictar la ley de leyes y que se convierte, así, en fundamento del orden legal pero sin sujeción a ninguna iglesia en particular. Así pues, la Constitución no es indiferente a lo religioso —en su significado de religazón del mundo con Dios— ni agnóstica, pues no suspende el juicio acerca de si Dios existe o no existe, ya que afirma todo lo contrario, aunque, desde luego, ello no implica menoscabo para ninguna ideología religiosa o filosófica desde que los arts. 14 y 19 reconocen la libertad de culto y la libertad de conciencia, respectivamente” (Gelli, María Angélica, “Constitución de la Nación Argentina. Comentada y Concordada”. Tomo I, La Ley, Buenos Aires, 2008, 4ta. ed., p. 5).

No obstante esta realidad, la misma Iglesia informó esta semana luego de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado que “hay un trabajo conjunto entre la Iglesia argentina y la Jefatura de Gabinete, a través de la Secretaría de Culto, para ir buscando nuevas alternativas en el sostenimiento del culto católico”.  “Se está viendo especialmente todo lo que tiene que ver con las asignaciones que reciben los obispos, quienes ya han dado a conocer que se encuentran analizando las alternativas sobre este tema”, sostuvo en declaraciones a Radio María Argentina el Pbro. Máximo Jurcinovic (fuente AICA).

Ahora bien, las pretensiones de la campaña en realidad revelan una mentalidad laicista que quiere recluir lo religioso al ámbito puramente individual y privado, sin ninguna proyección pública. Este laicismo militante pretende discriminar a los católicos, quienes nos veríamos privados de poder opinar e intervenir en debates públicos como el que se desarrolló recientemente sobre el aborto.

Subyace una profunda confusión, además, porque se confunde lo religioso con contenidos morales propios de la ley natural. En efecto, a nadie se le ocurriría, por ejemplo, afirmar que la ley que penaliza el homicidio es un precepto religioso derivado del mandamiento “no matar”. Es que el homicidio ha sido un delito en diferentes culturas y épocas, y el hecho de que exista una coincidencia entre el mandamiento y la ley civil no significa que la ley civil sea necesariamente la expresión de un mandato religioso. Si así fuera, casi todos los delitos tipificados en el Código Penal podrían ser impugnados por su conexión con los diez mandamientos.

El laicismo militante es una ideología que empobrece la convivencia, al excluir la posibilidad del aporte de lo religioso. El laicismo termina imponiendo una visión materialista del hombre y la sociedad, que niega la trascendencia y la apertura al misterio del Creador.

Para iluminar esta realidad, conviene recordar las sabias enseñanzas de Benedicto XVI en su primera encíclica “Deus Caritas est”: “El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política. Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones, dijo una vez Agustín: « Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia? ». Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios (cf. Mt 22, 21), esto es, entre Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales. El Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. Son dos esferas distintas, pero siempre en relación recíproca.

La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política. La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética. Así, pues, el Estado se encuentra inevitablemente de hecho ante la cuestión de cómo realizar la justicia aquí y ahora. Pero esta pregunta presupone otra más radical: ¿qué es la justicia? Éste es un problema que concierne a la razón práctica; pero para llevar a cabo rectamente su función, la razón ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ética, que deriva de la preponderancia del interés y del poder que la deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente.

En este punto, política y fe se encuentran. Sin duda, la naturaleza específica de la fe es la relación con el Dios vivo, un encuentro que nos abre nuevos horizontes mucho más allá del ámbito propio de la razón. Pero, al mismo tiempo, es una fuerza purificadora para la razón misma. Al partir de la perspectiva de Dios, la libera de su ceguera y la ayuda así a ser mejor ella misma. La fe permite a la razón desempeñar del mejor modo su cometido y ver más claramente lo que le es propio. En este punto se sitúa la doctrina social católica: no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificación de la razón y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aquí y ahora, pueda ser reconocido y después puesto también en práctica.

La doctrina social de la Iglesia argumenta desde la razón y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano. Y sabe que no es tarea de la Iglesia el que ella misma haga valer políticamente esta doctrina: quiere servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales. Esto significa que la construcción de un orden social y estatal justo, mediante el cual se da a cada uno lo que le corresponde, es una tarea fundamental que debe afrontar de nuevo cada generación. Tratándose de un quehacer político, esto no puede ser un cometido inmediato de la Iglesia. Pero, como al mismo tiempo es una tarea humana primaria, la Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificación de la razón y la formación ética, su contribución específica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y políticamente realizables.

La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien” (n. 28).

 

(*)Doctor en Ciencias Jurídicas (UCA – 2009)

Abogado (UBA – 1996)

Director de Investigación Jurídica Aplicada de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Argentina.

Director de la Revista Prudentia Iuris de la Facultad de Derecho.

Docente de Derecho Civil de la UBA. Profesor de Bioderecho de la Maestría en ética biomédica de la UCA.

Director del Centro de Bioética, Persona y Familia.