HOMILIA DE CORPUS CHRISTI 2012

Paraná, 9 de junio de 2012

“Yo os adoro por mi dueño, Pan, cordero de Sión,

que darse un amo a un esclavo; es maravilla de amor”

Lope de Vega

 

Queridos hermanos:

En la Solemnidad del Corpus Christi, que estamos celebrando, la Iglesia no sólo celebra la Eucaristía, sino que también la lleva solemnemente en procesión, recorriendo las calles de nuestra ciudad, proclamando públicamente que el Sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero. “Pan para la vida del mundo”

La Iglesia, agradecida por este inmenso don, se reúne hoy, en torno al Santísimo Sacramento, porque en él se encuentra la fuente y la cumbre de su ser y su actuar. “¡La Iglesia vive de la Eucaristía!” y sabe que esta verdad no sólo expresa una experiencia diaria de fe, sino que también encierra de manera sintética el núcleo del misterio que es ella misma. (cf. Ecclesia de Eucharistia, 1).

 

 

Desde el siglo XIII la Iglesia celebra con gran devoción esta fiesta, que en un primer momento puede parecer la repetición del gran misterio pascual celebrado el Jueves Santo. Sin embargo allí se considera el aspecto sacrificial y aquí la presencia real.

Profesamos nuestra fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Es el “misterio de fe” por excelencia. “es el compendio y la suma de nuestra fe” (SC, n°6).

“La Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En el Sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos “hasta el extremo”, hasta el don de su cuerpo y de su sangre. ¡Qué emoción debió embargar el corazón de los Apóstoles ante los gestos y palabras del Señor durante aquella Cena! ¡Qué admiración ha de suscitar también en nuestro corazón el Misterio eucarístico!” (Sacramentum Caritatis, introducción)

La fe de la Iglesia es esencialmente fe eucarística y se alimenta en la mesa de la Eucaristía. El documento de Aparecida (Documento de la V Conferencia) nos invita a renacer desde Cristo, y como nos dice nuestro querido Benedicto XVI: “Toda gran reforma está vinculada de algún modo al redescubrimiento de la fe en la presencia eucarística del Señor en medio de su pueblo”.

Quisiéramos en este día pedir la gracia que en toda la Arquidiócesis se despierte cada vez más el “asombro” eucarístico, que nos lleve a “arrodillarnos en adoración ante el Señor. Sería la mejor preparación para el Año de la FE. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina

 

ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea.” (Benedicto XVI, Corpus Christi) Comunión y contemplación no se pueden separar, van juntos Nos decía el Santo Padre, en la homilía de este año. Para comunicar verdaderamente con otra persona debo conocerla, saber estar en silencio cerca de ella, escucharla, mirarla con amor. El verdadero amor y la verdadera amistad viven siempre de esta reciprocidad de miradas, de silencios intensos, elocuentes, plenos de respeto y veneración, de manera que el encuentro se viva profundamente, de modo personal y no superficial. Y lamentablemente, si falta esta dimensión, incluso la misma comunión sacramental puede llegar a ser, por nuestra parte, un gesto superficial. En cambio, en la verdadera comunión, preparada por el coloquio de la oración y de la vida, podemos decir al Señor palabras de confianza, como las que han resonado hace poco en el Salmo responsorial: “Yo soy tu siervo, hijo de tu esclava:/ tu has roto mis cadenas./ Te ofreceré un sacrificio de alabanza/ e invocaré el nombre del señor” (Sal 115,16-17).

 

“Nos postramos ante un Dios que se ha abajado en primer lugar hacia el hombre, como el Buen Samaritano, para socorrerle y volverle a dar la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, quien da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la más pequeña criatura, a toda la historia humana y a la más breve existencia. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística, en la que el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquél ante el que nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.” (ibid)

 

La liturgia de hoy nos propone tres textos que hemos leído: el primero, tomado del libro del Éxodo, está relacionado con el establecimiento de la Antigua Alianza. “Moisés tomo la sangre y roció con ella al pueblo diciendo “Esta es la sangre de la Alianza que ahora el Señor hace con ustedes…” “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. En la segunda lectura de la carta a los Hebreos nos presenta el misterio de Cristo como misterio de mediación y alianza y en el Evangelio, Marcos nos relata la institución de la Eucaristía como misterio de Alianza. Toda la liturgia de la Palabra nos hace reflexionar sobre el significado de la Alianza.
Jesús realiza en la última cena un gesto sorprendente: “Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo.»
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos”. Jesús estableció la Nueva Alianza con Su sacrificio. No fue a buscar una víctima en un rebaño, sino que se ofreció Él mismo como el “cordero de Dios” y se trasformó en sacrificio de Alianza. Toma su pasión y su muerte y los pone al servicio de un don de amor, establece la Nueva Alianza, obteniéndonos así la redención eterna.

Así, queridos hermanos, la Eucaristía se convierte en un sacramento de unidad porque unifica en sí el pasado, el presente y el futuro de la historia (de la salvación). El pasado, en cuanto hace memoria de la Pasión del Señor; el presente porque la Iglesia se une a Cristo para seguir inmolándose. No hay Eucaristía sin Gólgota, pero tampoco hay Eucaristía sin Iglesia. El futuro porque la Eucaristía mira hacia la gloria; es el nuevo maná de la Iglesia que peregrina hacia el cielo, pero ya es anticipo porque comemos a Cristo glorioso, nos alimentamos de gloria, es anticipo y esperanza de la Resurrección.

El pasado nada pierde de su riqueza en el presente, y el presente se orienta hacia el futuro. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis pasando por la Cruz.

La Eucaristía es un sacramento de unidad porque lleva a su máxima expresión la identificación entre Cristo y el hombre hasta tal punto que ambos se hacen uno en una sola carne: “el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. Se realiza la verdadera cristificación. San Agustín pone en boca de Jesucristo “No eres tú quien me convertirás a ti, como el alimento de tu cuerpo, sino que soy Yo quien te convertiré a Mí”.
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y Yo lo resucitaré en el último día”. El que come a Cristo lleva en sí la fuente de la vida eterna, al modo como los sarmientos unidos a la vid reciben la sabia vivificante. Él comunica su gloria a la debilidad del hombre, el cual queda enraizado en la vida gloriosa de Cristo.
La Eucaristía es también un sacramento de unidad porque lleva a su máxima expresión y a su plenitud la unidad del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia por el hecho de que muchos son uno en Cristo.
Unidad eclesial, toda falta contra la unidad es también una falta contra la Eucaristía; pero además nos interpela a cultivar el amor social con el cual anteponemos el bien privado al bien común. La mística del sacramento tiene un carácter social que nos lleva a unirnos con todos los hombres para trabajar por la defensa de la vida, la familia, la paz, la justicia, la reconciliación y el perdón, transformar las estructuras injustas para restablecer la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. El que como el cuerpo de Cristo debe dejarse comer por el hermano.

Queridos hermanos: “La fuerza del sacramento de la Eucaristía va más allá de las paredes de nuestras iglesias. En este sacramento el Señor está siempre en camino hacia el mundo. Este aspecto universal de la presencia eucarística se aprecia en la procesión que haremos al concluir la Misa.
Llevamos a Cristo, presente en la figura del pan, por las calles de nuestra ciudad.

 

 

Encomendamos estas calles, estas casas, nuestra vida diaria, a su bondad.
Que nuestras calles sean calles de Jesús.
Que nuestras casas sean casas para Él y con Él.
Que nuestra vida de cada día esté impregnada de su presencia.
Con este gesto, ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los jóvenes y los ancianos, las tentaciones, los miedos, toda nuestra vida.
La procesión quiere ser una gran bendición pública para nuestra ciudad: Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Que su bendición descienda sobre todos nosotros. (Benedicto XVI, Homilía de Corpus Christi, 26/5/2005)

Concluyo con palabras de Benedicto XVI del jueves pasado: “Con la Eucaristía, y «sin ilusiones, sin utopías ideológicas, nosotros caminamos por las calles del mundo, llevando dentro de nosotros el Cuerpo del Señor, como la Virgen María en el misterio de la Visitación».
«Con la humildad de sabernos simples granos de trigo, custodiamos la firme certeza que el amor de Dios encarnado en Cristo, es más fuerte que el mal, que la violencia y la muerte. Sabemos que Dios prepara para todos los hombres cielos nuevos y tierra nueva, donde reina la paz y la justicia, y en la fe entrevemos el mundo nuevo, que es nuestra verdadera patria».

Que así sea

+ Juan Alberto Puiggari
Arzobispo de Paraná

 

El Papa designó obispo de Jujuy a Mons. Daniel Fernández

Buenos Aires, 7 Jun. 2012 (AICA):

El nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, informó que el Santo Padre Benedicto XVI nombró obispo diocesano de Jujuy a monseñor César Daniel Fernández, de 57 años, actualmente obispo auxiliar de Paraná y administrador apostólico de Jujuy. Será el quinto obispo de Jujuy. En razón de que en la Santa Sede hoy es día feriado por la solemnidad del Corpus Christi, la información es publicada en Buenos Aires, a través de la agencia AICA.

La diócesis de Jujuy
La diócesis de Jujuy fue creada el 20 de abril de 1934 por el papa Pío XI. Comprende en la provincia de Jujuy los departamentos de Dr. Manuel Belgrano, El Carmen, Libertador General San Martín, Palpalá, San Antonio, San Pedro, Santa Bárbara, Tilcara, Tumbaya y Valle Grande, con una superficie total de 20.083 kilómetros cuadrados y una población de 560.000 habitantes, de los cuales se estima que el 90 por ciento son católicos.
Cuenta con 36 parroquias y 3 cuasiparroquias, 66 sacerdotes (43 diocesanos y 23 religiosos), 6 diáconos permanentes, 12 hermanos no sacerdotes, 16 seminaristas mayores, 114 religiosas, 11 casas de religiosos, 1 monasterio femenino, 26 casas de religiosas y 17 centros educativos.

Obispos
El primer obispo de Jujuy fue monseñor Enrique Mühn SVD (1934-1965); el segundo fue monseñor José Miguel Medina (1965-1982); el tercero fue monseñor Arcenio Raúl Casado (1983-1994); el cuarto monseñor Marcelino Palentini SCJ; y monseñor Fernández será el quinto obispo de Jujuy.+

 

 

Mons. César Daniel Fernández

El nuevo obispo de Jujuy nació en Buenos Aires el 20 de octubre de 1954. Después de cursar la enseñanza secundaria en la Escuela Nacional de Comercio N. 23, de la que egresó con el título de Perito Mercantil, ingresó en el Seminario de Villa Devoto, donde cursó todo el itinerario de la formación sacerdotal.
Fue ordenado sacerdote el 14 de noviembre de 1980 en la catedral metropolitana por el cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires.
Después de su ordenación obtuvo la licenciatura en Teología por la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) y el diploma en Teología Espiritual del Instituto de Espiritualidad a Distancia del Teresiano de Madrid.
Ejerció luego su ministerio sacerdotal como vicario parroquial, en la parroquia del Espíritu Santo (1981 a 1984); de 1984 a 1985, como vicario parroquial en San Rafael Arcángel; en 1985 fue designado párroco de Encarnación del Señor hasta 1987; de 1986 a 1987 fue elegido decano del Decanato 15 (Chacarita); de 1987 a 1996 fue párroco de Santa Magdalena Sofía Barat; de 1992 a 1996 fue decano del Decanato 11 (Devoto).
Durante los años 1989 a 1996 fue miembro del Consejo Presbiteral; de 1991 a 1999 se desempeñó como Vice Asesor Nacional de la Acción Católica Argentina cuando era Asesor Nacional monseñor Mario Maulión.
Fue también capellán del colegio Nuestra Señora del Huerto (calle Mosconi) en 1996, y de 1997 a 1999 párroco de Nuestra Señora de Belén.
En los años 1999 y 2000 fue responsable de la Comisión Arquidiocesana de Espiritualidad.
El 4 de noviembre de 1999 el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, lo designó rector del Seminario Mayor de Buenos Aires, cargo que ocupa hasta su nombramiento episcopal.
El 20 de septiembre de 2007 el Santo Padre Benedicto XVI lo elegió obispo titular de Caltadria y auxiliar de Paraná; recibió la ordenación episcopal en la catedral de Buenos Aires el 30 de noviembre de 2007 de manos de monseñor Mario Luis Bautista Maulión, arzobispo de Paraná y fueron co-consagrantes monseñor Eduardo Vicente Mirás, arzobispo emérito de Rosario y monseñor Mario Aurelio Poli, obispo auxiliar de Buenos Aires.
A raíz del grave estado de salud de monseñor Marcelino Palentini SCJ, [falleció el 18 de septiembre de 2011], el 25 de agosto de 2011 Benedicto XVI lo nombró administrador apostólico de Jujuy, sede de la que se hizo cargo el 1 de septiembre de 2011. En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios. Su lema episcopal es Servir y dar la vida.

9 y 10 de junio. Colecta Anual de Cáritas Argentina

 

POBREZA CERO. VIDA DIGNA PARA TODOS.

¿Cómo colaborar con la Colecta de Cáritas?

– Acercándose a la parroquia más cercana a su domicilio – Llamando al 0343 – 4217449

– A través de caritas.parana@yahoo.com.ar

Cáritas Argentina realiza, en todo el país, su Colecta Anual, una invitación a expresar de manera concreta el compromiso con tantos hermanos y hermanas que sufren la pobreza y la postergación. Cada segundo domingo de junio, la Colecta se transforma en un acontecimiento para toda la sociedad, fundamentando su sentido en el Anuncio del Reino, desde un mensaje de solidaridad, justicia y esperanza que quiere llegar a todos y a todas. En ese sentido, la Colecta es una motivación para seguir creciendo en corresponsabilidad, aportando a la construcción de una sociedad fraterna y asumiendo como compromiso personal y comunitario la igualdad de condiciones para que todos podamos desarrollar una vida digna y soñar con un futuro mejor.

COLECTA DE CÁRITAS ARQUIDIÓCESIS DE PARANÁ

AÑO 2010: $ 323.940,87

AÑO 2011: $ 496.824,30 / PROMEDIO APORTE PER CÁPITA: $ 0.97

El total obtenido en la Colecta de Cáritas se divide en tres partes iguales: 1/3 corresponde a la Cáritas Parroquial, 1/3 es para Cáritas Diocesana y 1/3 se envía a Cáritas Nacional.

 

 

TEDEUM – 25 de Mayo 2012

Capilla Sagrada Familia. Paraná

Señor Vice-gobernador José Cáceres
Sra. Presidenta Municipal Profesora Blanca Osuna
Señores Comandantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad
Señores Concejales
Queridos hermanos

Nos reunimos hoy en este Templo para orar por nuestra patria, en un nuevo aniversario del Primer Gobierno Patrio, siguiendo el ejemplo de nuestros próceres de mayo, que  elevaron  la plegaria a Dios por el progreso y la prosperidad de la Nación  y dar gracias a Dios por el don de nuestra Patria,  “El 25 de mayo de 1810, el Cabildo abierto de Buenos Aires expresó el primer grito de libertad para nuestra pueblo. El 9 de julio de 1816, los representantes de las Provincias Unidas en Sud América se reunieron en la ciudad de San Miguel de Tucumán y declararon la independencia nacional.      Estamos agradecidos por nuestro país y por las personas que lo forjaron, y recordamos la presencia de la Iglesia en aquellos momentos fundacionales”.
Desde los inicios de nuestra comunidad nacional, aun antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así se formó la compleja cultura que nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.  
En nuestra cultura prevalecen valores fundamentales como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana. Estos valores tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un  futuro con esperanza, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina.

Al celebrar este tiempo Bicentenario, recordamos que nuestra patria es un don de Dios confiado a nuestra libertad, como un regalo que debemos cuidar y perfeccionar. Es un don y es una tarea.

Por eso nos hemos reunido, siguiendo la tradición de los hombres de mayo, para alabar a Dios Todopoderoso y Eterno por Sus obras magníficas, sus dones y amor infinito  que manifiesta hacia la Argentina.

Los entrerrianos, santafesinos, porteños, cordobeses, jujeños, salteños, correntinos,  y pienso en todas nuestras provincias, a pesar de sus diferencias, definían algo común: la naciente argentina. Tonadas, historia, suelo diversos, pero un deseo profundo, y camino  arduo hacia la unidad nacional.

Con gran esperanza comenzamos a vivir este tiempo bicentenario. En nuestra historia no estuvieron ausentes enfrentamientos y generosas reconciliaciones, luchas, pruebas y desgarros. Sin embargo, y a pesar de ello, esta tierra generosa contagió a aquellos padres de la Patria, el deseo de una patria grande, que la pensaron acogedora, cálida, respetuosa, capaz de albergar a tantos extranjeros que se fueron incorporando al ser nacional y sintieron en poco tiempo el orgullo de sentirse argentinos.

Cuántas incontables riquezas germinaron en una geografía tan variada que ayudaron a fermentar hombres de llanuras infinitas, de sierras silenciosas, de montañas guardadas por los cóndores, lomadas de todos los verdes, bosques y montes de hacheros, hijos de las aguas chicas y grandes: y todos argentinos.
Estamos dando comienzo al tercer centenario; los argentinos estamos llamados a dejar las esclavitudes personales, sociales y políticas, para adentrarnos en el desierto de nuestra conciencia y purificarla. Mucho hay que purificar, pues mucho se nos dio y tanto más se nos va a pedir.
Este breve alto en el camino y motivo de alegría   para celebrar el nuevo aniversario de mayo, nos debe hacer reflexionar qué pasos tenemos que dar los argentinos   para proyectar nuestra Patria hacia un camino de grandeza,  digno del sueño de nuestros próceres.
La primera tarea que no puede ser postergada es la reconciliación: “Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. Es urgente la reconciliación en la verdad y la justicia.    Ya nos lo decía la sabiduría de nuestros criollos expresada por  nuestro poeta «Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea porque si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera»(Martín Fierro)…olvidar lo malo, es también tener memoria”

En esta mañana, quisiera pedirle a Dios nuestro Señor que nos conceda,  un estilo de liderazgo centrado en el servicio al prójimo y al bien común;  que siempre priorice a la persona humana, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad.

Que nos ayude a recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas,  a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural. Especialmente pensamos en la vida de los excluidos e indefensos.  

También en la vida de las familias, lugar afectivo en el que se generan los valores comunitarios más sólidos y se aprende a amar y a ser amado. Es la mejor escuela de  virtudes cívicas.
Que nos de fortaleza para pasar de habitantes a ciudadanos responsables. El habitante hace uso de la Nación, busca beneficios y sólo exige derechos. El ciudadano construye la Nación, porque además de exigir sus derechos, cumple sus deberes

Que podamos afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes. Una tenaz educación en valores y una formación para el trabajo, unidas a claras políticas activas, generadoras de trabajos dignos,  que sea capaz de superar el asistencialismo desordenado, que termina generando dependencias dañinas y desigualdad.

En definitiva Le pedimos al Señor, que los argentinos, todos juntos, podamos hacer de esta bendita tierra una gran Nación justa y solidaria, abierta al Continente e integrada en el mundo.
Contemplemos a la Mujer valiente y humilde, que en el colmo de la obra amorosa de Dios, le dijo sí libremente a su amor y designio, y quiso trancar los ejes de la carreta en Luján, sostener a los salteños en su Milagro, hacer cantar a los catamarqueños en su Valle, arrancar el Chamamé en Itatí, ser siempre nuestro Pilar, inspiró su nombre al puerto de Santa María de los Buenos Aires; y  a su amparo quiso que naciera la ranchada en la baxada del Paraná y  bajo esta misma advocación del Rosario acompaño y protegió a nuestros soldados en Malvinas.  
Una vez más ponemos en sus manos y en el corazón todas estas intenciones, pidiéndole  que interceda por nosotros y acompañe el camino de las autoridades, de los dirigentes de los diversos sectores y de todo el pueblo argentino.
Que asi sea

Colecta Anual de Cáritas Argentina



9 y 10 de Junio. Colecta Anual de Cáritas Argentina

POBREZA CERO. VIDA DIGNA PARA TODOS

 

Cáritas Arquidiocesana de Paraná realizó el lanzamiento de la Colecta Anual 2012. La convocatoria, de la que participaron integrantes de las cáritas parroquiales de los decanatos de Paraná, miembros de la Comisión Directiva de Cáritas, equipos y áreas de trabajo, y medios de comunicación social, estuvo presidido por Monseñor Juan Alberto Puiggari, Arzobispo de Paraná.

El lema de la Colecta 2012 es Pobreza Cero. Vida digna para todos. Al respecto, monseñor Puiggari manifestó: “La Pobreza Cero tiene que ser el gran anhelo. Sabemos que pobres va a haber siempre, hasta el fin de los tiempos, como dijo Jesús, pero el corazón de un cristiano no puede tolerar que un hermano sufra, entonces tendrá que hacer todo lo posible para ayudar a solucionar las dificultades que hacen sufrir, y la Pobreza Cero no es simplemente, como a veces podemos correr el peligro de equivocarnos, creer que la gente tenga algo para comer y un techo, es mucho más que eso, es buscar la dignidad de la persona, esto supone que tenga salud, que tenga agua potable, que tenga la posibilidad de mandar a estudiar a los chicos, y para nosotros también, fundamentalmente, que tenga la posibilidad de practicar su fe, la posibilidad del culto y tantas otras dimensiones, que los padres tengan posibilidad de pensar en el progreso de sus hijos como era antes”.

Durante el lanzamiento, realizado el viernes 18 de mayo, en el salón de la Parroquia San Juan Bosco, el Arzobispo de Paraná sostuvo que “la colecta nos ayuda a vivir como cristianos. Desde la época de los discípulos ya eran conscientes de que debían recolectar dinero para los más necesitados. ¿Y eso de dónde nacía? Nacía de las enseñanzas de Jesús: ´Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber…´.

Asimismo, Puiggari dijo que “Cáritas debe organizar la caridad en la Iglesia y la caridad no es algo optativo, no es algo que se haga de vez en cuando. La caridad es nuestra vida cristiana. Jesús nos dice: ´No amen de boca y de palabras, amen de verdad´”.

En la oportunidad, el director de Cáritas Arquidiocesana de Paraná, ingeniero Julio Facello, destacó el incremento de la colecta 2011. En este sentido, Facello manifestó que “tuvo un crecimiento del 53 por ciento, respecto de 2010”, y aseguró que “esto fue producto, en gran medida, del trabajo de animación y difusión desarrollado en cada cáritas de la diócesis”.

 

Por otro lado, el director de Cáritas señaló que el total obtenido se divide en tres partes iguales. Por lo tanto 1/3 corresponde a la Cáritas Parroquial que llevó adelante la colecta, 1/3 es para Cáritas Diocesana y 1/3 se envía a Cáritas Nacional.

Desde la Comisión Directiva indicaron que con el sesenta por ciento del tercio de la colecta de Caritas 2011, perteneciente a la diócesis, se apoyaron proyectos. De este modo, en 2011, Caritas Diocesana hizo entrega de un aporte económico a parroquias de los decanatos para solventar proyectos de asistencia y promoción social. Se trata del tercio del total de la colecta anual 2011 que le correspondía a la diócesis de Paraná y que en 2011 se decidió darle como finalidad a financiar propuestas que se elevaron desde las parroquias. De esa manera, a cada iniciativa le correspondió 10 mil pesos. 

En su oportunidad Monseñor Puiggari, presidente de Cáritas Paraná, explicó que se optó para que fuesen los propios decanatos los que decidieran el destino de los fondos a través de la presentación y aprobación de proyectos. 
“Queremos garantizar la mayor transparencia y también dar más participación a los sacerdotes, para que el dinero sea bien utilizado”, agregó después. 
“Caritas quiere cuidar cada centavo porque la gente confía mucho en esta institución”, consideró. 

Algunas de las propuestas. Los proyectos seleccionados fueron diversos y todos orientados a mejorar las condiciones de vida de los vecinos.

En Diamante, los diez mil pesos se destinaron a refaccionar la precaria vivienda de una familia numerosa de escasos recursos. Se construiyó un baño, galería y otras dependencias.

La Parroquia de Nogoyá usó el dinero para la compra de elementos ortopédicos, sobre todo sillas de ruedas, dado la gran demanda de esos elementos. 

En el decanato de Villaguay, más precisamente en la localidad de Villa Clara, el dinero de Caritas se destinó a la construcción de una casa para una familia que perdió la suya en un incendio.

En Viale, refaccionaron la vivienda de una mujer de avanzada edad que cuida de su nieta con discapacidad. 

El decanato I, de Paraná, usó los fondos para el sostenimiento del comedor comunitario de la Parroquia San Miguel, que desde hace 40 años viene dando de comer a alrededor de 70 personas, de lunes a viernes. Cabe destacar que esa parroquia es la que más contribuyó durante la colecta. 

En el decanato II, el dinero fue para fortalecer un proyecto educativo de la escuela Santa Rafaela María, del barrio Lomas del Mirador. 

Y en el decanato IV, el proyecto consistía en la construcción de un tanque que almacene agua potable para un grupo de familias que vive en la zona del Volcadero Municipal. 

 

 

Cáritas: lanzamiento de la Colecta Anual

La Colecta Anual de Cáritas Argentina se realizará los días 9 y 10 de junio en todas las parroquias, capillas, centros misionales y colegios del país. El lanzamiento, en la Ciudad de Paraná, está previsto para el viernes 18 de mayo, a las 17, en el salón de la Parroquia Don Bosco. Están invitados integrantes de Cáritas parroquiales, medios de comunicación social y público en general.

La presentación de las imágenes y el lema que impulsa la Colecta Anual de Cáritas Argentina, 2012, será realizada con la participación de integrantes de las Cáritas Parroquiales de los decanatos de la Ciudad de Paraná, además de curas párrocos, y la presencia de Monseñor Juan Alberto Puiggari, arzobispo de Paraná y presidente de Cáritas Arquidiocesana de Paraná. La convocatoria es para el viernes 18 de mayo, desde la hora 17, en el salón de la Parroquia Don Bosco, ubicado en calle Uruguay 861.

Desde el Área de Comunicación de Cáritas señalaron que la Colecta se plantea como una importante oportunidad para consolidar canales de diálogo y compartir esfuerzos en la búsqueda del bien común, que favorezcan especialmente a los hermanos y comunidades más pobres.

Asimismo, manifestaron que Cáritas, como institución caritativa de la Iglesia, sale al encuentro de todos para entablar un diálogo profundo, y para compartirles un mensaje de esperanza y solidaridad, el que expresa que entre todos, sumando manos y corazones, es posible revertir la situación de pobreza y exclusión que padecen miles de hermanos. La Colecta anual es manifestación del amor siempre vigente de Dios hacia todos y una invitación a la solidaridad activa y concreta.