Día del Niño por Nacer

 

En ocasión de la jornada nacional del día del Niño por Nacer, nuestro arzobispo Juan Alberto Puiggari presidió la Santa Misa en la catedral Metropolitana, durante la cual bendijo a un gran número de embarazadas. La actividad estuvo organizada por GRAVIDA.

 

 

 

Celebraciones del Día del Niño por Nacer

 

Este martes 25 de Marzo se celebra el Día del Niño por Nacer. Por esto, desde Gravida, invitan a la misa que presidirá Mons. Juan Alberto Puiggari y que tendrá lugar ese martes a las 20 horas en la Catedral Metropolitana.

 

Cuidamos la Vida para construir la Paz

 

Bajo el lema “Entre todos cuidando la vida construimos la Paz” los centros Grávida de todo el país impulsan esta nueva campaña con una propuesta de compromiso y concientización. “Para llegar a más mamás que nos necesiten y a más gente que nos conozca necesitamos de vos… Construí vos también! Ingresando a la página de Grávida www.gravida.org.ar podés sumarte a la campaña del Día del Niño por Nacer, celebrar la vida naciente y ayudarnos a difundir nuestro servicio.

Veinte años del Servicio Sacerdotal de Urgencias

 

Este 19 marzo el Servicio Sacerdotal de Urgencias (SSU) celebró 20 años de labor ininterrumpida en la Arquidiócesis.

La actividad central de los festejos será el domingo 23 a las 11.30 con la Misa que presidirá nuestro Arzobispo y luego un almuerzo con toda la familia del Servicio sacerdotal.

El servicio funciona diariamente desde las 21.30 hasta las 6.00 de la mañana en el edificio del Arzobispado de Paraná. Actualmente es Asesor el Pbro. José Barreto.

Los números de contacto son 4221444 y 133.

 

La historia en Paraná

 

El 17 de febrero de 1994 se firma el decreto 6/94 por el que se crea el SSU para que funcione en Paraná a partir del próximo 19 de marzo entre las 21,30 y las 6 de la mañana todos los días. Por Decreto 7/94 se designa Presidente de la comisión Directiva del Servicio Sacerdotal de Urgencia al Dr. Roberto Carlos Quinodoz, Vicepresidente al Padre Tánger y Asesor Espiritual el Padre Mario Taborda.

En Paraná, el SSU fue fundado bajo la protección de la Virgen del Rosario, Patrona de Paraná y San José, Patrono de la buena muerte.

Esta misión exige a la guardia, un mínimo de preparación, dedicarle parte de su tiempo a estudiar y a formarse en el tratamiento pastoral de los enfermos de urgencia, de sus familiares o quienes deben una palabra y una actitud misericordiosa, comprensiva, evangelizadora, consoladora. Por eso debe tener y procurar una catequesis acorde con la responsabilidad que tienen.

 

 

 

Reunión de Obispos de la Región

 

Este lunes 17 y martes 18 se reunieron los obispos que integran de la Región Litoral en el Centro Mariápolis El Salvador.

Participaron de la misma, los arzobispos de Santa fe, de Rosario y Paraná; y los obispos de las diócesis de Concordia, Gualeguaychu y Rafaela. Asistieron también los arzobispos eméritos de Paraná y obispo emérito de Comodoro Rivadavia.

Durante el encuentro los obispos abordaron diferentes problemáticas planteadas durante la última reunión de la comisión permanente, así también, temas referidos a lo propio de esta región.

 

Asamblea Dirigentes de ACA

 

La Acción Católica inicia sus actividades con el encuentro anual de dirigentes parroquiales de toda la arquidiócesis, para compartir el trabajo realizado durante el año anterior y plantear los objetivos para el año que se inicia.

En esta oportunidad el encuentro tendrá lugar el sábado 22 de marzo desde las 8hs en las instalaciones del Colegio Santa María del Rosario, de Paraná.

 

El Seminario Arquidiocesano recibió cuatro nuevos candidatos

 

Desde el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, se informó que este año el seminario recibió un ingreso de cuatro nuevos candidatos.

Con estos nuevos ingresantes al seminario, Paraná tendrá un total de 45 personas en preparación para ser sacerdotes y 6 en el menor.

La composición de los candidatos al sacerdocio es: 27 de la arquidiócesis de Paraná, 8 de la diócesis de Rafaela, 10 de la diócesis de Concordia y 4 en año pastoral parroquial.

La Foto es de los nuevos interesantes al curso propedéutico:

Damián Germán Oggier Stefanetto, 32 años.  Parroquia Catedral Rafaela. Diócesis de Rafaela. Servidor Encuentro con Cristo. Grupo Misionero.

Juan Cruz Hernández. 17 años. Parroquia San José de Feliciano. Arquidiócesis de Paraná. Ministerio de Música. Grupo de Monaguillos.    

Hernán Oscar Casanovas. 20 años. Parroquia Inmaculada Concepción. Diócesis Concordia. Dirigente de la Acción Católica Argentina.

Pedro Juan Pablo Gabas. 18 años. Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Arquidiócesis de Paraná. Grupo Misionero Animador de Infancia y Adolescencia Misionera.

 

 

Reunión de OVE

 

La Comisión de OVE (Obras de las Vocaciones Eclesiales) Diocesana convoca a reunión anual a las Comisiones de OVE Parroquiales, Socios y  personas que deseen conocer más de cerca esta Obra que tiene como fin «suscitar la conciencia de la necesidad del ministerio sacerdotal y el deseo de que el Señor suscite abundantes y santas vocaciones para su Iglesia.

La OVE recuerda a la comunidad cristiana que promover las vocaciones es tarea de todos» (Cap. 1, Art. 2 del Estatuto). El encuentro se realizará el domingo 30 de marzo de 8:00 a 16 hs, en el Seminario. Llevar anotador, birome y equipo de mate, si lo desean. Se agradecerá confirmar cantidad de participantes al Referente Diocesano o al teléfono 0343-4245462 (Teresita- después de las 21 hs.)    

 

Ordenación Diaconal y Sacerdotal

 

Este sábado 15 de marzo el Arzobispo Juan Alberto Puiggari ordenó como un diácono y un sacerdote en la ceremonia que tuvo lugar en la Catedral Metropolitana.

Participaron de la celebración el cardenal Estanisalo Karlic; el Vicario general, Eduardo Tanger, el presbiterio y un gran número de fieles provenientes de las comunidades de origen de los ordenados, como así también de los lugares en donde están ejerciendo sus tareas pastorales.

Al finalizar la celebración el secretario canciller leyó el decreto por el que se designó como vicario parroquial de la comunidad de La Paz al recién ordenado presbítero, Emmanuel Tropini.

(Leer homilía)

 

Homilía en la ordenación presbiteral

Homilia en La Ordenación Presbiteral del Diácono Emmanuel Isaías Tropini y Ordenación Diaconal de Julio César Fáez.

 

Catedral Ntra. Señora del Rosario.

Paraná, 15 de marzo de 2014

 

Querido Sr. Cardenal,

Queridos sacerdotes, consagrados, seminaristas,

Queridos hermanos en el Señor:

 

 

Hoy, con gran alegría, la Iglesia que peregrina en Paraná se alegra profundamente  por este nuevo don de Dios: dos hombres  jóvenes, que serán ordenados diácono y presbítero, para consagrarse definitivamente al servicio de Dios  y de Su Iglesia.

 

Queremos ponernos en una actitud de profunda adoración, acción de gracias y en la vigencia más plena de la fe para vivir esta celebración. Sólo así podremos pregustar cuántas bendiciones hoy nos concede Dios, por lo que va a suceder dentro de unos momentos en esta Iglesia Catedral.

La Palabra de Dios que acabamos de escuchar  nos dice claramente “Él es nuestro Dios”

En esta lectura del Deuteronomio podemos ver el compromiso de Israel de ser el pueblo de Dios y el compromiso divino de ser el Dios de Israel.

Dios nos pide que cumplamos sus mandatos buscando ser fieles a ellos. Guardar sus mandatos desde el corazón y el alma, ahí es donde Dios nos ve, donde Dios se encuentra con nosotros, en esa sinceridad de corazón y transparencia de alma. Él nos premia, nos elije a pesar de nuestras fragilidades… Él se ha fijado en nosotros y nos hace pueblo suyo.

En el pasaje evangélico vemos cómo Jesús, como Dios, conoce a la perfección el corazón del hombre. Y lo que para nosotros es dificultad, casi un imposible, Él nos lo da como camino de libertad y felicidad para el aquí y el más allá.

Ahí es donde reside el “sed perfectos” del Evangelio, porque si vivimos con el corazón reprimido, pequeño, sin descubrir la novedad del Evangelio, sin capacidad de amar y perdonar,  ¿qué méritos tendremos? ¿Qué hacemos de extraordinario?

La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una especie de «anestesia espiritual» que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás.

Sólo la convicción de que el Señor es nuestro Dios y que somos su Pueblo, llamados a ser santos, es lo que explica la capacidad de decisiones radicales en la vida del hombre que nos hace comprender la decisión de estos hermanos nuestros.

Antes de comenzar el rito, conviene considerar con atención, lo que va suceder dentro de unos momentos. Por la ordenación servirán a Cristo por cuyo ministerio en la tierra se edifica sin cesar la Iglesia, cuerpo suyo y templo del Espíritu Santo.

Al unirse al sacerdocio de los obispos, los presbíteros y diáconos quedarán consagrados para anunciar el Evangelio, santificar y apacentar al pueblo de Dios.

El diácono, como ministro de Jesucristo, debe cumplir de todo corazón, la voluntad de Dios, sirviendo con amor y alegría al Señor y a los hombres. Estará al servicio de la Palabra, de la Liturgia y de la caridad.

Ejercerá su ministerio observando el celibato, símbolo y estímulo del amor pastoral y fuente de peculiar fecundidad apostólica en el mundo.

El presbítero deberá cumplir el ministerio de enseñar en nombre de Cristo Maestro. Santificar por medio de los sacramentos, especialmente en la celebración de la Eucaristía y pastorear al pueblo encomendado, siguiendo el ejemplo de Jesús Buen Pastor.

Querido Emmanuel: Ser sacerdote es algo tan sublime que compromete toda tu vida. No se puede ser sacerdote par-time.  Serás sacerdotes para siempre.  El que te ha llamado no se arrepentirá nunca de haberlo hecho y te asistirá con su gracia, no tengas miedo. “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rm 11,29). Por parte de Dios, lo que se da no se quita, pero tendrás que hacerte digno cada día del don recibido.

Este don lleva consigo un estilo de vida que se aparta de la mundanidad.

Estas en el mundo pero no sos del mundo. Cultiva el trato con Dios por la oración constante, acude con confianza a nuestra Madre Santísima. Sé trabajador de la viña del Señor a tiempo completo, con dedicación exclusiva.

Que tu corazón sea para el Señor, no se lo des a cualquiera. Ama a todos y no te quedes con nadie. Sé austero y aspira, continuamente, a ser pobres como Cristo pobre. Teniendo lo necesario para vivir,  evitarás muchas tentaciones de frivolidad, de estilo de vida, de gastos superfluos. Que tu austeridad y tu  humildad te  haga sencillo y accesible a todos. Sé obediente y sumiso por amor.  En una palabra, sé parecido a Jesucristo, configúrate con Él. Eso es un sacerdote: “otro Cristo”. Eso quieren descubrir en vos los hombres y mujeres con los que trates. Te quieren y necesitan como  hombre de Dios,  sacerdote santo.  Dios te promete una vida fecunda, si  intentas vivirla así. “Busca el reino de Dios…Por el contrario, la vida de un cura es aburrida,  triste, infecunda, cuando no se cultiva la oración, cuando no hay conversión continua, cuando no se atiza el fuego del amor y de la caridad pastoral.

           Sé testigo del gozo del Evangelio, en un mundo que necesita la alegre noticia del Evangelio,  una esperanza que sólo Jesucristo puede darles y de esa esperanza sé testigo con tu vida y tu palabra. No seas nunca funcionario de lo sagrado, no te acostumbres al misterio, sino siempre, testigo del Invisible y ministro de su misericordia.

Les decía el papa Francisco a los nuevos ordenados: que  el modelo del Buen Pastor “ilumine toda vuestra vida. Y cuando el peso de la cruz se haga más duro, sabed que esa es la hora más preciosa, para vosotros y para las personas a vosotros encomendadas: renovando con fe y amor vuestro «Sí, quiero, con la gracia de Dios», cooperaréis con Cristo, Sumo Sacerdote y Buen Pastor, a apacentar sus ovejas —tal vez sólo la que se había perdido, ¡pero por la cual es grande la fiesta en el cielo! 

 

Querido Julio: El   diaconado es un paso decisivo y definitivo. No te olvides: frente a un mundo tan relativista que sólo el auténtico amor, es el que es para siempre… Hoy asumís el compromiso del celibato, la castidad perfecta, para toda la vida. Un corazón sólo para Dios, indiviso, porque así lo habéis descubierto libremente en el discernimiento que has  hecho en estos largos años de formación. Se trata de un don sublime, que tienes que pedirlo todos los días de tu vida, es un don de Dios que lo llevamos en vasijas de barro, tenemos que cuidarlo con nuestra vigilancia. Encomiéndalo a tu tierna Madre del Cielo. El pueblo cristiano tiene derecho a esperar de sus consagrados la fidelidad a Dios en los compromisos adquiridos, porque ahí encontramos todo el testimonio y el estímulo para continuar siendo fieles cada uno, al don recibido.

 

Como diáconos, servirás al altar de Dios, en la Eucaristía, para repartirla a los fieles y especialmente a los enfermos. Y servirás a tus hermanos, especialmente a los más necesitados. Salí al encuentro de los pobres, toca directamente la carne herida de Cristo crucificado, como nos recuerda tantas veces el Papa Francisco. Sed siervos, nunca dueño.

A partir de esta noche sólo tendrán un derecho: el de servidor, el ser  esclavo. A esto hay que vivirlo hasta las últimas consecuencias, es decir, hasta dar la vida por los hermanos. No hay amor cristiano, y menos sacerdotal sino no es hasta la muerte, cuando más muerto se está, más vida se tiene, más vida se da. Es necesario que, como Jesús, te conviertas en buen pan, para ser un hombre comido, porque te consumes para dar vida.

 

La existencia cristiana y más aún la diaconal, como nos dice el documento de Aparecida, tiene que adquirir una verdadera forma eucarística. “¡Solo de la Eucaristía brotará la auténtica vocación de servicio, de entrega a los hermanos!”.

 

Queridos Emmanuel y Julio: termino con un consejo queelPapa Francisco dioa los obispos, sacerdotes y diáconos en Brasil.

 

Llamados por Dios. Es importante reavivar en nosotros este hecho, que a menudo damos por descontado entre tantos compromisos cotidianos: «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes», dice Jesús (Jn 15,16). Es un caminar de nuevo hasta la fuente de nuestra llamada.

 

Al comienzo de nuestro camino vocacional hay una elección divina. Hemos sido llamados por Dios y llamados para permanecer con Jesús (cf. Mc 3,14), unidos a él de una manera tan profunda como para poder decir con San Pablo: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20). En realidad, este vivir en Cristo marca todo lo que somos y lo que hacemos.

 

Y esta «vida en Cristo» es, precisamente, lo que garantiza nuestra eficacia apostólica y la fecundidad de nuestro servicio: «Soy yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero» (Jn 15,16).

 

No es la creatividad pastoral, no son los encuentros o las planificaciones lo que aseguran los frutos, sino el ser fieles a Jesús, que nos dice con insistencia: «Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes» (Jn 15,4).

 

         Sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo, especialmente a través de nuestra fidelidad a la vida de oración, en nuestro encuentro cotidiano con Él en la Eucaristía y en las personas más necesitadas.

 

El «permanecer» con Cristo no es aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros.

Queridos Julio y Emanuel: tengan presente lo que decía el recordado beato Juan Pablo II: “el mejor pastor es el santo” “aunque viva sólo en el corazón del desierto”

Que la Eucaristía sea el centro de sus vidas

Que su ideal: la gloria de Dios y el bien de sus hermanos.

Que sean capaces de sentir con la Iglesia, nuestra Madre y gastarse y desgastarse para hacer de ella una casa y escuela de comunión en donde todos los hombres descubran a un Dios Padre providente y misericordioso.

Grábense en el corazón lo que decía el beato Cura Brochero: “Si el Señor me había llamado, Él sería fiel y sostendría mi fidelidad. Además Jesús, el Buen Pastor, no niega sus dones a quienes lo siguen y son otros Jesús”

Vivan en la escuela de María. Pensando en Ella pensamos en Cristo. Viviendo en Ella, vivimos en Cristo. Si hacen de María la madre y confidente, ella no los abandona y hace fecundo sus ministerios.

Que Dios los bendiga, bendiga a sus familias y nos conceda abundantes vocaciones sacerdotales.

 

 

 

 

 

 

 

 

Actividad de la Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros

 

El sábado 22 se realizará un encuentro  de la Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros (UEAM). La actividad está dirigida a las personas que ya colaboran con la agrupación o bien a aquellos que desean informarse acerca de la misma.

El encuentro estará a cargo del Dr. Fabián Romano, coordinador nacional de la UEAM, y será en la Parroquia Don Bosco (Ramírez y Uruguay) de 8:15 a 11:30.

 

Sobre la UEAM

La UEAM nació en el año 1928, fruto del espíritu misionero de Margarita Godet, quien quería ser apóstol misionera, pero estaba inmovilizada por la enfermedad. Se ofreció como ‘enferma misionera’ al seminario de Misiones Extranjeras en París y así nació la Unión de Enfermos y Ancianos Misioneros. Posteriormente se extendió a los ancianos.

El Discípulo Misionero ofrece diariamente su enfermedad y limitaciones por los misioneros; ora intensamente por los misioneros y las misiones en el mundo entero; es misionero en su entorno con el testimonio de su vida.