Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino

Desde el 16 al 20 de abril se realiza la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en la Casa de Ejercicios El Cenáculo en Pilar. La Asamblea Plenaria de un episcopado es un encuentro en el que además de ponerse en común la tarea pastoral con las alegrías y dificultades de todas las iglesias diocesanas del país, se da lugar a momentos de fraternidad y de oración entre todos los Obispos.

Las sesiones se iniciaron el lunes por la tarde con el habitual intercambio pastoral, en el que los obispos comparten entre sí inquietudes y reflexiones pastorales en torno a temas diversos.

La jornada del martes está dedicada a considerar la Realidad cultural de Argentina en la posmodernidad, a cargo de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura. También expondrá la Comisión Episcopal de Laicos y Familia; este equipo de la CELAF compartirá un informe y un posterior intercambio sobre las acciones realizadas en el ámbito pastoral y en el de la comunicación para la campaña #ValeTodaVida.

El miércoles continuará el tema de la Comisión de Fe y Cultura, y por la tarde los Obispos analizarán un eventual camino pastoral para el resto del trienio 2017-2020.

El jueves por la mañana los Obispos conocerán pormenorizadamente la situación de los Refugiados y Migrantes, con un invitado que les hablará de los pactos mundiales y las acciones que se están llevando a cabo. Por la tarde, se presentará un informe la Comisión Episcopal de Educación Católica. Más tarde habrá un tiempo para la reunión de las Comisiones Episcopales.

Según su estatuto, “la Asamblea Plenaria es el órgano primario y principal de la Conferencia Episcopal que expresa de forma particular el afecto colegial de sus miembros” y se realiza dos veces al año. Están convocados obispos (diocesanos, coadjutores, auxiliares), Administradores Diocesanos; e invitados: obispos eméritos, el nuncio apostólico y un obispo electo.

 

 

Colecta de Sostenimiento de la Iglesia Diocesana

El fin de semana del 21 y 22 de abril –en el marco de la Jornada del Buen Pastor- se realizará en todas las parroquias y colegios de la Arquidiócesis, la Segunda Edición de la Colecta de Sostenimiento de la Iglesia.

Bajo el lema “Dale una mano a tu Iglesia”, esta campaña se realiza para que la comunidad pueda colaborar en el sostenimiento de las tareas pastorales.

Desde el equipo de animación de la Colecta se invita especialmente a todos a colaborar en el aporte de talentos, tiempo y dinero, para contribuir en la obra evangelizadora de la Iglesia.

Apostolado Madre Teresa

El Apostolado Madre Teresa invita a la reunión informativa sobre la misión que realizan en los barrios Humito y San Martín.

El encuentro será el viernes 20 de abril a las 20.30, calle Buenos Aires 377. Este apostolado está compuesto por un grupo de jóvenes que tienen como meta ser instrumentos de Dios, brindando amor y acompañamiento a los niños y familias de los barrios carenciados.

La Iglesia: por la Verdad, la Justicia y la Prevención

 La Iglesia: por la Verdad, la Justicia y la Prevención

Ante el próximo inicio del proceso judicial que evaluará las acciones llevadas a cabo por un sacerdote, en momentos en los cuales se desempeñaba en el ámbito de esta Arquidiócesis de Paraná, deseamos dar a conocer nuestra posición al respecto.

El abuso sexual es un hecho aberrante que genera nuestro absoluto y total repudio. En tal sentido, rechazamos de manera terminante este delito cometido contra menores, el cual debe ser juzgado tanto por la justicia estatal como por la justicia canónica, en la búsqueda del completo conocimiento de la verdad y la aplicación de justicia.

Lamentamos profundamente el dolor y el sufrimiento padecido por las víctimas, sus familiares y allegados, quienes deben saber que siempre estamos dispuestos a acompañarlos solidariamente y brindarles nuestra contención pastoral, consuelo y oración en el proceso de la sanación de sus heridas.

Durante todo este tiempo, transitamos un camino que se inició con la sorpresa, el desconcierto y el dolor, al tomar conocimiento de la situación planteada. No estábamos preparados. No supimos cómo abordar el problema y actuar de una manera completa, o lo que hicimos resultó insuficiente. Por esto, pedimos perdón, por no saber cómo.

Se inició luego un largo proceso de reflexión, de entendimiento, de aceptación interior, de conocimiento y de acción. Hubo una evolución trascendente en nuestra forma de pensar y de actuar desde aquel entonces.

A partir de esa transformación, generamos lineamientos internos y ámbitos para tratar estos temas, para prevenir la ocurrencia de situaciones similares y para proteger y acompañar a quienes resultaron afectados.

Hoy contamos con directivas precisas de actuación que educan y guían sobre el correcto proceder en cualquier momento. También se establecieron mecanismos de escucha activa, de promoción de ambientes seguros y de divulgación de carácter formativo.

Siempre colaboramos con la justicia. Aportamos toda la información que conocíamos -se nos solicitara o no-, y concurrimos cada vez que se nos convocó.

También se aplicaron todas las iniciativas previstas en la justicia canónica, estableciéndose distintas instancias, que aún no concluyeron.

En sucesos posteriores ejercimos una rápida acción de control y apartamiento de funciones de las personas involucradas; incluso, se efectuó la inmediata denuncia ante la justicia estatal.

Más allá del resultado final que tenga este proceso, somos conscientes de las derivaciones del mismo y sus efectos en las víctimas, sus familias y la comunidad. También lo necesaria y reparadora que resulta la expresión cabal de la verdad y la justicia.

Aun así, las heridas necesitan de la fe, la misericordia y el perdón, que brindan contención y un camino de verdadera sanación para todos los que nos sentimos conmovidos por este hecho que nos duele, que ha provocado tanto daño, pero que no debe opacar la labor espiritual y social de tantos sacerdotes que trabajan silenciosamente al servicio de la Iglesia y la comunidad.

 

Paraná, 12 de abril de 2018

Arzobispado de Paraná

 

Más información

Catequesis del Papa

Publicamos el texto completo de la Catequesis del Papa sobre el Bautismo como fundamento de la vida cristiana.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Los cincuenta días del tiempo litúrgico pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana que, por su naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo. De hecho, somos cristianos en la medida en que permitimos que Jesucristo viva en nosotros. Entonces, ¿desde dónde podemos comenzar a reavivar esta conciencia si no desde el principio, desde el Sacramento que ha encendido la vida cristiana en nosotros? .Este es el Bautismo. La Pascua de Cristo, con su carga de novedad, nos alcanza a través del Bautismo para transformarnos a su imagen: los bautizados son de Jesucristo, Él es el Señor de su existencia. El bautismo es el «fundamento de toda la vida cristiana» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1213). Es el primero de los sacramentos, ya que es la puerta que permite a Cristo el Señor  tomar morada en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio.

El verbo griego «bautizar» significa «sumergir» (véase CIC, 1214). El baño con agua es un ritual común a varias creencias para expresar la transición de una condición a otra, un signo de purificación para un nuevo comienzo. Pero para nosotros, los cristianos, no debe pasar por alto que si es el cuerpo el que se sumerge en el agua, es el alma la que se sumerge en Cristo para recibir el perdón del pecado y resplandecer con la luz divina (cf. Tertuliano, Sobre la resurrección de los muertos, VIII, 3: CCL 2, 931, PL 2, 806). En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, ahogando en la pila bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios y dando vida  al hombre nuevo, recreado en Jesús. En él, todos los hijos de Adán son llamados a una nueva vida. El Bautismo es, pues, un renacimiento. Estoy seguro, segurísimo de que todos nosotros recordamos la fecha de nuestro nacimiento: seguro. Pero yo me pregunto, con algo de duda, y os pregunto a vosotros: ¿Cada uno de nosotros recuerda la fecha de su bautismo? Algunos dicen que sí –está bien-. Pero es un sí algo débil porque quizás muchos no la recuerdan. Pero si celebramos el día en que nacimos ¿por qué no celebrar, o por lo menos recordar, el día del renacimiento? Yo os pongo unos deberes para casa. Los que no se acuerden de la fecha del bautismo, que pregunten a su madre, a los tíos, a los sobrinos, que pregunten: “¿Tú sabes cuál es la fecha de mi bautismo?”. Y no la olvidéis nunca. Y ese día dad gracias al Señor porque es precisamente el día en que Jesús entró en mí, en que el Espíritu Santo entró en mí. ¿Habéis entendido bien los deberes? Todos tenemos que saber la fecha de nuestro bautismo. Es otro cumpleaños: el cumpleaños del renacimiento. No os olvidéis de hacerlo, por favor.

Recordemos las últimas palabras del Señor Resucitado a los Apóstoles; son un mandato preciso: «Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). A través del lavacro bautismal, el  que cree en Cristo se sumerge en la misma vida de la Trinidad.

De hecho, no es un agua cualquiera la del Bautismo, sino el  agua sobre la que se invoca el Espíritu que «da vida» (Credo). Pensamos en lo que Jesús dijo a Nicodemo, para explicarle el nacimiento en la vida divina: «El que no nazca de agua y de espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu es espíritu «(Jn 3: 5-6). Por lo tanto, el bautismo también se llama «regeneración»: creemos que Dios nos ha salvado «según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu.» (Tito 3: 5).

El bautismo es, por lo tanto, un signo eficaz de renacimiento, para caminar en una nueva vida. San Pablo lo recuerda a los cristianos de Roma: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva»(Rom 6: 3-4).

Al sumergirnos en Cristo, el Bautismo también nos hace miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia, y partícipes de su misión en el mundo (Cfr. CCC 1213). Nosotros, los bautizados, no estamos aislados: somos miembros del Cuerpo de Cristo.  La vitalidad que fluye de la fuente bautismal se ilustra con estas palabras de Jesús: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto” (Jn 15, 5). Una misma vida, la del Espíritu Santo, fluye de Cristo a los bautizados, uniéndolos en un solo Cuerpo (cf. 1 Cor 12:13), con el crisma de la santa unción y alimentado en  la mesa eucarística.

El bautismo permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según su condición, en la transformación del mundo. Recibido solo una vez, el lavacro bautismal ilumina toda nuestra vida, guiando nuestros pasos hacia la Jerusalén del Cielo. Hay un antes y un después del bautismo. El Sacramento supone un camino de fe, que llamamos catecumenado, evidente cuando es un adulto quien pide el bautismo. Pero incluso los niños, desde la antigüedad, son bautizados en la fe de sus padres (véase Rito del Bautismo de los Niños, Introducción, 2).  Y sobre esto quisiera deciros algo. Algunos piensan: pero ¿por qué bautizar a un niño que no entiende? Esperemos a que crezca, a que entienda y sea él mismo el que pida el bautismo. Pero esto significa no tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando bautizamos a un niño, en ese niño entra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo hace que crezcan en ese niño, desde pequeño, virtudes cristianas que florecerán después. Siempre hay que dar a todos esta oportunidad, a todos los niños, la de tener dentro al Espíritu Santo que los guíe durante la vida. ¡No os olvidéis de bautizar a los niños! Nadie merece el Bautismo, que es siempre un don gratuito para todos, adultos y recién nacidos. Pero como sucede con una semilla llena de vida, este regalo arraiga y da fruto en una tierra alimentada por la fe. Las promesas bautismales que renovamos cada año en la Vigilia Pascual deben ser reavivadas todos los días para que el Bautismo «cristifique»: no hay que tener miedo de esta palabra: el bautismo nos “cristifica”, quien ha recibido el bautismo y es “cristificado” se asemeja a Cristo, se transforma en Cristo y se hace de verdad otro Cristo.”

Festivida

En el marco de las conmemoraciones del Día del Niño por Nacer, la Red de Familias Entrerrianas, organiza la segunda edición del festival solidario y de concientización Festivida.

La actividad será el domingo 15 en la Plaza de las Colectividades de Paraná.

Los artistas invitados y las actividades planificadas comenzarán a desarrollarse a partir de las 17:00.  Se recibirán donaciones para instituciones dedicadas al cuidado de la vida – para beneficiar a Grávida, FundNeo del Hospital San Roque y Paranin-, habrá juegos para niños, servicio de cantina, entre otras actividades.

 

Vida Diocesana

Mediante decreto, Monseñor Juan Alberto Puiggari,  arzobispo de Paraná ha realizado las siguientes designaciones.

Como Vicario Parroquial de la comunidad de San Miguel Arcángel en Brovril al Pbro. Mario Alfredo Camozzi.

Como Vicario Parroquial de la Comunidad Nuestra Señora del Rosario – Catedral al Pbro. Rubén Darío Celestre.

Como Directores Nacionales del Movimiento de Jornada de Vida Cristiana por el trienio 2018 – 2020 a los Pbros. Eduardo Jacob y Sergio Hayy

Como Maestro principal de las celebraciones litúrgicas presididas por el arzobispo y Delegado Episcopal para la Pastoral Vocacional al Pbro. Lionel López.

Como Delegado Episcopal para la Liturgia al Pbro. Jorge Rafael Fontana

Además, aprobó la Constitución de la Comisión Directiva de la Junta de Estudios Históricos de la Iglesia en Entre Ríos » Juan José Antonio Segura» por el trienio 2018 – 2020. La Misma esta constituida por: Presidente: Pbro. Lic. Mario Haller, Vice-presidente: Prof. Ana Bella Pérez Campos, Secretaria: Prof. Carina Giraldi, Vocales: Pbro. Dr. Silvio Fariña, Pbro. Lic. Daniel Silguero, Pbro. Lic. Matías Volpe, Prof. Sara del Rosario Mentasti, Prof. Silvia Cepeda, Prof. Martín Ceparo

 Concierto en la UCA

 

Este viernes 13 a las 20:00 en la Universidad Católica Argentina Sede Paraná, se realizará un Concierto de la Misa criolla, de Ariel Ramírez, interpretada por la Banda Roja y el ensamble Cantus Firmus.

La actividad cultural tendrá lugar en la Capilla de la Universidad.

Segunda Tanda de ejercicios espirituales del Clero

Esta semana se están desarrollando los Ejercicios Espirituales en el Seminario Arquidiocesano. Desde el lunes 9 hasta el viernes 13 alrededor de 30 sacerdotes de nuestra Iglesia particular iniciaron sus ejercicios espirituales. Esta segunda tanda es predicada por el Mons. Marino, Obispo emérito de Mar del Plata.

Capilla de Adoración Perpetua en Ntra. Sra. de la Esperanza

Este domingo 8 de abril, Domingo de la Misericordia, quedó inaugurada la nueva capilla de adoración perpetua en la Capilla Nuestra Señora de la Esperanza, aquí en la ciudad de Paraná.
La Misa y procesión estuvo presidida por nuestro arzobispo.