Ministerio del Acolitado

El sábado 1 de diciembre el Seminarista Sebastián Córdoba recibirá el Ministerio del Acolitado en la Misa que tendrá lugar en la parroquia San José Obrero a las 20:00 del 1 de diciembre.

Funciones

 

  • Cuidar del servicio del altar.

 

. Ayudar al diácono y al sacerdote en las acciones litúrgicas, especialmente en la celebración de la Misa.

 

  • Distribuir la sagrada comunión como ministro extraordinario de la comunión, según las condiciones establecidas para ello.

 

  • En idénticas condiciones podrá exponer públicamente el Santísimo Sacramento de la Eucaristía a la adoración de los fieles y podrá luego reservarlo, pero no puede dar la bendición.

 

  • Puede además instruir a los fieles que ayudan en las acciones litúrgicas como son las de llevar el Misal, la cruz, los cirios u otras funciones similares.

Ordenaciones

El 22 de diciembre a las 10.00 en Catedral se realizará la misa de ordenación diaconal y presbiteral.  Allí serán ordenados el acólito Matías Jacob y el diácono Emanuel del Castillo. Luego se invita a compartir un festejo a la canasta en el gimnasio del Colegio de las Hermanas del Huerto (Calle Urquiza).

La primera misa del Padre Emanuel del Castillo será en la Parroquia Santa Lucía el mismo sábado 22 de diciembre a las 20.00 y el día siguiente, domingo 23, a las 20.00 en la Parroquia Nuestra Señora de La Paz.

Reunión General de Clero

El pasado 19 y 20 de noviembre tuvo lugar la reunión general del Clero, en el Centro Mariápolis de Paraná. Estos encuentros se realizan tres veces por año: al comienzo, a la mitad y al final. Son instancias de formación y de revisión pastoral de la vida de la diócesis.

Algunos de los temas tratados estuvieron vinculados a conclusiones del Sínodo Arquidiocesano. Se trabajó en torno al establecimiento de criterios relacionados a distintos aspectos de la catequesis, tanto en la parroquia como la escuela, como así también la formación de los catequistas.

Otra cuestión abordada fue el abordaje pastoral de la problemática de las adicciones. Se compartieron experiencias de distintas iniciativas de esta Pastoral en la arquidiócesis (Casa Lázaro (que está en Paraná y en Santa Elena), Hogar de Cristo (funciona en la Capilla Nuestra Señora de Lourdes) y un grupo de familias que realiza una pastoral de contención y dependen de la parroquia San Francisco de Borja).

Otro tema abordado versó en torno a establecer orientaciones sobre aspectos constructivos de Iglesias y restauración de imágenes u otros objetos.

La Eucaristía del día lunes se celebró en acción de gracias por los 25 años sacerdotales de Fabián Minigutti, Ricardo Abalde, Fabián Castro, Miguel López, José Páez, Rolando Caminos, Jorge Godoy.

Catequesis del Papa

 

A continuación compartimos el texto completo de la catequesis de Francisco. Allí reflexionó sobre el Décimo Mandamiento del Decálogo: “No codiciarás los bienes ajenos”.

 

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 

Nuestros encuentros sobre el Decálogo nos llevan hoy al último mandamiento. Lo escuchamos al principio. Estas no son solo las últimas palabras del texto, sino mucho más: son el cumplimiento del viaje a través del Decálogo, que llegan al fondo de todo lo que encierra. En efecto, a simple vista, no agregan un nuevo contenido: las palabras «no codiciarás la mujer de tu prójimo […], ni los bienes de tu prójimo» están al menos latentes en los mandamientos sobre el adulterio y el robo. ¿Cuál es entonces la función de estas palabras? ¿Es un resumen? ¿Es algo más?

 

 

Tengamos muy en cuenta que todos los mandamientos tienen la tarea de indicar el límite de la vida, el límite más allá del cual el hombre se destruye y destruye a su prójimo, estropeando su relación con Dios. Si vas más allá, te destruyes, también destruyes la relación con Dios y la relación con los demás. Los mandamientos señalan esto.

 

Con esta última palabra, se destaca el hecho de que todas las transgresiones surgen de una raíz interna común: los deseos malvados. Todos los pecados nacen de un deseo malvado. Todos. Allí empieza a moverse el corazón, y uno entra en esa onda, y acaba en una transgresión. Pero no en una transgresión formal, legal: en una transgresión que hiere a uno mismo y a los demás.

 

En el Evangelio, el Señor Jesús dice explícitamente: «Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraudes, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre”.»(Mc 7,21-23).

 

Entendemos así que todo el itinerario del Decálogo no tendría ninguna utilidad si no llegase a tocar este nivel, el corazón del hombre. ¿De dónde nacen todas estas cosas feas? El Decálogo se muestra lúcido y profundo en este aspecto: el punto de llegada –el último mandamiento- de este viaje es el corazón, y si éste, si el corazón, no se libera, el resto sirve de poco.

 

Este es el reto: liberar el corazón de todas estas cosas malvadas y feas. Los preceptos de Dios pueden reducirse a ser solo la hermosa fachada de una vida que sigue siendo una existencia de esclavos y no de hijos. A menudo, detrás de la máscara farisaica de la sofocante corrección, se esconde algo feo y sin resolver.

 

En cambio, debemos dejarnos desenmascarar por estos mandatos sobre el deseo, porque nos muestran nuestra pobreza, para llevarnos a una santa humillación. Cada uno de nosotros puede preguntarse: Pero ¿qué deseos feos siento a menudo? ¿La envidia, la codicia, el chismorreo? Todas estas cosas vienen desde dentro. Cada uno puede preguntárselo y le sentará bien. El hombre necesita esta bendita humillación, esa por la que descubre que no puede liberarse por sí mismo, esa por la que clama a Dios para que lo salve. San Pablo lo explica de una manera insuperable, refiriéndose al mandamiento de no desear (cf. Rom 7: 7-24).

 

Es vano pensar en poder corregirse sin el don del Espíritu Santo. Es vano pensar en purificar nuestro corazón solo con un esfuerzo titánico de nuestra voluntad: eso no es posible. Debemos abrirnos a la relación con Dios, en verdad y en libertad: solo de esta manera nuestras fatigas pueden dar frutos, porque es el Espíritu Santo el que nos lleva adelante.

 

La tarea de la Ley Bíblica no es la engañar al hombre con que una obediencia literal lo lleve a una salvación amañada y, además, inalcanzable. La tarea de la Ley es llevar al hombre a su verdad, es decir, a su pobreza, que se convierte en apertura auténtica, en apertura personal a la misericordia de Dios, que nos transforma y nos renueva.

 

 

Dios es el único capaz de renovar nuestro corazón, a condición de que le abramos el corazón: es la única condición; Él lo hace todo; pero tenemos que abrirle el corazón.

 

Las últimas palabras del Decálogo educan a todos a reconocerse como mendigos; nos ayudan a enfrentar el desorden de nuestro corazón, para dejar de vivir egoístamente y volvernos pobres de espíritu, auténticos ante la presencia del Padre, dejándonos redimir por el Hijo y enseñar por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el maestro que nos enseña. Somos mendigos, pidamos esta gracia.

 

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5, 3). Sí, benditos aquellos que dejan de engañarse creyendo que pueden salvarse de su debilidad sin la misericordia de Dios, que es la sola que puede sanar el corazón. Solo la misericordia del Señor sana el corazón.

 

Bienaventurados los que reconocen sus malos deseos y con un corazón arrepentido y humilde, no se presentan ante Dios y ante los hombres como justos, sino como pecadores. Es hermoso lo que Pedro le dijo al Señor: “Aléjate de mí, Señor, que soy un pecador”. Hermosa oración ésta: “Aléjate de mí, Señor, que soy un pecador”.

 

Estos son los que saben tener compasión, los que saben tener misericordia de los demás, porque la experimentan en ellos mismos”.

Retiro Anual de Voluntarios de Cáritas Paraná

 

Este sábado 24 de 9:00 a 15:00 se realizará el Retiro Anual de Voluntarios de Cáritas Paraná. El Encuentro será en el Monasterio Abba Padre (López Jordán y Fraternidad). Se solicita llevar Biblia y mate. Además se compartirá un almuerzo a la Canasta.

Por información, contactarse a Cáritas Paraná. Tel: 0343 4232211, Rosario del Tala 641.

Fiesta Patronal Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa

 

El 18 de noviembre comenzó la Novena Patronal de la Parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa que se extenderá hasta el 26. Durante todos estos días se rezará el Rosario de la Aurora las 6:30. A las 19:00, será el Rosario y novena y 19:30, misa.

En la tarde de este martes 20, la celebración será con una reflexión sobre las Bienaventuranzas: camino para la Santidad y la misa por los difuntos del barrio.

El miércoles 21, será la misa por los educadores y se predicará sobre la Santidad: Aguante, paciencia y mansedumbre.

Dentro de las actividades especiales, se indicó que el viernes 23 a las 17:00, será la maratón solidaria por las calles del barrio. El sábado 24 a las 21:00, Peña Familiar.

El martes 27, a las 00:00, Día Patronal, se invita a recibir juntos el día patronal y hacer el saludo a la Virgen. A las 19:00, será la procesión por las calles del barrio con la imagen de María y Santa misa presidida por el arzobispo Mons. Puiggari.

Catequesis del Papa – 14/11/18

A continuación compartimos el texto completo de la Catequesis. Francisco dedicó la Audiencia General para reflexionar sobre el octavo mandamiento del Decálogo: “No dirás falso testimonio ni mentiras”.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy abordaremos la Octava Palabra del Decálogo: «No darás falso testimonio contra tu prójimo».

Este mandamiento – dice el Catecismo – «prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo». Vivir de comunicaciones que no son auténticas es grave porque impide las relaciones y, por lo tanto impide el amor. Donde hay mentira no hay amor, no puede haber amor. Y cuando hablamos de comunicación entre personas, no nos referimos solo a las palabras, sino también a los gestos, a las actitudes, incluso a los silencios y las ausencias.

Una persona habla con todo lo que es y lo que hace. Todos nosotros estamos en comunicación siempre. Todos vivimos comunicándonos y estamos constantemente en equilibrio entre la verdad y la falsedad.

¿Pero qué significa decir la verdad? ¿Significa ser sinceros? ¿O exactos? En realidad, esto no es suficiente, porque uno puede equivocarse sinceramente, o puede ser preciso en los detalle, pero no captar el significado del todo. A veces nos justificamos diciendo: «¡Pero yo he dicho lo que sentía!» Sí, pero has absolutizado tu punto de vista. O: «¡He dicho solamente la verdad!». Tal vez, pero has revelado algunos hechos personales o confidenciales.

¡Cuántos chismes destruyen la comunión por inoportunidad o falta de delicadeza! Más aun, los chismes matan, y esto lo ha dicho el apóstol Santiago en su Carta. El chismoso, la chismosa son gente que mata: mata a los demás, porque la lengua mata como un cuchillo. ¡Tened cuidado! Un chismoso o una chismosa es un terrorista porque con su lengua tira una bomba y se va tranquilo, pero lo que esa bomba que ha tirado destruye la fama de los demás. No lo olvidéis: chismorrear es matar.

Pero entonces, ¿Qué es la verdad? Esta es la pregunta de Pilatos, precisamente cuando Jesús, delante de él, cumplía el octavo mandamiento. De hecho, las palabras «No darás falso testimonio contra tu prójimo» pertenecen al lenguaje jurídico. Los evangelios culminan en el relato de la Pasión, Muerte y  Resurrección de Jesús; y esta es la historia de un proceso, de la ejecución de la sentencia y de una consecuencia inaudita.

Interrogado por Pilatos Jesús dice: «Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad». Y este «testimonio» Jesús lo da con su pasión y su muerte. El evangelista Marcos narra que «Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: ¡Verdaderamente este hombre era  Hijo de Dios!». Sí, porque era coherente, fue coherente: con su forma de morir, Jesús manifiesta al Padre, su amor misericordioso y fiel.

La verdad encuentra su plena realización en la misma persona de Jesús, en su forma de vivir y morir, fruto de su relación con el Padre. Esta existencia de  hijos de Dios, Él, resucitado, nos la otorga también a nosotros enviando al Espíritu Santo, que es Espíritu de verdad, que da testimonio a nuestros corazones de que Dios es nuestro Padre.

En cada una de sus acciones, el hombre, las personas afirman o niegan esta verdad. Desde las pequeñas situaciones cotidianas hasta las decisiones más exigentes. Pero es siempre la misma lógica: la que los padres y los abuelos nos enseñan cuando nos dicen que no digamos mentiras.

Preguntémonos: ¿qué verdad atestiguan las obras de nosotros, los cristianos, nuestras palabras y nuestras decisiones? Cada uno puede preguntarse: ¿Yo soy un testigo de la verdad o soy más o menos un mentiroso disfrazado de verdadero? Que se lo pregunte cada uno.

Los cristianos no somos hombres y mujeres excepcionales. Somos, sin embargo, hijos del Padre celestial, que es bueno y no nos decepciona, y pone en sus corazones el amor por sus hermanos. Esta verdad no se dice tanto con los discursos, es una forma de existir, un modo de vivir, y se ve en cada acto. Este hombre es un hombre verdadero, esta mujer es una mujer verdadera: se nota. Pero ¿por qué, si no abre la boca? Pero se comporta como verdadero, como verdadera. Dice la verdad, actúa con la verdad. Una hermosa manera de vivir para nosotros.

La verdad es la maravillosa revelación de Dios, de su rostro de Padre, es su amor ilimitado. Esta verdad corresponde a la razón humana, pero la supera infinitamente, porque es un don que ha descendido a la tierra y se ha encarnado en Cristo crucificado y resucitado; se hace visible gracias  a aquellos que le pertenecen y muestran sus mismas actitudes.

No dirás falso testimonio significa vivir como un hijo de Dios, que nunca, nunca se desmiente, nunca dice mentiras; vivir como hijos de Dios, dejando emerger en cada acto la gran verdad: que Dios es Padre y podemos fiarnos de Él. Yo me fio de Dios: esta es la gran verdad. De nuestra confianza en Dios, que es Padre y me ama, nos ama nace mi verdad y el ser veraz y no mentiroso.

Retiro Arquidiocesano para Catequistas

El 15 y 16 de diciembre se realizará un Retiro Arquidiocesano para Catequistas. Será en la Casa de Retiros “El Carmen” de General Racedo y se desarrollará bajo el lema “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

Según se indicó desde la Junta de Catequesis el Retiro comenzará el sábado a las 08:30 y culminará el domingo al mediodía.

 

Por datos e inscripción

 

Correo Electrónico: juntadecatequesisparana@hotmail.com

Facebook: Junta De Catequesis Paraná

Instagram: juntadecatequesisparana

Nuestra Señora de la Esperanza

Con motivo de conmemorarse el 38º aniversario de la entronización de la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza  el sábado 17 se realizará una misa.

La celebración será a partir de las 19:00 y también se invita a la procesión.

Además, se recordó que el viernes 16 a las 21:00 se realizará el Festival Juvenil Solidario “Suena Esperanza”.