Mensaje del Episcopado en el primer año de Francisco

 

“Agradecemos al Señor por este acontecimiento providencial”

 

En la conmemoración del primer aniversario de la elección de Francisco, que se celebra este jueves 13, los obispos reunidos en la Comisión Permanente del Episcopado emitieron un documento. Allí invitan “a todo el pueblo de Dios – y a los argentinos de buena voluntad – a unirse en nuestra acción de gracias”.

Los obispos  remarcan que “este nuevo don de Dios para la Iglesia nos invita a dar una respuesta generosa y perseverante”.

Finalmente, invitan a acompañar a Francisco cada uno desde nuestro lugar, en su empeño por dar a la Iglesia un nuevo impulso misionero que la lleve a las periferias geográficas y existenciales, mostrando a todos el rostro misericordioso de Dios.

 

EL SECRETARIO DEL PAPA NARRA EL PRIMER AÑO CON FRANCISCO, “PÁRROCO DEL MUNDO”

 

Este jueves 13 se cumple el primer aniversario de la elección del Papa Francisco a la Cátedra de Pedro. Un año extraordinario para la vida de la Iglesia, un «tiempo de misericordia» como el Pontífice mismo ha subrayado varias veces. Entre las personas que más de cerca han acompañado al Santo Padre en estos intensos doce meses, está su secretario particular, Mons. Alfred Xuereb. En esta entrevista del periodista Alessandro Gisotti de Radio Vaticana, Mons. Xuereb recorre de nuevo el primer año con el Papa Francisco a partir de aquel inolvidable 13 de marzo de 2013.

Mons Xuereb: -Son tantas emociones y también tantísimos recuerdos, muy profundos: eran momentos particulares, que seguramente quedarán en la historia. Un Papa que deja su Pontificado. Desde el 28 de febrero, el último día del Pontificado del Papa Benedicto, cuando dejamos para siempre el Palacio Apostólico, hasta el 15 de marzo, es decir, hasta dos días después de la elección del nuevo Papa, yo me quedé con el Papa emérito en Castel Gandolfo para acompañarlo y también para ayudarlo en su trabajo de secretaría.

El momento de la separación del Papa Benedicto fue para mí muy difícil, porque tuve la fortuna de vivir por cinco años y medio con él y dejarlo, separarme de él, fue un momento muy difícil. Las cosas iban muy deprisa, yo no sabía que justamente aquel día debía preparar las maletas y dejar Castel Gandolfo y al Papa Benedicto. Pero desde el Vaticano me pedían que me apurara y fuera a Santa Marta, porque el Papa Francisco estaba incluso abriendo él la correspondencia sólo: no tenía un secretario que lo ayudara. Aquella mañana pasé varias veces por la capilla para tener luz, porque me sentía también un poco confundido.

Pero estaba seguro, tenía la neta sensación, de estar guiado desde lo Alto y me daba cuenta de que estaba sucediendo algo extraordinario, también para mi vida. Luego entré al estudio del Papa Benedicto llorando y, con un nudo en la garganta, probé a decirle lo triste que estaba y lo difícil que era para mí separarme de él. Le agradecí su benévola paternidad. Le aseguré que todas las experiencias vividas con él en el Palacio Apostólico me habían ayudado tanto a mirar mejor “a las cosas de allá arriba”. Después me arrodillé para besarle el anillo, que ya no era el del Pescador, y él, con mirada paterna, de ternura, como sabe hacer él, se puso de pie y me bendijo.

P.- ¿Qué recuerdo tiene de su primer encuentro con el Papa Francisco?

R.- Me hizo entrar en su estudio, me acogió con su bien conocida cordialidad, y tengo que decir que me hizo también una broma, una broma – si así puedo decir – ¡de Papa! Tenía una carta en la mano y con tono serio me dijo: “Ah, pero aquí tenemos problemas, ¡alguien no ha hablado muy bien de ti!”. Yo me quedé mudo, pero después entendí que se refería a la carta que el Papa Benedicto le había enviado para informarle de que él me había dejado libre y que podía llamarme a su servicio. En esta carta, el Papa Benedicto había tenido la bondad de enumerar algunas de mis virtudes.

Después el Papa Francisco me invitó a sentarme en el sofá y él se sentó junto a mí en una silla. Me pidió – con mucha fraternidad – que lo ayudara en su difícil tarea. Finalmente, quiso saber cuál era mi relación con los Superiores y con otras personas de una cierta responsabilidad. Le respondí que tengo una buena relación con todos, al menos por lo que a mí respecta.

P.- ¿Qué le impresiona de la personalidad del Papa Francisco, teniendo el privilegio de vivir cada día junto a él?

R.- Su determinación. Una convicción que estoy seguro que le viene de lo Alto, porque es un hombre profundamente espiritual que busca en la oración la inspiración de Dios. Por ejemplo, la visita a Lampedusa la decidió porque luego de haber entrado algunas veces a la capilla, le vino continuamente esta idea: ir personalmente a encontrar a estas personas, a estos náufragos, y llorar por sus muertos. Y cuando él vió que le venía a la mente varias veces, entonces estuvo seguro de que Dios quería esta visita. La hizo, aunque no había mucho tiempo para prepararla. Él usa el mismo método para elegir a las personas que llama para que colaboren con él de cerca.

P.- En cambio, ¿qué cosa le impresiona mirando al Pastor Francisco, su dimensión pública, cómo ejerce su ministerio petrino?

R.- Me viene a la mente espontáneamente la figura del misionero. Aquel clásico misionero que parte, que va entre los indígenas para darles a conocer el Evangelio, Jesucristo. Yo veo en Francisco el misionero que está llamando a sí a la muchedumbre, esa muchedumbre que quizá se siente perdida, con la intención de traerla de nuevo al corazón del Evangelio. Se ha transformado – por así decir – en el “párroco del mundo” y está alentando a cuantos se sienten lejanos de la Iglesia a volver con la certeza que encontrarán su lugar en la Iglesia. Él ve en el clericalismo y en la casuística fuertes obstáculos para que todos se puedan sentir amados por la Iglesia, acompañados por ella.

En cambio, párrocos y sacerdotes nos dicen casi cotidianamente cuántas personas han vuelto a la Confesión y a la práctica de la fe animados por el Papa Francisco, especialmente cuando nos recuerda que Dios no se cansa nunca de perdonarnos. Él, como han visto, tiene una atención especial por los enfermos, y eso porque él ve en ellos el cuerpo de Cristo sufriente.

Y olvida completamente sus achaques. Por ejemplo, en los primeros meses de su Pontificado tenía un fuerte dolor a causa de la ciática que se le había vuelto a presentar. Los médicos le habían aconsejado que evitara agacharse, pero él, encontrándose ante enfermos en silla de ruedas o niños enfermos en sus cochecitos, se inclina hacia ellos de todos modos, y les hace sentir su cercanía. Así sucedió también durante la celebración eucarística en Casal del Marmo, la tarde del Jueves Santo durante el lavatorio de los pies. No obstante el dolor que habrá sentido, se arrodilló delante de cada uno de los doce jóvenes detenidos para besarles los pies.

P.- El Papa Francisco parece incansable, mirándolo en los encuentros, en las audiencias. ¿Cómo vive su cotidianidad también de trabajo, en la Casa Santa Marta?

 

R.- Créame, ¡no pierde un sólo minuto! Trabaja incansablemente. Y cuando siente necesidad de tomarse un momento de pausa, no es que cierra los ojos y no hace nada: se sienta y reza el Rosario. Pienso que por lo menos tres Rosarios al día los reza. Y me ha dicho: “Esto me ayuda a relajarme”. Luego retoma, retoma el trabajo. Recibe una persona después de otra: el personal de la portería de Santa Marta es testigo. Escucha con atención y recuerda con extraordinaria capacidad todo lo que escucha y lo que ve. Se dedica a la meditación temprano, por la mañana, preparando también la homilía de la Misa en Santa Marta. Luego escribe cartas, hace llamadas telefónicas, saluda al personal que encuentra y se informa acerca de sus familias.

P.- Uno de los dones más hermosos de este primer año de Pontificado son seguramente los encuentros entre el Papa Francisco y el Papa Benedicto. Usted, que es como un anillo de conjunción entre ellos, ¿qué nos puede decir de esta “relación fraterna”?

R.- En una reciente entrevista, el Papa Francisco ha revelado esto: que él lo consulta, le pide su punto de vista. ¡Sería una gran pérdida no aprovechar de esta gran fuente de sabiduría y de experiencia! De hecho, lo ha dicho inmediatamente: es como tener el abuelo en casa, tener el sabio dentro casa. El Papa Francisco ha visto desde el principio esta presencia como un don inestimable, similar a aquel obispo sabio apenas elegido que encuentra un sabio sostén en su obispo emérito. Es significativo – por ejemplo – el hecho que haya querido arrodillarse en la capilla en Castel Gandolfo no sobre su reclinatorio, sino al lado del Papa Benedicto.

Y luego, ha querido su presencia en la inauguración de la estatua de San Miguel Arcángel aquí, en los Jardines Vaticanos. Y lo convenció a participar en el Consistorio que hubo para los nuevos Cardenales. Es una presencia que enriquece el Pontificado del Papa Francisco.

P.- Por último, ¿qué le está dando personalmente este servicio al Papa Francisco, después de haber servido de cerca a Benedicto XVI y, recordémoslo, también a Juan Pablo II?

R.- Me doy cuenta que el Señor me está conduciendo por vías verdaderamente misteriosas. No habría imaginado nunca poder cumplir este tipo de servicio. Pero Dios es así. De otra forma seríamos nosotros los programadores de nuestra vía de santidad. Yo encuentro una gran ayuda en el luminoso testimonio de confianza en Dios del Papa Juan Pablo II, que he tenido la gracia de recibir personalmente, y del Papa emérito Benedicto, quien cada vez que se encontraba frente a una situación difícil amaba animarnos diciendo: “El Señor nos ayudará”. El apoyo tanto humano como espiritual de la oración, que sé que hace también por mí el Papa Francisco, me resulta de gran consuelo.

 

Mons. Puiggari: “Dios, que maneja los hilos de la historia, nos volvió a sorprender”

 

Sin duda que uno de los gestos, que con el tiempo, se medirá en toda su audacia y grandeza será el gesto de Benedicto XVI, cuando nos anunciaba su renuncia al ejercicio de su ministerio petrino.

Recuerdo que me encontraba en Córdoba, en la convivencia de los seminaristas, cuando nos sorprendió la noticia, sí, lo primero que sentimos fue: sorpresa, estupor y esa sensación de orfandad de los primeros  días que se unían a una certeza de que es Jesús quien conduce a la barca de Pedro.

Uno  sabía que era verdad, pero aun así, con la confianza puesta en  Dios, no era extraño  que los horizontes que se abrían a la iglesia fueran absolutamente novedosos e inciertos.

Y ese Dios, que maneja los hilos de la historia, nos volvió  a sorprender con la fumata blanca, la cual, casi en un gesto de ternura del Padre, la gaviota nos anunciaba vientos que venían del sur, una brisa que traía aires renovados y sangre nueva a la viña del Señor.

La aparición del Cardenal Bergoglio, ahora Francisco, nos confirmó cómo Cristo está junto a nosotros, caminando la historia como lo hizo con los discípulos de Emaús. La alegría espontanea  de la gente en las calles, los templos que se hacían ecos de plegarias de miles y miles de argentinos, de paranaenses que colmaron la catedral nos llevaba a decir “ tú eres Pedro”…

Este entusiasmo y alegría se notó en nuestras comunidades, en la gente que  se acercaba  con la necesidad de acompañar a este compatriota quien se convertía, ahora, en padre del mundo entero. Dejaba de ser  el cardenal primado para ser el sucesor de Pedro: de Jorge  a Francisco; cercanía que los llevaba a replantearse su vida a la luz de Dios, de su misericordia y que tuvo su expresión fresca y vigorosa en la JMJ de Río de Janeiro.

En ellos, en los jóvenes, es donde se  comprueban los mayores cambios, la mayor movilización,  el mayor deseo de “hacer lío” y confiamos, en que si bien  no se ha registrado gran repercusión en el panorama vocacional, sabemos que estos procesos son largos, y que por el “efecto Francisco”, como gustan llamarlo, se hará sentir en los muchachos y en las chicas que no duden en entregar su vida y consagrarla al servicio de los hermanos en la vida matrimonial y de especial consagración. Comprobamos también cuántos hermanos nuestros que se habían alejado vuelven a su casa: la Iglesia.

Damos gracias a Dios por el regalo que nos ha hecho en Francisco, a nosotros y a la Iglesia toda, y como él siempre nos pide,  recemos por todo lo que lleva en el corazón, y tengamos un corazón dócil para dejarnos enseñar. Una vez decimos con convicción: “tú eres Pedro y donde esta Pedro esta la Iglesia”.

+ Mons. Juan Alberto Puiggari

Arzobispo de Paraná

 

Está en Paraná la imagen de la Virgen del Lujan bendecida por Francisco

 

 

En el encuentro con los jóvenes argentinos en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro desarrollado en julio de 2013, el Santo Padre Francisco, bendijo una imagen de la Virgen de Lujan y les encargó que peregrinara por todo el país. Hoy esa misma imagen se encuentra visitando la ciudad de Paraná y su lugar de residencia es la parroquia ubicada en 4 de enero y Santo Domínguez.

La Imagen estará en la catedral, el próximo jueves 13, en ocasión de la celebración de la Santa Misa que presidirá nuestro Arzobispo al cumplirse un año de la elección del Papa Francisco.

La Patrona de argentina se quedará hasta el 23 de marzo y toda comunidad que desee recibirla deberá comunicarse con la rectoría del Instituto Nuestra Señora de Luján.

 

Reunión 167º de la Comisión Permanente de Obispos

 

Desde este martes 11 y hasta mañana miércoles 12, se realiza en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, la 167º reunión de la Comisión Permanente. El encuentro es presidido por el titular de la Comisión, el Arzobispo de Santa Fe y Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. José María Arancedo. Monseñor Juan Alberto Puiggari participa representando a la Región Litoral, junto a los Presidentes de Comisiones Episcopales  y delegados de las Regiones Pastorales.

El temario que se abordará es:

– Intercambio Pastoral.

– Itinerario pastoral a partir de la Encíclica Evangelii Gaudium

– Temario de la 107ª reunión de la Asamblea Plenaria (Pilar, 5-10 de mayo)

– Pastoral Familiar: camino al Sínodo Extraordinario de la Familia

– Informe de las Comisiones Episcopales: Pastoral Social, Departamento de los Laicos, entre otras.

– Varios. 

 

PASCUAJOVEN 2014

 

“Misioneros de Paz y Unidad”

Paraná, 23-25-26 de abril

 

CONVOCATORIA

Se abre la convocatoria a participar del Certamen de la Canción Pascual y a la Muestra de Artes Plásticas, de PASCUAJOVEN. El esperado concurso de canciones que se reedita  este año se llevará a cabo en el Auditorio de la UCA, el 23 de abril, a las 20 hs. conjuntamente con la apertura de la Muestra de Artes Plásticas.  Los músicos pueden presentarse como solistas o grupos, con canciones inéditas, y al igual que los artistas plásticos, son invitados a sumar su expresión a esta propuesta en torno en torno al Misterio Pascual. 

 

Certamen de la Canción Pascual

23 de abril 20 hs. UCA Paraná, Buenos Aires 239

 

. Están invitados a participar: todos los interesados, solistas o grupos.

. Tanto la letra como la música de las canciones deben ser inéditas y tendrán como temática

el Misterio Pascual de Jesucristo, es decir Pasión, Muerte y Resurrección.

. Evaluación: se calificará tanto la letra como la música e interpretación.

. No se permite incluir recitados. Se tendrá en cuenta la remisión al lema.

. Los ganadores participarán en una de las noches del Festival, ocasión en la que recibirán

su premio.

Inscripción: hasta el 16/04

 

Muestra de Artes Plásticas
Inauguración: 23 de abril 20 hs. UCA Paraná, Buenos Aires 239

 

. Invitamos a los artistas plásticos, fotógrafos, escultores, a participar de la muestra de arte  de Pascuajoven 2014.

. La exposición será de una semana inaugurando el 23 de abril a las 20 hs. en  la UCA.

. Animamos a los artistas a expresar el Misterio Pascual de Jesucristo, es decir, Pasión, Muerte y Resurrección; la paz, la unidad, la misión en sus obras, (no necesariamente debe ser arte sacro).

. ¡No es necesario ser profesional !!

 

. Más información e inscripción: comunidadpascuajoven@yahoo.com.ar

 

Mensaje de Mons. Juan Alberto Puiggari para la Cuaresma

 

Queridos hermanos:

Nuevamente, este tiempo de Cuaresma que comenzamos a vivir, nos llama como Iglesia, a recorrer el camino penitencial hacia la Pascua. Es un tiempo de gracia en el cual el Señor nos llama a la conversión,  a adentrarnos en lo profundo de nuestro  corazón y  confrontar serenamente, con Su luz, nuestra vida con el Evangelio.

Este año queremos,  junto con nuestro Papa Francisco, meditar y profundizar la realidad  de la pobreza evangélica, contemplando a Jesús “que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.Queremos entrar en la escuela de Jesús

Cada uno de nosotros hemos experimentado, en nuestra propia vida y en la vida de los que amamos, cómo  Dios ha estado junto a nosotros en las dificultades y como  Buen Samaritano ha salido al encuentro del que sufre.

Al acercarnos en el silencio de nuestra oración, descubrimos que la mayor riqueza que poseemos es el don de la fe. Don que nos permite descubrir ese amor profundo  del Padre que nos revela el sentido más profundo  de nuestras vidas: ser hijos en el Hijo. Así nos lo recuerda el Santo Padre  en su mensaje de cuaresma de este año cuando nos dice: “la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre…Es rico como  es un niñoque se siente  amado por sus padres y los ama, sin dudar ni instante de su amor y de su ternura”.

El camino cuaresmal es una invitación para examinar serenamente nuestra vida y mirar, en este seguimiento de Cristo, si nuestro camino cotidiano  no se ha ido empobreciendo con nuestros pecados y miserias morales y espirituales, al punto de enterrar nuestras riquezas  como lo hizo quien , por temor, comodidad o por no arriesgarlo todo por el Reino,enterró el talento que le había sido confiado.

«Se trata de seguir e imitar a Jesús” y ser pobre de espíritu porque ponemos nuestra confianza y seguridad en Dios y no en el poder o el dinero. “Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y pecadores  como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a él, podemos abrir  con valentía nuevos caminos  de evangelización y promoción humana” (Francisco).

Una de las maneras más fuertes de miseria que podemos tener, es la de no saber mirar las miserias de los hermanos con un corazón misericordioso, miseria ya sea material, moral o espiritual;  no viendo en los demás el rostro de Cristo, olvidando que “amando y ayudando a los pobres, amamos y servimos a Cristo”.

Es un tiempo de gracia para mediante la oración, el ayuno y la limosna dejarnos reconciliar por Dios y así con un corazón puro contemplar el rostro del Padre y descubrir Su inmenso amor por cada uno de nosotros

Queridos hermanos, pidamos a nuestra Madre, Nuestra Señora del Rosario de Paraná, que nos acompañe en este peregrinar hasta la Pascua, con un sincero deseo de conversión que nos mueva a preguntarnos  en qué podemos privarnos con el fin de enriquecer a otros  con nuestra pobreza.  “que ella  sostenga nuestro propósitos y fortalezca en nosotros la atención  y la responsabilidad  ante la miseria humana, para  que seamos  misericordiosos y agente de misericordia[u1] [u2] .”

Que Dios nos bendiga y nos conceda a todos una Santa Cuaresma

 

 

+ Juan Alberto Puiggari

Arzobispo de Paraná


 [u1]

 [u2]

 

Mensaje de Mons. Puiggari para la Cuaresma

 

Mensaje de Mons. Juan Alberto Puiggari para la Cuaresma

 

Queridos hermanos:

Nuevamente, este tiempo de Cuaresma que comenzamos a vivir, nos llama como Iglesia, a recorrer el camino penitencial hacia la Pascua. Es un tiempo de gracia en el cual el Señor nos llama a la conversión,  a adentrarnos en lo profundo de nuestro  corazón y  confrontar serenamente, con Su luz, nuestra vida con el Evangelio.

Este año queremos,  junto con nuestro Papa Francisco, meditar y profundizar la realidad  de la pobreza evangélica, contemplando a Jesús “que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.Queremos entrar en la escuela de Jesús

Cada uno de nosotros hemos experimentado, en nuestra propia vida y en la vida de los que amamos, cómo  Dios ha estado junto a nosotros en las dificultades y como  Buen Samaritano ha salido al encuentro del que sufre.

Al acercarnos en el silencio de nuestra oración, descubrimos que la mayor riqueza que poseemos es el don de la fe. Don que nos permite descubrir ese amor profundo  del Padre que nos revela el sentido más profundo  de nuestras vidas: ser hijos en el Hijo. Así nos lo recuerda el Santo Padre  en su mensaje de cuaresma de este año cuando nos dice: “la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre…Es rico como  es un niñoque se siente  amado por sus padres y los ama, sin dudar ni instante de su amor y de su ternura”.

El camino cuaresmal es una invitación para examinar serenamente nuestra vida y mirar, en este seguimiento de Cristo, si nuestro camino cotidiano  no se ha ido empobreciendo con nuestros pecados y miserias morales y espirituales, al punto de enterrar nuestras riquezas  como lo hizo quien , por temor, comodidad o por no arriesgarlo todo por el Reino,enterró el talento que le había sido confiado.

“Se trata de seguir e imitar a Jesús” y ser pobre de espíritu porque ponemos nuestra confianza y seguridad en Dios y no en el poder o el dinero. “Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y pecadores  como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a él, podemos abrir  con valentía nuevos caminos  de evangelización y promoción humana” (Francisco).

Una de las maneras más fuertes de miseria que podemos tener, es la de no saber mirar las miserias de los hermanos con un corazón misericordioso, miseria ya sea material, moral o espiritual;  no viendo en los demás el rostro de Cristo, olvidando que “amando y ayudando a los pobres, amamos y servimos a Cristo”.

Es un tiempo de gracia para mediante la oración, el ayuno y la limosna dejarnos reconciliar por Dios y así con un corazón puro contemplar el rostro del Padre y descubrir Su inmenso amor por cada uno de nosotros

Queridos hermanos, pidamos a nuestra Madre, Nuestra Señora del Rosario de Paraná, que nos acompañe en este peregrinar hasta la Pascua, con un sincero deseo de conversión que nos mueva a preguntarnos  en qué podemos privarnos con el fin de enriquecer a otros  con nuestra pobreza.  “que ella  sostenga nuestro propósitos y fortalezca en nosotros la atención  y la responsabilidad  ante la miseria humana, para  que seamos  misericordiosos y agente de misericordia[u1] [u2] .”

Que Dios nos bendiga y nos conceda a todos una Santa Cuaresma.

 

 

+ Juan Alberto Puiggari

Arzobispo de Paraná


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Mensaje de Mons. Juan A. Puiggari para la Cuaresma (2014)

 

 

 

Queridos hermanos:

Nuevamente, este tiempo de Cuaresma que comenzamos a vivir, nos llama como Iglesia, a recorrer el camino penitencial hacia la Pascua. Es un tiempo de gracia en el cual el Señor nos llama a la conversión,  a adentrarnos en lo profundo de nuestro  corazón y  confrontar serenamente, con Su luz, nuestra vida con el Evangelio.

Este año queremos,  junto con nuestro Papa Francisco, meditar y profundizar la realidad  de la pobreza evangélica, contemplando a Jesús “que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”.Queremos entrar en la escuela de Jesús

Cada uno de nosotros hemos experimentado, en nuestra propia vida y en la vida de los que amamos, cómo  Dios ha estado junto a nosotros en las dificultades y como  Buen Samaritano ha salido al encuentro del que sufre.

Al acercarnos en el silencio de nuestra oración, descubrimos que la mayor riqueza que poseemos es el don de la fe. Don que nos permite descubrir ese amor profundo  del Padre que nos revela el sentido más profundo  de nuestras vidas: ser hijos en el Hijo. Así nos lo recuerda el Santo Padre  en su mensaje de cuaresma de este año cuando nos dice: “la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre…Es rico como  es un niñoque se siente  amado por sus padres y los ama, sin dudar ni instante de su amor y de su ternura”.

El camino cuaresmal es una invitación para examinar serenamente nuestra vida y mirar, en este seguimiento de Cristo, si nuestro camino cotidiano  no se ha ido empobreciendo con nuestros pecados y miserias morales y espirituales, al punto de enterrar nuestras riquezas  como lo hizo quien , por temor, comodidad o por no arriesgarlo todo por el Reino,enterró el talento que le había sido confiado.

“Se trata de seguir e imitar a Jesús” y ser pobre de espíritu porque ponemos nuestra confianza y seguridad en Dios y no en el poder o el dinero. “Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y pecadores  como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a él, podemos abrir  con valentía nuevos caminos  de evangelización y promoción humana” (Francisco).

Una de las maneras más fuertes de miseria que podemos tener, es la de no saber mirar las miserias de los hermanos con un corazón misericordioso, miseria ya sea material, moral o espiritual;  no viendo en los demás el rostro de Cristo, olvidando que “amando y ayudando a los pobres, amamos y servimos a Cristo”.

Es un tiempo de gracia para mediante la oración, el ayuno y la limosna dejarnos reconciliar por Dios y así con un corazón puro contemplar el rostro del Padre y descubrir Su inmenso amor por cada uno de nosotros

Queridos hermanos, pidamos a nuestra Madre, Nuestra Señora del Rosario de Paraná, que nos acompañe en este peregrinar hasta la Pascua, con un sincero deseo de conversión que nos mueva a preguntarnos  en qué podemos privarnos con el fin de enriquecer a otros  con nuestra pobreza.  “que ella  sostenga nuestro propósitos y fortalezca en nosotros la atención  y la responsabilidad  ante la miseria humana, para  que seamos  misericordiosos y agente de misericordia[u1] [u2] .”

Que Dios nos bendiga y nos conceda a todos una Santa Cuaresma.

 

 

+ Juan Alberto Puiggari

Arzobispo de Paraná


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Inauguración en escuelas diocesanas

 

Diversas inauguraciones en escuelas diocesanas tuvieron lugar esta semana. En Villaguay, se inauguró el ciclo lectivo 2014 y el comienzo del nivel secundario en la Escuela Jesús Buen Pastor que forma parte de la comunidad de la Parroquia Inmaculada Concepción de esa localidad. En la ceremonia estuvieron presentes el apoderado legal Padre Fabián Minigutti, y el delegado episcopal de educación Pbro. José Badano, entre otras autoridades.

En tanto, el miércoles 5 fue inaugurado en una ceremonia el edificio de la Escuela Parroquial Jesús Maestro y Señor en Oro Verde, ubicado en cercanías al polideportivo.

Finalmente,  con la presencia del arzobispo Juan Alberto Puiggari, se inauguró la Escuela “Santa Rita de Cascia” de María Grande, dependiente de la Parroquia María Auxiliadora.

La nueva institución escolar, contará con  María Elene Narváez, quien estará a cargo de la dirección y como maestra de primer grado; Giovanna Pautasso, docente de jardín en sala de 4 años; Maribel Stang, docente de sala de 5 años y sus apoderados legales serán Aulo Uzman y Liliana Francisconi.  

Foto: Escuela Escuela Parroquial Jesús Maestro y Señor en Oro Verde (del facebook Parroquia de Oro Verde)