Encuentro de Clero Joven de la Región Litoral

Del lunes 17 al miércoles 19 de agosto se lleva a cabo el Encuentro del Clero Joven de la Región Litoral, un espacio que reúne a los sacerdotes con menos de 10 años de ordenación sacerdotal de las diócesis de Rosario, Santa Fe, Paraná, Concordia, Gualeguaychú, Rafaela, San Nicolás y Venado Tuerto.

Durante estas jornadas se reflexiona sobre el eje «Identidad y discernimiento ante la nueva realidad», abordando también el diálogo con la sociedad.

Unimos nuestra oración por los frutos de este encuentro.

Guía práctica

Guía Práctica de la Asamblea Arquidiocesana

 

     ¿Qué es? Es un encuentro para vivir juntos la misión de la Iglesia, encontrarnos, escucharnos y discernir los caminos que el Señor abre para nuestra comunidad. El tema central es: “Juntos como Iglesia: escuchar los gritos de nuestro tiempo y responder desde el Evangelio”.

     ¿Quiénes pueden participar? Está convocada toda la familia diocesana: el Pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Paraná, incluyendo integrantes de parroquias, movimientos eclesiales y diversas comunidades.

     Modos de participar La participación no es solo asistir el día del evento; se divide en tres pasos:

     Invitar: Convocar a otros miembros de la comunidad.

     Rezar y Reflexionar: Prepararse previamente en las comunidades con oración y lectura de la Palabra.

     Inscribirse y Asistir: Participar plenamente del encuentro para dialogar y discernir juntos.

     ¿Dónde y cuándo es el encuentro?

     Fecha: 12 de octubre.

     Lugar: CPC (Centro Provincial de Convenciones – Paraná) (Información no presente en las fuentes, proporcionada por usted).

     Horario: De 9:00 a 16:00 hs

     Almuerzo: Será a la canasta.

     Costo: $5.000.

 

     ¿Por qué participar?

     Para experimentar una verdadera comunión diocesana y rezar juntos.

     Para realizar un discernimiento comunitario sobre los desafíos y «gritos» de nuestra realidad actual.

     Para ser parte activa de la Fase de Implementación del Sínodo 2025-2028 de la Iglesia universal.

     Inscripción

     Se debe realizar a través del link de inscripción.

     Es necesario compartir el comprobante de pago al momento de completar el formulario de inscripción.

Una Iglesia que camina junta

Una Iglesia que camina junta

 

Escuchar los gritos de nuestro tiempo y responder desde el Evangelio

Queremos invitarte a un acontecimiento especial

Como pueblo que peregrina en la Arquidiócesis de Paraná, tenemos un profundo amor por la Virgen María. Como hijos suyos, nos sentimos convocados e impulsados a redescubrir juntos, como hermanos, nuestra misión evangelizadora.

La Asamblea Arquidiocesana será una oportunidad para encontrarnos, escucharnos y discernir juntos los caminos que el Señor abre para nuestra Iglesia.

OCTUBRE: UN MES PARA CAMINAR JUNTOS

La Asamblea se sitúa en el marco del mes patronal de Nuestra Madre del Rosario. María nos invita a vivir este tiempo como familia diocesana:

7 de Octubre

Nuestra Sra. del Rosario

CELEBRAR

María nos reúne para celebrar nuestra fe y devoción patronal.

12 de  Octubre

Asamblea Arquidiocesana

ENCONTRARNOS

Nos reunimos como Iglesia Diocesana.

16-17 de octubre
Peregrinación Hasenkamp-Paraná

PEREGRINAR

María nos acompaña y nos impulsa a caminar juntos en misión.

María nos reúne, nos acompaña y nos impulsa a caminar como familia diocesana.

¿QUÉ ES LA ASAMBLEA?

Un encuentro para vivir juntos la misión de la Iglesia

LEMA:  “UN SOLO CUERPO Y UN SOLO ESPÍRITU”

“Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos. Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido”.

Una misma Iglesia, dones diversos, una misión compartida.

 
¿PARA QUÉ NOS REUNIMOS?
01 · ENCONTRARNOS Y EXPERIMENTAR LA COMUNIÓN DIOCESANA

La Asamblea quiere ser, ante todo, una experiencia concreta de comunión.

No se trata solamente de hablar de sinodalidad, sino de vivirla: rezar juntos, escucharnos, dialogar en comunidad, discernir y trabajar juntos.

El estilo del encuentro será en sí mismo un testimonio y un aprendizaje de lo que significa caminar juntos como Iglesia de Paraná.

Queremos que cada participante pueda regresar a su comunidad llevando consigo el deseo de crecer en esta comunión diocesana.

CAMINAR JUNTOS NO ES SOLAMENTE UN TEMA.
ES LA EXPERIENCIA QUE QUEREMOS VIVIR.

 

02 · ESCUCHAR Y DISCERNIR JUNTOS LOS DESAFÍOS PASTORALES DE NUESTRO TIEMPO

En el corazón de la Asamblea, el Pueblo de Dios de nuestra Arquidiócesis está invitado a realizar un discernimiento comunitario concreto.

Queremos escuchar las voces y los “gritos” de nuestro tiempo: aquello que nos interpela, nos preocupa, nos desafía y también despierta nuevas esperanzas en nuestra sociedad y en nuestras comunidades.

Escuchar no es solamente conocer lo que sucede. Es dejarnos interpelar por la realidad y preguntarnos juntos:

¿QUÉ NOS ESTÁ DICIENDO EL ESPÍRITU?

Este ejercicio busca ayudarnos a identificar prioridades pastorales reales, asumidas con un espíritu de corresponsabilidad.

 

DOS CLAVES PARA VIVIR LA ASAMBLEA

UNA ASAMBLEA EN CAMINO CON TODA LA IGLESIA

La Asamblea del 12 de octubre no es un acontecimiento aislado.

Se inscribe más conscientemente en el camino sinodal de la Iglesia universal.

Nuestra Iglesia diocesana participa así de la Fase de Implementación del Sínodo 2025-2028, inaugurada por el Papa Francisco el 24 de noviembre de 2024, como aporte concreto a este proceso de renovación eclesial.

Como señala la Secretaría General del Sínodo, esta fase busca:

“experimentar prácticas y estructuras renovadas que hagan que la vida de la Iglesia sea cada vez más sinodal”.
Pistas 2025-2028, n.° 158

 

LA ASAMBLEA COMIENZA ANTES DE LA ASAMBLEA

Para vivir una auténtica experiencia de escucha y un discernimiento fecundo, necesitamos prepararnos juntos.

La Asamblea será una oportunidad para escuchar el soplo del Espíritu. Por eso, antes del encuentro, cada parroquia, movimiento eclesial y comunidad está invitada a vivir una etapa de preparación que incluya un tiempo de oración y reflexión.

Queremos llegar a la Asamblea con el corazón dispuesto: abiertos a escuchar, a dialogar y a dejarnos conducir por el Espíritu.

¿CÓMO PREPARARNOS Y SER PARTE?

 

LA ASAMBLEA EMPIEZA EN NUESTRAS COMUNIDADES

La Asamblea no comienza el día del encuentro. Comienza desde ahora, en nuestras parroquias, movimientos y comunidades.

Para acompañar este camino, recibirán junto con este folleto otros dos materiales que se complementan y que nos ayudarán a prepararnos para vivir plenamente esta experiencia.

 

TRES MATERIALES PARA UN MISMO CAMINO

 

01 · ESTE FOLLETO

CONOCER

Para conocer el sentido de la Asamblea, sus objetivos y el camino que estamos invitados a recorrer juntos.

 

02 · MATERIAL PRÁCTICO

ORGANIZAR

Para contar con toda la información necesaria para participar: datos, indicaciones y elementos concretos para el encuentro.

 

03 · SUBSIDIO DE PREPARACIÓN ESPIRITUAL

DISPONER EL CORAZÓN

Para disponernos desde la oración, la Palabra y la escucha del Espíritu a vivir la Asamblea como una verdadera experiencia de comunión y discernimiento.

 

TRES PASOS PARA PREPARARNOS

1

INVITAR: Convocar a quienes están llamados a participar y hacer de la Asamblea una experiencia de toda la comunidad.

2

REZAR Y REFLEXIONAR: Prepararnos juntos, poniendo nuestra realidad delante del Señor y pidiendo la luz del Espíritu.

3

INSCRIBIRSE Y PREPARARSE: Contar con la información y los elementos necesarios para participar plenamente del encuentro.

Intención para las misas

Intención para las misas


Por la próxima Asamblea Arquidiocesana, para que sea un espacio de escucha, discernimiento y entrega renovada de cada uno de los miembros de nuestra Iglesia. Oremos

ORACIÓN OFICIAL ASAMBLEA ARQUIDIOCESANA 2026

ORACIÓN 

Padre Bueno, que todo lo creas y todo lo sostienes, prepara el corazón de tus hijos para una escucha atenta.

Señor Jesús, Tú que nos acompañas en el camino, enséñanos a compartir con sencillez los pasos dados en la misión de cada día.

Espíritu de Amor entre el Padre y el Hijo,  inspíranos un soplo nuevo para ser una Iglesia presente, a la luz de un nuevo tiempo.

Madre del Rosario, en tus manos encomendamos la próxima Asamblea Arquidiocesana. Que los frutos de este encuentro nos impulse a ser signos de tu amor en este mundo.

 Amén.

Día del Diácono: «Llamados a servir como Cristo Servidor»

En honor a San Lorenzo, un diácono y mártir romano del siglo III,  cada 10 de agosto, se celebra el Día del Diácono.

El diácono es un hombre llamado por Dios para servir a la Iglesia en la Palabra, la Liturgia y la Caridad: “No vino para ser servido, sino para servir.» (Mc 10,45)

Al recibir el sacramento del Orden, por la imposición de las manos del Obispo, es consagrado para servir al Pueblo de Dios. Su ministerio no es un cargo ni una función pasajera: es una vocación y una misión para toda la vida.

El diaconado permanente puede ser recibido por hombres célibes o casados.

Quien es ordenado recibe un carácter espiritual permanente y queda consagrado para servir a Cristo y a su Iglesia.

Funciones:

El servicio de la Palabra

«Anunciar a Cristo con la vida y con la palabra.»

El diácono:

Proclama el Evangelio.

Predica en la liturgia.

Acompaña la catequesis.

Evangeliza en la comunidad.

Lleva la Buena Noticia allí donde hace falta esperanza.

El servicio de la Liturgia

Servir a Cristo en la celebración de la fe

El diácono:

Asiste en la Santa Misa.

Bautiza.

Preside matrimonios.

Celebra exequias.

Lleva la Comunión a los enfermos.

Preside celebraciones en ausencia del sacerdote.

Expone el Santísimo Sacramento.

El servicio de la Caridad

El rostro cercano de la Iglesia

El diácono está llamado a:

Servir a los pobres.

Acompañar a quienes sufren.

Promover la justicia y la solidaridad.

Animar las obras de caridad.

Hacer visible la ternura de Dios.

 El diácono recuerda que toda la Iglesia está llamada a servir. Como pueblo de Dios, pidamos al Señor nuevas vocaciones al diaconado permanente.