¿PARA QUÉ NOS REUNIMOS?
01 · ENCONTRARNOS Y EXPERIMENTAR LA COMUNIÓN DIOCESANA
La Asamblea quiere ser, ante todo, una experiencia concreta de comunión.
No se trata solamente de hablar de sinodalidad, sino de vivirla: rezar juntos, escucharnos, dialogar en comunidad, discernir y trabajar juntos.
El estilo del encuentro será en sí mismo un testimonio y un aprendizaje de lo que significa caminar juntos como Iglesia de Paraná.
Queremos que cada participante pueda regresar a su comunidad llevando consigo el deseo de crecer en esta comunión diocesana.
CAMINAR JUNTOS NO ES SOLAMENTE UN TEMA.
ES LA EXPERIENCIA QUE QUEREMOS VIVIR.
02 · ESCUCHAR Y DISCERNIR JUNTOS LOS DESAFÍOS PASTORALES DE NUESTRO TIEMPO
En el corazón de la Asamblea, el Pueblo de Dios de nuestra Arquidiócesis está invitado a realizar un discernimiento comunitario concreto.
Queremos escuchar las voces y los “gritos” de nuestro tiempo: aquello que nos interpela, nos preocupa, nos desafía y también despierta nuevas esperanzas en nuestra sociedad y en nuestras comunidades.
Escuchar no es solamente conocer lo que sucede. Es dejarnos interpelar por la realidad y preguntarnos juntos:
¿QUÉ NOS ESTÁ DICIENDO EL ESPÍRITU?
Este ejercicio busca ayudarnos a identificar prioridades pastorales reales, asumidas con un espíritu de corresponsabilidad.
DOS CLAVES PARA VIVIR LA ASAMBLEA
UNA ASAMBLEA EN CAMINO CON TODA LA IGLESIA
La Asamblea del 12 de octubre no es un acontecimiento aislado.
Se inscribe más conscientemente en el camino sinodal de la Iglesia universal.
Nuestra Iglesia diocesana participa así de la Fase de Implementación del Sínodo 2025-2028, inaugurada por el Papa Francisco el 24 de noviembre de 2024, como aporte concreto a este proceso de renovación eclesial.
Como señala la Secretaría General del Sínodo, esta fase busca:
“experimentar prácticas y estructuras renovadas que hagan que la vida de la Iglesia sea cada vez más sinodal”.
Pistas 2025-2028, n.° 158
LA ASAMBLEA COMIENZA ANTES DE LA ASAMBLEA
Para vivir una auténtica experiencia de escucha y un discernimiento fecundo, necesitamos prepararnos juntos.
La Asamblea será una oportunidad para escuchar el soplo del Espíritu. Por eso, antes del encuentro, cada parroquia, movimiento eclesial y comunidad está invitada a vivir una etapa de preparación que incluya un tiempo de oración y reflexión.
Queremos llegar a la Asamblea con el corazón dispuesto: abiertos a escuchar, a dialogar y a dejarnos conducir por el Espíritu.